Chañi volvió a su casa

Chañi volvió a su casa

En un acto, que incluyó una ceremonia ancestral, el Museo Etnográfico restituyó el cuerpo momificado de un niño sacrificado a las comunidades jujeñas. Volverá a su lugar luego de permanecer más de un siglo como objeto de exhibición.

Tras haber estado más de un siglo en el Museo Etnográfico de la Universidad de Buenos Aires “Juan Bautista Ambrosetti”, el Niño del Chañi vuelve a su Jujuy natal en un acto reparación histórica hacia los pueblos indígenas, marginados en el estudio científico del siglo XX que se propuso construir una “historia blanca” argentina. El acto se realizó esta semana y participaron miembros de la comunidad y profesionales que buscan reparar la historia de genocidio.

 

Revisar el pasado para construir un futuro mejor

El regreso al hogar del Niño del Chañi en su ajuar mortuorio marca un precedente histórico: es la primera restitución de restos humanos arqueológicos a comunidades de Jujuy.

Esta decisión, además, define una política de reconocimiento de la pluralidad de identidades y del modo en el que las instituciones conllevan una responsabilidad, basada en la reflexión crítica sobre la manera en la que se desarrolló el estudio arqueológico e historiográfico, disciplinas desarrolladas en la expansión imperialista europea que decantó en una limpieza étnica a lo largo del mundo. En diálogo con ANCCOM, el decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA Ricardo Manetti, afirma que se han cambiado los modos de pensar a las comunidades: “Ya no forman parte de un catálogo dentro del sistema museológico, sino que las entendemos como sujetos históricos que atraviesan nuestra cultura. Con un predominante criterio positivista, hubo una intención de elaborar una historia oficial, en la que todo aquello vinculado a la idea de ‘mestizaje’ debía ser eliminado. Hacer esta devolución al lugar donde el niño pertenece es un acto que da cuenta de la memoria genocida que definió a la conformación del Estado argentino. El campo científico debe pedir perdón por lo que se ha hecho y devolver los cuerpos a los lugares donde corresponden”. 

La antropóloga y directora del Museo Etnográfico Juan Ambrosetti, Andrea Pegoraro, ahondó sobre la invisibilización que sufre la comunidad indigena: “Hay que pensar a la patria como una construcción social y colectiva. Hace treinta años, la exhibición permanente del Museo Histórico Nacional omitía por completo la presencia de los pueblos originarios, como si nunca hubiesen existido. Por eso se incluyó una sala precolombina, que permite contar la historia desde distintos ángulos y no solo del de los ‘próceres’ nacionales”.

La directora explica que la misión de la arqueología a fines del siglo XIX y principios del XX era diferente a la que tiene hoy en día: había que rescatar todos los vestigios del pasado antes que desaparecieran. Precisamente, esas recuperaciones arqueológicas fueron utilizadas por los museos para crear una historia occidental, que marcara las diferencias con las sociedades indígenas, que eran vistas como primitivas, salvajes, incivilizadas. “La ciencia –explica Pegoraro– despojó a los pueblos de sus ancestros. En los museos, los restos humanos profanados de su territorio fueron colecciones identificadas con un número, sin nombre ni identidad. Esta devolución de un antepasado a su gente restablece la paz, y sana una herida del pasado. Logramos un consenso institucional: comprendemos que hay una política que va hacia el camino del diálogo con las comunidades, donde la ciencia no puede pasar por encima a la dignidad humana”.

La ceremonia ancestral

Después de firmar el acta, tanto los directivos como quienes se acercaron a presenciar este evento histórico fueron partícipes de la ceremonia ancestral de despedida y acompañamiento. El niño, de unos cinco años, nació en el período incaico, y formó parte de uno de los tributos de Capacocha, un sacrificio sagrado que hoy ya no se practica. Dotado de una pureza espiritual, había sido ofrendado al Nevado del Chañi, el cerro más alto de los andes jujeños y considerado sagrado, vinculado con la vida, el agua, la espiritualidad y la protección de los territorios.

