El “cumpleañito” agropecuario

El “cumpleañito” agropecuario

El presidente Javier Milei cosechó aplausos este domingo en el acto inaugural de la 138° Exposición Rural de Palermo, aunque no anunció el fin de las retenciones, como esperaba el sector, uno de los más beneficiados con la política económica del gobierno. La promesa de seguir incrementando los ingresos del campo a través del boom de Vaca Muerta. Crónica de la fiesta de la Argentina feliz.

Es domingo, 10:30, unos paisanos arrean una tropilla de potrillos y yeguas por Avenida Sarmiento. Dos mujeres caminan procurando que los vestidos tradicionales que portan no se ensucien con bosta, mientras los sostienen delicadamente con las yemas de sus dedos para suspenderlos en el aire. Sin saberlo, recrean un cuadro de Molina Campos.

Sobre la misma avenida, una fila de camiones jaula se alistan para trasladar nuevamente hacia sus potreros de origen a los más de 2.500 animales –entre vacas, caballos, toros y novillos–, selectos ejemplares de sus respectivas razas, que han venido al porteño barrio de Palermo desde diferentes puntos del nuestro país, para ser galardonados y reconocidos en la 138ª Exposición de la Sociedad Rural Argentina (SRA). “Es el cumpleaños del agro”, sintetiza un joven de boina colorada, facón de alpaca en la cintura, bombachas de gaucho y alpargatas.

Dentro del predio de La Rural, la inminente llegada del presidente Milei mantiene expectante a la gente que se congrega en los alrededores del “corralito”, comúnmente llamado al sector de gradas, que circunda el escenario principal. Se habla de un posible anuncio vinculado a un adelanto en la quita de retenciones pactado para enero de 2027. Otros simplemente acuden a verlo para aplaudir y acompañar: “Vinimos a acompañar al Presidente porque respeta la propiedad privada y la tierra es de quien la trabaja”, refiere un adolescente de 15 años, que está junto a su padre, ambos provenientes de la ciudad bonaerense de Daireaux.

La relación entre el sector agropecuario y el Ejecutivo transita por un buen momento: la quita paulatina de retenciones y de regulaciones a la exportación de carne, es correspondida con producciones récords que hacen ingresar dólares frescos a las arcas públicas. Tal es la simbiosis que no sorprendió que la SRA reprograme para el domingo su clásico evento de cierre, que históricamente se realiza el sábado anterior, para esperar el arribo de Milei de Brasil, a donde fue a promover la candidatura de Flavio Bolsonaro –a puro insulto contra Lula- y tensar aún más la relación bilateral con el país vecino, uno de los principales socios comerciales de Argentina.

Milei estuvo acompañado por su hermana Karina, la presidenta del bloque de La Libertad Avanza en el Senado Patricia Bullrich, el jefe de Gabinete Diego Santilli y el ministro de Economía Luis Caputo, entre otros funcionarios y personalidades destacadas, como el presidente de YPF, Horacio Marín. Llamó la atención la ausencia de varios gobernadores. Sólo estuvieron el jefe de Gobierno de CABA Jorge Macri, el mandatario de Corrientes, Juan Pablo Valdés, y su par de Santa Cruz, Claudio Vidal. La vicepresidenta Victoria Villarruel, enemistada con el primer mandatario, tampoco asistió y a cambio se hizo ver disfrutando de un descanso en Villa La Angostura.

Bajo un sol tibio y frente a los ejemplares ganadores de la exposición, el discurso de Milei quedó lejos de las expectativas iniciales: no hubo anuncios de envergadura, sólo reivindicaciones de la gestión, guiños al presidente de la SRA, Nicolás Pino, camino a su cuarto mandato en la entidad, en una feroz interna contra su vicepresidente y competidor, Marcos Pereda, y algunas frases de reconocimiento al sector, que generaron aplausos en la multitud ataviada con boinas, botas de cuero y termos Stanley.

La quita total de las retenciones quedó como una promesa, sujeta al desarrollo de otros sectores, como la energía y la minería, o el impulso del polémico proyecto de Ley de Tierras, el cual, según el presidente, de aprobarse, provocará un aluvión de inversiones. “Nuestra única labor es sacarles la bota del cuello tan pronto como sea posible”, afirmó. Tras escuchar atentamente el discurso, un productor, en diálogo con ANCCOM, expresó: “El Presidente ha ayudado mucho al campo, pero aún falta que quiten las retenciones”.

Poco más tarde, Milei brindó una entrevista radial en la que acusó a Brasil, México y al Partido Demócrata estadounidense de “financiar” la supuesta campaña antiargentina en redes sociales y aludió a comentarios de los actores Samuel Jackson o el español Pedro Pascal. Mientras tanto, en el pabellón “José Alfredo Martínez de Hoz” –llamado así en honor al ministro de Economía de la última dictadura–, niños y padres hacen fila para acariciar a una yegua mansa, mientras sus cuidadores ceban mate y celebran la oportunidad de “volver a encontrarse con los pares y reivindicar las tradiciones de nuestra patria”.

Una cortina persistente de humo y olor a choripán inunda el ambiente. Pero estos choripanes son distintos a los que se venden en las manifestaciones populares. Dos mujeres con poncho caminan comiendo unos sanguchitos de vianda, recién salidos de una cartera. “La comida de los puestitos está cara”, admiten. Más allá puede oírse la voz de Atahualpa Yupanqui interpretando “El arriero”, que suena desde el parlante de un foodtruck: “Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas”.

