Películas sustentables, sostenibles y pluriculturales

Películas sustentables, sostenibles y pluriculturales

La película de ficción El agrónomo, que trata sobre la explotación de la tierra con agrotóxicos, fue dirigida y producida con protocolos ambientalistas. Se proyectará de el 1º de agosto en el Gaumont.

“Agradecemos que estén acá y esperamos que disfruten la película”, dirá después Martín Turnes, el director de El agrónomo, en la sala de planta baja del cine Gaumont. Lo dirá con micrófono en mano, parado al lado de Fernando Romanazzo y Fabiana Bepres, quienes conforman Aqueronte, la productora de cortos y largos creada en 2007 que se encargó de que la película dirigida por Turnes fuera realizada con una producción sustentable, sostenible y pluricultural (PSSP). Una señora entrada en años observará, desde su butaca, el panfleto con la descripción de la película que otorgará el Gaumont y leerá: “Vea cine en el cine”. La proyección de la película se dará en el marco del Festival Internacional de Cine Ambiental (FINCA). Todo eso sucederá en breve. 

Ahora, en una charla con ANCCOM, en una cafetería porteña, Turnes cuenta cómo surgió la idea de hacer un film de ficción. Su sinopsis dice que se trata de un ingeniero agrónomo que “se muda a la zona de mayor producción agropecuaria del país. Su hija y su nuevo novio rapero luchan contra su empresa y el uso de agrotóxicos. Tras la enfermedad de una chica, el agrónomo se enfrenta a la encrucijada de decidir entre su trabajo o su familia”. 

—La película surge a partir de mi preocupación acerca de lo que estábamos comiendo, hace como diez años. Yo había hecho un documental sobre Aníbal Troilo en 2014, que se llama Pichuco. En esa época estaba filmando algunos documentales de temática campo y empecé a ver unos cartelitos pegados en unos alambrados que decían qué semilla estaba plantada ahí. Estábamos comiendo todo transgénico, con agrotóxicos, en la verdulería, en el supermercado. Así surgió, una cosa fue llevando a la otra. 

En la cafetería también están Romanazzo y Bepres, quienes además de haber sido los productores audiovisuales de la película, son promotores de la PSSP. A ambos los rodea un aura de cooperativismo y un afán de compartir momentos en comunidad. Romanazzo lo demuestra ahora en la forma en que convida el mate. Mira a los ojos cuando lo pasa de una mano a otra. 

La película ya se había proyectado en abril en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI). Además, el 15 de julio se estrenó en el cine El Cairo de Rosario, Santa Fe, y en unos días se estrenará en Paraná, Entre Ríos. En agosto se proyectará oficialmente en el Gaumont. 

Cuando se proyectó en el BAFICI, algunos productores agrícolas dijeron en redes sociales y medios de comunicación que “no es correcto hablar de agrotóxicos sino de fitosanitarios, como productos aprobados para el control de adversidades como enfermedades”. Otros dijeron que la película “desinforma y difama al sector agrícola” y que “tiene por objetivo destruir la imagen del sector productivo”, sin tener en cuenta que se trata de un film de ficción y no de un documental. Turnes no parece alterarse ante esas críticas.

  

—¿Esperaba que la película generara esas opiniones?

—Nosotros hacemos cine y agarramos esta temática que nos parece súper importante porque implica a todos los argentinos, e investigamos mucho durante varios años. Yo me acerqué a los dos lados de la silobolsa, como me gusta decir a mí. O sea, hablé con gente que piensa de una forma y con gente que piensa de la otra forma. Y la película intenta llegar a todos los públicos, no es una película panfletaria que comunica sólo lo que nosotros pensamos. Se trata de un ingeniero agrónomo como protagonista que tiene su forma de pensar, pero también está la forma de pensar de la hija, que es la nueva generación. Esas dos formas de pensar juegan para que el espectador piense por sí solo. Es esperable que haya ese tipo de opiniones, pero aparecieron sólo porque tiene la palabra “agrotóxicos” en la sinopsis. Igual también hubo críticas de las buenas. 

Los tres que están presentes en la cafetería, Romanazzo, Bepres y Turnes, ya habían trabajado juntos en Jujuy originario y metalero. Ahí los roles estaban invertidos: Romanazzo era el director del film y Turnes, el director de fotografía y cámara. “Todavía está en posproducción esa película”, dice Romanazzo. Ahora se toma un mate y cuenta:

Ahí la conocimos a Fabi y empezamos a laburar los tres juntos. En pleno rodaje cerramos el pacto de honor de producir en un futuro El agrónomo. Ahí fue que le propusimos a Martín hacer la película con la condición de que fuera producida bajo una línea de pensamiento sustentable, sostenible y pluricultural, y él aceptó. 

Cuatro días antes de esta charla con ANCCOM, Bepres había participado del panel “Cine sustentable. Experiencias clave y herramientas poderosas para una industria en reinvención” organizado por el FINCA. En esa oportunidad ella había explicado qué es la PSSP. Lo había hecho con una bandera Whipala apoyada en la mesa del panel, en la Biblioteca del Goethe-Institut, sobre Avenida Corrientes al 300, porque Bepres es kolla guaraní. 

En esa ocasión había dicho que “sustentable” hace referencia a proteger los recursos naturales para las generaciones futuras. “Es muy distinto cuando vemos a los recursos naturales como elementos dadores de vida”, había expresado con el micrófono en una mano, mientras con la otra sujetaba la Chakana que le colgaba del cuello, la cruz andina que representa los cuatro elementos: tierra, fuego, agua y aire. 

Ese día Bepres también había dicho que “sostenible” implica mirar el entorno, el territorio, las comunidades. “El cine es muy clasista, racista, machista y capitalista, y lo naturalizamos mucho”, había denunciado. También había manifestado que en un set de filmación no es habitual pensar en las personas que viven donde se graba el film. 

“Entendemos la pluriculturalidad como hacer visible que hay otras culturas que habitan el territorio y que nos tenemos que reconocer en condiciones de igualdad”, había explicado también Bepres en el panel. “La reciprocidad tiene que ver con una práctica ancestral, que es el Ayni —había agregado—, una práctica de los pueblos indígenas vinculada a qué es lo que yo tengo para ofrecer y qué es lo que vos tenés para ofrecer y en ese intercambio poder estar satisfechas ambas partes”. 

