El EAAF identificó los restos de 17 desaparecidos por la última dictadura

El EAAF identificó los restos de 17 desaparecidos por la última dictadura

En conferencia de prensa se dieron a conocer los nombres y las historias de quienes dejaron de estar desaparecidos. ANCCOM habló con la abogada querellante de Abuelas de Plaza de Mayo y con familiares de las víctimas identificadas.

El Tribunal Oral Federal N°3 junto al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y familiares de víctimas del terrorismo de Estado dieron a conocer este 12 de mayo nuevas identificaciones de personas desaparecidas que estuvieron secuestradas en el ex Centro Clandestino de Detención La Perla, en la provincia de Córdoba durante la última década.

La primera información comenzó a circular en la última semana, antes del anuncio oficial. Se empezaron a compartir distintos datos y nombres, por los propios familiares y amigos, que se viralizaron rápido y provocando fuerte repercusión y emoción.

En diálogo con ANCCOM, Patricia Chalup, abogada de Abuelas de Plaza de Mayo Córdoba, explicó que el proceso de estas identificaciones llevó años de trabajo judicial, investigación y búsqueda constante por parte de familiares y organismos de derechos humanos. También detalló cómo se pudo avanzar con las excavaciones en el ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Extermino de La Perla, que se encuentra dentro de lo que es la Reserva de Defensa Natural La Calera, y cuenta con 14.000 hectáreas, un predio de enromes dimensiones.

A partir de distintas pruebas documentales, fotografías de la época y una prospección aérea realizada entre 2021 y 2022 por la Secretaría de Derechos Humanos, se pudo delimitar una zona específica. En estos trabajos participaron el EAAF, el Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de Córdoba y especialistas del Departamento de Geología de la Universidad Nacional de Río Cuarto.

La abogada explicó que las nuevas identificaciones también representan el resultado de décadas de insistencia por parte de sobrevivientes y familiares. “Cada vez que brindaban declaraciones en el juicio oral, pedían a los acusados que terminaran con ese pacto de silencio y dijeran dónde están”, recordó. Aunque aseguró que ese silencio “nunca se quebró”. Además, afirmó que todavía hay expectativas de nuevas identificaciones y pidió que las familias que aún no dejaron muestras genéticas puedan acercarse al juzgado o al EAAF.

En la conferencia de prensa se dieron a conocer los nombres de 16 de las 17 personas identificadas por el EAAF, en un acto atravesado por la memoria y la importancia de nombrar a cada una de las víctimas del terrorismo de Estado. Los identificados son: Gilberto Néstor Leyín Francesco, Graciela María de los Milagros Doldán, Juan Carlos Navarro Moyano, Adrián José Ferreyra Rivero, Víctor Carlos Díaz Rinero, Marta Susana Ledesma Vera de Comba, Ester Felipe, Luis Mónaco, Silvia del Valle Taborda, Nélida Noemí Moreno de Goyochea, José Luis Goyochea Escudero, Gustavo Daniel Torres, Edelmiro Cruz Bustos, Oscar Segura Reineri, Rosa Cristina Godoy de Cruspeire y Carlos Cayetano Cruspeire. Aclararon que, en el caso de la persona identificada número 17, la familia pidió que el nombre no fuera difundido públicamente.

Después de conocerse los nombres, algunos familiares de las víctimas dieron sus testimonios y compartieron recuerdos, reflexiones y declaraciones sobre quiénes eran esas personas, cómo se vivieron las desapariciones y lo que significó esperar casi 50 años para finalmente saber qué pasó con sus cuerpos. Hubo mucha gente acompañando la conferencia, varias personas con fotos y carteles con las caras de los desaparecidos.

Luego de la conferencia, Marta Taborda Ledesma, hija de Marta Ledesma, recordó el momento en que recibió la noticia de la identificación. “Son cosas que ya no las ves posibles”, expresó. También habló sobre la búsqueda constante durante décadas por las abuelas de su familia y recordó las dificultades que atravesaron incluso ya en democracia, entre trámites y gestiones.

Sobre la conferencia, dijo que fue un momento “muy emotivo” y que escuchar a otras familias le hizo sentir que no estaba sola. “Todo lo que dijeron todas las personas era parte de un fragmento de lo que yo tenía pensado”, expresó.

Además, cuestionó algunas ideas que se tienen y se reafirman hoy sobre quienes militaban durante esa época, “Muchos dicen que se arriesgaban y tenían hijos, y justamente ellos pensaban en sus hijos”, sostuvo. Para ella, buscaban dejarles “una patria justa” y remarcó que muchas de las oportunidades que su generación tuvo fueron gracias a al sacrificio que hicieron ellos”.

Otro de los testimonios fue el del hermano de Gustavo Daniel Torres, que reconoció que le cuesta explicar exactamente qué sintió en el momento que le dieron la noticia de la identificación, pero sí sabe que se trató de un gran alivio y que finalmente todas las familias podían hacer el duelo. “Sentí que Gustavo nunca se había ido, pero que hoy estaba más presente”, agregó.

Además, habló sobre el miedo que atravesaron con su familia durante años después de la desaparición. “Entramos como en un cono de silencio muy fuerte”, y agregó: “Yo siento que no solamente desapareció mi hermano, sino que desaparecimos muchos junto con él”.

También afirmó que mantener viva la memoria es una responsabilidad colectiva. “Visibilizar esto es aportar a una deuda que hay con el pueblo, de saber la verdad, mantenerla en memoria y seguir pidiendo justicia”, expresó. Para él, “el colectivo por los derechos humanos es lo que sostiene todo”.