“El Paraná es una causa nacional como Malvinas”

“El Paraná es una causa nacional como Malvinas”

Estrenado en la previa de la nueva concesión del río y ahora liberado en Youtube, el documental «Argentina sangra por las barrancas del río Paraná» denuncia el modelo neoliberal extractivista y sus consecuencias e invita a pensar en un futuro soberano. ANCCOM conversó con Andrés Cedrón, su director.

            Argentina Sangra por las barrancas del río Paraná es un documental que denuncia el modelo de saqueo que rige sobre la vía fluvial más grande del país y expone sus consecuencias sobre la población y el ambiente. “Creo que la patria está en peligro y este es el granito de arena que puedo aportar para defender los intereses nacionales”, afirma Andrés Cedrón, director y guionista de la obra inspirada en el libro de Luciano Orellano que lleva el mismo nombre. La película se encuentra liberada en YouTube desde el Día de la Independencia.

            El río Paraná es un recurso estratégico, a través de él se transporta alrededor del 80% de las exportaciones del país. Sin embargo, en el documental se advierte que “Argentina no exporta nada”: las que exportan son las empresas instaladas en el cordón portuario del Paraná, de las cuales la mayoría pertenece a capitales extranjeros. Además, prácticamente sin control ni regulación estatal, es un corredor aprovechado por las empresas para el negocio del narcotráfico y para tirar al río desechos sin identificar.

            “La Argentina enfrenta un grave problema, sobre todo a partir de esta gestión, pero los cimientos del sistema de saqueo se crearon con anterioridad”, señala Cedrón. En junio el Gobierno nacional adjudicó la concesión por 25 años de la Vía Navegable Troncal (VNT) -que integra la ruta comercial del río Paraná, el río de La Plata y otros canales de navegación- al consorcio integrado por Jan De Nul N.V. y Servimagnus S.A. Le otorgó potestad sobre la operación, el cobro de peaje, el mantenimiento, la señalización y las tareas de dragado de la mal llamada hidrovía.

            Sin embargo, la historia de la entrega del Paraná empezó mucho antes, cuando Carlos Menem lo privatizó en 1995 y quedó bajo el control del consorcio conformado principalmente por la misma empresa belga y la nacional EMEPA. “Lo triste es que la privatización se sostiene supuestamente a favor del progreso, el crecimiento económico y la generación de empleo, pero a 30 años se sabe que no es así, que se cala más el río y no se genera más trabajo, sino que hay más desigualdad y pobreza”, expresa Cedrón, quien tomó el compromiso de exponer esas contradicciones a través del lenguaje audiovisual: mientras los grandes buques que navegan por esa vía funcionan como «paraísos fiscales flotantes», los barrios aledaños sufren el hambre.

            En 2024 el director estrenó Cuellos Blancos. El caso Vicentín, un documental que investiga la trama de delitos financieros de la empresa agroexportadora que posee control sobre tres puertos de Santa Fe. Allí tomó contacto con lo que sucedía en el Paraná y decidió que debía hacer una película cuyo estreno coincidiera con el momento de la nueva licitación del río.

            Sin colaboración del INCAA -que había apoyado su producción anterior, pero luego censurado su proyección- se lanzó a realizar Argentina sangra de manera independiente: “Optamos por esa decisión en un contexto donde la actividad está paralizada, donde muchísimos colegas están sin trabajo y en el que a mí también se me dificulta subsistir”, lamenta Cedrón. La película se estrenó en marzo de este año.

 

No se puede defender lo que no se conoce

            Argentina sangra invita al espectador a conocer el Paraná. Hay una apuesta visual que busca que el pueblo que le da la espalda al río tome consciencia de su dimensión y lo observe desde una perspectiva que le es vedada por la infraestructura que las empresas construyeron a su alrededor.

Para Cedrón el río Paraná es una causa nacional como Malvinas. El objetivo del director es que las proyecciones abran el debate popular para pensar un futuro en clave soberana. “Proponemos que no se queden con la bronca y la indignación, sino que en ese espacio colectivo se genere la posibilidad de soñar con una Argentina latente, como decía Pino Solanas”, afirma.

            A través de las miradas de referentes barriales, trabajadores, productores y académicos busca abarcar de manera integral las consecuencias del modelo neoliberal extractivo que pesa sobre el río. “Me parece que un productor agrícola sea escuchado por los trabajadores, o que el productor escuche a una señora que está contaminada por agrotóxicos de los campos de soja problematiza el conflicto y trata de no bajar línea, sino de manejar información para que actuemos en consecuencia y en defensa de la patria, poniendo como prioridad algunos puntos para unirnos contra de la derecha extrema”. 

La persistencia de las zonceras argentinas

            Arturo Jauretche sostenía que la colonización económica está acompañada de la colonización pedagógica. “Aun se nos trata de implantar que no servimos para nada, que no nos podemos autogobernar, que somos todos corruptos, que es un país inviable”, señala Cedrón.

            El documental muestra cómo se intentan borrar las huellas de la historia en el territorio nacional: en el lugar donde se libró la Batalla de Punta Quebracho, en la que la Confederación Argentina le ganó a las fuerzas anglofrancesas, hoy se encuentra instalada la empresa estadounidense Cargill. “En los últimos años se ha perdido ese foco de revisar nuestra historia. Hay muchísimo para rever y generar autoestima en el pueblo para que nos sirva para el futuro tener políticas claras en torno al poder económico”, agrega el director.