También había contado que en Marcos Paz, donde se filmó El agrónomo, el equipo técnico y artístico de la película participó de una ceremonia con las comunidades sariri y qom. “Ellos no podían creer que el equipo de una película de ficción los tuviera en cuenta para pedir permiso para filmar en el territorio”, había dicho. Además, había contado que el equipo hizo otra ceremonia al finalizar el rodaje, pero esta vez de agradecimiento. “Con eso, el territorio se predispone para que todo salga bien, y la película salió muy bien”, había concluido. 

Además había contado que, en la etapa de preproducción, ella y Romanazzo se encargaron de hacer un “mapeo territorial” para conocer qué emprendimientos había en el lugar. Tal es así que en la etapa de rodaje todos consumieron alimentos comprados en la feria agroecológica que se arma todos los jueves en Marcos Paz. “Fue magnífico tejer esa red con las cooperativas, con las asociaciones, con las huertas comunitarias, con los espacios colectivos para ofrecer al equipo técnico y artístico otras alternativas de consumo”, había dicho. 

En la cafetería porteña, Turnes y Romanazzo la escuchan atentos cuando ella dice que “en Jujuy está el Instituto de Artes Audiovisuales provincial que nace a partir de la aprobación de la Ley Audiovisual jujeña. Justo estábamos filmando Jujuy originario y metalero cuando se aprobó la ley. El instituto promueve la sustentabilidad en las producciones, al menos con la separación de residuos. Pero todavía falta hacer un montón de cosas, porque la rendición de los concursos se hace con papel, por ejemplo. Además hay muchas producciones audiovisuales internacionales que llegan a Jujuy y contaminan un montón”. 

Ahora cuenta que en 2021, cuando los tres filmaban Jujuy originario y metalero, durante el scouting, es decir, el momento que consiste en ir a los lugares donde se va a grabar para pensar cómo se va a hacer la filmación, en el Parque Nacional Calilegua, un territorio selvático guaraní, tuvieron una serie de imprevistos. “Casi quedamos ahí en un autito y no salimos más”, dice Turnes. “Yo creo que nos faltó pedir permiso —reflexiona Bepres—, es un territorio muy espiritual, ahí está el Kaa-Iya, que es el dueño del monte. Ingresamos sin pedir permiso a un territorio muy sagrado”. Después del scouting, cuando volvieron al parque ya para filmar, en pleno rodaje hicieron una ceremonia pidiendo permiso para pasar al territorio. 

¿Y con qué dificultades y beneficios se encontraron al llevar adelante la PSSP en Marcos Paz, al hacer El agrónomo? Romanazzo dice que vio como un beneficio que Marcos Paz ya tenía una impronta abierta y contemplativa sobre la sostenibilidad. “Cuando les dije que nosotros hacíamos este tipo de producción —cuenta—, no solamente por lo ecológico sino también por lo social, resultó que ellos cuando iba una producción a filmar ahí, exigían lo que yo les estaba exigiendo a ellos”. Ahora Turnes explica que eligieron esa locación para filmar la película porque “quedaba a dos horas de acá. Eso es parte de la sustentabilidad, que tiene que ver con viajar menos, en tiempo y en lo económico”. 

 —¿Qué decían las personas en el casting cuando les contaban en qué consiste la PSSP? 

—Hubo mucha aceptación —aclara Bepres—. Los representantes de los actores, por ejemplo, se recoparon con la idea. 

 —¿Era novedoso para ellos?

—Para algunos, sí. Para otros era algo con lo que se sentían identificados porque ya vienen trabajando en su cotidianeidad con esta filosofía de vida. Entonces hubo algunes que dijeron “¡ay, qué bueno, porque yo también hago compost y tengo una alimentación más saludable!”. Y en otros casos, quizás no habían proyectado en la práctica cómo era la PSSP, porque después cuando se hizo la peli, en el rodaje, costó la separación de residuos. Andábamos con los cartelitos de “acá va el compost”, “acá, los plásticos y cartones”. No todos lo lograron, pero si no se lograba algo, al final del día estábamos lavando bandejitas o haciendo esa separación, dejando el compost. Hubo mucho trabajo porque es algo novedoso en el cine, donde en general suele haber muchas comodidades. 

Bepres también cuenta que, junto con Florencia Nates de la Asociación de Productores y Productoras Audiovisuales de Córdoba (APAC), confeccionó unos manuales en PDF sobre la producción audiovisual sustentable, sostenible y pluricultural, que tenían separada la información por áreas, para que cada cabeza de equipo pudiera hacer su aporte a la sustentabilidad durante el rodaje.

 —En foto, por ejemplo, se utilizaron luces LED. En el área de Maquillaje no sé si se pudo lograr algo específico, pero sí les habíamos dado la opción de buscar maquillaje natural. Lo mismo en el hospedaje, que era un poco alejado del centro de Marcos Paz pero estábamos todos, tanto equipo técnico como equipo artístico, hospedados en el mismo lugar, entonces eso también generaba, dentro de lo que es la sustentabilidad, un impacto negativo menor. 

¿Se encontraron con cierta incomodidad al llevar adelante este tipo de producción durante el rodaje de la película? Romanazzo dice que “cien por ciento, porque estamos luchando contra un sistema que lo tenemos incorporado desde que nacemos, me incluyo. Tenemos un bombardeo de consumismo y de malos hábitos. Hay vicios que uno tiene, entonces lo que hacés es no consumirlos en ese momento. Pero te tenés que resistir”. 

“Desde mi rol yo no sentí muchas cosas diferentes a otros rodajes —aclara Turnes—. Creo que en los temas a resolver se mezclaba la PSSP con la parte económica, porque éramos una película de bajo presupuesto. Esas dos cosas mezcladas quizás generaban roces. Por ejemplo, era un tema quién lavaba los vasos, platos y cubiertos, porque no usábamos cosas de plástico sino todo reutilizable”. 

En cambio, Bepres asegura que le costó la falta de vínculo con el territorio, en comparación con Jujuy. “Yo sí sentí incomodidad porque acá no hay una conexión con la gente del lugar donde se filma, o sea, yo me recontra encariñé con el encargado del hospedaje y con Pipa, el chofer. Pero se veía una práctica, a la que estamos acostumbrados, de que el equipo de una película filma y se va sin tener vínculo con la comunidad. Me sentí incómoda cuando a la primera ceremonia con los pueblos originarios no fue todo el equipo. Las ceremonias son para que la Pachamama nos dé calor o no se genere nada malo durante la filmación”, dice. 

– ¿La PSSP siempre tiene que ir de la mano de una temática de la película con conciencia ambiental o también se puede aplicar en una película pochoclera?