Las identificaciones forman parte de un trabajo largo y complejo que está haciendo el EAAF sobre restos hallados en La Perla. En marzo ya se había comunicado la aparición e identificación de los restos de doce personas que habían estado en el ex centro: Carlos Alberto D’Ambra Villares, José Nicolás Brizuela, Raúl Oscar Ceballos Cantón, Mario Alberto Nívoli Gauchat, Alejandro Jorge Monjeau López, Ramiro Sergio Bustillo Rubio, Adriana María Carranza Gamberale, Cecilia María Carranza Gamberale, Oscar Omar Reyes, Eduardo Jorge Valverde Suárez, Sergio Julio Ticera Pisi, Elsa Mónica O’Kelly Pardo. También la identificación de las mellizas Adriana y Cecilia Carranza se logró a través de un resto dental, sin poder especificar a cuál de las dos pertenecía.

A 50 años del golpe, en un contexto donde resurgen posturas negacionistas, incluso en el Gobierno nacional, y un constante ataque a las políticas públicas de derechos humanos, Chalup también destacó el acompañamiento social que tuvieron estos hallazgos, tanto a nivel nacional como internacional. En esta conferencia donde se mezclaron una infinidad de emociones, voces quebradas, abrazos y aplausos, predominó la sensación de que finalmente hay familias que tienen una respuesta después de tantos años de búsqueda. Hoy saben dónde están.

 

Pros y contras del boom energético

Pros y contras del boom energético

Con numerosas entrevistas y visitas a los lugares afectados por la explotación de hidrocarburos, los sociólogos Gabriela Wyczykier y Juan Acacio presentan El latido del subsuelo. Consensos y resistencias desde Vaca Muerta hasta el mar Argentino, un trabajo desarrollado a lo largo de una década que da cuenta de la complejidad de esta industria, desde los beneficios económicos a las consecuencias ambientales.

Los sociólogos Gabriela Wyczykier y Juan Acacio publicaron recientemente El latido del subsuelo. Consensos y resistencias desde Vaca Muerta hasta el mar Argentino, uno de los últimos libros de la editorial Prometeo, que pone el foco sobre la cuestión energética desde una mirada integral, que entrecruza las cuestiones económicas, sociales, productivas, territoriales, ambientales, culturales y políticas.

Este libro, que propone complejizar la mirada acerca de la explotación de hidrocarburos en Argentina, recupera una trayectoria de casi diez años de investigación colectiva, contó con el financiamiento del CONICET, de agencias estatales y de universidades públicas, además del apoyo de la ONG Fundación Ambiente y Recursos Naturales.

“A diferencia de los artículos académicos o las notas que veníamos escribiendo, este formato nos permitía tener más sistematizado los datos disponibles con los que otros autores y colectivos venían trabajando, y a los que se agregó una impronta propia. Nuestra fortaleza es el trabajo de campo, que consta de más de 90 entrevistas muy diversas y muchas visitas a los territorios afectados por la explotación de hidrocarburos no convencionales, desde Neuquén y Río Negro hasta la costa atlántica”, sostuvo Juan Acacio.

Además, el autor comentó que este libro tiene una doble pretensión: “Ser accesible para el público que no tiene idea de lo que es Vaca Muerta y le interese conocer sobre la temática, pero también ser un insumo para los investigadores especializados que necesitan conocer las voces de los protagonistas, que no siempre tienen tanta visibilidad”.

De esta forma, el texto -que recopila información desde los primeros años del proyecto Vaca Muerta hasta el 2025-, entrecruza distintas miradas, tales como las de habitantes locales, funcionarios, referentes ambientales o empresarios. A lo largo de siete capítulos se analizan los consensos y conflictos que se dan a nivel local y, a la vez, se enmarca el caso argentino en una mirada macro que distingue las responsabilidades en materia energética entre el norte y el sur global.

Una cartografía del fracking

Vaca Muerta es una de las reservas más grandes de gas y petróleo a nivel mundial y es un megaproyecto que se extiende por 30.000km2 abarcando las provincias de Neuquén, Mendoza, Río Negro y La Pampa. Además tiene efectos productivos en Chubut y Entre Ríos y atrae fuerza de trabajo de todo el país. A partir de 2012, comenzó la producción de hidrocarburos no convencionales en este territorio para satisfacer los requerimientos nacionales, buscando revertir la dependencia energética, y con metas de exportación.

Este proyecto se mantuvo activo a pesar de los cambios de gobiernos ya que, como se remarca en el libro, existe un consenso muy grande desde 2010 hasta el presente en torno a la explotación de hidrocarburos por los beneficios económicos. Pero tal como destacan los autores, así como la experiencia de Vaca Muerta está rodeada por múltiples consensos también lo está de resistencias sociales y discursivas.

Acacio remarca que, muchas veces, la aprobación hacia estos proyectos en las localidades se encuentra en las expectativas de potenciales puestos de trabajo y mejoras en infraestructura y servicios. “Si bien en términos económicos los números suelen ser positivos, las condiciones de vida se vuelven muy desiguales entre quienes pueden acceder a esos trabajos –que incluso muchas veces son temporales– y quienes no”, relata sobre la localidad neuquina de Añelo.

Esta aprobación también se extiende hacia los lugares costeros, donde las posibilidades de explotación offshore (en aguas profundas y ultraprofundas) tomó un lugar central en los últimos años en la región del Golfo San Matías por las mejoras que podría traer en un contexto de crisis económica.

Sin embargo, el sociólogo también destaca la existencia de contra narrativas muy potentes que “no sólo critican a la actividad por los daños en la biodiversidad, sino que critican el desarrollo tal como lo conocemos y proponen otras formas de vivir”.

