«Las políticas de Milei tienen una dimensión tanática»

«Las políticas de Milei tienen una dimensión tanática»

El historiador e investigador Ezequiel Adamovsky analiza el gobierno, sus continuidades con el macrismo, su relación con la clase alta y las posibilidades de un verdadero cambio social.

Historiador, activista e investigador del CONICET, Ezequiel Adamovsky escribrió numerosos libros. En el último, Del antiperonismo al individualismo autoritario, reflexiona sobre las nuevas modalidades de la política argentina y sus efectos sobre la estabilidad del sistema democratico. En esta entrevista, aporta su visión respecto a este viraje institucional, sintonías con proyectos del pasado y las posibles salidas de cara al futuro.

 

¿Esta nueva ola de neoliberalismo es parte del ideario liberal clásico?

Hay continuidades, pero también hay cosas diferentes. Si la nueva ola arranca con Macri, que en su momento intentó balancear su proyecto social con el económico, lo que busca imponer Milei hoy encuentra grandes sintonías. No por nada Macri le dio su apoyo, incluso perjudicando el proyecto de su propio partido. Desde mediano a largo plazo hay muchas similitudes: Macri buscó balancear lo económico con lo que consideraba los imperativos de la política. Ganó con una mayoría ajustada y se planteaba un avance gradual. Las conclusiones del fracaso de este proyecto antes del fenómeno Milei son evidentes: Macri mismo decía que la próxima vez tenían que venir con todo, a fondo con el mismo proyecto. Esta conclusión, general a la derecha, tiene en Milei una ocasión inigualable para avanzar porque encuentra en él una persona lo suficientemente poco interesada en conservar un aparato político. Además, es una persona narrada como un outsider, un loco “bueno” que la gente votó porque las cosas no funcionaron. Por eso se aferran con tanta convicción a este momento, porque saben que si esto fracasa, después van a tener que esperar para volver a intentar algo parecido. La sintonía no se da tanto a nivel económico, sino político: en el último tramo del macrismo se veía el giro bolsonarista de forma más clara, este autoritarismo en la forma de llevar el proyecto político para impactar sobre el esquema económico a largo plazo.

 

Vos hablás de una nueva institucionalidad, ¿en qué se hace más evidente? ¿En dónde asoman los intereses que subyacen?

Este gobierno es bastante transparente desde todo punto de vista. Si uno analiza las manifestaciones de apoyo constantes de las entidades empresariales, magnates locales y sectores de peso, están encantados. Incluso cuenta con el apoyo de magnates internacionales, como Elon Musk, y organismos como el FMI, que apoyan inmediatamente sus medidas y proyectos. El RIGI es, también, otra instancia sumamente transparente: es otorgarle una cantidad de facilidades, derechos y privilegios a empresarios en niveles inéditos. Luego, a nivel impositivo, bajar los impuestos a los sectores adinerados y aumentar los del sector medio es un movimiento transparente en cuanto a los intereses de clase que representan. Eso revela el hecho paradójico: es sorprendente que un presidente que tiene un soporte tan endeble en los otros dos poderes, que no tiene un número significativo de legisladores, ni gobernadores afines, ni ha digitado nada en la Corte Suprema, alguien que recién llegó pueda avanzar como si nada. Que encuentre todos los apoyos necesarios de las instituciones, incluso quebrando la letra de la ley, es porque se lo permiten y lo reciben gustosos. Ahí creo que está la verdad última de las instituciones políticas que tenemos y su relación con los intereses de clase. De no ser así, es inexplicable que la Corte Suprema permita la aplicación de una medida tan obviamente inconstitucional como el mega DNU sin siquiera aceptar su tratamiento. El caso es indicativo del lugar que tiene la Corte como garante de esos intereses de clase. La mayoría multipartidaria inedita que apoya a Milei, la minoría peronista y el resto de fuerzas políticas, por más que a veces tienen deidades republicanas, deja pasar poderes extraordinarios a una persona que dice explícitamente que viene a destruir el Estado. Eso solo se explica por la conexión de estos organismos con los intereses de clase. Por eso es una oportunidad inigualable.

 

Vos señalás que, con el desembarco del neoliberalismo en los noventa, la sociedad tuvo una reacción que se cristalizó en políticas progresistas. ¿Te parece que esta nueva ola es una reacción a estos planteos? 

Hay un condimento local que es evidente en el proceso, la crisis económica, que genera frustraciones al interior del país, y que se vio acompañada por el agotamiento de una propuesta política como lo fue la del kirchnerismo, que apeló con fuerza a una narrativa política de expansión de derechos, de un Estado presente, garante del bienestar y positivo. Al agotarse, todo el discurso se vuelve menos creíble y la frustración se vuelve despecho en contra de esa narrativa y las figuras que la representaron. Pero a la vez, esta explicación me parece insuficiente, porque al ampliar la lente, estos fenómenos de derecha radicalizada que hoy vemos en Argentina vienen sucediendo en países que no comparten la crisis económica, que no vienen de un fracaso político. Uno puede estar más o menos de acuerdo, pero Bolsonaro después de Lula en Brasil, la llegada de Trump en EEUU luego de Obama, no parten de gobiernos que empeoraron la situación y, sin embargo, hay reacciones similares. Es evidente que hay una frustración respecto a la democracia que trasciende el escenario argentino, que no está ligado al fracaso de una experiencia política puntual. Hay que pensarlo en relación a un cambio en las subjetividades políticas, no tanto en los cambios materiales. El escenario que tenemos es de creciente presión del capitalismo hacia adentro. Como ya ocupó todo lo que puede ocupar, deja de expandirse hacia fuera y se vuelve a su interior, intensificando la presión sobre la persona para obtener su excedente, lo que implica un empeoramiento en las condiciones de vida. La frustración que esto genera se vuelca en contra de un sistema político que, evidentemente, ya no nos representa. Después está la dificultad de percibir una opción superadora clara, porque en todo el mundo, no solo en Argentina, hace décadas oscilamos entre gobiernos que aprietan el acelerador con la mercantilización de la vida y gobiernos que intentan poner curitas o algún paliativo, pero no implican una propuesta que opere mejor. Nos quedamos entre el choque y la ambulancia. En la medida que no existe una alternativa política superadora capaz de convocar a las voluntades generales, el único escenario viable para un proyecto de vida mejor para las personas es el individualismo. El otro entonces aparece como un obstáculo o amenaza y la política es aquello que se percibe avanzando sobre la vida personal, frustrando los proyectos de vida. También hay otra variable que es importante considerar, que es el escenario pospandemia. Con el avance del Estado sobre el ámbito privado, se le dio un poco más de credibilidad a los discursos de la derecha radicalizada. Son cambios subjetivos que van desde antes de la pandemia, pero que se intensifican.

En la medida en la que no se plantee un proyecto político dispuesto a discutir las reglas del juego, no a jugar mejor, sino a cambiar el juego, es muy complicado un horizonte de reenamoramiento con la política, lo colectivo. En ausencia de eso la gente se aferra a lo único que tiene: un proyecto individual, factible y confiable.

Ezequiel Adamovsky

¿Milei supo capitalizar el odio como instrumento político?