 – Ojalá haya ese pensamiento de creer que estás haciendo cine sustentable, no importa cuál sea la temática–, reflexiona Bepres. Turnes dice que “sí, debería. O sea, en este caso la temática de El agrónomo y la propuesta de producción confluyen, pero me parece que estaría bueno que pase en todo tipo de películas, más allá del género o del guion”. “El financiamiento ético tiene que ver con la temática ética —dice Romanazzo—. Si la película es una comedia liviana pero el mensaje final es: ‘Privaticemos el agua’, no. Si es machista, tampoco. Ahora si es una película pasatista, dentro del guion podemos hacer que un personaje tire la basura, en vez de en un tacho común, en uno reciclado. Vas tirando mensajes positivos en los personajes positivos. 

– ¿Cómo creen que se podría expandir este tipo de producción en el circuito comercial? ¿Cómo podría un productor audiovisual, que no está por ahora aplicando la PSSP, enterarse de que existe y sentirse motivado a llevarla adelante? 

–Cuando el Estado empiece a exigirla dentro de las normativas, de los subsidios, de los concursos, ahí se va a empezar a hacer. Si no, depende de las individualidades, como en este caso–, opina Turnes. 

Si el organismo que financia la película no tiene interés en la PSSP pero es el que pone la plata, ¿cómo se compatibilizan ambas cuestiones? Romanazzo opina que “es la militancia, la quijoteada, de querer mejorar este planeta. Atraer a los productores audiovisuales es algo que nosotros venimos pensando hacer, pero si vos realmente no estás comprometido lo hacés por exigencia”.

–¿Tienen pensado hacer capacitaciones o eventos de difusión de la PSSP para productores audiovisuales? 

– Lo interesante -dice Bepres- sería poder hacerlo en lo regional, porque me parece que tenés que conocer tu territorio. Por un lado, está el camino de la formación, que es necesaria. Por el otro, el boca en boca, que funciona un montón. Y después creo que la misma realidad nos tiene que interpelar: el cambio climático lo estamos sintiendo. Y por otro lado, lo institucional, ya que el incentivo económico siempre funciona. Creo que tienen que ser todas estas vías. 

—¿Es más o menos costoso hacer este tipo de producción?

—Para mí depende desde dónde te estás parando —opina Bepres—, pero lo que vos generás en el lugar no tiene precio. Si todo se mide por el capital, entonces es más costoso, quizás, porque la harina integral va a ser un poquito más cara que la harina refinada blanca, pero si no estás usando carne todos los días, ahí estás compensando tus costos.  

—El tema del transporte es una cosa lógica, ética y moral —dice a su vez Turnes—. Está bien ahorrar viajes individuales y compartirlos de forma colectiva. Y a nivel producción, de economía para la película, la beneficia también, además de ser sustentable.

–¿Por qué hay que ver El agrónomo

– Porque necesitamos volver a esa conexión con el campo pero desde otro lugar —dice Bepres—. La película no sólo muestra al agrónomo que tira glifosato, sino que también nos interpela en las contradicciones que como seres humanos tenemos. Creo que la película hace una interpelación de contradicciones en ondas. 

Romanazzo, por su parte, dice que “la película hace repensarnos a nosotros y el método de producción. Nosotros nos hacemos cargo y queremos cambiar el método de producción de la cinematografía porque si no, sería hipócrita acusar de que están contaminando el mundo siendo que el cine es contaminante. Cuando salís de ver El agrónomo te tienen que hacer ruido los modos de producción”. 

“Es una película necesaria de ver porque trata una temática que nos involucra a todos —concluye Turnes—, porque el modelo extractivista nos está llevando a algo que sólo beneficia al uno por ciento de la población. Y porque estamos viviendo un momento de discursos de odio que hacen que algunos se la agarren con la película, con el INCAA, con el cine, con la cultura. Es muy importante defender todo eso: nuestro cine, nuestras voces, nuestras historias, nuestros personajes, hay que apoyar el cine argentino”. 

 

“Todos estamos atravesados por el hogar”

“Todos estamos atravesados por el hogar”

En el marco de la muestra “Casa. La vivienda es un derecho”, cuatro fotógrafos dialogaron sobre sus trabajos en torno a la problemática habitacional: hogares en la traza de una fallida autopista de la dictadura, la toma de terrenos en Guernica, una cooperativa en una fábrica abandonada y una casa en un country.

¿Vivís donde querés? La pregunta agita en el cartel verde que reluce en la entrada al conversatorio de fotoperiodistas “Mirar el Hogar”, organizado por el grupo de fotógrafes Movida Colectiva, en el marco de la muestra Casa. La vivienda es un derecho, que por estos días se realiza en la sede de Inquilinos Agrupados, en Bartolomé Mitre 1767, a una cuadra del Congreso Nacional.

Las respuestas a ese interrogante inicial evocan diferentes ideas, realidades disímiles, cotidianidades diferentes, aunque interpeladas por el mismo tópico: el acceso a la vivienda digna. Algunos se lamentan por no poder elegir donde vivir, pero anhelan en un futuro poder conseguirlo; otros abandonaron aquella ilusión, les cuesta hasta pensarlo. “Comparto habitación con cuatro hermanos”; “No, alquilo sin gas para que salga más económico”; “Que paren de construir edificios chetos”, registra aquel afiche colgado en la exposición. Pero también otras declaraciones desde realidades opuestas se reflejan: “Yo vivo donde quiero, soy Emi 6 años” y “Si y quiero que vos también”.

Cuatro reporteros gráficos con trabajos referidos a la problemática del derecho a la vivienda participaron del conversatorio: Victoria Gesualdi, autora de La Traza – La casa y sus formas imaginarias en la autopista que nunca existió; Germán Romeo Pena, con sus imágenes de la toma de un predio en Guernica; Dan Damelio sobre Santa Cruz 140, una cooperativa de viviendas montada en una antigua fábrica en Parque Patricios; y Nicolás Pousthomis y su ensayo A puertas cerradas, centrado en la casa en un country de una familia acaudalada. “La idea fue hacer dialogar las imágenes, los significados, y que se potencien mutuamente”, puntualiza Camila Godoy, de Movida Colectiva, en diálogo con ANCCOM. “Ahí hay una riqueza muy grande, que va a complementar y nutrir al resto de las obras que están colgadas”, destacó. Por su parte, María Bessone, moderadora del conversatorio, remarcó que los trabajos que eligieron convergen en que nacieron de la ausencia del Estado, de la carencia de políticas públicas suficientes, de la desidia y del abandono.