El panorama global

Según informes de 2021 y 2023 del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) –dependiente de la Organización de Naciones Unidas–, la quema de combustibles fósiles y el uso desigual de la energía y la tierra durante más de un siglo ocasionaron un calentamiento global de 1,1°C por encima de los niveles preindustriales.

Como consecuencia se han producido fenómenos climáticos extremos como el avance del derretimiento de los glaciares, el agotamiento de los espejos de agua dulce, la degradación de los suelos y las sequías, entre otros.

Sin embargo, los gases contaminantes para el ambiente, como los que se producen al quemar combustibles fósiles que dan paso al efecto invernadero y aceleran el cambio climático, son producidos en mayor medida por los grandes centros como Estados Unidos, China y la Unión Europea, mientras que los países periféricos del sur global son los principales afectados por las consecuencias ambientales.

La transición hacia energías limpias y renovables se presenta entonces como un horizonte necesario. Pero existen dos grandes posiciones al respecto: quienes ven en la crisis climática una nueva oportunidad de negocios y dominio geopolítico, y quienes proponen una transición energética popular que implique un cambio en los estilos de producción y consumo.

En el contexto argentino, donde el gobierno de Javier Milei niega la existencia del cambio climático y busca modificar leyes para flexibilizar la protección de los recursos naturales, pensar un escenario de transición se vuelve complejo. “Cuando la lógica del sistema sigue siendo la misma es un poco difícil, pero hay que seguir pensándolo. Un nuevo sistema tiene que prestar atención a estas experiencias más subterráneas, más comunitarias y locales como las del libro”, afirma Acacio.

En este sentido, la investigación científica se vuelve un aspecto estratégico para tomar decisiones a futuro, pero actualmente se encuentra en emergencia. Acacio sostiene que las partidas presupuestarias en el último tramo de su investigación se vieron recortadas y que actualmente hay presupuestos que no se entregaron para un nuevo proyecto por voluntad de quienes gobiernan. “Es un momento en el que la ciencia y la tecnología están en riesgo, y más aún los campos de los estudios sociales y todavía más aún los estudios ambientales”, agregó y completó: “Los equipos, sin embargo, siguen trabajando con los recursos que hay, eso es algo que caracteriza al sistema científico y universitario argentino, pensar otros futuros posibles en contextos sumamente críticos”.

 

Los libros destruidos vuelven a nacer

Los libros destruidos vuelven a nacer

A cincuenta años del último golpe de Estado, la Feria Internacional del Libro incluye la muestra “Censura planificada. Los libros en la mira de a dictadura militar”. ANCCOM la recorre y dialoga con su curadora, Judith Gociol, y con Julia Blanco, quien en un largometraje registró la historia del desentierro de la biblioteca de su padre.

Una pequeña vitrina encierra los fragmentos de lo que algún día fue un libro. Enterrado poco antes del último golpe y recuperado luego de estar 40 años bajo la tierra, integra la biblioteca desenterrada de la familia Blanco. Hoy, ubicado en el centro del Pabellón 8 de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, forma parte de la muestra Censura planificada. Los libros en la mira de la dictadura militar (Argentina 1976-1983), curada por Judith Gociol.

 “Así como hubo un plan sistemático de represión, desaparición de personas y robo de bebés, también hubo un plan sistemático de represión a la cultura y a las diferentes disciplinas”, sostuvo Gociol, que documentó dicha tesis enfocada en el campo literario en Un golpe a los libros, obra que escribió junto a Hernán Invernizzi y que es la base de la muestra.

Antes de ingresar, sobre la lona roja que cubre la estructura de la muestra se leen los títulos de los libros, los nombres de las editoriales y los escritores censurados por la dictadura. Afuera se escuchaban los ruidos típicos de la feria: murmullos, pasos sobre el cemento, risas, aplausos que llegaban desde otros pabellones. Adentro, el silencio solo se rompía con el asombro de quienes le señalaban algo a sus acompañantes.

La muestra encierra una paradoja: hace 50 años, mientras la feria celebraba su segunda edición, muchos escritores nacionales estaban en el exilio, cuando no desaparecidos, y distintas editoriales eran obligadas a prohibir libros de sus catálogos. “Hay muchas situaciones en las que la represión entró al evento. Los militares recorrían los stands señalando qué libros se podían poner y cuáles no, había autocensura y miedo. Además, con el paso de los años se empezó a saber sobre los autores y editores que estaban desaparecidos o exiliados. Con contraseñas, la comunidad literaria se decía lo que pasaba”, contó Gociol.

En una de las esquinas hay una biblioteca de libros prohibidos que incluye textos peronistas, de izquierda, de ficción, de autores internacionales y religiosos. Enviadas a la hoguera o eliminadas de la circulación, esas obras excluidas de los stands de los primeros años de la feria, hoy, en un acto de justicia, aparecen en el corazón del predio.

Como forma de resistencia silenciosa ante el plan sistemático de censura, los lectores enterraban sus libros bajo tierra, los escondían en bauleras y entre falsas paredes. María Julia Blanco, historiadora rosarina, de visita en Buenos Aires para recorrer la muestra, contó en diálogo con ANCCOM que creció sabiendo que existía una biblioteca fantasma en su familia. La colección pertenecía a su padre, Joaquín Blanco, estudiante y militante socialista, cuyas obras fueron escondidas por su abuelo.

“Los libros enterrados se transforman en una especie de texto que se mantiene congelado en el tiempo. Queda en la imaginación que el libro está siempre igual”, expresó Blanco. Al enterarse del caso de la Biblioteca Roja en Córdoba -el hallazgo de dieciséis paquetes de libros que habían sido enterrados por una pareja de militantes antes de partir al exilio- Blanco tuvo el impulso de recuperar la colección de su padre. “Fue una grata sorpresa que haya quedado algún resto”, agregó. Y entonces, como directora, decidió plasmar la experiencia en el largometraje documental Desentierros. Los libros que no heredamos, del que también pueden verse fragmentos en la muestra curada por Gociol.