Amalia Vargas, investigadora y docente en la Universidad Nacional de las Artes (UNA) en el Área de Folklore y Artes Visuales, y quien además escribió el libro Ritos y ceremonias andinas en torno a la vida y la muerte en el noroeste argentino, fue una de las encargadas de llevar a cabo el ritual. En conversación con ANCCOM Vargas detalló: “Para la cosmovisión andina, cuando alguien muere sigue creciendo en el mundo espiritual. Hay que honrar la muerte del niño, que es el tutelar de la montaña”. Vargas, de la comunidad quechua de la Nación Chicha, explica que este acto milenario funciona para “activar la memoria” de la gente y recordar que, al tratarse de una momia mallquis, el niño sigue vivo: “Su misión es resguardar y conectar las montañas que llegan hasta Cusco. Es un ser sagrado que ha sido violentado, pero que vuelve a su territorio para devolverle la armonía”.

El cuerpo ya se encuentra en territorio jujeño. De aquí en adelante, se encargarán la comunidades “El angosto” y “Sol de Mayo” en concluir si el Niño queda enterrado en el pueblo o en la cima del Chani. De todas formas, esta restitución marca un cambio trascendental en la forma de relacionarse entre la ciencia, los museos y las comunidades indígenas.

«No quiero un título de posgrado, quiero trabajar tres horas en la esquina»

«No quiero un título de posgrado, quiero trabajar tres horas en la esquina»

Georgina Orellano habla de Vidas de putas: calle, sexo y mentiritas, un libro que retrata en un conjunto de crónicas las vivencias de trabajadoras sexuales en Constitución y arremete contra el racismo, la represión policial, los operadores judiciales, el feminismo institucional y “las buenas intenciones” del progresismo

Casa Roja es la sede de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), cuya secretaria general es, desde 2014, Georgina Orellano. Está a media cuadra de Plaza Garay, en Constitución. En la puerta, ella y otras compañeras lidian con un auto que pidieron por alguna aplicación: los minutos que faltan para que llegue cambian todo el tiempo. Cuando el coche aparece, entre todas empiezan a trasladar una gran cantidad de bolsas de alimentos desde el hall de la casa hacia el interior del auto. El baúl, el asiento de copiloto y la parte de atrás del coche quedan colmados de mercadería. Solo viaja una persona en los asientos de atrás, asediada por las bolsas, que son para las compañeras de Almirante Brown.

En el interior de Casa Roja, se dispone una gran mesa donde hay trabajadoras sexuales, amigos, practicantes de Trabajo Social y una estudiante de intercambio que viene de La Sapienza, Roma. Circulan mate dulce y galletitas. En aquel escenario, Orellano dialoga con ANCCOM sobre su segundo libro, Vida de putas: calle, sexo y mentiritas: “Nosotras, desde AMMAR, pensamos al libro como una más de muchas herramientas para humanizar a las personas que ejercemos el trabajo sexual, para despenalizar el trabajo sexual, pero, sobre todo, para compartir parte de nuestros conocimientos y nuestros saberes”.

Georgina y Dahiana cerca de la sede de AMMAR. 

“Es un libro que para nosotras refleja los conflictos permanentes que tenemos con la policía, con el Poder Judicial, con los vecinos que están ahora reorganizándose para expulsarnos del espacio público, los conflictos entre las compañeras, pero también cómo los abordamos desde la intervención de la organización, cuáles son los debates hacia el interior del movimiento de trabajadoras sexuales”, dice Orellano.

Se trata no solamente de un retrato de la violencia estatal, sino también de los lazos comunitarios que tejen las trabajadoras sexuales para paliar las situaciones problemáticas. Ante la falta de respuestas por parte del Estado y de la sociedad, Casa Roja plantea una alternativa: “Cuando viene una compañera y nos pide que le paguemos una inyección, no llamamos al Ministerio de Salud. Hacemos una colecta o sacamos de nuestro bolsillo sabiendo que después ese dinero no nos lo va a devolver nadie. Pero ya no nos importa la plata, nos importa que la compañera tenga resuelto el problema”, explica.