La deuda de los gobiernos populares

            “Es momento de pensar cuáles son las reformas necesarias para revertir años de neoliberalismo. Creo que el campo nacional y popular se debe a la autocrítica de analizar lo que pasó sobre el río Paraná y tratar de no cometer los mismos errores en caso de gobernar de nuevo”, opina Cedrón.

            En 2010 el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner extendió la concesión de la VNT al mismo consorcio hasta 2021. Una vez vencida, la gestión de Alberto Fernández la extendió por 90 días más, hasta que quedó en manos del Estado de manera provisoria. Cuando asumió, Javier Milei contaba con el terreno allanado para licitarla nuevamente. Así lo hizo.

            “Pienso que se puede imaginar un futuro donde el Estado y la comunidad tengan mayor participación en el río Paraná. No solamente que sea estatal, quizás puede ser una empresa mixta con participación de las comunidades. Tenemos que intentar que se respete la soberanía de nuestro país y la capacidad de comercializar los productos que salen de nuestra tierra, que sea para la felicidad de los argentinos y no para la ganancia de otros países”, expresa.       

            El documental tiene acceso público en YouTube. También se continúa proyectando en distintos puntos del país, las fechas se informan a través del Instagram @argentinasangra_documental

Días de furia

Días de furia

Esta semana se estrena «Diciembre», un documental realizado con imágenes de archivo televisivo sobre la crisis del 2001 que terminó con la renuncia de Fernando de la Rúa. Del «corralito» de Cavallo al «que se vayan todos».

Cacerolazos, saqueos, represión y una consigna que se repetía en las calles de todo el país: «Que se vayan todos». A casi veinticinco años de aquellos acontecimientos, el documental Diciembre, dirigido por Lucas Gallo, que se estrena el 24 en el MALBA, propone regresar a esas jornadas utilizando exclusivamente material de archivo televisivo, principalmente de Crónica TV, para reconstruir en tiempo real uno de los episodios más decisivos de la democracia argentina.

La película, presentada en una función especial para prensa en la FUC, universidad del cine ubicada en el Barrio de San Telmo en la Ciudad de Buenos Aires, no busca explicar el 2001 desde el presente ni apoyarse en entrevistas retrospectivas, ya que en todo el documental no se escuchan las voces de los periodistas sino solo las voces de los protagonistas, los trabajadores. El filme sumerge al espectador en el clima de incertidumbre, caos y efervescencia política que se vivía entre el anuncio del corralito, el 1 de diciembre de 2001, y la asunción de Eduardo Duhalde en enero de 2002.

«Quería que la película funcionara como un universo autónomo. Si incorporaba entrevistas actuales o miradas del presente sentía que rompía con eso», explicó Gallo durante la conferencia posterior a la proyección.

Uno de los aspectos más destacados del documental es la enorme cantidad de imágenes recuperadas para la reconstrucción de aquellos días. El director contó que pasó entre cuatro y cinco meses trabajando dentro de los archivos de Crónica TV, revisando cintas y registros de la cobertura periodística.

«Yo no quería televisión ni periodismo, quería más calle. Fantaseaba con encontrar el material en bruto, el crudo de lo que estaba pasando, aunque después descubrí que ese material no era tan crudo como imaginaba», recordó.

La decepción inicial se transformó rápidamente en una decisión estética y narrativa: construir ese material «crudo» mediante el montaje. El equipo reencuadró imágenes, eliminó cronistas y periodistas del cuadro y buscó que el espectador se sintiera inmerso en medio de las manifestaciones, las corridas y las discusiones políticas de aquellos días.

Alrededor del 70% del material utilizado proviene de Crónica TV, aunque también se incorporaron imágenes de Radio y Televisión Argentina y de medios del interior del país. La edición del documental se extendió durante dos años y se realizó inicialmente sobre copias de baja calidad y con marcas de agua, hasta la adquisición definitiva del archivo original.

Lejos de proponer una tesis cerrada sobre los hechos, Gallo aseguró que prefirió dejar que el propio material guiara la narración. «No quería demostrar nada ni comprobar ninguna teoría. Quería meterme en las imágenes y ver hacia dónde me llevaban», sostuvo.

El director buscó que figuras como Fernando de la Rúa, Adolfo Rodríguez Saá, Carlos Ruckauf o Eduardo Duhalde funcionaran más como personajes dentro de un relato colectivo que como protagonistas individuales.

Pero Diciembre no solamente reconstruye la caída de un gobierno o el derrumbe de un modelo económico. También funciona como el retrato de una Argentina que comenzaba a desaparecer.

«Me interesaba cómo hablaba la gente y cómo se relacionaba con la cámara. Hoy vivimos rodeados de teléfonos y redes sociales, pero en ese momento había otra conciencia de la imagen», señaló Gallo.

La música, los discursos, las formas de ocupar el espacio público e incluso la presencia del tango en la banda sonora remiten a un país previo a internet y a la hiperconectividad actual.

«Siento que en 2001 hay algo que se termina. Es un cambio de época no solamente político sino también cultural», afirmó Gallo. Para el director, el archivo no solo permite reconstruir una crisis institucional y económica, sino también retratar una Argentina que comenzaba a desaparecer.

Entre los episodios cuya inclusión defendió especialmente aparece la masacre de Floresta, ocurrida el 29 de diciembre de 2001, cuando un policía retirado asesinó a tres jóvenes que observaban por televisión las imágenes de la represión y las protestas de los días anteriores.