La expansión del horizonte de validación del derecho por lo colectivo, me parece, va en contra de este movimiento, que yo refiero como un proyecto totalitario, que busca imponer el mercado como principio organizador y validador único  de la sociedad. Que no haya ningún otro espacio por fuera del mercado, darle valor a la práctica, al trabajo, a lo que sea, es un indicio de que este gobierno, como otros, apunta en contra de la organización de los sectores minoritarios, ya sea el sector de derechos humanos, de pueblos originarios, de mujeres, de minorías sexuales… Cualquier figura de la organización colectiva es atacada con una agresividad tremenda, no necesariamente por un deseo de que no existan estos sujetos como tales, sino por la presión de reconducir esa energía hacia el mercado. A estos sectores se les relega a un plano secundario. “Aguantá, trabajá más. ¿Te pagan menos por ser mujer? Prepárate mejor, validate a través del mercado y vas a ir mejorando”. El gobierno, creo, capitaliza del odio en medio de una batalla cultural que, a mi parecer, solo se va a intensificar en la medida que el proyecto económico fracase, que ya está dando sus signos de extremarse. Para compensar la frustración de sus propios seguidores, van a ofrecer más cabezas y nuevos enemigos. Así, se abren momentos de violencia social horizontal y para abajo. Por ponerlo en términos freudianos, me parece que cualquier política tiene una dimensión erótica y tanática. La de Milei tiene más visible el aspecto tanático. Se diferencia del macrismo, que no tenía tan claro un nosotros, en apelar a un cuerpo social individual que busca un país pujante, con personas hacendosas y triunfales en sus propios proyectos, que no se piensan de forma grupal. Uno de los fracasos de los movimientos progresistas es un cierto temor, no discursivamente sino en la acción, a activar esta dimensión tanática. Si uno piensa en el kirchnerismo enfrentado a las corporaciones, se planteaba un enemigo a combatir, pero no propulsó una pateada de tablero, que es el atractivo de esta derecha radicalizada. Hoy Milei invita a patear un tablero que todo el mundo entiende que no funciona. Estamos jugando un juego democratico que es una ficción, porque nos invita a imaginar que nuestro voto define como vivimos y la verdad es que jugamos por una victoria imposible, o que si se da es momentánea y reversible. Cualquier política de cambio de largo plazo se puede revertir con una elección perdida. En la medida en la que no se plantee un proyecto político dispuesto a discutir las reglas del juego, no a jugar mejor, sino a cambiar el juego, es muy complicado un horizonte de reenamoramiento con la política, lo colectivo. En ausencia de eso la gente se aferra a lo único que tiene: un proyecto individual, factible y confiable.

 

¿Esto se debe a la crisis de representatividad o está ligado al propio  funcionamiento de las instituciones? 

Las decisiones se toman dependiendo de la experiencia pasada y el horizonte de posibilidades. Si el horizonte es pequeño, lo que sucede hoy, determinados sectores votantes o dirigentes, que en otro contexto podrían ser más progresistas o alternativos, apuestan a lo que hay. La trampa democrática es estructural: la soberanía está encorsetada en espacios nacionales y la economía está manejada en el espacio transnacional.

Hasta el mejor intencionado de los gobiernos con la más amplia de las mayorías no puede luchar contra determinados resortes económicos. Está fuera de su campo de decisión. Los organismos internacionales, que residen en los países más poderosos, toman la decisión corporativa y esto excede la acumulación política.

Debería considerarse un lente trasnacional para cambiar estas reglas del juego. Lo que sucede es similar en todos los países: hace décadas los ricos pagan sistemáticamente menos impuestos, entonces las pocas políticas horizontales las sostiene cada vez más el asalariado. Esto obliga a los Estados a competir entre sí para atraer inversiones para reforzar su ingreso. El RIGI es un ejemplo, dejando que hagan lo que quieran. Decir que “por treinta años nos comprometemos a no tomar decisiones económicas”, es dejar de ejercer la soberanía para conseguir inversiones. Tampoco es que la contracara sea un escenario utópico socialista donde hay abundancia y dinero para todos. Pasaba en el capitalismo perfectamente capitalista: la gente se jubilaba, había educación y salud pública. El campo de acción de la política tiene en el centro esta transferencia de poder del espacio nacional al transnacional.

 

¿Cómo hacer para llevar estos reclamos nacionales y sentarte en la mesa de los grandes? 

Para poder salir del capitalismo, dice la tradición marxista, es necesaria una construcción política transnacional. Es lo que intentó el movimiento socialista, logrando bastantes avances, pero ahora retrocedió. Hay mucho que se puede hacer, pequeños cambios en las reglas del juego. En Argentina tuvimos alguna luego del 2001, que abrió el horizonte político. Nadie en el 2000 hablaba de pagar pensiones, ni de declarar el default de la deuda y dejar de pagarla. ¿Por qué fue posible? Porque la sociedad se volvió ingobernable, porque los bancos porteños funcionaron tabicados, porque se atacaba al sector privado además de al político. Ese temor expande un poco el terreno de lo posible y trajo pequeños cambios en las reglas: la Asignacion Universal por Hijo como pequeña renegociación de poder entre empleadores y empleados. Falta la fuerza de aprovechar las mayorías consolidadas para cambiar las reglas del juego, aunque sean mínimas.

El peronismo no apunta a un sistema anti-capitalista, eso nunca estuvo en el horizonte de lo posible, pero si podría usar las reglas del juego. Por ejemplo, hoy es evidente que el sistema del Poder Judicial está corrupto de pies a cabeza, no ejerce las funciones por las que está diseñado, es un comité político para intereses privados. Ahí también falta patear el tablero.

¿Cómo interpelar a una población que piensa más en torno al fracaso del proyecto pasado que en las injusticias del presente?

Para articular este cambio subjetivo, que es el mismo que hizo posible la expansión de derechos, tienen que desarrollarse campañas incansables por parte de los sectores comunes, como el movimiento obrero socialista y su autoeducación. Si uno va a los archivos, la comparación al presente es penosa, pero la cantidad de folleteria que se publicó en todo el mundo para enseñar sobre nuestros derechos: las relaciones laborales, el libre albedrío, la importancia de la ciencia, la educación. Hoy ya no se ve ese impulso.

Me parece importante, también, pensar en las condiciones de audibilidad de los discursos. No es que las personas no estén suficientemente informadas, sino que no quieren escuchar. Cualquier crítica del presente que no esté acompañada de una propuesta, un horizonte a futuro diferente y factible, se vuelve muy difícil.  Lo que no tenemos actualmente es una visión de futuro que haga audible la crítica del presente. Ese es el cuello de botella: para que haya un nuevo horizonte de posibilidades no utópico tenemos que superar esta deficiencia de visión a futuro.

 

¿Por qué siempre se termina persiguiendo a los reclamos que perjudican al sector privado?

No hay nada nuevo en que el Estado reprima movimientos sociales reivindicativos, que aplique el rigor de la ley y los trate como terroristas. Ese era el mundo en 1920: el Estado era brutal con las manifestaciones en pos de derechos y garantías elementales. Eran tratados como terroristas, fusilados, perseguidos acá y en todo el mundo. El Estado retoma esta actitud defensiva de inicios del capitalismo, pero lo que sí es nuevo es que haya una porción mayoritaria de la sociedad que lo valide. Hay algo, entre muchas comillas, democrático en esta visión totalitaria del mercado que se impone. En ausencia de una democracia sustantiva en lo político, se forma una dimensión “igualitaria” en el mercado. Este promete que si cada uno se esfuerza tiene la misma chance que los demás, una dimensión fantasiosa, pero igualitaria, a la que apela la derecha. Subordinar a todos al mecanismo del mercado, con la promesa de un horizonte de igualdad, no mediante la participación, los votos, los partidos y las manifestaciones, sino mediante la mano invisible del mercado es una promesa falsa, pero creíble. Lo que le da más terreno al Estado para retomar estas prácticas represivas es, justamente, el avance de los movimientos de derechos civiles, que impactaron en las reglas sobre represión estatal. Aunque solo son un fino barniz, las normas y protecciones pueden caer en cualquier momento. En la medida en que no haya una sociedad que las apuntale a diario la regresión es inevitable.

 

Ramos, cada vez más complicado por el asesinato de Tehuel

Ramos, cada vez más complicado por el asesinato de Tehuel

Ya van tres jornadas del juicio oral y público que busca dilucidar qué pasó con el joven trans. Numerosos testimonios coinciden en calificar al acusado de violento y misógino. Un detenido por falso testimonio.

Luis Alberto Ramos, acusado de desaparecer y asesinar a Tehuel de La Torre.

El 17 de julio se llevó a cabo la tercera jornada de las 10 que compondrán el juicio a Luis Alberto Ramos por el asesinato del joven trans Tehuel de la Torre, con el agravante del odio hacia su identidad de género. Luego de dos jornadas ajetreadas y llenas de tensión, con testigos clave y testimonios contundentes, el escenario se muestra cada vez más complicado para el imputado.

Hacia las once de la mañana llegaron los magistrados Claudio Joaquín Bernard, Silvia Edit Hoerr y Ramiro Fernández Lorenzo, y se sentaron debajo del enorme crucifijo que está colgado de un viejo cortinado de la sala para dar comienzo a la audiencia que sería mucho más técnica que las dos primeras. En la segunda, del 16 de julio, una testigo fue detenida acusada de falso testimonio.