Gesualdi, licenciada en Ciencias de la Comunicación en la UBA, trabajadora de Télam y coordinadora de fotografía de ANCCOM, destacó que con La traza buscó poner en evidencia las problemáticas de una zona, en los barrios de Saavedra y Coghlan, que había caído en la absoluta negligencia estatal, una situación iniciada durante la última dictadura militar, que decidió expropiar, demoler y desalojar a familias enteras de alrededor de quince manzanas, con el proyecto de construir una futura autopista que jamás se terminó realizando. En ese territorio abandonado por el negocio inmobiliario, alrededor de la década del 80, muchas personas iniciaron un proceso de ocupación y encontraron un espacio para habitar. Gesualdi analiza que aquel proyecto dejó una huella muy visible en el entramado urbano y que constituye un problema de magnitud insoslayable de complejidad política, social y legal.

“Es un trabajo documental que cuenta una problemática en la ciudad, de emergencia habitacional, tratando de iluminar una perspectiva de la vivencia de los espacios, de la casa vivida, de la casa habitada, del espacio apropiado”, analizó Gesualdi en diálogo con ANCCOM; La traza fue su tesina en la carrera, con la que ganó un premio de la editorial La Luminosa. “Todos estamos atravesados por el hogar, por la casa, por la vivienda, por esa construcción”, agregó. Durante su participación en el conversatorio contó sobre el acercamiento a las historias de las familias, al conocimiento del terreno y también a aquellas significancias del hogar, que muchas veces quedan relegadas ante la problematización de la vivienda desde lo comercial o inmobiliario. La constante incertidumbre de la magnitud de personas que ocupaban aquel terreno de la traza, al no tener ninguna certeza en cuanto a su estabilidad. “Era un espacio habitado vulnerable”, apuntó la fotoperiodista, y destacó el espíritu colectivo y cooperativo entre quienes estaban en la misma situación.

Germán Romeo Pena fue invitado por sus imágenes de los desalojos en Guernica. Creció allí y quiso formar parte de lo que ocurría contribuyendo desde lo comunicacional y lo visual. En torno a la construcción del acontecimiento y la visibilización de la problemática del lugar aportó desde la agencia de noticias Red en Acción, ANRed, para contrarrestar el relato que los medios hegemónicos buscaban instalar, un espacio para contar lo que estaba pasando: convertirse en la prensa del barrio. “Los cabezas tuvieron la osadía de cuestionar la propiedad privada”, sintetizó el fotoperiodista. Fue un hito para la comunicación popular la cobertura y difusión de lo que estaba sucediendo en Guernica, destacó Romeo Peña, y señaló que en esa gesta por lograr contribuir desde la prensa alternativa, se empezaron a querer entre los vecinos y ahí adentro empezó a surgir algo primitivo: la comunidad.

“Aprendí que la tierra no es una mercancía”, expresó Tomás Deniz, vecino de Guernica que participó en el conversatorio, quien se retrotrajo a unos años, cuando se sucedían dos eventos en simultáneo y a la vez de forma excluyente: los desalojos en Guernica en plena pandemia. La ironía de que les pidieran quedarse en casa cuando al mismo tiempo los estaban desalojando de sus viviendas.

En diálogo con ANCCOM, Deniz resaltó: “La importancia del encuentro es encontrarme con personas que están en la misma situación que yo o pasando por los mismos procesos de lucha. Por ahí no conozco la historia o los procesos y me parece muy importante porque nutre, porque educa, y forma un poco la militancia”. En forma de protesta y de reclamo Deniz enuncia el emblema de “Tierra para vivir”.

Dan Damelio, fotoperiodista freelance, fue invitada para dialogar acerca de su trabajo Santa Cruz 140, en el que se aborda la problemática de una toma iniciada hace estimativamente veinte años, que surgió a raíz de la quiebra en la década de los 90 de una fábrica de toallones ubicada en Parque Patricios. El orgullo del hogar fue uno de los puntos que más destacó entre sus palabras, resaltando que hay que romper con ese estereotipo acerca de cómo se ilustra o narra la pobreza y este tipo de realidades. La fotoperiodista hizo hincapié en que las personas, en la realidad de la toma, tienen el derecho de tener una casa como cualquier otra, ya que también están construyendo su lugar.

Damelio contó que se acercó a las familias mediante un largo periodo de diálogo en la que participó de las asambleas y diferentes actividades. En aquella cercanía entrevió de cerca cómo la realidad habitacional de múltiples familias ha sido arrasada por la especulación inmobiliaria, que adquiere grandes territorios a costos irrisorios y termina haciendo y deshaciendo con la materialidad de enorme cantidad de personas. Por otro lado se refirió al privilegio y el poder que tiene quien narra detrás del lente, y en ese sentido destacó la importancia de la sensibilidad para el fotoperiodista, ya que para los fotografiados, planteó, se trata de la completitud de su vida.

“Metimos el cuchillo desde otro lugar”, expuso a su turno Nicolás Pousthomis, de Sub Cooperativa, quien realizó el trabajo A puertas cerradas, diferente al resto de los expositores del conversatorio. Una labor “más amena y ambigua”, en el que se propusieron retratar un estrato social que siempre escapa de la luz del registro fotográfico: las familias de zonas ricas, particularmente, una familia acaudalada dentro de un country en zona norte de la provincia de Buenos Aires.

El fotoperiodista destacó que llegaron a aquella familia con muchos prejuicios y concepciones preestablecidas sobre lo que iban a retratar, en torno a lo que sí iban a encontrar. Pousthomis señaló que aquella idea se quebró, ya que habían pensado ciertos preceptos que se demolieron, con prejuicios entre dicotomías de buenos y malos, que resultaron no ser tan sencillas. Entonces decidieron construir un relato fotográfico en el que el espectador pueda reponer de significancia la obra desde su perspectiva personal y llevar adelante un trabajo más reflexivo y coral.

Pousthomis señaló que, lejos de querer ridiculizar a aquellas familias, buscaron retratar su cotidianeidad. A su vez, hizo énfasis en la dificultad que resulta fotografiar a esta clase social, que permanece siempre cuidada y aislada entre muros, en contraposición a una clase subalterna que aparece generalmente expuesta. En este sentido Romeo Pena coincidió con la idea de que a las personas carenciadas siempre es más sencillo llegar y que justamente por ese motivo hay que tener cuidado en no caer en seguir quitándole, en este caso, su intimidad.