«Para mí era muy importante incluirla porque tiene algo de metalenguaje muy fuerte: esos chicos están mirando en la televisión lo mismo que el espectador acaba de ver en la película», explicó el director.

Durante el intercambio con cronistas surgieron inevitablemente las comparaciones entre las imágenes de la película y la Argentina actual. La represión policial, los ajustes económicos y ciertas consignas que vuelven a aparecer en el debate público llevaron a uno de los periodistas a preguntarle a Gallo si dentro de veinte años podría existir un documental sobre los años 2025 y 2026, del mismo modo en que Diciembre revisita el 2001.

El director evitó establecer paralelismos lineales entre ambos períodos, aunque reconoció que la pregunta resulta inevitable. «No lo sé, puede ser. A veces siento que estamos más cerca de 1995 que de 2001. En aquel momento había empleados públicos que llevaban meses sin cobrar y directamente no circulaba dinero. Fue una crisis brutal, realmente no había plata», respondió.

Sin embargo, admitió que durante el proceso de investigación experimentó una extraña sensación de superposición entre pasado y presente. Después de pasar horas revisando archivos de protestas y conflictos sociales de 2001, salía a la calle y encontraba escenas que parecían dialogar con aquellas imágenes.

Más allá del valor histórico y documental del material recuperado, Diciembre se presenta como un ejercicio de memoria colectiva y como una invitación a revisitar un momento que modificó para siempre la vida política y social del país. «Quería que la película ayudara a pensar qué pasó y también a pensar el presente», concluyó Gallo.

Más allá del valor histórico y documental de lo sucedido se presenta como un ejercicio de memoria colectiva y una invitación a revisitar un momento que modificó para siempre la vida política y social del país. Lejos de limitarse a reconstruir los hechos, la película busca abrir preguntas sobre las causas y las consecuencias de aquella crisis, pero también sobre sus ecos en el presente.

A través de imágenes que todavía conservan una fuerza y una vigencia sorprendentes, Diciembre no solo reconstruye uno de los capítulos más convulsionados de la historia argentina reciente, sino que también invita a nuevas generaciones a acercarse a aquellos acontecimientos y a quienes los vivieron a revisitar sus recuerdos. Entre cacerolas, discursos, corridas y transmisiones en vivo, el documental de Lucas Gallo recupera un pasado que, a casi veinticinco años de distancia, continúa interpelando al presente y dejando abiertas preguntas sobre el futuro del país.

Un rato de ilusión soberana

Un rato de ilusión soberana

El Gobierno fracasó en el intento de aprobar la ley que permite la venta irrestricta de territorios nacionales, luego del triunfo de la selección de fútbol masculino contra Inglaterra en el Mundial. El 6 de agosto hará un nuevo intento de ponerla en vigencia.

El deseo del Gobierno

La propuesta se inscribe en una serie de intentos del Gobierno por modificar el régimen vigente sobre la propiedad privada y tierras rurales. El presidente Javier Milei quiso derogar la Ley de Tierras en el Artículo 154 del DNU 70/2023, pero obtuvo una negative del Parlamento. Con las múltiples modificaciones, la iniciativa del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, busca fortalecer las garantías de los propietarios para atraer inversiones extranjeras, y duplicar los “desalojos express”, entre otras cuestiones.

Diego Montón, referente del Movimiento Nacional Campesino Indígena Somos Tierra y de la Mesa Agroalimentaria Argentina (MAA), explicó en diálogo con ANCCOM: “Ya es costumbre de este gobierno juntar las iniciativas para correr al Estado y dejar al capital financiero a libre disponibilidad de nuestros recursos. La forma en la que están complejizando la expropiación, genera que el Estado esté prácticamente imposibilitado para regularizar algo”. Y agregó: “Hay que tener en cuenta que el 80% de la producción agrícola en Argentina se hace bajo arrendamiento. Acá el propietario tiene el poder de negociación dominante e imposibilita al Estado para sancionar políticas públicas que lo regulen. Con este proyecto de ley, los costos de expropiación son altísimos y las trabas burocráticas son mayores”.

 El proyecto de ley propone una inhabilitación “para la adquisición de tierras rurales por parte de las empresas con participación estatal extranjera, cualquiera sea la forma jurídica que adopten, salvo autorización de la provincia” donde se halle “ubicado el inmueble y del Poder Ejecutivo Nacional”. Es claro que se busca eliminar las restricciones para que los extranjeros puedan invertir en el país a través de la compra de tierras, ampliando la potencial posesión de un  15% a un 30%.

Además, sobre el mercado inmobiliario rural, sostiene el veto a Estados extranjeros, pero no se aplicaría a empresas y/o individuos foráneos. Se regularizaría con la Ley Pierri – un régimen para que las personas que por sus escasos recursos y medios tuvieron dificultades para lograr la escritura de sus viviendas, puedan finalmente obtener su título de propiedad.  Pero a la vez, plantea un proyecto de desalojos rápidos (conocidos como express) para el ocupamiento de viviendas. Faculta a los magistrados a ordenar la restitución anticipada de los inmuebles en casos de usurpación evidente. La justicia cuenta con atribuciones ampliadas y auxilio directo de la fuerza pública.