“¡Impresionante!”, exclama Viviana Britos, una visitante de 73 años, inclinada sobre el segundo libro expuesto de la familia Blanco, en el Pabellón 8 de la Feria del Libro. “Verlo enterrado… Esto es algo que uno hacía por temor, por miedo”, dice con la voz temblorosa. Esa obra, más entera, quedó expuesta sobre la tierra, el lugar que habitó durante décadas. “Por lo menos pudo rescatarlo de alguna manera, muchos otros no pudieron hacerlo. Es el testimonio de una época”, sostiene la mujer antes de seguir el recorrido.

“Genera mucho impacto el hecho de ver el libro, lo que quedó y preguntarse si eso sigue siendo o no un libro, qué valor tiene y de qué está hablando ahora”, reflexionó Gociol. “Los enterraron con la esperanza de sacarlos en tiempos más prósperos y volverlos a leer, pero eso es imposible por cómo fueron encontrados”, agregó la curadora sobre los dos ejemplares que aportó Blanco. 

Con la vuelta a la democracia muchas de las obras prohibidas se volvieron a publicar. Son, de acuerdo a la muestra, “testimonios de memoria y de vuelta a la vida”. Desde Queremos tanto a Glenda, de Julio Cortázar, hasta El beso de la mujer araña de Manuel Puig y Las venas abiertas de América Latina de Galeano, aparecen en la Biblioteca de los Reeditados. Al lado de ella, en la Biblioteca Homenaje, continúan los libros de escritores desaparecidos. 

 

“Pese a la hoguera y a los verdugos, los libros destruidos vuelven a nacer”, se leen en una de las paredes las palabras de Osvaldo Bayer, otro de los tantos escritores censurados.

La muestra, que podrá visitarse hasta el próximo lunes, aporta a la reconstrucción histórica del plan sistemático de exterminio cultural, al mismo tiempo que se consolida como un espacio en construcción permanente, de resistencia literaria ante el horror, que construye memoria en la edición número 50 de la feria y, sobre todo, a medio siglo del golpe.

 

Este viernes, a las 19.30 hs. María Julia Blanco visitará la muestra Censura planificada. Los libros en la mira de la dictadura militar (Argentina 1976-1983), donde se proyectan fragmentos de su película y se exhiben dos ejemplares de los libros de su padre, rescatados 40 años más tarde.

Lo que el fuego se llevó

Lo que el fuego se llevó

Después de cinco meses de iniciados, se declararon extinguidos los incendios patagónicos. La afectación de la biodiversidad, el impacto emocional de la sociedad y la organización comunitaria solidaria como saldo.

Foto: Brigada del Servicio Nacional del Manejo del Fuego (SNMF)

Se declararon oficialmente extinguidos los incendios de Chubut iniciados este verano. Se estima que se perdieron 77 mil hectáreas de bosques andino-patagónicos, según afirmó a este medio Mariano Amoroso, ingeniero agrónomo e investigador independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET).

El primer foco ígneo, llamado “Puerto Café” se registró durante diciembre en el Parque Nacional Los Alerces. Mientras que en enero de este año se había desatado otro en Puerto Patriada llamado “Primera-Cantera”. ¿Cuál es el balance, pasados casi cinco meses de esos siniestros?

Los incendios de “nueva generación” reciben su nombre por la severidad con la que el fuego quema, lo cual es producto del cambio climático. Según un informe del World Weather Attribution en conjunto con el CONICET, durante este verano en la Patagonia hubo temperaturas superiores a los 38 °C y vientos de hasta 50 km/h que estimularon la propagación del fuego. Además, entre noviembre y enero, la intensidad de las precipitaciones en la región fue de un 20%, lo cual está por debajo de lo normal y propicia un ambiente de sequía. “Se están quemando bosques jóvenes, que se quemaron hace 15 o 25 años. Algo que en el ciclo previo a estos nuevos incendios, no ocurría. Y la biodiversidad de los bosques maduros que se quemaron va a llevar 200 años en regenerarse”, expresa Amoroso.

Parque Nacional Los Alerces en febrero de 2026. Foto: Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Gestión Integral de Riesgo.

La biodiversidad afectada

El investigador alertó sobre la quema de bosques nativos de especies como el ciprés, el colihue, el radal, el maitén, ñires, y lenga. También se vieron comprometidos los bosques de alerces dentro del parque nacional que lleva su nombre. Ante este escenario de vulnerabilidad de especies autóctonas, se abre la ventana de supervivencia para las variedades exóticas como el pino o aquellas que no se regeneran por semilla, sino que son herbáceas, es decir no productoras de leña o madera, y que tienen alta capacidad de rebrote. “No quedan muchos individuos que puedan proveer semilla. Puede verse comprometida su regeneración futura si no hay legados vivos en las zonas afectadas del incendio de Chubut”, dice Amoroso.

Tanto las especies herbáceas como los pinos son fuente de combustible vegetal, lo cual alimenta las chances de expansión del fuego. Por lo tanto, hay un cambio en el paisaje que se vuelve más propenso a llamaradas, y afecta al patrimonio nacional, como a lo socio-económico dada la pérdida de bienes materiales como la leña o la madera de las que las comunidades locales hacen uso. En consonancia, Hernán Ñanco, perteneciente a la Brigada del Servicio Nacional del Manejo del Fuego (SNMF) exclama: “El bosque andino-patagónico eventualmente morirá, porque no puede adaptarse a este régimen de fuego, que seguirá empeorando”.