 

Inicios emocionales 

Luis Ramos, quien ya había sido detenido por homicidio previamente al caso de Tehuel, era apodado en su barrio, en Alejandro Korn, como “el loco del cuchillo”, según varios testimonios de sus vecinos durante las primeras dos jornadas. Además, durante la apertura del juicio, dos testigos habían coincidido en describir la conducta de Ramos como “babosa”. “Era baboso con las mujeres. Aprovechaba su posición en el MST para acosar chicas”, había declarado la expareja del imputado, Catalina Salas, en la primera jornada, luego de relatar los abusos que sufría por parte de Ramos, quien incluso le provocó un aborto espontáneo a raíz de una golpiza. Además, Salas admitió haber realizado una denuncia a su expareja por abusar sexualmente de su hijo menor de edad. En línea con esto, Michelle Leyes, pareja de Tehuel, dijo ante los magistrados que “Ramos nos había invitado a cenar una vez a Tehuel, a mi y a mi hijo. Me negué porque Tehuel me había contado lo de la denuncia y porque había escuchado que acosaba chicas”. 

En sintonía con el tono emocional y personal de la primera audiencia, la jornada del 16 contó con ocho testigos más, entre ellos, vecinos y familiares de Ramos. Además, compareció una testigo que oscurecería aún más la situación del detenido: Priscila Molero, la última pareja de Ramos antes de que este perdiera su libertad. Molero comenzó su testimonio contando que solía trabajar limpiando y cuidando a la mamá del imputado, y negó todo tipo de vínculo romántico con él.

“Yo la última vez que lo vi a Ramos fue cuando mató a Tehuel”, afirmó Molero ante los magistrados, e instantáneamente se corrigió: “Fue cuando dijeron que mató a Tehuel”. Este error, sumado a numerosas inconsistencias en su relato, omisiones y negaciones a responder alegando falla de memoria, dieron la impresión al equipo de abogados querellantes que Molero sabía lo que ocurrió pero decidió ocultarlo. “No me acuerdo”, “no se” y “pasó mucho tiempo”, fueron sus respuestas recurrentes a lo largo de su testimonio, quien incluso llegó a reírse de las intervenciones del Tribunal. Por el contrario, la testigo sí respondió positivamente a las escasas preguntas realizadas por la defensa. 

Le pidieron que leyera en voz alta los mensajes de WhatsApp que había intercambiado con Ramos, tanto antes como en los días posteriores a la desaparición de Tehuel. Estos mensajes debieron ser rescatados del celular de Ramos, ya que Molero los había eliminado. El fiscal Juan Pablo Caniggia le consultó por cómo tenía agendado a Ramos en su celular: “Creo que como Luis”, respondió Molero, pero luego las pruebas revelaron que su contacto estaba bajo el nombre de “Amorcito”. Finalmente, y luego de muchas preguntas e incoherencias, Molero admitió de manera reticente: “Teníamos una relación medio amorosa”.

A pesar de haber tenido una actitud con la que parecía defender a Ramos, Molero afirmó que había sido amenazada por el imputado, para luego negarlo. Además, si bien ante la fiscalía, admitió que Ramos la obligó a tener sexo con ella y que “se tuvo que dejar”, durante el juicio negó haber sufrido violencia de género. Por otro lado, la testigo declaró no conocer a Tehuel, pero admitió casi al finalizar su declaración que Ramos le había hablado de él, denominándolo como un “chico-chica”. 

“¿Dónde está Tehuel?” preguntó la fiscalía, con una voz que resonó en las paredes fruto del cansancio hacia la actitud de la testigo. Molero, en una continuación de su comportamiento anterior, dijo no saber y se negó a continuar respondiendo. Ante esto, el Ministerio Público Fiscal y los abogados de la familia solicitaron la detención e imputación por falso testimonio de Morelo.

“Se ha constatado en la audiencia que la testigo ha sido reticente. Eso motivó innumerable cantidad de preguntas. En todas dijo no recordar. Contestaba una y otra vez: no recuerdo.” declaró el Tribunal, y continuó: “Al principio relativizó la relación con el imputado, sin embargo con los mensajes se vio que era todo lo contrario. Se procede a la inmediata aprehensión”, concluyó.

Norma Nahuelcura, antes de ingresar a la tercera jornada del juicio por la desaparicion de su hijo.

Además de la declaración de Molero, entre los testigos de la segunda jornada se encontraban Celeste Ramos, prima de Luis Ramos, Susana Noemí Coronel, su madre, y Alejandro Eber Sosa y Ricardo González, vecinos, entre otros. 

Tanto su prima como su madre coinciden en que Ramos se presentó en su casa al momento en que estaba siendo buscado por la policía, y que se llevó de la casa una mochila con pastillas para tratamiento psiquiátrico de su tío, perfumes, un cuchillo y un carnet de discapacitado, y amenazó con un cuchillo a su prima para que no le dijera a la policía de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DDI) que él estaba ahí.

Alejandro Sosa, vecino del acusado, relató que una tarde llegó a su casa y descubrió a Ramos oculto en su baño durante un operativo policial en el marco de la investigación. «Por favor no me denuncies, yo no hice nada, yo no la maté», testificó Sosa que Ramos le dijo al descubrirlo escondido. “Yo no la conocía a la chica, no uso celulares. Me sorprende completamente todo esto”, agrega Sosa.

Ricardo González, por su parte, compartió que el día de la desaparición de Tehuel (a quien identificó como una chica), lo vio caminando junto al acusado.

Una jornada más técnica

“Las jornadas del lunes y del martes fueron muy fructíferas para probar el agravante del odio. La de hoy sirvió para probar el homicidio, porque fue todo personal policial”, dijo a ANCCOM la abogada del bloque acusatorio, Dolores Amaya.

La sesión del 17 de julio contó con nueve testigos y dos ausentes sin justificativo que serán traídos por la fuerza para la jornada del 18, que espera contar con doce testimonios.

A excepción de un civil que fue testigo de la detención policial de Ramos en Dock Sud, todos aquellos que se sentaron en medio de la sala a dar su testimonio frente al micrófono eran funcionarios policiales que tomaron parte en diferentes etapas de la pesquisa. La comprobación de resultados de los diversos protocolos policiales de los que participaron los presentes resultó en una jornada más corta que terminó a las doce y media del mediodía, pero igual de contundente que los días anteriores.

Las torres de expedientes en los escalones del estrado eran mucho más numerosas que aquellas de las sesiones anteriores. Todo el que estuviera presente en la sala podía ver esto y suponer que la cantidad de evidencia científica y policial durante la jornada sería abrumadora. Especialmente para el caso por homicidio contra Ramos, cuyo odio, misoginia, intolerancia y conducta violenta ya habían sido más que constatados las dos audiencias anteriores. 

Las coincidencias entre los testimonios policiales fueron determinantes. Los nueves testigos lograron dar cuenta de que se encontraron en el terreno de Ramos retazos de la campera que Tehuel estaba usando el día que desapareció, restos de la carcasa quemada de su celular, manchas hemáticas en una pared de la casa, un objeto punzante, un colchón secuestrado, y un elemento que no había aparecido en las sesiones anteriores: los restos de un fogón en el patio de la casa del acusado, donde habrían sido quemados los objetos personales de la víctima. Todos estos efectos incriminan a Ramos y, ante la falta de acceso a un cuerpo, resultan pruebas irrefutables de un homicidio. 

Federico Di Luca, personal policial de la DDI,  explicó el funcionamiento de la geolocalización en el celular de Tehuel. En este momento, la defensa, que se había mantenido en silencio durante toda la jornada, cuestionó si era posible determinar que el celular de Tehuel simplemente había perdido la señal y por eso se había perdido su localización cerca de la casa de Ramos, en lugar de afirmar que fue desconectado adrede. “No”, respondió Di Luca, “la geolocalización demuestra que el último lugar donde se registró su ubicación fue en el domicilio de la calle Mansilla – el hogar de Ramos – a las 00.24 horas. Si solo hubiera perdido la señal, aún así hubiera mostrado una localización, aunque menos precisa”. Y concluyó: “El celular estaba apagado o destruído, sin funcionamiento”.