La Ley restringe, además, las expropiaciones estatales al exigir que cada declaración de utilidad pública demuestre idoneidad, necesidad y proporcionalidad. Además, prohíbe la transferencia de dominio al Estado sin un pago previo integral, incluyendo la actualización monetaria e incorporando el lucro cesante objetivamente acreditado. Por último, y como si fuera poco, busca la derogación de las prohibiciones posteriores a incendios forestales contenidas en la Ley de Manejo del Fuego.

 La Ley 26.737 que busca modificarse, limita la concentración y extranjerización de la tierra, estableciendo un tope a la propiedad extranjera sobre las tierras rurales, restricciones en zonas de frontera y resguardos sobre inmuebles vinculados a cuerpos de agua. A su vez, establece que la titularidad o posesión extranjera no puede superar el 15% de las tierras rurales dentro del territorio  nacional, provincial, municipal y/o departamental. Asimismo,  ningún titular extranjero (persona humana o jurídica) puede  poseer más de mil hectáreas en una zona núcleo – o su superficie equivalente en la región-. Además, prohíbe la titularidad de inmuebles en tierras que incluyan o limiten con cuerpos de agua de envergadura permanente y de dominio público. Todo ello el gobierno quiere desregularlo.

La sesión

La sesión empezó tensa por el triunfo de la Selección Argentina frente a Inglaterra. La alegría de pasar a la final de la copa del mundo no evitó que algunos senadores -Carlos Linares o Jorge Capitanich -,  apuntaran contra el Gobierno Nacional por el negacionismo y la prohibición de usar banderas de las Islas Malvinas o alusiones al respecto durante el partido. Sin embargo, eso fue solo lo superficial. “Ayer el presidente debe haber estado triste porque ganamos, ya que tiene un portarretratos de Margaret Thatcher en la Casa Rosada. Anunció que está elaborando un proyecto de shutdown – apagar el Estado-. Esto termina de confirmar que se niegan a financiar cualquier tipo de política pública en medio de esta crisis económica y social en la que están enterrando a la Argentina, pero no sé qué más quiere apagar”; sostuvo Martin Soria, senador justicialista por Río Negro.

Algo parecido sostuvo Soria durante la sesión: “Decir que Argentina solo produce dulce de leche y biromes, demuestra lo que el presidente piensa del país. Esto lo dijo con el objetivo de defender la apertura total e indiscriminada de las importaciones. Un presidente que muestra desprecio por el territorio nacional, los trabajadores, la capacidad productiva; y da a conocer su modelo y plan económico a través de estas frases, no le de futuro a ningún argentino”.

 

Diego Monton, referente del Movimiento Campesino Indígena,  explicó a ANCCOM: “En Argentina la poca extranjerización está concentrada en zonas estratégicas como la cordillera. Y esta ley plantea la posibilidad de compra en esas zonas con recursos, generando más concentración de la que ya hay. Eso a la vez hace que para los argentinos sea más difícil tener un lote para vivir y el derecho a la vivienda se ve afectado”.

La senadora del bloque oficialista, Carmen Álvarez Rivero, defendió el proyecto: “Es clave tener una política firme para proteger la propiedad. Cuando un país deja de proteger su patrimonio y de garantizar el derecho de propiedad, termina deteriorando su infraestructura, su capacidad de atraer inversiones, su desarrollo. Argentina necesita aumentar la tasa de inversión para crecer. Sin embargo, hemos acumulado normas que desalientan a quienes quieren invertir. Por eso necesitamos seguridad jurídica, que no es proteger a los empresarios, sino que es la condición básica para que haya desarrollo y trabajo”.

Luego de haber intentado avanzar con la Ley el 4, 11 y 25 de junio, ayer el oficialismo quiso lograr la media sanción nuevamente, pero no fue posible. En medio de una sesión que se encaminaba al fracaso, la senadora oficialista Patricia Bullrich convocó a un cuarto intermedio para tratar la Ley de Inviolabilidad Privada (orden 104/26) el 6 de agosto, después del Mundial. No obstante, el Senado sí aprobó que la ciudad de San Miguel de Tucumán será capital simbólica de la Nación; los  pliegos judiciales y ascensos diplomáticos.

Brasil, decime qué se vota

Brasil, decime qué se vota

A menos de tres meses de las elecciones presidenciales, Lula da Silva y Flávio Bolsonaro pelean voto a voto. Los indecisos y el centro político definirán si el gigante sudamericano continua como faro del progresismo o se contagia de la ola ultraderechista que tiñe el continente. Las denuncias de corrupción, las redes sociales y la región son las variables claves.

Elecciones presidenciales en el 2022 en Río de Janeiro. 

El 4 de octubre, Brasil irá a las urnas para elegir el presidente del periodo 2027-2031. Lula buscará la reelección y tener un cuarto mandato en el Palacio de Planalto frente a la derecha Bolsonarista en un escenario poco favorable para el progresismo en la región.

El proceso electoral estará marcado por una serie de factores que exceden la disputa entre el oficialismo y la oposición. La condena judicial por intento de golpe de Estado a Jair Bolsonaro reconfiguró los liderazgos en la derecha y abrió una nueva etapa en el bolsonarismo, ahora encabezado por Flávio Bolsonaro, senador nacional e hijo de Jair, que también tiene causas judiciales abiertas por corrupción y lavado de dinero.

Del otro lado aparece Lula con una gestión desgastada y una economía estancada en relación a sus primeros mandatos. A esto se agrega un cuestionamiento político por su participación en un nuevo proceso electoral, algo que él mismo había negado cuando asumió su tercer mandato. En caso de ganar las elecciones terminaría su mandato con 85 años.

