De Jujuy al Congreso, en defensa de la pachamama
Cansadas de que sus reclamos no sean escuchados, un mes atrás las Warmis partieron a pie desde el norte hacia Buenos Aires con un objetivo de alzar sus voces frente a los representantes de la Nación. Presentaron a los legisladores un petitorio que alerta por la falta de agua y exige el cese de la contaminación.
Vienen marchando. Representantes originarios y militantes socioambientales acompañaron a las Warmis, un grupo de siete mujeres del Kollasuyu, en un tramo fundamental de su caminata, que partió el 3 de agosto desde Jujuy: impulsadas por la creciente contaminación y sequía que afectan a la Laguna de los Pozuelos, y con el objetivo de visibilizar la problemática, se movilizaron desde Plaza Miserere hasta el Congreso para hacer llegar su pedido a los legisladores.
Para las 9 de la mañana del 3 de septiembre, cuando estaba planteada la concentración, llovía. Los cantos y sahumerios llamando al sol no cesaron hasta que a las 10 el primer rayo iluminó al grupo, causando un grito de alegría y marcando el inicio de la jornada. Tras unas palabras de agradecimiento y la limpieza de las energías a cada uno de los presentes con koa quemada (planta aromática que crece a más de 3.000 metros de altura en Kollasuyu), al grito de Jallalla (expresión aymara de aliento) se desplegaron los carteles y comenzó la caminata al ritmo de “gobernantes vende Pacha, el pueblo les dice no”. A pocas cuadras de iniciar, la actitud de los policías que las escoltaban frenó la marcha abruptamente. “Habíamos hablado con un policía que dijo que nos iba a resguardar, porque íbamos a tomar media calzada, y resulta que cuando estábamos tomando la calle nos empujaron para que vayamos por la vereda. Es una falta de respeto y falta a su palabra. Podríamos haber peleado, pero no quería meter en problemas a la gente que acompaña. Yo no tengo ningún problema que me lleven presa, porque ya le prometí a la Pachamamita que vertería mi sangre por ella”, indicó Florencia Solis, la líder del grupo, de 68 años.
Por la avenida Rivadavia llegaron al Congreso con los petitorios en mano y en busca de algún diputado que los recibiera. “El documento primero muestra todo el camino que se viene haciendo. También menciona a la Laguna de los Pozuelos, en la Puna, a las diferentes minas, incluso las que ya han cerrado y siguen contaminando. Hacemos un relevamiento de todo lo que venimos viendo en las comunidades, ya que las problemáticas son muy parecidas. En Salta hay desalojos, así como en Tafí del Valle, en Misiones y en varias provincias”, cuenta Lorena Salas, de Tucumán, quien al enterarse de la caminata no dudó en viajar a Jujuy para sumarse.
Asesores de legisladores de Unión por la Patria, UCR y Frente de Izquierda Socialista recibieron su pedido, pero no consiguieron dar directamente con ningún diputado que en persona se comprometa a leer sus petitorios. A las 12 rodearon el Congreso y fueron hasta la puerta de Hipólito Yrigoyen, donde funciona el Senado: lo mismo ocurrió, solo se acercaron asesores (incluso alguno de La Libertad Avanza), que firmaron el compromiso de hacer llegar el reclamo a los miembros de la Cámara. El cansancio comenzaba a sentirse; algunas se sentaron en la vereda y, entre hojas de coca y vasos de api, una bebida caliente, dulce y rojiza hecha a base de maíz morado, recuperaron energías para continuar. Dos horas después alguien gritó: “¡Acá tenemos al senador (Jorge) Capitanich!”
En cuestión de segundos el dirigente, que pasaba por el borde de la vereda dirigiéndose hacia el estacionamiento de enfrente, recogió un petitorio que una de las mujeres logró darle y, sin decir palabra, siguió su camino. Luego de haber cumplido una de sus metas continuaron hacia Plaza de Mayo, para llevar a cabo la ronda de las Madres de Plaza de Mayo.