“La defensa está haciendo un trabajo hasta ahora técnico”, comenta al respecto una fuente judicial en diálogo con ANCCOM, y prosigue: “Una defensa oficial no deja de ser una función del Estado en su obligación de brindar asesoramiento. No puede eludir su obligación [la defensa], y la verdad que también es difícil defender”. La fuente concluye: “Hay pruebas que se han ido reproduciendo que son bastante evidentes y eso obviamente hace que el trabajo de la defensa sea más dificultoso”.

Por otro lado, funcionarios policiales dieron cuenta del estado de Ramos el día de la detención. “Se había pelado y cuando lo cacheo tenía un cuchillo colgando del cinturón”, dijo Cristian Palan. Con esto último, también coincide con los testimonios del día anterior de la tía y prima de Ramos. Además, Palán comentó sobre su actitud: “Estaba ido, parecía drogado, bajo el efecto de pastillas. Ni preguntó por qué lo llevamos!”

“Es evidente que estamos frente a alguien que intentó cambiar su apariencia para huir de la policía”, afirmó Cristian Gonzalez, abogado de la mamá de Tehuel. “Es una causa muy extensa pero los testigos están siendo muy concretos y coincidentes en sus testimonios”, concluyó.

Perspectiva de género 

“Falta perspectiva de género desde la justicia para tratar estos temas, pero creo que vamos bien encaminados “, comenta la abogada de la querella Pilar Rodríguez Genin en diálogo con ANCCOM, y continúa: “En las audiencias vamos observando que constantemente se quiere sacar la importancia a algunas cuestiones que se nos van presentando en el juicio. Se minimiza muchas veces esa perspectiva de género y se está queriendo individualizar muchas veces a las minorías cuando por ejemplo, desde la instrucción se habla de que se buscaba un chico o una chica”.

En consonancia con esta observación, Dolores Amaya reflexiona: “Siempre los vecinos que conocen a Ramos se refieren a Tehuel como un chico-chica. Eso es muy shockeante, entonces como nosotros queremos que se tenga una perspectiva de género tratamos de reconducirlos de eso, y es un obstáculo”.

Cristian González, durante el testimonio de Cristian Pastore, personal policial que participó en los rastrillajes a la casa de Ramos, consultó por la forma en que se habían referido a Tehuel durante el operativo policial. “Cuando hablamos de Tehuel , lo hicimos como a un chico trans, porque así se lo identificó y lo respetamos”, dijo Pastore. “Todo lo que hacíamos en los alrededores durante los rastrilleos nos llevaban a Ramos”, agregó.

“Todo conduce a él”, comenta Mónica Galván, acompañante de Norma y presidenta de la Asociación Familiares y Amigxs de Tehuel. “Sabremos si el Tribunal tuvo perspectiva de género o no cuando sepamos el veredicto. Por ahora todos los testimonios ilustran a un tipo violento, misógino, que odia a las diversidades”, y agrega: “En el momento en que hace desaparecer a Tehuel cabe preguntarse que hubiera pasado si hubiera sido, en lugar de un varon trans, un varon cis”.

Sobre el acompañamiento del equipo de abogados de la familia de Tehuel, Galván comenta: “Los abogados del bloque acusatorio trabajan con Norma de manera completamente gratuita. Son cuatro personas que decidieron acompañarla y patrocinarla en un juicio importante, y lo hacen desde la militancia y la convicción. De otra forma, Norma no hubiera podido acceder a un abogado y enfrentar este proceso. Y todo el tiempo hay gente acompañándonos”. 

 

Comenzó el juicio por el transhomicidio de Tehuel de la Torre

Comenzó el juicio por el transhomicidio de Tehuel de la Torre

Declararon su madre, la expareja del acusado Luis Ramos y varios de sus vecinos. En total, una centena de testigos intentarán dilusidar ¿dónde está Tehuel?

Este 15 de julio, en el Tribunal Oral Criminal 2 de La Plata, tuvo lugar la primera de las audiencias del juicio oral y público contra Luis Alberto Ramos, acusado por la desaparición y el asesinato del joven trans Tehuel de la Torre, ocurrido en 2021. La expareja de Ramos declaró que “acosaba a las mujeres y era violento con los hombres”.

El proceso judicial –que tiene a otro imputado, Oscar Montes, quién se someterá a otro juicio pero por jurados– estaba previsto para 2027, pero la presión de la familia, sus abogados y diversas organizaciones, asociaciones y organismos de derechos LGBTINB+ lograron adelantar la fecha. Al mismo tiempo, vienen bregando por la importancia de visibilizar el proceso y exigir a la justicia que adopte una perspectiva de género. 

A los pies del estrado donde se sentarían luego los jueces Claudio Joaquín Bernard, Silvia Edit Hoerr y Ramiro Fernández Lorenzo se apilaban numerosas carpetas de expedientes. Si bien el juicio se encontraba programado para las diez de la mañana, no fue hasta las diez y media que llegó Luis Ramos, esposado y escoltado por cuatro oficiales del Servicio Penitenciario Bonaerense, para tomar su lugar en el banco de los acusados. Veinte minutos después, hizo su aparición Norma Nahuelcura, la madre del joven desaparecido, vistiendo una pechera de la asociación civil Amigos y Familiares de Tehuel, con la pregunta que desde hace tres años se escucha en las calles y hoy es un grito de lucha: “¿Dónde está Tehuel?”. Recién a las once de la mañana, luego de que se acomodaron los allegados de la víctima en la sala, los jueces dieron inicio a la primera jornada. 

Este proceso de diez audiencias y cuyo último encuentro se prevé para el viernes 26, en plena feria judicial, consta inicialmente de dos jornadas de apertura, para luego dar lugar a un juicio técnico por el cual pasarán casi un centenar de testigos, donde se expresarán los alegatos y, finalmente, será dictada la sentencia. Por otro lado, el juicio por jurados al que se someterá Montes aún no posee una fecha confirmada.

A lo largo de estos diez encuentros, el equipo de abogados de Norma Nahuelcura, la mamá de Tehuel, conformado por Flavia Centurión, Cristian Ariel González, María Dolores Amaya y Pilar Rodríguez Genin, intentará probar que no solo se trata de un homicidio, sino que este fue motivado por odio hacia la identidad de género de la víctima. Esto, además de ser un agravante, establecería un precedente en la historia de la justicia penal argentina al ser la primera sentencia por trans-homicidio del país. Por otro lado, la defensa buscará negar la participación de Luis Ramos en la desaparición de Tehuel, y utilizará la negación del padre del joven, Andrés de la Torre, de la necesidad de un juicio como argumento para la inocencia de Ramos.

Los testigos

En una primera jornada, que se extendió hasta las tres y veinte de la tarde, se presentaron seis testigos: Norma Nahuelcurá, la madre de Tehuel, Michelle Leyes, la novia del joven, Catalina Solás, expareja de Ramos, Julio Aguero y Romina Soledad Loboso, vecinos del barrio, y Ricardo García, quien vivió unos meses junto a Ramos y su madre. Excepto el último de los testigos, todos coincidieron en pedir a los jueces dar testimonio sin Ramos presente, con un motivo unánime: miedo a sufrir represalias por parte del acusado, en venganza por sus declaraciones.

La primera en hablar fue Nahuelcurá, dando cuenta de la infancia de Tehuel y cómo este, desde pequeño, había expresado su identidad de género: “Desde chico se vestía como varón; no le gustaba usar pollera y jugaba al fútbol con varones. Con Michelle llevaban dos años juntos, y Tehuel siempre fue el varón. Michelle tiene un nenito que lo llamaba [a Tehuel] papá”. 

A continuación, Nahuelcurá realizó una cronología desde el jueves 10 de marzo de 2021, la última vez que vio a su hijo con vida. “Las siguientes novedades que tuve fueron el sábado, porque vi que desde el jueves no le llegaban los mensajes a Tehuel ni se había vuelto a comunicar conmigo, así que hablé con Michelle y le pedí que haga la denuncia a la comisaría”, comenta Norma, y agrega: “Michelle me dijo que se había ido a hacer una changa como mesero con un tal “Luigi”. Después me enteré que era Luis Ramos”.

Tanto Norma como Michelle hicieron hincapié en la situación de desocupación que vivía Tehuel, y cómo la falta de un ingreso fijo lo preocupaba. “Su situación económica era nada. No podía conseguir trabajo y eso lo tenía incómodo al sentirse cabeza de un hogar”, comentó la mamá, y continuó relatando que “se ofrecía a hacer changas para sobrevivir”. En consonancia con esto, Leyes habló de las complicaciones económicas del joven: “Tehuel no conseguía trabajo por su orientación, por ser transexual. No lo quisieron tomar en un comercio porque según ellos capaz un día se arrepentía y quedaba embarazado”. 