Las condiciones de precariedad que atraviesa el colectivo de las trabajadoras sexuales se intensificaron desde la llegada de Milei al poder. No solo por la reducción del apoyo estatal y el recrudecimiento de la hostilidad policía, sino más bien por el desplome de la economía de los clientes: “Antes venían tres veces por semana, ahora vienen una vez por mes. O los clientes, si es que vienen, no te quieren pagar o te regatean el precio. No hay guita en la calle. Casi todas nos hemos abierto un alias, para ofrecer otros métodos de pago”, describe Orellano. Y otra compañera, la que ceba el mate, agrega riéndose: “Yo ofrezco cuotas también”.

La secretaria general de AMMAR escribió el libro en Tilcara, en un lapso de dos semanas: “Una de las principales cuestiones que una persona tiene que tener para escribir es tiempo, y eso no es algo que tengamos nosotras. Para nosotras tener tiempo hoy por hoy es un privilegio. Yo pedí permiso a la organización para tomarme esas dos semanas, porque ese era el plazo que nos había dado la editorial para entregar mínimamente un avance. Y sí, me tuve que alejar de Constitución para poder hacerlo, si no era imposible”. Así como la escritura se torna difícil en contextos de precariedad, lo mismo sucede con la lectura: “El libro sale 33 mil pesos. Yo no tengo ninguna compañera que tenga 33 mil pesos para comprarse un libro. Entonces, el libro está pensado para un público que es de clase media, que es universitario, que es progresista, todavía tiene el privilegio de poder ir a una librería, de tener una biblioteca en su casa, de tener el hábito de leer”, sostiene Orellano.

 “Nosotras queremos que lo lean los operadores judiciales al libro. Queremos que lo lea el feminismo institucional o las personas que estuvieron en el Estado, que seguramente están esperando ahora la reconfiguración de la política institucional y partidaria para volver a ser parte del Estado”, dice la trabajadora sexual. Vidas de putas expone la distancia abismal que existe entre las intenciones de la militancia progresista y la realidad concreta de quienes habitan Constitución. Un capítulo cuenta, por ejemplo, que una vez una traffic con el logo del Estado desembarcó en Casa Roja para dejar cajas con copitas menstruales. Sin embargo, nadie pensó en que la mayor parte de las trabajadoras sexuales de Constitución son del colectivo travesti trans.

Ante la pregunta de qué espera el colectivo de trabajadoras sexuales de los sectores progresistas, la respuesta de Orellano es clara: “Lo que nosotras siempre esperamos es que haya una política de la escucha. Que dejen de pensar categorías de cómo nombrarnos o cómo llamar a nuestros barrios. Eso de decir ‘mesa territorial’, por ejemplo. Yo nunca escuché que ninguna de mis compañeras diga ‘vamos al territorio’. Nosotras vamos a la zona de trabajo. Ya a partir de ahí hay una distancia, son conceptos que no están dentro de nuestro lenguaje”, describe la secretaria general de AMMAR.

Orellano afirma que el campo nacional y popular ha perdido su capacidad de escuchar a los rotos, a los caídos del sistema, sin juzgarlos. Y quizás eso sea motivo del ascenso de fuerzas políticas o de organizaciones civiles que interpretan mejor el malestar. La trabajadora sexual pone atención, por ejemplo, al fenómeno de las iglesias evangélicas del barrio, que estuvieron ganando terreno en el último tiempo: “En la Plaza Garay está casi todos los días la Iglesia Evangélica, que empezó con cuatro o cinco personas y ahora vas y hay 200. Un par de veces hemos ido para ver por qué tiene ese alcance: primero porque no está en la rosca política de pensar el 2027. Y después porque se centra en escuchar a las personas, aunque después no haga nada con eso. Pero escucha. Tienen un micrófono abierto en donde van las personas que están totalmente rotas y cuentan que roban para poder darse un pipazo y no hay nadie que lo esté castigando”. 