También la elección en Brasil es clave en la configuración regional. Serán las últimas elecciones presidenciales del año en Sudamérica, tras los triunfos derechistas de Keiko Fujimori en Perú y Abelardo de la Espriella en Colombia.

Balance de gestión

Luiz Inácio “Lula” da Silva ganó las elecciones de 2022 en un balotaje muy cerrado frente a Jair Bolsonaro. La diferencia final fue de 1.8 puntos, lo que representa 2 millones de votos sobre un total de 124 millones.

A lo largo de su gestión, impulsó una agenda progresista con énfasis en lo social y el crecimiento económico, aunque muchas de sus propuestas no lograron concretarse. ANCCOM habló con Gerardo Delgado Stutz, investigador del Centro de Investigación para la Calidad Democrática (CICaD) y especialista en política brasileña: “Lula tuvo un crecimiento económico medio. No fue como en sus primeros mandatos donde alcanzó el 7% sino entre el 1 y el 3%”. Por el otro lado señala que la inflación fue un problema durante un periodo corto de su mandato: “Si bien no tuvo problemas sostenidos con la inflación, si existió una devaluación del Real a finales de 2024”.

Esto último es uno de los principales cuestionamientos de su gestión y una de las banderas de campaña de la oposición, ya que la caída en ese entonces representó un 27,35% frente al dólar estadounidense. También otros aspectos económicos representaron el talón de aquiles del mandato de Lula: “Durante su mandato tuvo problemas de balance fiscal y déficit creciente. Además existen quejas por los impuestos a importaciones altos”, menciona Delgado Stutz.

Luis Oliveira Sanches, trabajador social de infancias en el Estado de Minas Gerais, menciona: “Hubo mucho compromiso con la pobreza –principalmente infantil– durante esta gestión. Se brindó asistencia social con la ampliación del programa Bolsa Familia, reduciendo la pobreza del 26 al 23% en solo tres años”. “En Minas Gerais fue todavía más abrupta la caída, siendo 10 puntos menor a la recibida a principios de 2023”, especifica. Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estatística (IBGE), en Minas Gerais la pobreza se redujo del 27% en 2022 al 16,8% en 2026, uno de los niveles más bajos de su historia.

El fantasma del bolsonarismo

La candidatura de Flávio Bolsonaro representa la continuidad de un proyecto político que, pese a los reveses judiciales sufridos por su principal referente, conserva una importante capacidad de movilización electoral. El senador por Río de Janeiro comenzó a ocupar un lugar central dentro del bolsonarismo cuando quedó claro que Jair Bolsonaro no podría competir en las elecciones presidenciales, condenado a 27 años de prisión por un intento de golpe de Estado.

Además, la decisión del Tribunal Superior Electoral de declarar inelegible al expresidente hasta 2030 –producto del abuso de poder político y del uso indebido de los medios de comunicación estatales durante el proceso electoral de 2022– ratificó el tablero político brasileño. El avance de esas causas derivó en una condena a 27 años de prisión, sin posibilidad de apelación, lo que terminó por cerrar cualquier posibilidad de una nueva candidatura de Jair Bolsonaro y obligó al Partido Liberal a buscar un sucesor político.

Si bien durante varios meses aparecieron nombres con mayor volumen de gestión, la decisión del expresidente fue impulsar a su propio hijo como heredero político. “El principal reemplazante posible parecía ser Tarcisio de Freitas pero decidió no candidatearse e ir por la reelección como gobernador en Sao Paulo. Michelle Bolsonaro parecía ser una opción pero fue descartada. Flávio, sin embargo, está mejor posicionado de lo esperado; se esperaba que no llegase a más del 25% y todas las encuestas lo dan arriba de 30%, mostrando la fuerza del bolsonarismo”, menciona Delgado Stutz.

El ascenso de Flávio Bolsonaro también permite observar un fenómeno que excede las fronteras brasileñas: la consolidación de las nuevas derechas latinoamericanas como movimientos con capacidad para sobrevivir incluso cuando sus principales líderes enfrentan derrotas electorales o procesos judiciales. A diferencia de los partidos conservadores tradicionales, estas expresiones políticas construyeron identidades mucho más personalistas, donde la figura del líder se transforma en el principal articulador del espacio.

Sin embargo, lejos de desaparecer cuando ese liderazgo se debilita, muchas de estas fuerzas encontraron mecanismos para preservar su influencia mediante la transferencia del capital político hacia dirigentes cercanos o familiares. Facundo Barbaro, politólogo de la UBA, explica: “El éxito de la nueva derecha obedece al reciente fracaso de los gobiernos de centro derecha, muchos de los cuales abandonaron el poder en un marco de profundas crisis económicas y sociales, como Piñera en Chile o Duque en Colombia”, por eso, según el especialista, es “imposible explicar la deriva de la derecha tradicional sin considerar la cercanía temporal con el precipitado fin de sus proyectos de poder, ampliamente impugnados por la sociedad”.

En Brasil, esa lógica se expresa en la candidatura de Flávio Bolsonaro. En otros países, aunque con características diferentes, puede observarse en procesos similares de continuidad liderados por dirigentes que retoman las banderas de sus antecesores o que mantienen una relación directa con ellos.