Con el apoyo del Cels, Ni Una Menos e Inquilinos Agrupados, el conversatorio sobre estos trabajos a fondo sobre el hogar fue la primera de las actividades propuestas por las fotógrafas de Movida Colectiva, inaugurada el 12 de julio con un nombre elemental, preciso, que mucho habrá que reiterar: Casa. La vivienda es un derecho.  

 

Volver a la casita de los viejos

Volver a la casita de los viejos

Desregulación de alquileres, devaluación, inflación y salarios por debajo de la línea de pobreza han generado una tendencia inédita: muchos jóvenes después de independizarse deben regresar a la casa familiar y no pueden proyectar un futuro propio.

 

La ley de alquileres fue derogada por el DNU 70/2023. Foto: Archivo ANCCOM

Eugenia (28) hacía cuatro años que había logrado mudarse de lo de sus padres a un monoambiente en Capital Federal, cerca de su trabajo. Pero en enero de este año tuvo que regresar a la casa familiar, en la zona oeste del conurbano bonaerense, porque el dueño del departamento le avisó que en febrero el monto del alquiler aumentaría un 120 por ciento. “Sólo lo que me pedía de alquiler, sin contar las expensas, era más que mi sueldo”, explica Eugenia, quien por entonces ganaba unos 150 mil pesos por mes.

Luz (34) y Paz (34) son amigas y vivían juntas en un departamento que alquilaban hace tres años en Quilmes Oeste, ambas tenían un espacio propio y compartían los gastos. Pero en diciembre del año pasado, en medio del cambio de gobierno y la devaluación, el nuevo monto que les pedía la propietaria para renovar se disparó: “No nos alcanzaba el sueldo para pagar el aumento. La dueña nos ofreció un precio temporal para enero con la idea de después ver cómo seguíamos el resto del año. Pero no nos daban las cuentas. Nos quedamos en enero con ese precio fuera de contrato para acomodarnos y mudarnos con tiempo cada una a la casa de sus familias”, cuenta Paz.

Julieta (26), por su parte, se había ido de la casa de sus padres en 2020. “Tuve que volver hace dos años, cuando me separé. Vivía en el departamento de mi pareja de ese momento, en el cual no pagábamos alquiler. La idea era volver por un tiempo hasta poder alquilarme algo”. Pero su sueldo aún no le permite mudarse: “Hoy, al ser docente extraprogramática y trabajar media jornada, debería pensar en que todo mi sueldo se iría solo en un alquiler”.

Rocío (30) se fue en mayo de 2020 del barrio de Liniers, donde vivía con sus padres. Vivió sola en Villa Luro y en Lomas de Zamora, tres años después convivió con su pareja en zona sur: «Me fui a vivir en pareja porque el alquiler se me iba de 35 a 80 mil pesos y no lo podía pagar. Alquilamos juntos porque pagar algo a medias era mejor”, relata.Pero este año tuvo que regresar a la casa de sus padres: “Volví hace casi seis meses. Mi pareja se quedó sin trabajo, el alquiler aumentó, me endeudé con el banco y la pareja comenzó a desgastarse por lo económico”.Según sus cálculos, hoy para volver alquilar tendría que gastar de su sueldo unos 350 mil pesos.

El 95,5 por ciento de los inquilinos sufre aumentos en plazos iguales o menores a los seis meses, señala Inquilinos Agrupados. Foto: Archivo ANCCOM

 

El DNU 70/2023 que firmó el presidente Javier Milei el 20 de diciembre de 2023 dejó sin efecto la Ley de Alquileres vigente, y convirtió en un calvario la situación de millones de inquilinos. Actualmente, al realizar un contrato de alquiler, no hay ninguna regulación respecto a plazos, ajustes ni moneda de pago, tal es así que muchos propietarios e inmobiliarias piden que les paguen en dólares o hasta en euros.

Según el último informe de Inquilinos Agrupados, 7 de cada 10 inquilinos que firmaron sus contratos tras el decreto sufren aumentos mensuales o cada tres o cuatro meses. El 95,5 por ciento padecen actualizaciones en el precio en plazos iguales o menores a los seis meses. “Las propiedades más baratas que vi en internet no bajan de los 250 mil pesos. En este momento no puedo alquilar porque yo no tengo aumento de sueldo cada tres o cuatro meses, entonces no sé cuánto podría sostenerlo en el tiempo”, remarca Eugenia.

“La gran mayoría de las propiedades mono o dos ambientes que veo en alquiler cuestan el 100 por ciento de mi sueldo o incluso más”, señala Luz, quien se desempeña como empleada municipal. “Hay un tema de fondo y es que el sistema te castiga si estás soltera –expresa–. Aunque quiera alquilar algo con una sola habitación, el precio me parece imposible de pagar con un solo sueldo. Lo que conseguimos con mi amiga antes fue una excepción, y aun así no pudimos seguir pagándolo”.

“Sin ninguna intervención estatal de control de precios y contratos, la idea de alquilar es muy difícil de planear”, subraya Paz y aclara: “Ni te digo ser propietaria, cosa que ya estaba lejos para nuestra generación, ahora es directamente impensable. La media de salarios no permite independizarse. Implica alquileres con condiciones pésimas, o muy lejos de los lugares de trabajo. Mi idea es vivir con mi pareja, y aun siendo los dos trabajadores y sin hijos, no vemos la posibilidad de hacerlo en un futuro cercano”, agrega.

Ni siquiera al regresar a la casa de su madre, que es jubilada, Paz encontró una mejora en lo económico: “Al no pagar alquiler puedo llegar a fin de mes solo cubriendo gastos básicos entre las dos, pero hasta ahí. No me ahorro nada, porque la suba de precios hace que lo que gastaría en alquiler lo tenga que usar en comida, servicios y también deudas”,sostiene.

“Sobreviviendo en el día a día, con los aumentos en las tarifas y en los precios de los alimentos, se hace muy difícil proyectar a futuro una posibilidad de seguir sosteniendo una vivienda –concluye Julieta–. Los salarios están cada vez más bajos, los alquileres no tienen ningún tipo de regulación que nos favorezca y nos garantice la posibilidad de alquilar, sumado a las condiciones que se piden para ingresar, que son cada vez más complejas, generando obstáculos para acceder a un departamento”.

Historia a vapor

Historia a vapor

El Museo Ferroviario, conducido por los miembros del Centro de Preservación Lynch del Ferroclub, abre las puertas todos los sábados, para dar a conocer la historia y el presente de los trenes y reivindicar su función social.

