Una universidad de y para el pueblo
Como original forma de protesta para que el gobierno cumpla con lo que establece la Ley de Financiamiento, las casas de estudios superiores organizaron «La universidad no duerme», una jornada de actividades de 24 horas donde, además de enseñar, brindaron servicios gratuitos a la comunidad.
Hacia las 21, sobre las escalinatas de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, la gente se amontona: personas que entran, salen y otras están quietas, esperando. Un coordinador le comunica a un grupo de jóvenes con ambos blancos que no pueden atender a ningún paciente sin que antes firmen un consentimiento y agita un papel.
En la larga fila de pacientes que rodea la casa de estudios, desde avenida Córdoba, siguiendo por Uriburu, hasta casi Viamonte, Antonio, sus tres hijos y su mujer aguardan hace seis horas por asistencia odontológica: “Somos de Lanús. Vi en la tele que iba a haber atención gratuita y decidimos traer a los nenes y si se puede nos atendemos nosotros también”.
El servicio médico gratuito es una actividad más dentro de la jornada de visibilización en reclamo por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, que incluye clases abiertas, conferencias y talleres a cargo de diferentes instituciones de la UBA. El 21 de agosto de 2025 se sancionó la norma por amplia mayoría en Senado y desde ese entonces hasta hoy, tuvo lugar un extenso derrotero burocrático para su aplicación, cuyo hito fue un fallo de la justicia federal ordenando al Ejecutivo que la cumpla. Sin embargo, aún no lo hizo.
“Tenemos una ley aprobada por el Congreso de la Nación, hemos sido respetuosos de los canales institucionales, reclamamos, esperamos períodos legislativos, logramos que se apruebe, recurrimos a la justicia y hoy tenemos un fallo a favor en primera instancia, pero a pesar de esto, aún no tenemos respuesta del Poder Ejecutivo”, sostuvo, en conferencia de prensa, Franco Bartolacci, presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), quien además anunció que, en caso de no obtener respuestas, en la primera quincena de mayo convocarán a una nueva movilización nacional en defensa de la educación pública.
Liliana Nicoliosi, profesora titular de medicina interna, junto a otras colegas, improvisa una selfie, bajo un gazebo que oficia como sala de recepción y resguardo de la lluvia: “Ha sido una jornada positiva, de visualización, cada uno desde su expertise dándole atención a la gente vulnerable, y si bien aún no alcanzamos a solucionar las expectativas de todos, seguimos doblegando esfuerzos para visibilizar el reclamo y que el Ejecutivo cumpla con la ley”.
Tapada con bolsas de consorcio para protegerse de la garúa, Ruth y su marido, ambos jubilados, aguardan por asistencia oftalmológica: “Venimos de zona sur, la plata no alcanza y los medicamentos son carísimos. Esta es una oportunidad única y por eso no importa cuánto haya que esperar, ni cómo vamos a volver a casa”.
– ¿Estás cansado? –le pregunto a un médico con la mirada perdida entre la multitud.
– Sí, pero vale la pena –responde y retoma su trabajo.