La utilización intensiva de las plataformas digitales, la comunicación sin intermediarios y la construcción de comunidades políticas altamente movilizadas les permitieron sostener niveles importantes de apoyo incluso en contextos adversos. A su vez, estas han sabido venderse en como una resistencia contra el establishment político, aunque sean modelos ya conocidos en el espectro electoral. “Hay una visión distinta sobre las derechas en Latinoamérica” menciona Felipe Galli, politólogo especializado en elecciones: “Aunque éstas (las derechas) se vendan como nueva política, todas tienen un margen reivindicador con procesos políticos previos ya existentes”.

En ese sentido, el bolsonarismo constituye uno de los ejemplos más claros de cómo una fuerza política puede mantener vigencia aun cuando su fundador se encuentra fuera de la competencia electoral.

¿Crisis del progresismo?

En contraste con ese proceso, buena parte de las fuerzas progresistas latinoamericanas atraviesa una etapa marcada por las dificultades para renovar liderazgos y fijar la agenda pública. Aunque Lula continúa siendo la principal figura política del PT y mantiene un peso electoral considerable, el oficialismo brasileño todavía depende en gran medida de su liderazgo histórico para disputar el poder. La ausencia de un sucesor con un nivel de conocimiento y legitimidad comparable expone uno de los principales desafíos del campo progresista: construir una nueva generación de dirigentes capaces de sostener el proyecto político más allá de la figura de Lula.

Esta situación no es exclusiva de Brasil. En distintos países de América Latina, las izquierdas enfrentan el desgaste propio de haber gobernado durante largos períodos, la fragmentación interna y las dificultades para conectar con nuevas demandas sociales vinculadas a la inseguridad, el estancamiento económico, la inflación o la desconfianza hacia las instituciones.

“Los movimientos progresistas están teniendo notorias dificultades a la hora de vender una narrativa de futuro que solidifique a su base electoral y atraiga a nuevos sectores sociales de modo tal de volverse actores competitivos en la disputa electoral”, afirma Barbaro. Mientras tanto, las derechas lograron instalar estos temas como ejes prioritarios del debate público, obligando incluso a los gobiernos progresistas a responder sobre cuestiones que no necesariamente forman parte de su agenda original. “Mientras la nueva derecha abusa con éxito de los renovados significantes del orden, la seguridad y la libertad, el progresismo latinoamericano sigue atado a discursos anacrónicos incapaces de ajustarse a los tiempos de extrema atomización social, fragmentación laboral y aceleracionismo técnico”, cierra Barbaro.

El resultado es una disputa política en la que las fuerzas conservadoras suelen marcar el ritmo de la conversación pública, aun cuando no ocupan el gobierno. En ese contexto, la elección presidencial brasileña trasciende la competencia entre Lula y Flávio Bolsonaro y adquiere un significado regional. Brasil es la principal economía de América Latina y uno de los actores políticos más influyentes del continente, por lo que el resultado de sus elecciones tendrá impacto sobre el equilibrio ideológico de la región.

 

Coimas y corrupción

Uno de los ejes centrales de la campaña de Jair Bolsonaro en 2018 y de Flávio para este año estaba centrada en la legitimidad y la lucha contra la corrupción, haciendo eje en escándalos como el caso Lava Jato. Dicha legitimidad fue perdiendo peso con dos escándalos que afectaron a la familia Bolsonaro y el entorno político conocidas como Rachadinhas y el Banco Master. “El fuerte acompañamiento a Flávio se sostenía en la integridad moral que este podía tener. Los últimos meses esa honestidad e integridad se desmoronaron por completo en los sectores medios y bajos de la sociedad”, menciona Oliveira Sanches.

El primero se trató de una práctica de desvío de fondos públicos durante el período en que Flávio se desempeñó como diputado estatal de Río de Janeiro. El esquema consistía en la contratación de empleados fantasmas dentro de su despacho legislativo, quienes estaban obligados a reintegrar sistemáticamente un alto porcentaje de sus salarios mensuales en efectivo. El dinero era recaudado por un estrecho colaborador de la familia, Fabricio de Queiroz, y según las pericias judiciales, esos fondos ilícitos se terminaron blanqueando a través de operaciones comerciales sospechosas, inversiones inmobiliarias de lujo y comercios particulares del propio senador.

El segundo hace foco a la filtración de audios y mensajes privados de Flávio Bolsonaro con Daniel Vorcaro, el entonces dueño del Banco Master, una entidad liquidada por el Banco Central y cuyo presidente terminó preso, acusado de liderar el mayor fraude al sistema financiero de la historia de Brasil. Los registros revelaron que el senador presionó y solicitó más de 20 millones de dólares al banquero para financiar la producción de la película biográfica de su padre, titulada “Dark Horse”.

“En teoría el escándalo máster afectó la campaña. Había una suerte de empate técnico hace algunos meses de cara al balotaje. Ahora pasó a una ventaja cercana a los 10 puntos por parte de Lula para la primera vuelta”, afirma Delgado Stutz.

 

¿Qué podemos esperar?

Las encuestas señalan hacia una victoria de Lula, pero insuficiente para ganar en primera vuelta. BTG/Nexus le da una ventaja a Lula con el 40% de la intención de voto frente al 34% de Flávio Bolsonaro. El gobernador de Goiás, Ronaldo Caiado, registra un 5%, mientras que Romeu Zema y Renan Santos marcan un 4% cada uno. En el balotaje las diferencias se achicarían, pero con una victoria de 3%-5% del actual presidente. AtlasIntel, por su parte, le da un margen más amplio a favor del oficialismo, ubicando a Lula con el 47% frente al 34,3% de Flávio Bolsonaro. En el balotaje, esa diferencia bajaría a 7%.