Todos los sábados a las 16 a partir del 10 de agosto y, en vacaciones de invierno, el domingo 28 de julio de 10 a 17-, el Centro de Preservación (CDP) Lynch del Ferroclub Argentino realiza visitas guiadas en su Museo Ferroviario, que preserva, exhibe y pone en marcha ejemplares de trenes históricos, entre los que se encuentra la locomotora más antigua en funcionamiento de Lationamérica. Además, se exhiben objetos relacionados con la historia ferroviaria, como señales, faroles, uniformes y boletos. Las entradas generales cuestan $1500; para jubilados y menores de 12 años $1000 y son gratuitas para menores de 5 años.

Al lado de la estación Villa Lynch del Ramal Urquiza se presenta otra estación de tren muy diferente. Un viejo edificio de paredes amarillas recibe a los pasajeros, que compran sus boletos a otro viaje, a través de una ventanilla, el tren que tomarán es negro y tiene una locomotora cilíndrica, diseñada para ser impulsada mediante vapor. Se trata del Museo Ferroviario del CDP Lynch del Ferroclub Argentino, cuya labor es mostrarle a sus visitantes cómo se viajaba en el pasado.

“La gente mayor viene con cierta cuota de nostalgia, porque en algún momento viajó en ese mismo tren o en uno similar, o se acuerda que iba a visitar a sus parientes en otra provincia”, dice Bruno Galafassi, socio y voluntario del Ferroclub. “Antes solamente tenías el tren, entonces es la gran cuota de nostalgia me parece que es lo que más mueve a la gente. Y a los más chicos les llama la atención”.

El recorrido empieza dentro de la estación, donde se preservan los objetos que hacían posible el servicio del ferrocarril; señales de diferentes tipos, faroles, una imprenta para los boletos, carnets para pasajeros de primera clase, uniformes, silbatos y teléfonos, entre otros. Todo con el acompañamiento de los guías, quienes explican, contextualizan y responden cualquier pregunta que el público pueda tener.

Luego, los guías llevan a los visitantes a la parte exterior del predio, donde se encuentran diferentes ejemplares de los últimos 140 años de historia ferroviaria argentina. Allí pueden no solo ver los diferentes trenes y vagones, sino también adentrarse en algunos de ellos, como es el caso de las formaciones del histórico tren de larga distancia “El gran capitán”, que incluía un coche comedor y un coche dormitorio.

Otra particularidad de la visita a estas unidades es el hecho de que sus luces y ventiladores aún funcionan, ya que una de las labores de los voluntarios el Ferroclub es mantener estos trenes en funcionamiento. No solo eso, si no que, en ciertas oportunidades, han logrado que estos trenes vuelvan a recorrer las vías: “Nosotros hemos viajado para la Noche de los Museos, viajamos hasta Lacroze. Es poquito tramo, pero poder viajar en vía principal con estos coches es algo único, es histórico. Tuve varias veces la oportunidad de viajar en la locomotora a vapor prendida y eso es una experiencia muy, muy hermosa. Sentir cómo se mueve, el ruido del vapor. Vos estás en la locomotora, abrís la tapa y ves el fuego”, cuenta Galafassi.

El Ferroclub fue fundado en 1972, lo que lo convirtió en una institución pionera en la restauración y preservación de material ferroviario. A través de los años, el CDP Lynch ha recibido una gran cantidad de histórico material ferroviario rescatado del vandalismo para que sea restaurado. De esta forma, el CDP también se convirtió en un punto de referencia en esta labor: “Tenemos un vasto archivo físico: libros, revistas, biblioteca. Y nos piden ayuda, nos preguntan: ´Esta locomotora, ¿de qué color estaba pintada? ¿Cómo se pinta esto?” Un ejemplo es la locomotora que está en la plaza de Caseros, frente a la Municipalidad, que la restauró con supervisión nuestra”, explica Galafassi.

Sin embargo, el Ferroclub también es una asociación civil sin fines de lucro, llevada adelante por trabajadores motivados por su pasión por los trenes y la historia ferroviaria: “Tenemos una mezcla de muchas profesiones. Yo, por ejemplo, no soy ferroviario, soy herrero. Tenemos otro socio que tiene su tornería. También hay algunos socios que son ferroviarios. Hay un chico que está por recibirse abogado, o sea nada que ver”, cuenta Galafassi, y agrega: “Lo que tenemos es una pasión por todo lo que sea el sistema de ferrocarriles y el tren en sí”.

Otro de los guías del Ferroclub, Matías Marsicano, cuenta que el Ferroclub solía correr un tren a vapor regularmente hasta 2001, año en el que la crisis socioeconómica los obligó a realizar esta actividad esporádicamente, hasta que se detuvo en 2013. Marsicano recuerda también que “ese mismo tren a vapor que corríamos dejó principalmente de correr porque dejó de funcionar el denominado “El Gran Capitán” que unía a Lacroze con Posadas”.

Además, Marsicano habla sobre la perspectiva errónea que se ha tenido sobre el tren: “Desde los ‘90 hasta la actualidad miradas localistas vieron al ferrocarril como un obstáculo, que dividía ciudades cuando en realidad lo que hacía es unirlas con el resto del país”. Galafassi también se expresa sobre esto: “El tren es y fue artífice de creación de pueblos, de mejora de ciudades. Vio nacer ciudades, llevó el progreso a otras, consolidó otras ciudades y en cierto punto lo sigue haciendo. Le da de comer a muchos pueblos. Lamentablemente, porque la retracción que tuvo el ferrocarril con los últimos años fue tremenda”.

“Básicamente es por amor a eso, por amor a todo lo que el ferrocarril pudo crear con su simple servicio, porque es solamente mover pasajeros o carga de un lado a otro, y todo lo que fue creando a su alrededor me parece que es digno de hacer el esfuerzo por mantenerlo”, concluye Galafassi.

Comienza el juicio por la desaparición de Tehuel

Comienza el juicio por la desaparición de Tehuel

El próximo lunes 15 de julio se inicia el primer juicio por la desaparición y transhomicidio del joven contra uno de los dos imputados de la causa, Luis Alberto Ramos. La querella espera que se convierta en un caso testigo y que por fin se dilucide la pregunta ¿dónde está Tehuel?

Tehuel de la Torre fue visto con vida por última vez el 11 de marzo de 2021, cerca de las 19 cuando viajó a Alejandro Korn, localidad de San Vicente para una entrevista laboral, organizada por los acusados. Tras la denuncia de su desaparición se abre una causa por “averiguación de paradero”, y el 16 de marzo se realiza un allanamiento en la casa de Ramos donde se encuentran los restos de un celular quemado, una campera y una pequeña muestra de sangre perteneciente al joven de 22 años.