Otras secuelas son los cambios en el comportamiento de la biodiversidad animal: “Muchas especies se están viendo forzadas a moverse a los centros urbanos. Uno empieza a encontrar zorros cerca de las rutas, aves en otros lugares. Localmente, hubo una mayor presencia de roedores en escuelas, en zonas urbanas y rurales. Tienen que salir a buscar amparo, lo cual se va a ver más fuerte en invierno”, dice Amoroso y agrega: “Los incendios de ‘nueva generación’ lo que hacen es liberar una cantidad enorme de carbono en el ambiente, lo que de alguna manera contribuye al problema del cambio climático.”

Foto: Brigada del Servicio Nacional del Manejo del Fuego (SNMF)

Desinterés intencional

 El recorte de presupuesto para las provincias, el enjuiciamiento que hizo el gobernador de Chubut,  Ignacio Torres, a brigadistas voluntarios o a integrantes de las comunidades tehuelche-mapuche acusándolos de los incendios, y las omisiones de los gobiernos provincial y nacional a brindar ayuda son acciones que parte de la sociedad ve que guardan relación con los intereses mobiliarios, de extractivismo y megaminería. “Post incendio, cada jurisdicción y el Estado Nacional deberían dar un soporte para arreglar, para limpiar, para volver a poner todo en stock y funcionamiento. Eso a nivel Nación no está funcionando” dice Ñanco.

Por su parte, Andrea Baylet se expresó sobre la espalda que dio a la situación el mismo gobernador de Chubut: “Sabemos que Torres hasta cortó la ruta mientras todo se prendía fuego. Nos impedía el paso para poder apagarlo. Sí se trabajó con bomberos y brigadas oficiales, que son las instituciones que están para eso, pero que también andan en un estado deplorable con una subejecución de los presupuestos casi en un 80%”.

Claudia Elisabet Sastre, que vive en el lote 66 del Paraje Arroyo Minas y es comunicadora en la Radio Asamblea Epuyén, dice: “En nuestro caso se acercó personal de salud y un equipo de Gobierno de la Provincia. Les comentamos los daños pero no nos dieron número de expediente. Nosotros, en shock, tampoco lo pedimos. De la municipalidad de Epuyén no se acercó nadie. Lo que le interesa al gobierno es mostrar casas reconstruidas y solo considera damnificados a quienes perdieron su vivienda. Lo cierto es que se quemó mucho más que el bosque. La herida generada en la sociedad a través de enfrentamientos por intereses y dinero es muy profunda. Y la ruralidad, silenciosa y sufrida, parece condenada a desaparecer”.

 

El gobernador Ignacio Torres en Puerto Patriada en enero de 2026. Foto: Prensa Chubut.

Ayuda autogestiva

Las últimas catástrofes ígneas sucedieron en focos interface. Es decir, en espacios forestales conectados a zonas urbano-rurales. Por lo que no solamente se vieron afectadas la flora y la fauna. Amoroso señala que es un fenómeno de los últimos seis años el involucramiento de la sociedad civil en el combate y asistencia de estas catástrofes de la Patagonia andina.

La solidaridad colectiva aparece ante el descomunal avance del fuego y la poca respuesta del Gobierno provincial y nacional. Al respecto, ANCCOM dialogó con diferentes personas damnificadas como al servicio de ellas que pusieron y siguen poniendo el cuerpo.

Reconstruyendo Epuyén, por caso, es una comunidad organizada que se formó a partir de los incendios del verano de 2025, inicialmente como una asamblea de vecinos donde contener, encontrarse y unificar los reclamos. Esta localidad del norte de Chubut es una de las más afectadas y desamparadas.

A partir de las distintas necesidades que surgieron, Reconstruyendo se encargó de armar mil viandas por día para combatientes del fuego, voluntarios, así como para las personas que sufrieron daños materiales. También recolectó donaciones de ropa para brigadistas que no tenían el equipamiento adecuado, y combustible para los vehículos. Además, armaron una red circular de herramientas para quien las necesite. Otra gran labor son las “mingas” de reconstrucción de hogares, que durante el invierno cesan por las lluvias y el frío. Desde la comunidad señalaron que su trabajo hoy sigue siendo el de reconstruir las casas perdidas en el incendio del verano de 2025.

ANCCOM habló con una de las personas encargadas de la logística y damnificada que perdió su taller de encuadernación. Sus conocidos la llaman Tor: “En el incendio del año pasado, se quemaron más de 70 hogares, hubo pérdida de galpones, alambrados, animales. Sumado a que después de un año tuvimos este otro donde se quemaron alrededor de 40 hogares. Se calculan más de 300 familias afectadas solo en Epuyén”. En lo que va del año ya ayudaron a 50 de ellas a levantar sus viviendas. También se está proveyendo de alimentos a 15 familias, dado que la crisis también es económica: “Al haber perdido dos temporadas turísticas, donde no se pudo trabajar, se siente muchísimo la necesidad de la gente de poder comer”, afirma.

En tanto, el Centro Cultural Galeano, en El Bolsón, cuenta con una cocina comunitaria que hace casi 30 años que se pone en funcionmamiento ante toda catástrofe que se desate en las localidades vecinas. El año pasado conformaron la llamada Brigada Morfi,  que brinda alimentos a las brigadas, a las “mingas” de reconstrucción o a familias que lo precisen.