Por otro lado, y en referencia al acusado, Julio Aguero habló sobre el carácter violento de Ramos. “Nosotros estábamos en la canchita jugando a la pelota. Ramos pasó caminando mientras nos gritaba para buscar problemas, con un cuchillo en la mano”, compartió Aguero. “Nos persiguió como dos cuadras y después se fue con una chica de pelo corto”, agregó. En referencia a esto último, se barajó la posibilidad de que el acompañante de Ramos en ese momento hubiera sido Tehuel, ya que la descripción de su vestimenta coincide con la del testimonio de Leyes, la última vez que vió a su pareja.

El retrato de “el odio”

Entre los testigos que pidieron la ausencia de Ramos en la sala, se encontraba Catalina Salas, ex pareja del acusado. “Acosaba a las mujeres y era violento con los hombres, no le gustaba que los hombres estuvieran con hombres ni las mujeres con otras mujeres”, dijo sobre su homofobia.

Los abogados de la familia de Tehuel pidieron a los jueces la obligatoriedad de juzgar con una perspectiva de género, sosteniendo que se trata de un trans-homicidio. El asesinato de Tehuel se encontró motivado por el odio, lo que sirve de agravante al homicidio. Según compartió Cristian González, el desafío más grande de este proceso es probar ante la justicia este odio. En consonancia con esto, Flavia Centurión afirmó: “Tenemos pruebas suficiente para demostrar un homicidio cuyo motivo fue el odio y la falta de tolerancia hacia una persona que tiene un género no binario”.

Salas compartió a los jueces que Ramos, durante su noviazgo la había golpeado reiteradas veces, incluso habiendo llegado a causarle un aborto espontáneo. Además, acusó a su ex pareja de haber abusado sexualmente de su hijo y afirmó que si bien realizó la denuncia en su momento, aún se encuentra sin respuestas por parte de la justicia. “Se lo conoce en el barrio como el loco del cuchillo”, compartió Michelle Leyes.

En línea con lo expuesto por Salas, Leyes declaró que “Tehuel me contó sobre la denuncia por abuso a un menor que tenía Ramos, y que tenía comentarios babosos sobre las chicas con las que militaba“. Leyes confió a la justicia que esto la hacía sentir desconfianza hacia el acusado. Por otro lado, la pareja de Tehuel sostuvo que Ramos se refería a Tehuel en femenino: “Averigüé a través de los vecinos dónde vivía Ramos y le di el dato a la policía. Fuimos a su casa y nos dijo que Tehuel no estaba ahí, que pasemos a buscarla, en términos femeninos”. 

Más adelante, Leyes recordó que en un llamado telefónico con Ramos, el acusado le dijo “cómo me vas a decir eso si yo la quiero mucho”, a pesar de que Michelle sostiene que solo le había preguntado si conocía el paradero de Tehuel, ya que había sido el último en tener contacto con él. 

Además, sobre la situación económica de Tehuel, tanto su madre como su pareja coincidieron sobre las dificultades que sufría. Leyes declaró que Ramos le daba plata semanalmente a Tehuel, afirmando que no hacía falta que la devuelva. Además, habló sobre un préstamo de 2000 pesos que le había hecho el acusado a Tehuel.

“Michelle pareja de Tehuel describió la angustia que este sentía por no conseguir trabajo y ser sostén de hogar”, afirmó González en diálogo con ANCCOM. “Esta situación era aprovechada por Ramos para generar una dependencia económica, dándole dinero cada dos semanas, ofreciéndole changas, situándolo en una posición de proveedor a quien se le debía solicitar el sustento para la familia de Tehuel”, apuntó.

El equipo de abogados de la familia de Tehuel hizo hincapié en la violencia, manipulación psicológica y sujeción económica que ejercía Ramos sobre Tehuel, todo como prueba de que se trató de un homicidio agravado por odio.

“Los testimonios de hoy han marcado el perfil violento, agresivo, machista y patriarcal de Ramos”, reconoce González. “La defensa trató de mostrar que Ramos lo consideraba un par, que lo trataba de “Bro”, pero todas las personas que testificaron dijeron que Ramos al momento de hablar de Tehuel, hablaba de la “chica-chico”, o se refería a Tehuel en femenino, algo que también ha quedado comprobado por los chats que fueron enviados desde el teléfono de Ramos a la pareja de Tehuel.

En las calles

Afuera, en las calle donde se ubica el Tribunal, se encontraron acompañando el minuto a minuto del juicio diversas organizaciones sociales y representantes de organismos, entre ellos, el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), el frente de Orgullo y Lucha, Pan y Rosas, Rosario Castelli en representación del exministerio de Mujeres y Diversidad de la Provincia de Buenos Aires, entre otros. 

En medio de carteles con el interrogante “¿Dónde está Tehuel?” o frases como “No hay justicia si lxs trans están vivxs de pedo”, la convocatoria contó con dos intervenciones de los abogados de la familia de Tehuel y Norma, una durante el almuerzo y la otra hacia el final de la jornada, para compartir la situación de la audiencia y para agradecer el apoyo. 

Rosario Castelli dijo a ANCCOM que “este juicio va a sentar un precedente para todos. Si no hubiéramos hecho presión, no se estaría dando el juicio ahora. Es fundamental ocupar la calle”. Por otro lado, agregó que espera que “la justicia contemple el odio hacia la identidad de género en el fallo. Esto sentaría un precedente, sobre todo en este momento en que los crímenes de odio son promovidos incluso desde el gobierno nacional que cerró todas las áreas de género”.

Finalmente, Nahuelcurá cerró la jornada dando las gracias por el apoyo. “Me siento muy contenida”, afirmó. “Agradezco el acompañamiento que me están dando. Me siento muy entera”. 

 

El León rindió cuentas ante la CIDH

El León rindió cuentas ante la CIDH

A siete meses de gestión, el gobierno de Javier Milei tuvo que responder a los cuestionamientos de la Comisión Interamericana de DDHH por la represión policial, la criminalización de la protesta y las restricciones a la libertad de expresión. Lo hizo durante una audiencia solicitada por el CELS, tras la represión a las protestas contra la Ley Base frente al Congreso.

A los siete meses de asumir, la gestión de Javier Milei tuvo que enfrentarse a una audiencia pública de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), órgano de la Organización de los Estados Americanos, por la represión policial, la criminalización de la protesta y las restricciones a la libertad de expresión a partir del protocolo antipiquetes. En especial por el accionar de las Fuerzas Federales en las protestas contra la ley bases y el paquete fiscal del 12 de junio.

“Desde que asumió Milei, las personas que salen a manifestarse corren el riesgo de ser reprimidas, detenidas al voleo, imputadas de delitos gravísimos. Hoy el gobierno deberá dar explicaciones”, así convocaba el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), uno de los representantes de la sociedad civil. Las justificaciones públicas fueron presentadas por Alberto Baños, secretario de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y Alberto Fohrig del Área de Cooperación Internacional del Ministerio de Seguridad.

Damián Loreti, abogado y secretario del CELS, destacó en diálogo con ANCCOM la celeridad de la Comisión para hacer la audiencia: “toma nota de que hay una situación de alarma. Luego de los hechos del 12 de junio, sacó un comunicado de prensa de la semana pasada alertando y ya había habido alguna indicación de preocupación por parte de la Comisión por los hechos que venían pasando”.

Yamile Socolovsky del gremio docente CONADU esgrimió que con el protocolo se pasó de pensar la protesta como parte de los derechos humanos a un delito público y que la protección policial pasó a asumir un rol represivo con medidas agravadas para personas migrantes y quienes asisten con niñes y adolescentes. Lito Borello, representando a los movimientos populares, apuntó a la construcción de un relato estigmatizante y desprestigiador de quienes se organizan. Con la detección de rostros y la detención arbitraria de más de 80 personas se forja una cultura del miedo. Borello sostuvo: “Roto el contrato social, quebrado el estado de derecho, nos alejamos de la verdadera democracia”.