Por su desaparición y presunto homicidio hay dos personas procesadas que serán juzgadas en dos juicios, porque los imputados tienen la posibilidad de elegir sentarse en el banquillo ante un tribunal técnico o un jurado popular. Oscar Alfredo Montes eligió esta última opción, que aún no tiene lugar ni fecha, en tanto Ramos se inclinó por la primera y su proceso oral y público es el que inicia el 15 en la ciudad de La Plata, por el “homicidio agravado por odio a la orientación e identidad de género” de Tehuel. “Si bien la ley establece que si uno de los imputados renunciara al juicio por jurado arrastra al otro, lo real es que ya hay fallos de la Corte Suprema que hablan de que esto sería inconstitucional para el imputado”, comenta al respecto Cristian Ariel González, abogado de Norma Nahuelcura, la madre de Tehuel.

Así, a partir de las 10 en los Tribunales de la calle 8 entre 56 y 57, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2, integrado por los jueces Claudio Joaquín Bernard, Silvia Edit Hoerr y Ramiro Fernández Lorenzo, deberá analizar, en plena feria judicial, los elementos para determinar el veredicto contra uno de los acusados de matar y desaparecer a Tehuel de la Torre. Será un juicio por homicidio aunque no se haya encontrado el cuerpo. La teoría de la acusación es que los acusados hicieron un pacto de silencio para no revelar dónde está y así consagrar la impunidad.

“El desafío jurídico más grande es establecer el precedente de que se trata de un transhomicidio. Estamos ante la oportunidad de generar un antecedente jurisprudencial”, afirma González, en diálogo con ANCCOM. Y agrega: “Coincidimos con la Fiscalía de que esto es un transhomicidio y que posterior a esto, los imputados procedieron a la eliminación del cuerpo con lo cual, nosotros entendemos de que es una desaparición de la persona forzada por los imputados para lograr su impunidad”.

En sus declaraciones indagatorias los imputados Ramos y Montes sostuvieron que “no conocían a Tehuel”, ambos se encuentran imputados por el encubrimiento en concurso real con falso testimonio. Ellos admiten haber estado con él hasta la medianoche de ese día, pero sostienen que “luego cada uno se fue a su casa”. Además, si bien el celular de Tehuel fue quemado, se encontró una foto en su cuenta de Google junto con los acusados, por lo que Ramos y Montes se encuentran ante la posibilidad de recibir una pena de prisión perpetua.

En este contexto, la Asociación de Familiares y Amigxs de Tehuel convocó a las organizaciones LGBTINB+, estudiantiles, sindicatos, partidos políticos y toda persona que sienta acompañar el pedido de justicia en la concentración que se llevará a cabo a partir de las 09:00 en la puerta de los tribunales de La Plata. Las consignas de la movilización, además del pedido de justicia por Tehuel, incluyen la solicitud del cese de crímenes de odio y justicia por el asesinato de las tres mujeres lesbianas de Barracas.

El debate de la fecha

Originalmente, el juicio se encontraba programado para agosto de 2027. Sin embargo, los esfuerzos del Frente Orgullo y Lucha, con el apoyo del ahora desmantelado Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), la subsecretaria de Políticas de Diversidad del exministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, y el fiscal a cargo de la investigación, Juan Pablo Caniggia, lograron adelantar la fecha del juicio. Si bien la familia del joven considera el cambio como algo positivo, el padre de Tehuel, Andrés De La Torre, expresó frente a TN que los recursos no deben utilizarse para instancias legales, sino en buscar a su hijo: “Lo del juicio me tiene sin cuidado, queremos encontrar a Tehuel”. Refiriéndose a Tehuel en femenino, agregó que su hipótesis es que “puede estar viva, y espero que los acusados digan en el juicio qué hicieron con ella”. 

Respecto a esto, el abogado González admite a ANCCOM que “la familia está dividida, en el sentido de que el padre hace poco pidió que se continuara con la búsqueda de Tehuel, pero nosotros entendemos que esto sería algo totalmente estéril dado que, por todo lo que está en el expediente, es claro que se trata de un transhomicidio”.

Además, agregó que “continuar con la búsqueda alejaría la fecha de un juicio, lo que hace también a las dificultades probatorias, porque cualquier dilación en un proceso de este tipo hace que los testigos tengan las vivencias cada vez más lejos, y que a su vez sea más difícil encontrar a los testigos; en definitiva, colaboraría a darle un panorama más favorable a los imputados y no a las familias de Tehuel”. Aún así, González menciona que Norma, la mamá de Tehuel, se encuentra muy agradecida por todo el apoyo que recibió y colaboró a que se adelante la fecha del juicio, lo cual fue un gran avance. 

“Me dieron mucha fuerza para estar acá donde estoy ahora, siguiendo para adelante», dijo Norma. “Estos años han sido muy difíciles para mí. Esperamos que Tehuel aparezca, pero si no lo hace, lo que queremos es que nos digan qué pasó con él», agregó emocionada.

En tanto, la presidenta de la Asociación de Familiares y Amigxs de Tehuel, Monica Galván, expresó: “Esperamos que la justicia juzgue con perspectiva de género y derechos humanos. Sabemos que la condición transgénero sigue siendo invisible, vulnerada y estigmatizada. El caso Tehuel vino a desnudar las grandes dificultades que tiene el aparato del Estado a la hora de buscar una persona trans o travesti. No sabían si buscaban a una mujer o a un varón”.

El reclamo sobre la fecha de juicio que había otorgado el Poder Judicial para dentro de tres años hizo que desde el Movimiento Familiares y Amigxs de Tehuel exigieran el adelantamiento de la fecha. Con apoyo del INADI, el entonces Ministerio de las Mujeres y Diversidad de Nación, la organización Mocha Celis, y otras que conforman la Comisión Orgullo-Línea Histórica se hizo una fuerte campaña mediática, que culminó con el adelantamiento del juicio para julio de este año.

Por su parte, Flavia Centurión –miembro del equipo de abogados de la madre de Tehuel junto con Gonzalez, Pilar Rodríguez Genin y Dolores Amaya– dijo que tienen la esperanza de que esta causa se convierta en un «caso bisagra», para que «se tome conciencia sobre la necesidad de políticas de prevención para el colectivo LGBTIQ+». En consonancia, González agrega: “No tengo ningún tipo de dudas de que vamos a lograr probar el homicidio de Tehuel. El desafío más grande es lograr la calificación legal de transhomicidio, ya que es muy complejo demostrar el odio porque no es algo que se expresa constantemente. Sin embargo, en este caso particular, nosotros vemos que hay muchos indicios que confirman el odio de manera totalmente palpable”.