La referente del espacio,  Mercedes Casal, cuenta que hubo y hay un fuerte trabajo transversal con otras organizaciones como Reconstruyendo Epuyén o el Centro Integrador Comunitario (CIC), este último encargado en logística de ropa y herramientas. Respecto a la labor de Brigada Morfi, dice: “Este año, al tener el incendio más lejos, lo que hicimos fue constituirnos en apoyo. Ahora cosechamos fruta, hacemos conservas de dulce, escabeche, panes, tortas, tartas. Y donde sabemos que hay una minga, una familia que necesita, mandamos. Ya no es una tarea diaria, lo hacemos cuando podemos.”

El fuego también arremetió contra zonas más rurales y postergadas de ayuda. Sastre, la  comunicadora en la Radio Asamblea Epuyén que vive en el Paraje Minas, tras los incendios de este año perdió su chacra, mangueras y alambrados. Sobre la situación actual en zona expresa: “Estamos en total abandono. No tenemos ni siquiera agua potable para tomar”.

Impacto psicológico

Las secuelas también son emocionales, y la contención a veces es poca o sale de los brazos de las mismas personas que se organizan comunitariamente. Tor comenta: “En Epuyén tenemos la necesidad de recibir ayuda terapéutica además de material. Hay un ambiente de tristeza, enojo, frustración, decepción y depresión. Al gobernador de Chubut ya hemos tratado de pedirle una mano y no hubo respuesta. Capaz que desde la comunidad podamos encontrar algún acompañamiento, también teniendo en cuenta que, por ejemplo, en Cholila, en dos meses se suicidaron tres jóvenes. Esto es una alarma.”

Sastre agrega: “En lo emocional sufrimos tres evacuaciones preventivas y todo el estrés y el pánico que genera. Sumale la tensión y la responsabilidad de ser la única radio que estaba al aire transmitiendo la emergencia. Acá no tuvimos ni tenemos contención emocional. Hay más que nada terapias alternativas. Creo que había algunos psicólogos pagos en el hospital, pero te dan turno a meses. Yo tuve ataques de pánico, tengo una insuficiencia cardíaca y me las arreglo como puedo. Aún no pude volver al aire.”

Casal, por su parte, recuerda: “Somos un espacio de contención de nosotres mismes primero. Yo no me podía quedar en mi casa mirando por la ventana y tampoco podía apagar el fuego. Y la cocina tiene eso de que es un lugar de encuentro, de amor. Había una mujer de unos 73 años que perdió su casa. Entonces vino al Galeano diciendo: ‘Quiero colaborar’. Nosotres le dimos como tarea, rotular con los gustos las bolsas de papel con empanadas que mandábamos. Y ella aprovechaba y dejaba mensajes a la gente como ‘Que llueva’, y Hecho con amor’”.

Para quienes combatieron el fuego también hubo consecuencias psicológicas. Andrea Soledad Baylet, que forma parte de la Brigada voluntaria Cumeche, este año asistió los incendios en Loma del Medio, El Hoyo, Rincón de Lobos, El Pedregoso, El Coihue y Epuyén. “Me volví al día 33 de fuego porque te quema la cabeza. Estuve dos meses bajo la cama con mucha angustia. Todo lo que no sentí durante el fuego, de repente cae”, recuerda.

Por su parte, Ñanco de la Brigada Nacional,  esta temporada estuvo trabajando en los incendios de El Turbio, Puerto Patriada, Puerto Café y Cholila. Y cuenta: “Muchos brigadistas tienen problemas depresivos, con sustancias, congestión de emociones, pero no lo tratan a no ser que lo hagan de manera personal, no en grupo, y no parece haber una apertura por parte de los servicios de incendios a que esto suceda. Sí a veces hablamos un poco de nuestros traumas, pero en forma de chiste y no con una reflexión marcada”.

Prevención

Actualmente en Chubut y en e El Bolsón se están realizando tareas en zonas turísticas como la reducción de vegetación, a través de quemas prescriptas para que en los futuros incendios el fuego tenga menos vegetación para quemar. Además se hacen plantaciones de bosque. Ñanco comenta sobre la preparación de combatientes: “El Servicio Nacional capacita a todas las provincias y bomberos que lo soliciten. El año pasado se agregó un curso de maniobras seguras en zonas de interfaz urbano-rural. Pero hay un límite en nuestro trabajo. Si no se gestiona el territorio no va a servir de nada, porque vas a estar en una situación de fuera de capacidad de extinción, que es lo que está ocurriendo.”

En 2026 se aprobó un recorte presupuestario del 70% respecto del año pasado para el SNMF, y su ejecución tiene un enfoque reactivo durante los incendios y no preventivo. Amoroso explica: “Entender el día después significa abordar el día previo al próximo incendio. Es más económico y eficiente trabajar en la prevención. No tenemos capacidad operativa para plantar 77 mil hectáreas. Primero, los estados provinciales y municipales tienen la obligación de hacer una evaluación de los tipos forestales quemados para entender qué lugares van a tener posibilidad de regenerarse solos, y en qué lugares tengamos que nosotros salir a reforestar con nativas; estudiar también qué medios de vida se vieron afectados, evaluar riesgos de desprendimiento. Y a partir de ahí definir prioridades. No se puede responder en un año a todas las problemáticas.”

Baylet, de la Brigada Cumeche, explica que se están gestionando campañas de concientización y cómo están formalizando su preparación ante las próximas temporadas,  donde la sociedad civil se visualiza combatiendo nuevamente la emergencia ígnea: “Se va dando como comunidad una nueva construcción de nuestro vínculo con el fuego. En la contingencia ya están juntando semillas y haciendo plantines de nativas; hay gente que está haciendo servicios de raleos, les compas de las brigadas nos venimos capacitando y también homologando criterio y haciendo mapeos; hay cursos de primeros auxilios; hay una red de apañe psicológico para damnificades y para brigadistas; las brigadas en sus barrios están haciendo reservorios, capacitaciones a los vecinos de cómo hacer prevención.”