La cuestión de la higienización que el progresismo quiere imponer sobre la prostitución y sobre la pobreza en general sobrevuela todo el libro. Orellano manifiesta que el progresismo siempre está dispuesto a escuchar las historias individuales de superación y heroísmo: “Siempre abrazan a las que están arrepentidas de prostituirse y quieren trabajar en el Estado. Abrazan a las que más quieren parecerse a ellos. Nosotras vamos a las asambleas feministas y siempre está la que dice ‘yo estuve 22 años en la calle, dentro del sistema prostituyente, pero ahora trabajo en el Estado, entro a las nueve de la mañana y salgo a las tres de la tarde’. Pero también estamos las que no queremos entrar en su sistema, las que no queremos parecernos a ellos. No hay un acompañamiento real para nosotras, la policía nos caga a palos, lleva a las compañeras presas, hay situaciones de mucha violencia y trato inhumano, y eso pareciera no importarles”.

Vidas de putas expone la distancia abismal que existe entre las intenciones de la militancia progresista y la realidad concreta de quienes habitan Constitución. En la foto, junto con Sheimi.

 

En Vidas de putas, Orellano explica que la aparición de la Facultad de Ciencias Sociales también fue un motivo de higienización y gentrificación de la zona, que dividió al barrio de Constitución en dos. Muchos vecinos, cuya relación con las trabajadoras sexuales es por demás conflictiva -han llegado a juntar firmas para que no se establecieran en Casa Roja-, celebran la gentrificación del barrio, en tanto expulsa a las trabajadoras de su zona de trabajo. Orellano cuenta que una vez, en una de las mesas territoriales que tuvo lugar en la Facultad, “había una vecina que les hablaba a las estudiantes y le decía ‘nosotras queremos que ustedes tomen un café con leche y se queden acá’. Y la verdad es que yo lo que quiero es que crucen la avenida San Juan y tomen el café con leche en los bares dominicanos y peruanos que hay por todo el barrio”.

Pareciera que al progresismo le cuesta entender los anhelos de este colectivo. Con mucha contundencia, Orellano declara: “No queremos ser pobres, eso no es nada nuevo. Pero yo no quiero ir a la universidad. Yo no me quiero higienizar. ¡No voy a ir a la universidad! No es nuestro proyecto ese, nuestro proyecto colectivo es otro. Queremos hacer la fila en el banco para cobrar la jubilación cuando tengamos la edad jubilatoria. Los progresistas nos quieren a todos con un título de posgrado. ¡No quiero un título de posgrado yo! Yo quiero mi heladera llena y quiero tener plata. Y quiero trabajar tres horas en la esquina. Dos. Y quiero tener los mejores clientes. Tienen que entender que no todos tenemos los mismos deseos ni las mismas proyecciones. Pero que sí tenemos derecho a que todos tengamos un lugar en la sociedad”.

«Las policías femeninas, con las que nosotras a veces nos peleamos, tienen las uñas y las pestañas igual que nosotras», dice Orellano.

La charla culmina con una reflexión sobre las fuerzas de seguridad, contendiente principal de las trabajadoras sexuales. Orellano insiste con leer al enemigo desde una perspectiva de clase: “Hay como un fetichismo que es sacarse una foto frente a la policía y estamparle un libro, como diciendo ‘yo porque leí, soy alguien mejor que vos’. A nosotros eso nos parece súper violento. También hemos visto a alguna feminista con una lata de cerveza, posando para la foto con toda la policía atrás. ¡Yo me quedo con la policía si esa va a ser la revolución feminista, boludo!”