Galván destaca las implicancias de este desdoblamiento en dos procesos judiciales. “Esto no sólo afecta a la familia, también impacta a toda la comunidad LGBTINB+ y nos convoca a seguir luchando por verdad, reparación, justicia y respeto a los derechos de las personas travestis y trans”.

Desde este link podés seguir la transmisión del DIA 1: https://www.youtube.com/watch?v=htTVUQy3I1o

Radio Nacional cada día es más porteña

Radio Nacional cada día es más porteña

El director ejecutivo Héctor Cavallero levantó gran parte de la programación local de las emisoras provinciales. Las estaciones locales están sin directivos y las autoridades nacionales piden a los trabajadores para que se busquen auspicios.

Una disposición poco federal y centralista, anunciada el último viernes, afecta a la programación local de 49 emisoras de la red de Radio Nacional en todo el país. La medida implica que la programación local, en el horario central de la mañana, será reemplazada por espacios producidos en LRA1, Buenos Aires, eliminando el carácter regional que caracteriza a estas emisoras, lo que incrementa el temor por los efectos de la desinformación en las provincias.

La resolución, firmada por el director ejecutivo de Radio Nacional, Héctor Cavallero, comunicó a las 49 emisoras que, en lugar de la programación local de cada región, de 7 a 10 se escuchará “Ramos Generales”, un magazine conducido por el actor Diego Ramos. De 13 a 14 se emitirá el programa deportivo “Pasión Nacional”, y esto sumado a los panoramas nacionales de noticias que se emiten a las 6, 12 y 20 horas. Además, los mensajes al poblador sólo se emitirán a las 8 y durarán cinco minutos.

Además de quitarle espacio a las emisoras locales, hubo una serie de lineamientos que no se comunicaron de manera oficial sino a través de mensajes de whatsapp o charlas con los “representantes”, ya que no hay directores nombrados. “Nos piden que hagamos programas de entretenimiento, con información cultural, sin ninguna bajada política, sin ninguna opinión. Se cuidan de no comunicarlo de manera oficial”, comentó a ANCCOM Mariana Steckler, periodista y exdirectora de Radio Nacional Santa Fe, quien tenía su informativo de 9 a 12 y ahora se le redujo una hora.

Otra bajada de los representantes fue que, de ahora en más, la radio debe ser sustentable, “nos proponen que si tenemos alguna empresa o político que nos quiera auspiciar, que les pasemos ese dato”, comenta Steckler. Y agrega: “Hay radios nacionales que tienen mucho auspicio, está perfecto mientras no interfiera con el espíritu básico que tiene un medio público. Pedirle a un trabajador de la radio que salga a vender publicidad me parece que no se puede tolerar”.

La situación fue similar en todas las provincias. Laura Lescano, trabajadora y delegada de Radio Nacional Mendoza, comentó en diálogo con ANCCOM: “Nos comunicaron los lineamientos artísticos y la nueva programación mediante una reunión por Zoom el jueves”.

En Córdoba, la medida fue oficializada el viernes al mediodía en una asamblea donde participaron representantes de la gerencia nacional de Radio y Televisión Argentina Sociedad del Estado (RTA). “Nos confirmaron también que debíamos seguir transmitiendo las conferencias del vocero presidencial que duran entre 25 y 30 minutos, por lo que nos queda sólo una hora y media de programación local entre las 10 y 12 del mediodía”, comenta en diálogo con ANCCOM, Facundo Arzamendia, trabajador de Radio Nacional Córdoba y miembro de la Comisión Directiva del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (CISPREN).

Con respecto a la situación de los trabajadores, todavía no hay precisiones ni anuncios de despidos, pero siguen en alerta ya que su labor diaria se ve afectada, sobre todo quienes forman parte de la programación de la mañana. En el caso de Córdoba, Arzamendia, quien participaba del magazine “Hay Mañana” aclara: “Nos estamos reacomodando porque no tenemos ningún tipo de autoridad de la radio, estamos tratando de integrar los contenidos informativos en sólo una hora y media. No tenía sentido mantener un magazine ya que se perdía un montón de información local, nos vimos en la necesidad de armar un informativo acotado. Tenemos especialistas en política, economía, deportes y todo queda reducido a una expresión mínima”.

Cómo afecta a la población

Un servicio fundamental que se ve afectado con estas nuevas medidas son los mensajes al poblador, un servicio que ofrece la radio para cada localidad con sus determinadas características geográficas y climáticas. “Tiene que ver con la cobertura total que da la radio, sobre todo en localidades muy inhóspitas donde no hay conectividad ni señal telefónica, la radio brinda la información para que se puedan comunicar entre puesteros, pobladores, información relevante para las personas”, explica Laura Lescano. Además, la radio es crucial para dar cuenta de cómo funcionan los servicios, operativos de distribuidoras eléctricas, paros de transporte, estado de las rutas nacionales. “Ahora, en cambio, te estás informando con lo que pasa en el microcentro porteño”, agregó.

Esta decisión también afecta al acervo de los contenidos locales que apuntan a lo artístico. “Las radios públicas somos un espacio de contención, promoción y fomento de los artistas locales. Éstos ven recortada una importante cantidad de horas de programación que muchas veces incluían entrevistas, reproducción de su propia música, sorteo de entradas y demás mecanismos de promoción que tenemos muy aceitados”, comenta la delegada.

Desde los gremios que representan a los trabajadores y trabajadoras como el Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación (CISPREN), la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), entre otros, están en alerta ante este nuevo embate contra las radios públicas del país.

La Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren) emitió en un comunicado: «Este anuncio se inscribe en el vaciamiento de la radio pública, que se manifiesta duramente los fines de semana y los feriados: no hay programas en ninguna emisora, incluyendo Buenos Aires». Fatpren repudió esta decisión, argumentando que atenta contra el carácter federal de la radio pública, y exigió un freno al silenciamiento de las emisoras de Radio Nacional. La intervención de los medios públicos se realiza en el marco de una gestión que, desde febrero de este año, busca centralizarlos y privatizarlos, aunque no haya prosperado en el Congreso el apartado específico de la Ley Bases que habilitaba ese objetivo.