Por su parte, Casal expresa la urgencia de sostener lo colectivo: “Esto que pasa acá es una puntita de lanza de muchas cosas graves, como la ley de glaciares. Pretender que alguien se haga cargo de esto es como de alguna manera soltarlo y me parece que no hay tiempo para hacerlo. Tenemos que empezar a confiar más en el poder popular.”

Vestirse barato, a un costo altísimo

Vestirse barato, a un costo altísimo

El consumo de productos importados creció fuerte en 2025, empujado por las compras realizadas en plataformas como Shein, Temu y Ali Express. La tendencia impacta directamente en el mercado interno, particularmente en el rubro textil, donde ya se perdieron 10.000 empleos formales.

Según datos del INDEC, la industria nacional de indumentaria se mantuvo entre las que registraron mayores aumentos de precios recientemente. Al mismo tiempo, informes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) vienen señalando caídas en las ventas minoristas de ropa y calzado, especialmente en comercios pequeños y medianos.

En este escenario, la plataforma de venta online Shein, de origen chino, una de las principales empresas globales de comercio electrónico de indumentaria, impone su modelo de la producción masiva de ropa de calidad media a precios bajos. A diferencia de las marcas tradicionales, que lanzan colecciones por temporada, Shein incorpora miles de prendas nuevas por día.

El portal de economía y tecnología iProUP señala que el crecimiento y auge de estas plataformas se dio en un contexto de mayor flexibilidad en el acceso al sistema de importaciones. A su vez, datos de la Fundación Pro Tejer revelan que entre enero y mayo de 2025 cerca del 70% de la ropa que se vendió en el país fue importada, mientras cae la industria textil, con menos producción y reducción de personal. Grandes marcas, como Vitamina y Uma, cesaron su actividad, y se estima que se perdieron 10 mil empleos formales en el rubro.

Las redes sociales tienen un rol central en la expansión de este modelo, especialmente en la franja etaria de 15 a 30 años, entre quienes la ropa ya no es solo un producto, también es contenido: los “hauls” (videos en los que usuarios muestran y/o prueban productos, comentan el precio y otros detalles) se volvieron un formato masivo y recurrente en TikTok, Instagram y YouTube. De esta manera, ver a otras personas comprar grandes cantidades de prendas, recibir paquetes internacionales y renovar su ropa constantemente contribuye a naturalizar y aspirar ese hábito de consumo.

“Hoy TikTok está lleno de publicidad y contenido sobre Shein. Cada cinco videos, te aparece una selección de prendas distintas, y si tocás una vez ya te lleva a la aplicación o a la página”, cuenta Kiara Muape, usuaria de la plataforma. “Ya hice más de cinco compras en los últimos meses. Soy consciente de que no está bueno, pero no hay otra: con lo que sale una remera en cualquier local de acá me compro cuatro en Shein”. El factor que hace la diferencia es claro: la comparación de precio entre las prendas que ofrece la plataforma y lo que se puede encontrar en el mercado interno.

Del otro lado del mostrador, Miriam Díaz, dueña de un local de indumentaria juvenil, explica que “es muy complicado competir con esos precios”. Los costos de producción —tela, mano de obra, alquiler de local e impuestos, a lo que se suma la inflación en Argentina— hacen que el precio final sea inevitablemente más alto. “Aunque todavía tenemos clientes fieles que nos compran siempre, mucha gente entra, mira y después compra online”, agrega.

El fenómeno también impacta en emprendedores, que durante la pandemia habían crecido gracias a las redes y la imposibilidad de realizar compras de manera presencial. Yazmín De la Cruz, que tiene una marca independiente, comenta que las ventas bajaron. “No puedo poner los mismos precios que Shein ni manejar el mismo volumen, y cada vez se hace más difícil sostenerlo”, señala en diálogo con ANCCOM.

El debate no se limita solo al ámbito económico. Organizaciones ambientalistas que luchan y concientizan sobre el cuidado del planeta advierten acerca del impacto altamente contaminante de la industria de la moda. Este modelo de fast fashion (y su versión extrema, el ultra fast fashion) se basa en la producción masiva de prendas de bajo costo y corta vida útil, lo que multiplica a gran escala los residuos textiles.

Desde la Cámara de Indumentaria advierten que “la competencia es desigual e insostenible. Además, es ropa descartable, con emisiones masivas de carbono, químicos tóxicos y contaminación de agua”.

En un contexto económico adverso, vestirse a precios bajos se vuelve una necesidad. Pero esa accesibilidad, cada vez más ligada a las plataformas globales, reconfigura el mapa del consumo y tensiona a la industria local, mientras deja interrogantes acerca del costo real —económico, social y ambiental— de la ropa que usamos en nuestro día a día.

“Seamos millones y seremos imparables”

“Seamos millones y seremos imparables”

El Partido de los Trabajadores Socialistas realizó su acto conmemorativo del Día del Trabajador en el microestadio de Ferro, sin sus socios del FIT-U. Myriam Bregman y Nicolás del Caño fueron los principales oradores, quienes llamaron a derrotar a Milei.

En esta nueva conmemoración del Día del Trabajador se celebró en el microestadio del club Ferrocarril Oeste un acto internacionalista, de lucha obrera, feminista y socialista organizado por el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), encabezado por Myriam Bregman y Nicolás Del Caño. Estuvieron acompañados por empleados de Fate y de otros sectores en conflicto; Antonio Paez, miembro del Partido de Trabajadores Revolucionarios de Chile; Bruno Gilga, no docente de San Pablo y Ariane Anemoyannis, militante de izquierda francesa, entre otros.