Una eventual victoria del candidato bolsonarista, algo que hoy es lejano, consolidaría la permanencia de una derecha que logró reinventarse tras la caída de su principal líder y demostraría que los procesos judiciales contra figuras de alto perfil no necesariamente implican el fin de los movimientos que encabezan. Por el contrario, una nueva victoria de Lula fortalecería a los gobiernos progresistas en un momento en el que buscan recuperar protagonismo después del avance de distintos proyectos conservadores.

Más allá del desenlace electoral, la candidatura de Flávio Bolsonaro refleja un cambio profundo en la política latinoamericana: las disputas no se organizan alrededor de los partidos tradicionales, sino de liderazgos personalistas, identidades políticas muy marcadas y estrategias comunicacionales que encuentran en las redes sociales un espacio privilegiado para construir legitimidad y disputar el sentido común. La capacidad del bolsonarismo para mantenerse competitivo sin Jair Bolsonaro como candidato constituye, en ese sentido, uno de los principales interrogantes que dejarán las elecciones brasileñas y un indicador relevante para comprender la evolución de las derechas y las izquierdas en América Latina durante los próximos años.

Preso por postear

Preso por postear

El joven campesino Franco Oscari continúa bajo arresto desde el 23 de junio, acusado por el delito de amenazas coactivas. La detención ocurrió tras una denuncia presentada por la senadora Patricia Bullrich por un mensaje enviado a través de Facebook, lo que derivó en un operativo de la Policía Federal en la vivienda rural del paraje Las Goteras, Jujuy.

Paula Alvarado Mamani, abogada de Franco Oscari, denunció que su detención no fue un hecho aislado, sino el resultado de un seguimiento previo. Durante la semana anterior al arresto, efectivos policiales realizaron tareas de inteligencia y merodeo alrededor del campo donde residía. Al respecto, Alvarado Mamani declaró que “al chico lo detienen y nadie sabe por qué”. 

Ella, que trabaja en conjunto con las abogadas Samanta Delgado y María José Castillo en Jujuy, constató la existencia de una orden de detención firmada por el juez federal Ariel Lijo recién durante el operativo formal de allanamiento. Debido a que las abogadas jujeñas no contaban con la matrícula habilitante para actuar en los tribunales federales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), Alvarado Mamani asumió la representación legal en la Capital Federal para ratificar los pedidos de libertad. 

La causa penal se inició por el delito de amenazas coactivas. El expediente se originó por un mensaje único y privado que se envió por Facebook donde Oscari cuestionaba el desempeño de Patricia Bullrich en la función pública. Para la defensa, existe una motivación política detrás del caso. “Hay una persecución a Oscari exclusiva porque justamente él y su familia están involucrados en un amparo ambiental”, afirmó Alvarado Mamani. El joven y su familia pertenecen a la organización Tierra Fértil, integrante del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI Vía Campesina). 

El traslado interprovincial y la incomunicación 

La situación se complejizó tras una actividad que realizaron las organizaciones sociales frente al lugar de detención en Jujuy en donde concurrieron 15 personas. Argumentando razones de seguridad para los propios efectivos, la policía inició un traslado interprovincial imprevisto. Durante casi un día completo, las abogadas perdieron el rastro del paradero de Franco Oscari debido a que ni las comisarías ni el propio juzgado de Lijo brindaban información precisa sobre el recorrido.”No lo podíamos ubicar, yo llamé, no me atendían, llamé al juzgado y me dicen todavía no se sabe nada” declaró Alvarado Mamani. 

El actuar represivo contemplaba trasladar al joven hacia una cárcel federal de Buenos Aires, pasando una noche en la provincia de Tucumán. Una presentación urgente de la defensa logró frenar la llegada a la Capital Federal, disponiendo que el imputado permaneciera momentáneamente en Salta.

Las irregularidades también alcanzaron las comunicaciones básicas, la policía impidió el contacto telefónico de las abogadas con su defendido e interpuso interrogatorios informales a las profesionales antes de permitir las llamadas. “Lo llamé a las 22 y recién me dejaron hablar con él a la una de la madrugada”, declaró Alvarado Mamani. 

Situación actual y estrategia legal 

El martes 31 de junio la defensa obtuvo un fallo favorable en el marco de un recurso de habeas corpus tramitado de forma paralela. El juzgado federal ordenó el traslado inmediato de Franco Oscari de regreso a la provincia de Jujuy. Las abogadas confirmaron que apelarán de manera parcial esta resolución, ya que el objetivo central de la presentación era obtener la libertad absoluta.

Al mismo tiempo, en los tribunales se inició un incidente de incompetencia para exigir que Ariel Lijo sea apartado de la causa. La defensa sostiene que el expediente debe ser remitido a un juez natural del lugar del hecho, puntualmente a un magistrado federal con jurisdicción en Jujuy.

La abogada adelantó que centrará su estrategia en las actas del procedimiento policial, las cuales presentan graves faltas y contradicciones, incluyendo firmas de testigos civiles que manifestaron no haber presenciado el operativo.

Respecto al estado actual del joven, la abogada María José Castillo pudo tomar contacto físico con él tras los traslados y detalló que Oscari se encuentra físicamente estable, pero presenta un cuadro de agotamiento mental extremo debido al desamparo de haber sido movilizado por distintas provincias sin conocer los motivos ni el destino de su viaje.