En la audiencia también hizo uso de la palabra Matías Aufieri, abogado del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CEPRODH) para aportar sobre “uso ilegal de balas de goma que causa daños irreparables en la salud”. Además, expuso que en la represión de la Ley Bases del 1 de febrero, mientras relevaba el operativo represivo de las fuerzas policiales para informar a los diputados del PTS que se encontraban en sesión, la policía le disparó al rostro y perdió la visión de un ojo. “Esa represión cruenta tuvo lugar tras el intento de desalojar a quienes nos encontrábamos en las veredas con un claro patrón de disparo al rostro de los manifestantes”, detalló.

Carla Gaudensi de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN) denunció ataques específicos a periodistas y fotorreporteros. “El Presidente y su gobierno sostiene un ataque persistente a las y los periodistas con un fuerte sesgo de género. A los 7 meses de inicio del gobierno más de 50 periodistas han resultado afectados por golpes o uso abusivo de armas menos letales”.

Represión en un protesta de trabajadores del INTI.

Para defender el accionar, Alberto Fohrig, funcionario del Ministerio de Seguridad justificó: “El protocolo intenta remediar una serie de falencias que tiene el sistema y que se han agravado en las últimas dos décadas. Estas deficiencias tienen que ver con el intento de alterar el funcionamiento de poderes democráticamente electos. Ocurrió desde 1983 cuatro veces: 1989, 2001, 2017 y 2024. En los dos primeros, los presidentes constitucionales tuvieron que dejar antes su mandato y en los dos últimos casos se buscó mediante la violencia alterar el funcionamiento del Congreso de la Nación, que estaba bajo sesión”. Sin embargo, el protocolo antipiquetes se ha aplicado en momentos que no se estaba sesionando como la protesta en defensa del Cine Gaumont o el mes pasado a los trabajadores de ATE.

Fohrig consideró que el “modus operandi” de la protesta fue igual en todos los casos, ya que hubo “violencia inusitada en las calles, tratando de generar caos con incendios, piedras y violencia que hirieron a las fuerzas de seguridad”. Además, declaró: “gracias a ello, el Congreso pudo sancionar la Ley Bases”. Por la represión del 12 de junio, cuando se trató en el Senado, todavía hay cuatro detenidos.

En esa línea, Baños de la Secretaría de Derechos Humanos negó que haya restricciones a la libertad de expresión y aún luego de escuchar los relatos de la represión sostuvo que todas las fuerzas de seguridad “han actuado de acuerdo a las circunstancias y de acuerdo a la ley”. Sobre esto Damián Loreti señaló que negar los problemas con la libertad de expresión no es un buen indicio, pero “es cierto que en una audiencia es difícil que los estados reconozcan responsabilidad o sus incumplimientos. De igual forma, es una mención que hace pensar que no hay percepción concreta de las consecuencias hacia la libertad de expresión y la libertad de reunión que generan las políticas del gobierno”.

Después de casi dos horas de presentación, todos los representantes de la Comisión le advirtieron al Estado Argentino. Jan Jarab, el representante regional del comisionado de la ONU fue contundente: “El derecho a la protesta debe reconocerse como una herramienta vital para la conquista de otros derechos, una característica que la libre circulación no tiene y puede ser compatibilizada por el uso de vías alternas. Las reuniones pacíficas pueden causar impedimentos a la circulación, que son elementos naturales del derecho a la protesta, pero no pone en entredicho su protección. El rol de las autoridades debe ser facilitar y no restringir este derecho”.

El comisionado Stuardo Ralón resaltó que la Comisión ya había expresado el 24 de julio su preocupación por las denuncias de uso desproporcionado de uso de fuerza pública contra personas que participaron en protestas pacíficas y periodistas. Ralón llamó a “garantizar y respetar libertad de expresión, asociación y reunión pacífica y cumplir los estándares internacionales de uso de fuerza pública”. Respondiendo directamente a los funcionarios, añadió: “Es deber del Estado individualizar a los actores violentos de los que ejercen su derecho de protesta porque garantiza este derecho y protegen los derechos de todas las personas, participen o no” y alentó a la detección de infiltrados.

 

Familiares de los detenidos durante el tratamiento de la Ley Bases en un masivo acto en Plaza de Mayo.

José Luis Caballero, segundo vicepresidente de la Comisión, le ennegreció el panorama a los funcionarios libertarios: “La Comisión tiene información de que en Argentina está ocurriendo un deterioro grave en relación con la libertad de expresión y con el uso de la fuerzas con despliegues desmesurados y sobre el uso de armas no letales y el daño que pueden causar, y sobre la criminalización de la protesta”. Sobre la resolución 943, también llamado Protocolo antipiquetes, consideró que fija pautas “que van sumamente en contra de los estándares internacionales al desconocer y restringir excesivamente la libre expresión y la reunión pacífica”.

En línea con los denunciantes, argumentó que la protesta es un elemento esencial de la democracia y que la fortalece y añadió que “además de permitirla, deben establecer mecanismos de control de uso de fuerza y tienen la obligación de actualizar los protocolos de adecuación a los estándares”.

Los representantes del Estado tuvieron que aceptar la posibilidad de que la CIDH haga una visita a la Argentina para auditar el accionar de las fuerzas de seguridad y el protocolo de primera mano. Baños declaró que no tiene nada que esconder y siguió defendiendo su accionar y desmereció los aportes de los denunciantes. De hacerse la auditoría, se estaría más cerca de que la Comisión tome el caso para las sesiones ordinarias y que el Estado Nacional tenga que rendir cuentas a los organismos internacionales.

¿Viva la patria?

¿Viva la patria?

Como si fuera un niño, el presidente Javier Milei jugueteó arriba de un tanque en el desfile que organizó para el Día de la Independencia. La estrella más esperada fueron los tanques y hubo banderas reivindicativas a los carapintada.

Son las nueve treinta de la mañana, hace unos cinco grados, propios de esta altura del año. Es un 9 de julio distinto: el presidente Javier Milei organizó un desfile militar para celebrar el Día de la Independencia a la antigua usanza, una manera de acentuar su alianza con el sector castrense y aprovechar para subrayar su posicionamiento negacionista.

Llegar a Avenida Libertador por Godoy Cruz implica pasar por un primer vallado, donde un policía espera al lado de su moto. En la calle somos un puñado, sumados al elenco de runners y ciclistas que, sin considerar los festejos, recorren la avenida cortada.

Además de la gente, concentrada en las esquinas donde el sol apenas pasa entre los edificios, con sus mates y parlantes, llama la atención la cantidad de efectivos de la policía que, a pie o subidos a cuatriciclos, circulan rabiosos entre las personas. 

La gente está dispersa pero todos caminan por Libertador hacia el centro. Otra parte, no menor del elenco, son los comerciantes: puestos dedicados a la venta de banderas, de tres mil a diez mil pesos, escarapelas para todos los santos, incluso una con el contorno de Perón. José, que está a cargo de uno de estos puestos, dice que armaron su stand a las 8 de la mañana y que desde entonces están vendiendo. Hay unos tres puestos por cuadra, algunos más improvisados, pero muchos idénticos en armado y productos. “Se organizaron”, dice José. Por el medio de la calle pasa otro mercader, con un cartel en el que se lee: “Patitos kawaii patrios” que vende a mil pesos la unidad.

A medida que se va acumulando, las personas comienzan a formar una columna, que la policía atraviesa veloz en cuatriciclos y motocicletas. En el fondo se oye, difusa, una voz femenina por los altoparlantes. Con ella, se desencadena una cacofonía de sirenas y las personas comienzan a agitarse.  Un zumbido se escucha a lo lejos. Al fondo de la avenida, se ve como se levantan las banderas. Los perros comienzan a ladrar y se escuchan acercarse los aplausos. Pronto todo esto encuentra su explicación: nos sobrevuelan los aviones de la armada. Primero se ven dos de gran tamaño, volando en solitario, y luego les siguen grupos de cuatro de menor envergadura. Parecen muy cercanos a los edificios. Luego de unas dos docenas de aviones, el sonido de sus turbinas se ve eclipsado por otro aún más potente: la hélice de una decena de helicópteros, que recorren el tramo de Agüero a Dorrego a una altura muy baja. 

La gente sale de los balcones a mirar y muchos cierran sus ventanas ante el estruendo.  “Tengo miedo”, le dice una nena a su madre. La gente aplaude de todas formas.