Y agrega: “Todos los policías son hijos de obreros. Eso no nos corre a nosotras de nuestro odio permanente a las fuerzas de seguridad. Pero es así, ellos son marrones. Vienen del conurbano. Las policías femeninas, con las que nosotras a veces nos peleamos, tienen las uñas y las pestañas igual que nosotras. Es más, nosotras les decimos ‘tenés las pestañas tan feas que te daría el número de teléfono de la que nos las hace a nosotras’, porque por lo menos no se nos pegan. Es refuerte verlos los sábados y los domingos comprando en la feria de Constitución. Es la misma ropa que nos compramos nosotras. O la misma ropa que yo le compro a mi hijo varón. Y encima con la plata que nos roban. Es más, varias veces se lo decimos, ‘¡te estás comprando ropa con la que nos robaste!’ y se hacen los boludos”.

En el libro, la secretaria general de AMMAR relata la historia que tienen con El Gatito, un policía que tuvo algunos actos de compasión con compañeras: “Él apaciguaba un poco y a nosotras nos servía porque rápidamente se desactivaba el operativo y rápidamente las compañeras después podían seguir en la esquina ejerciendo el trabajo sexual”. Desde Casa Roja, una vez le devolvieron el favor: le dieron un turno un día que organizaron una jornada de oftalmología, con revisión y entrega de anteojos. Orellano relata la anécdota a toda la mesa, para los presentes que no conocieran la historia: resulta que el policía tenía dificultad visual porque su padre lo había mandado a trabajar a un taller mecánico, donde soldaba sin protección. Quería ser boxeador, pero el padre lo había molido a golpes para que se pusiera a trabajar. “Y nosotras dijimos ‘está bueno devolverle esa compasión que él tuvo’, y le dimos uno de los 180 turnos que nos habían dado”, cuenta Orellano. Sin embargo, remata: “Esa misma noche, con los anteojos que se había llevado de Casa Roja, terminó llevándonos en cana”. La otra compañera cebadora del mate larga en voz alta: “¡Devolveme los lentes, hijo de puta!”. Toda la mesa suelta una carcajada.

Comenzó el juicio por el triple lesbicidio de Barracas

Comenzó el juicio por el triple lesbicidio de Barracas

ANCCOM habló con una de las abogadas querellantes y con la Coordinadora Lesbicidios Nunca Más que se conformó en mayo para acompañar el proceso. El viernes a las 10 se realiza la segunda audiencia.

A dos años del triple lesbicidio de Barracas, el lunes 18 de mayo a las 10 comenzó el juicio oral y público contra Justo Fernando Barrientos en el Tribunal Oral en lo Criminal N°5 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El acusado se negó a declarar tras ser imputado por delito de homicidio agravado por odio a la orientación sexual de las víctimas Pamela Cobbas, Roxana Figueroa y Andrea Amarante y por tentativa de homicidio hacia Sofía Castro Riglos. La sobreviviente entregó un poder a su abogada Luciana Sánchez para ser representada y no litigar por derecho propio por cuestiones de salud.

El juicio consta de tres querellas: la Defensoría General de la Nación, en representación de los familiares de las víctimas; la Doctora Luciana Sánchez en representación de la sobreviviente Castro Riglos y su pareja Andrea Amarante y una querella de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) , representada por Samanta Pedrozo. Las audiencias son transmitidas por el canal del Poder Judicial de la Nación con limitación de las declaraciones de los testigos para no contaminar los testimonios.

La búsqueda de la justicia se inició antes del juicio, la batalla ganada sobre el cambio de caratula resultó central. “Generó un impacto legal y colectivo, pasamos de investigar un hecho aislado a investigar un hecho que se comete en un contexto de odio”, explica Pedrozo, en conversación con ANCCOM. “A nivel legal significa un paso gigante para lograr una condena y un precedente jurisprudencial correcto. Si no lográbamos este cambio de carátula, era muy difícil acusarlo por el agravante del odio, porque cuando una persona llega a juicio, primero se hace un requerimiento de elevación, una acusación formal de la fiscalía y las querellas y en esa acusación formal tienen que estar todos los elementos legales por los cuales uno va a acusar”, detalla la abogada querellante de la FALGBT.