Durante toda la jornada sonaron tambores, sikus y otros instrumentos que acompañaron distintos cantos como “Cinco siglos resistiendo” y discursos de lucha, que siempre subrayan la importancia de proteger a los más jóvenes, para que puedan disfrutar de la libertad, de sus derechos, de sus tierras y de lo necesario para llevar una vida digna, así como ellas.
“Me enteré por grupos y compañeras de asambleas, y vine porque me parece importante acompañar siempre, cada lucha –afirmó Delfina, integrante de la Coordinadora Socioambiental Basta de Falsas Soluciones–. Con este gobierno es terrible lo que estamos viviendo, ahora se cayeron dos artículos importantes de la Ley de la Inviolabilidad de la Propiedad Privada, pero sigue en pie la de desalojos”. Estefanía Cámera Da Boa Morte, activista autoconvocada, agregó: “Estamos bastante tristes viendo que la convocatoria fue pequeña en comparación de lo que fueron años anteriores y a lo que esto convoca, porque esto literalmente es para todes. Vemos que no hay partidos, sindicatos, ni banderas de ecologistas, y eso nos llama la atención. Este colonialismo, racismo y extractivismo, se vence con las luchas unidas. Tienen que estar en todos los momentos, no en algunos o solamente en las redes”. Además, Cambá Zobá de La Negra que nos Parió –artivismo Afro Indígena–, concluyó: “Lo importante es poder comunicarnos, y como mensaje para la gente, ver otro tipo de medios, no solo los oficiales. Salir un poco de la tele o de lo que siempre nos quieren meter, dominar y manejar, y sumarse desde donde cada una pueda. Es el agua, ¿cómo no vamos a hacer algo?”
El camino de las Warmis
“Surgió de mí, pero te diría que justamente porque vivo tan en contacto con la tierra, y me dolió en el alma ver a mi laguna como un desierto –aseguró Florencia, una de las caminantes, en diálogo con ANCCOM–. Fue impulsada por ella, por la Pachamamita. Sentí que había que viralizar lo que está pasando y defenderla”. Lorena, otra de las manifestantes, comentó también que “el año pasado ya hicimos todo lo que se pudo hacer por el camino legal y se hizo la caminata en la provincia de Jujuy. Al no recibir respuesta, la decisión este año fue llegar hasta la gran ciudad, Buenos Aires”.
Durante agosto recorrieron cerca de 2.000 kilómetros, cruzando un total de siete provincias. Su punto de partida fue Rinconada (Laguna de Pozuelos), Jujuy, y siguieron por Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. A su andar realizaron actividades comunitarias, políticas y culturales centradas en la visibilización de sus reclamos, y registraron la situación de los pueblos para elevar sus voces junto a las de ellas. “Nos sentimos muy bien pese a este dolor, fuertes gracias a todas las personitas, hermanos y hermanas que se acercan y nos dan aliento. Nos sentimos bien porque hemos sentido el llamado de la Pachamama, y bueno, la Pachita nos protege” exclamó Fabiana Quillo, otra de las mujeres que realizó el recorrido.
Día Internacional de la Mujer Originaria
Como cierre de este trayecto admirable e inspirador, y en el marco del Día Internacional de la Mujer Originaria por homenaje a Bartolina Sisa –una mujer aymara que lideró la resistencia indígena contra el dominio colonial–, este sábado las Warmis realizarán una aptaphi, práctica ancestral que consiste en una comida comunitaria como acto de hermandad y solidaridad. La jornada se realizará en la Plaza de los Dos Congresos, de 10 a 13. Luego, a las 14, tendrá lugar un coloquio de mujeres y disidencias, “Tejidos, encuentro y palabra”, en el Museo del Hambre, finalizando con un cierre musical.
“Las mujeres somos muy fuertes y luchadoras, todo tipo de mujer, no solamente las originarias, cualquier ciudadana puede hacer una lucha reclamando nuestros derechos, porque siempre estamos avasalladas, hemos sido sometidas a tanta barbarie –concluye Florencia–. Como Bartolina Sisa, que defendió allá su pueblo en Bolivia y fue una gran luchadora, dio la vida por luchar y es un gran ejemplo, las mujeres tenemos que ser así, valientes, y no tenemos que bajar los brazos ni temerle a nadie”.