Aún más cuando vuelven a pasar tres aviones de caza que, al estilo americano, dejan una estela colorida. El del medio, una estela blanca, y los del costado una azul que se funde con el cielo de fondo. La reacción disminuye cuando vuelven a pasar sin los gases celestes. 

“Es un día peronista: se robaron hasta las nubes”, le dice un viejo a otro. Entre el murmullo, la voz del parlante se mantiene difusa y distante, así como el aplauso que muere prematuro. La gente comienza a caminar con más aplomo, mientras que oficiales van formando un perímetro que hará de pasarela.

El desfile da comienzo. La acumulación es pausada, pues en el medio circulan excombatientes de Malvinas y agrupaciones militares. Esporádicamente, suenan vitoreos en respuesta a la consigna que dan quienes desfilan: el “¡Viva la patria!” de siempre, los cánticos de Ar-gen-tina. La mayor parte de la multitud se mantiene en silencio.

Entre tandas de oficiales retirados, la gente aprovecha para cruzar al otro lado y amontonarse en la vereda. Se forma un cordón de espectadores a ambos costados de Libertador y Coronel Diaz, pero detrás de ellos la gente circula tranquila, incluidos corredores, transeúntes y turistas sorprendidos. 

A medida que avanzamos hacia la voz, que no se aclara a pesar de la distancia, la concentración de personas se mantiene constante. Militares y civiles pasean al interior de la columna, pero solo son aplaudidos por unos pocos. Policías en moto atraviesan el desfile en contramano.
El apoyo se renueva cuando empiezan a circular banderas con consignas de Malvinas. Se reanudan los cantos: “¡Viva la patria! ¡Viva! Viva la patria carajo”. ¿Viva?

Un niño me dice que es muy importante el país. No tengo tiempo para responderle, algo cambió en el desfile: ya están circulando la primera fila de militares, los abanderados. Los primeros son los cadetes del colegio militar; circulan liderados por oficiales mayores que saludan como estrellas de rock de antaño a su público. Sus bigotes bien peinados y sus banderas flameando en el aire despiertan algún aplauso, que se acompaña de vítores en algunos sectores.

Un grupo de jóvenes cargan con otro aire. Dicen estar acá “por amor a la patria”. “Ellos tenían mi edad cuando fueron a la guerra”, dice Adrián, uno de ellos, que lidera el coro de “Viva la patria carajo”. 

En el espacio entre filas, los militares se acercan a sacar fotos con el público. Una señora, a mi lado, se emociona, rompiendo en llanto. Un niño celebra alguna victoria percibida: “Al fin, ¡ganamos!”, exclama. ¿Ganamos? 

Siguen desfilando los distintos cuerpos, con sus propias vestimentas: boinas verdes, gorros de marinero, boinas rojas, cascos camuflados, incluso algunos envueltos en capas de un rojo intenso. 

“Imposible circular”, dice un señor, parado en un claro entre la multitud. “Yo lo voy a ver por la tele que se ve bárbaro”, añade. Un runner se para a sacarle fotos a la multitud. Es inglés, me confiesa en su idioma, vino por trabajo y salió a correr igual. No se esperaba un desfile militar. 

“¿Y los tanques?”, escucho que pregunta un niño.
Las sirenas vienen en aumento y ahora vienen de todas partes. El desfile, propiamente dicho, ha comenzado. La policía trata de hacer retroceder el perímetro, pero la gente no responde. No hay aplausos ni “Viva la patria”, ahogados por las sirenas y el ruido de los motores.
“Ahí vienen los milicos, eso quería ver”, dice un señor, envuelto de pies a cabeza en merchandising de la fecha. Una niña estalla en llanto.

Detrás de la primera fila de banderas, circula la banda militar, que entona la Marcha de San Lorenzo. La gente no acompaña sus estrofas, pero se escucha a niños coreando el “Muchaaachos”, quizás por la costumbre. 

Los soldados caminan ordenados en filas de 10, rifles, mosquetes y bayonetas en punta. Pasan dos, tres, cuatro, diez. Unas 150 puntas al aire. La gente aplaude tímida, amuchada en la puerta de los edificios y encima de los canteros de la vereda. Están viendo, pero son pocos los que cantan y aplauden. ¿Viva la patria? ¡Viva!

Un chico, de marcado acento caraqueño, me dice que vino “a apoyar al presidente” antes de salir despedido para adelante.

Un segundo contingente de la banda militar viene llegando, pero no reconozco la melodía que entonan. La gente no vitorea, pero se escucha a algunos acompañar el canto de “la valiente muchachada de la armada” filmando con sus celulares. Le pregunto a una de las señoras por qué filma, pero se rehúsa a elaborar: “Por gente como vos llegamos acá”, me dice.

Los desfilantes intentan propulsar un nuevo “Viva la patria”, pero cada vez es menor la respuesta. Pasan chicos con el pelo al estilo militar, pero sin uniforme. “Juega River, ¿sabías? contra el equipo de Falcao”, se escucha que comentan mientras caminan adelante. 

En la fila, se acercan dos chicos con boinas en la mano. “Deben ser de segundo año”, comentan entre sí.. Dicen que ya no forman parte de las FFAA, pero que venían a apoyar a sus compañeros, toman una foto de la fila y se van.

“¡Viva la patria!”, gritan los soldados.
“¡Viva!”, responden dos personas.

Un niño pasa con un globo en forma de sable corvo. 

Una sirena rompe con el silencio, haciendo que la gente gire la cabeza. Es un contingente de boinas rojas, que indican retroceder: viene el Regimiento de Patricios. La llegada de la fila y su banda causa un levantamiento de celulares.

Cuando intento preguntarle a un señor con una gorra del Intrepid y cara de enterado porque tanto revuelo, me encuentro con la misma negativa: “No hablo con periodistas”.

Escuchó que uno dice al pasar: “Hay que aceptar que no somos el centro del mundo. Hay que hacer plata”. En medio de una fila de policías federales vestidos de all-black, surge una fila de militares camuflados, con visores tácticos, RPGs y rifles de asalto.

“¡Mira mamá! ¡Como en las pelis!”, se escucha que dice una nena.

“Esto le encanta a la gente pobre”, dice otro.

Una fila de cadetes desfila con skis deportivos.

A mi espalda, un niño se quiere ir, a lo que su padre le sugiere que se siente en el suelo, que ya vienen los tanques. “Pero quiero ir al baño”, le dice, a lo que el padre sentencia “Ellos que están desfilando tampoco pueden mear, ni cagar, ni nada”.

“¡Viva el comando 101”, estalla una voz. Los aplausos están ausentes hace rato.

“Aguante la Villar”, grita el otro. Ahora los que desfilan tienen la cara pintada y los distintos uniformes se suceden en una fila única. Su armamento se hace cada vez más pesado, con los últimos cargando morteros. Los de la cara pintada pasan por una bandera negacionista que los reivindica: “Los carapintada tienen razón”, se lee en el que quizá sea el primer apoyo explícito y público en las cuatro décadas de democracia al grupo de militares que intentaron darles golpes militares tanto a Raúl Alfonsín como a Carlos Menem.

Un señor, emocionado, le saca fotos a la columna y me confía, “No pensé que los volveríamos a ver así”.

Los de la cara pintada pasan por una bandera negacionista que los reivindica: “Los carapintada tienen razón”, se lee en el que quizá sea el primer apoyo explícito y público en las cuatro décadas de democracia al grupo de militares que intentaron darles golpes militares tanto a Raúl Alfonsín como a Carlos Menem.

Desfila ahora la policía, lo que causa que el aplauso se haga más fuerte que nunca. Un niño me explica que los aplauden porque “son los buenos”. Desfilan con su clásico uniforme, pero también con sables, bastones y bayonetas. Quien conduce la fila, con aptitudes de showman, le dice al público: “A ver si nos acompañan” y vitorea: “¡Viva la patria!…”

La liturgia de la Policía de la Ciudad se ve interrumpida por indicaciones de retroceso. Escucho que los niños gritan: “¡Los veo! ¡Los veo!”. Al fondo de la columna se asoman vehículos marrones y verdes. “Mamá, ¡vienen los tanques!”, dice un infante. “Disfrutalos hijo”, le responde.