El cambio de caratula acerca a la comunidad lésbica al reconocimiento de crimen de odio por primera vez, era una deuda desde el lesbicidio de “Pepa” Gaitán, asesinada por el padrastro de su novia, sin ser reconocido como crimen de odio, dando así origen al Día de la Visibilidad Lésbica en Argentina, el día de su muerte el 7 de marzo.

“Si logramos que se obtenga una condena y que en ella se aplique el Artículo 80, Inciso 4, que es el famoso agravante del odio. Estamos sentando un precedente, si bien es importante señalar que ya existen precedentes jurisprudenciales donde se aplica crimen de odio en casos de personas trans. Ahora estamos hablando de un sector de la comunidad LGTB específico y es la población lésbica, entonces es un precedente que en caso de lograrlo va a marcar ese camino”, aventuró Pedrozo, quien además es representante de las lesbianas de Cañuelas que sufrieron una tentativa de lesbicidio en el que un vecino, Orlando Alcides Lutz Fogar, prendió fuego su hogar. Por lo que la resolución de este juicio podría sentar precedente para ellas. “La importancia es justamente representar al colectivo, dejar asentado que este crimen no es un caso aislado, sino que forma parte de un odio generalizado, de una conducta homofóbica que se da dentro de un contexto de sistematización de la violencia hacia la comunidad LGTB. Es importante que la justicia entienda que estos crímenes no solamente afectan a sus víctimas, sino que afectan al colectivo”.

La audiencia del lunes fue acompañada con intervenciones artísticas, micrófono abierto y música en vivo que se desarrollaron en la puerta del tribunal desde las 9 de la mañana. “Fue un hecho que responde a un contexto atravesado por un gobierno que promueve discursos de odio, que realiza políticas brutales, que ha desarticulado el Ministerio de las Mujeres, que destruyó el INADI, que desfinanció el Hospital Laura Bonaparte, que era un hospital en donde un montón de disidencias y también de personas en situación de calle podían tener tratamiento y además destruyeron todo tipo de política de viviendas”, denuncia Luciana Mina, integrante de la Coordinadora Lesbicidios Nunca Más que se conformó en mayo para acompañar el juicio.

“Si bien la situación habitacional precaria de las chicas ya era previa a este gobierno, ellas sufren el ataque cuando gobierna Milei, en una pensión. Nuestro reclamo tiene que ver con que la justicia visibilice y condene el crimen de odio. Este tipo de delitos y atrocidades que son motivadas por cuestiones de de género y discriminación, y que de alguna forma eso sirva como un mensaje social. Mina sostiene que otro eje clave es el derecho a la vivienda: “No tener tu casa te pone en una situación de aún mayor vulnerabilidad para todo, para todo tipo de derechos”.

El viernes 22 de mayo se realizará la segunda audiencia del juicio a las 10. En esta ocasión declararán dos policías y la misma será transmitida en vivo por el canal de Youtube del Poder Judicial de la Nación. En paralelo el juicio será acompañado por una mateada lésbica para darle visibilidad, sensibilizar y comprometer a la sociedad civil en la consigna “Lesbicidio nunca más”.

Contra la censura

Contra la censura

La muestra de la obra del fotógrafo Pablo Grillo, prohibida en el Senado se exhibió frente al Congreso, en el vallado que separa a los manifestantes del Palacio todos los miércoles, con la presencia del senador Wado de Pedro, familiares y amigos de Pablo.

En el Día Nacional contra la Violencia Institucional, el intento de censura por parte de Victoria Villarruel y Patricia Bullrich fue insuficiente para impedir la muestra fotográfica de Pablo Grillo, que se realizó a las puertas del Congreso.