Ferro fue copado por militantes, trabajadores, estudiantes y jubilados. Un microestadio lleno de banderas, tirantes y bombos. Los que se quedaron afuera lo siguieron desde una pantalla, en el predio contiguo. Miles de personas se acercaron a conmemorar su día, la mayoría de manera orgánica y algunos atraídos por la figura de Bregman. En ese marco, la diputada trotskista convocó a “organizarse para la resistencia” y “por un partido de la nueva clase trabajadora”.

El evento arrancó a las 16:00 con un programa de streaming de La Izquierda Diario con Catalina Balaguer y Celeste Vázquez. «En este acto en particular queremos discutir, sobre todo al calor de los últimos acontecimientos que muestran al gobierno nacional de Javier Milei cada vez con mayor desgaste, cómo empezar a construir un poderoso partido de los trabajadores que defienda nuestros intereses y no los de los patrones. La izquierda empieza a emerger un poco más, nuestras compañeras Bregman y Del Caño se destacan muchísimo”, dijeron.

La protagonista de la tarde-noche cerró el acto y retomó la idea de unir a los trabajadores para derrotar a Milei: “No vamos a regalar nada, vamos a dar la pelea en todos los terrenos, necesitamos la movilización de millones para derrotar a la burguesía, tenemos que reunirnos, organizarnos, las simpatías se organizan, las ideas en común se organizan, la fuerza en común se organiza”, expresó La Rusa, cómo la llaman. “Póngale el nombre que quieran pero esto no se puede dispersar. Todo esto que está pasando, que nos llena de orgullo, que nos pone contentos porque es la fuerza de dos años resistiendo contra este gobierno de mierda se tiene que organizar. Les aseguro que podemos derrotar a Milei”, 

agregó.

“Piensan un mileísmo sin Milei y un peronismo ‘moderado’. Tan moderado es el proyecto que no pueden decir que CFK está presa, ¿por qué? porque no se quieren meter con los factores de poder. Tan moderado es, que no pueden hablar del FMI, porque no están dispuestos a tocarlo”, dijo sobre otras fuerzas de oposición.

El acto atravesó por los lemas de unidad y lucha. Unidad en las luchas de todos y todas, como Marisol Salvador y Natalia Litterini, dos mujeres que trabajan con discapacidad y batallan por el cumplimiento de la ley de acompañante terapéutico (AT). «Estamos pidiendo regular nuestra profesión ya, la ley de acompañamiento terapéutico, pese a mucha lucha todavía no tenemos la sanción definitiva. Es importante que la ciudadanía nos acompañe porque también nosotros trabajamos con la red de discapacidad. Las obras sociales hacen oídos sordos a esta situación. Somos un factor actuante muy importante para sostener apoyos y sobre todo dentro del marco de la Ley de Salud Mental.»

 También se acercaron dos jubiladas para expresarse sobre el tema de la unidad, Graciela Corti y Myriam Salvo. “Unidad que es lo que falta en la Argentina. Incluso después de que esté la izquierda unida, unirse a los otros partidos también para volcar distintas ideas. La unión es lo que falta acá.” expresó Graciela. Respecto a la unidad Myriam dijo: “Realmente el monstruo es tan grande que, si no nos encontramos unidos… hoy por hoy Myriam Bregman tiene muy buena imagen social y se necesitan juntar votos, no dividir votos”.

En tanto, Micaela Sabater, una estudiante de la carrera de Psicología de la UBA, planteó que “es un día para encontrarnos, para organizarnos y para pensar cómo podemos seguir fortaleciendo la resistencia para que no nos pasen por encima. No nos queremos resignar a que un gobierno venga, nos ajuste y nos haga pasar miseria planificada”.

Trabajar menos, repartir todo

Todo Ferro ovacionó a Nicolás Del Caño, quien rechazó profundamente la reforma laboral de Javier Milei catalogándola como “esclavista”. “Por eso nosotros hacemos una propuesta muy concreta: reducir la jornada a 6 horas, 5 días a la semana, para que ese millón de puestos de trabajo que se pueden generar con derechos, sin rebaja salarial, nos permitan trabajar todos y trabajar menos. Esta lucha es para terminar con los que nos quieren esclavizar, para lograr el tiempo libre para poder estar con nuestras familias, para el deporte, para la cultura, para el arte, para disfrutar de la vida y terminar con la esclavitud capitalista.”

Del Caño enfatizó: «Nuestra lucha socialista es justamente para que toda esa cooperación humana de millones de trabajadores, para que ese conocimiento científico esté puesto al servicio de las necesidades sociales construyendo una sociedad verdaderamente igualitaria y libre. Entonces, compañeras y compañeros, está claro que lo que necesitamos es la unidad de la clase trabajadora y de los pueblos de América Latina para echar y derrotar al imperialismo. ¡Fuera ingleses de Malvinas, fuera yanquis de América Latina!». En el estadio se escuchó un grito unánime de “Unidad de los Trabajadores, al que no le gusta se jode, se jode”.

Un rato antes, el diputado Cristian Castillo había dicho que “lo que le preocupa a la clase dominante es que nosotros no vamos a decir que hay que esperar al 2027, que seamos el engranaje para organizar la resistencia para coordinar y derrotar en las calles a Milei con un Cordobazo del siglo XXI».

Y desde la Flotilla Global Sumud, Para Salerno también se hizo presente con un mensaje en video. “Los trabajadores del mundo podemos poner fin al genocidio palestino y que se vaya Netanyahu”, expresó la médica platense.

Bajo una lluvia de aplausos, Bregman cerró el acto agradeciendo a la multitud que en su feriado se acercó a participar. “Seamos millones y seremos imparables”, concluyó La Rusa, y se fundió en un abrazo con sus compañeros y compañeras.