El tour-de-force está en su pico, pero el aplauso sigue tímido. La gente saluda, vitorea, le chifla al tanque, que más bien es un camión acorazado. Su desfilar es sorprendentemente silencioso, aún estando cargado de oficiales que saludan desde las armas montadas, tocando la bocina. No sabía que los tanques tenían bocina. Algunos se hunden en aclamaciones emotivas, vivas y aplausos.

En uno de los tanques va el presidente Javier Milei y su vice, Victoria Villarruel. El mandatario simula disparar un arma. Parece un niño jugando a la guerra.

Los tanques son protagonistas y se van ovacionados: “¡Si! Para sacar a los que entran ilegalmente”, grita un señor, envuelto de pies a cabeza en banderas.

Circulan también ambulancias, camiones de comunicaciones con aires acondicionados, jeeps camuflados, motos. Todo es sorprendentemente silencioso.

Ahora sí, se pueden ver los verdaderos tanques, que vienen en dos camiones IVECO de eje cuádruple, seguidos de otros que recorren la avenida. La gente aplaude rabiosa y solo se pueden ver los celulares en el aire. Los cañones apuntan hacia atrás. Los soldados saludan felices desde los puestos de artillería. La multitud enloquece.

Una vez que pasaron, la desconcentración es casi inmediata. Los boinas rojas intentan contener al público, instándolos a esperar a que termine el desfile, pero la gente sigue saliendo al paso. 

“Ahí vienen más tanques”, dice un padre a su hijo que comienza a bailar.

Se acerca una fila de mamotretos de color marron claro, una fila de tanques de mayor tamaño, que hacen temblar el aire y expulsan un calor notable que calienta el rostro. Sus cañones apuntan hacia adelante. 

“¡Viva la patria!” dicen los soldados.
“¡Viva!”, le responde la multitud.

Una vez que pasaron la multitud voltea apurada. Ya son las 14..

Por último, según informó un oficial, desfilarán los Granaderos montados a caballo.
“¿Cuándo vuelven los tanques?”, pregunta un niño.
Para cuando pasaron los últimos granaderos, ya no queda nadie aplaudiendo, solo una multitud heterogénea: viejos, jóvenes y niños que aplauden a una patria propia, hecha a su medida. Los niños cantan “¡Viva Scaloni! ¡Viva!”, “¡Viva Messi ¡Viva!”, “Viva Aimar ¡Viva!”. Los jóvenes hablan del acto, si Milei domó a los zurdos o si es raro ver al presidente en un tanque. Los viejos hablan de actos militares de otros tiempos, la pérdida de la autoridad o el miedo de volver a lo de antes. ¡Viva la patria! ¿Viva?

 

Una aplicación para prevenir el suicidio

Una aplicación para prevenir el suicidio

Pensada por docentes de la Universidad Nacional de Mar del Plata y desarrollada por estudiantes de una escuela técnica pública de esa ciudad, Tranqui App apunta al acompañamiento en crisis y a la psicoeducación sobre esta problemática.

La idea de Tranqui App nació en 2018, cuando Aixa Galarza, docente, investigadora y especialista en Suicidología de la Facultad de Psicología de la Universidad de Mar del Plata (UNMDP), junto con Santiago González, por entonces jefe de Salud Mental de la Municipalidad de General Pueyrredón, comenzaron el diseño de una aplicación para la prevención del suicidio en adolescentes.

Tras un año de trabajo, se contactaron con la Escuela de Educación Secundaria Técnica (EEST) Nº5 “Amancio Williams” para realizar el desarrollo informático. El proyecto llegó a manos del profesor Pablo Abdala Achaval, quien supervisó la labor de dos estudiantes, Lucas Funes y Darío Funes, quienes en 2020 crearon una primera versión de la aplicación para la página web.

Tranqui incluye el acompañamiento por medio de líneas telefónicas de ayuda y materiales que promueven la psicoeducación para quienes estén atravesando una situación de crisis o conozcan a alguien que lo esté padeciendo. “Necesito ayuda” y “Conozco a alguien” son los primeros títulos que aparecen al abrir la aplicación.

“Es una herramienta para la prevención del suicidio que ofrece material psicoeducativo para la persona con ideas de suicidio, tanto para familias, amigos, docentes y profesionales –destaca Galarza–. También brinda recursos para el manejo de crisis. Desde ya que no pretende ser ni reemplaza un tratamiento psicoterapéutico”.

Galarza aclara que la aplicación, en principio, está pensada para Mar del Plata, ya que los números de contacto para pedir ayuda y los lugares a los que asistir son locales. “De todas formas, las personas se la pueden descargar desde cualquier parte en dispositivos Android, ya que la información psicoeducativa que contiene la app es igualmente válida”, subraya.

El profesor Abdala Achával, por su parte, a cargo de coordinar el segundo grupo de estudiantes de la escuela marplatense que desarrolló la nueva versión, explica: “El proyecto se discontinuó en la época de pandemia, pero a comienzos del ciclo lectivo 2023 se configuró en la Facultad de Psicología de la UNMDP la actividad de extensión ‘Espacio de formación y divulgación promo-preventiva sobre el suicidio en adolescentes y jóvenes’. Entre otras propuestas, surgió la de actualizar la app y que pueda estar disponible para descargar en celulares, siempre bajo la supervisión de la Facultad de Psicología”.

“Mitos sobre el suicidio”; “Factores protectores de riesgo y desencadentantes”; “Señales de alerta”, y “A dónde ir” son algunas de las pestañas que se despliegan del botón de “Más información” en la aplicación. Tomás Di Mauro, uno de los alumnos que trabajó en el desarrollo de la segunda etapa de Tranqui, ahora es el coordinador de desarrollo de la app y está a cargo tanto de su arquitectura como de su planificación, en conjunto con el área de Extensión de la Facultad de Psicología: “Teniendo en el equipo integrantes que pasaron por situaciones de crisis, nos vimos muy motivados a desarrollar esta app que nos podría haber servido, ya sea para nosotros o para ayudar a amigos o conocidos que estén pasando por situaciones similares”, cuenta el estudiante de séptimo año de la EEST N°5.

Todo el contenido de Tranqui se desarrolló siguiendo pautas y recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Ministerio de Salud de la Nación, UNICEF, y entidades nacionales e internacionales que se dedican a la prevención del suicidio, como la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP), Fundación Salud Mental España, y la Asociación de Suicidología estadounidense.

“Tranqui fue el resultado del trabajo conjunto de más de siete alumnos de la escuela, en un inicio Lucas y Darío Funes, y luego en 2022 Facundo Nicolás Berardi Hernández, Alan Barbé, Matías Nicolás Celiz Ramos, Alan Gabriel Córdoba, Kiara Enríquez y Luca Nahuel López, junto al profesor Abdala Achaval”, resalta Di Mauro y agrega: “Algo maravilloso que tiene la tecnología es que una solución como esta puede llegar sin problema a miles de personas que no saben qué hacer o a dónde recurrir, o que quizá no tengan los recursos para ir a un profesional”.

Según la OMS, el suicidio es la cuarta causa de muerte entre adolescentes y jóvenes entre 15 a 29 años a nivel mundial y la quinta entre personas adultas en la franja entre 30 a 49 años. En los países de bajos y medianos ingresos son las y los adultos jóvenes y las adultas mujeres mayores quienes encabezan las tasas de mortalidad por suicidios. Y tal cual informa Tranqui, en la Argentina existe un marco legal y normativo para abordar esta problemática: la Ley de Prevención del Suicido N°27130 y la Ley Nacional de Salud Mental N°26667.

Consultada por la actualización de datos sobre la tasa de suicidios en nuestro país, Galarza puntualiza que los últimos números disponibles son los del Ministerio de Salud del año pasado, basados a su vez en estadísticas de años anteriores. La resolución 3976, publicada en el Boletín Oficial en septiembre de 2023, consignaba: “Los datos de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS), publicados en el anuario ‘Estadísticas Vitales-Información Básica’, demuestran que en el año 2021 se produjeron en Argentina 2.865 suicidios, correspondiendo el 80% a varones y 20% a mujeres. Los grupos etarios más afectados en ambos sexos fueron los de adolescentes de 15 a 24 años”.

“Si estás pasando por una situación de crisis o conocés a alguien que pueda necesitar ayuda, te invitamos a descargar Tranqui –dicen sus creadores–. Es completamente gratuita y puede hacer una gran diferencia”.