Al ex Ministro del Interior y actual senador nacional por el Partido Justicialista Eduardo “Wado” de Pedro, lo echaron de su propio recinto de trabajo, al no permitirle realizar la entrega del Diploma de Honor a Pablo Grillo, en el marco del Día Nacional contra la Violencia Institucional en el Salón Azul del Congreso. Allí, el fotógrafo iba a exponer una muestra de imágenes de su autoría, e hizo pública la convocatoria a través de sus redes sociales, al invitar a todos a que lo acompañen a un “territorio hostil”, llamado Senado de la Nación.

Grillo no se equivocaba. La actividad había sido ratificada por las autoridades luego de tres reuniones en las que se resolvieron los temas logísticos. Incluso formaba parte de la agenda oficial. Pero sin previo aviso, la cúpula del Senado presidida por Victoria Villarruel y la presión ejercida por Patricia Bullrich hicieron que la actividad se suspenda. La familia del fotógrafo junto con el senador reprogramaron la actividad en respuesta al acto de censura, y llamaron a movilizarse en la Plaza del Congreso, donde las fotos iban a colgarse sobre el vallado policial utilizado todos los miércoles para reprimir a los jubilados: “Es una decisión política de querer tapar una voz de una víctima de represión institucional”, afirma Wado de Pedro en diálogo con ANCCOM, y agrega: “Todos entendemos que la responsable de la represión que casi termina con la vida de Pablo fue Patricia Bullrich, quien hoy es la presidente del bloque de senadores de estos personajes. Está claro que no quieren que los actores hablen, para poder seguir impartiendo miedo”.

El senador sabe mejor que nadie el poder que tienen los fotoperiodistas: en diciembre de 2001, cuando tenía 25 años, fue la fotografía de Damian Neustadt la que atestiguó su detención ilegal por parte de la policía, y esas fotografías fueron utilizadas tanto por la fiscalía como por la querella como pruebas en el juicio contra la represión ilegal por parte del Estado.

Aunque Pablo Grillo no pudo asistir a la muestra, su padre Fabián dio el presente. Según Fabián, las fotos retratan a “un pibe de barrio, comprometido con la realidad”, que van desde la crueldad del accionar policial en distintas movilizaciones, hasta la cotidianidad de su Remedios de Escalada y el hospital Ciudad Evita, donde el fotógrafo trabaja. Fabián dice “estar agradecido a estas vallas, que no los protegen a ellos, sino a nosotros, y nos permiten poner el arte de Pablo en la calle”.

Así como avanza la recuperación del fotógrafo, quien ya volvió a su barrio, avanza el caso. En diálogo con ANCCOM, la abogada Claudia Cesaroni dio detalles acerca del momento en que se encuentra la causa: “Esta semana hicimos el requerimiento de elevación a juicio, y una vez que la defensa de Héctor Jesus Guerrero responda, van a estar cumplidos todos los pasos previos para que se sortee un tribunal”. Además, la abogada ahonda en la importancia de que se avance en la investigación “hacia arriba” y que no se detenga en Guerrero: “Se tiene que investigar, procesar y condenar a los jefes de Guerrero, porque no actuó solo, sino que era parte de un grupo especial con formación, y había funcionarios políticos que miraban lo que pasaba desde la sala de situación. Esto es responsabilidad de Guerrero y de todas las personas que estén por encima de él”.

Finalmente, Wado de Pedro insistió en que “como argentinos no nos vamos a dejar pisotear, cada vez que nos quieran censurar vamos a redoblar los esfuerzos” y, a su vez, se comprometió a que la muestra se hará en el Senado.

“Leer nos enseña que hay otros discursos posibles”

“Leer nos enseña que hay otros discursos posibles”

Se inauguró la 50º edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Hubo fuerte rechazo y abucheos al discurso del secretario de Cultura, Leonardo Cifelli. Las autoridades de la Cámara editorial realizaron reclamos al gobierno y el jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Macri, ofreció un discurso porteñocéntrico. Inauguraron el evento, con una conversación, las escritoras Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada y Leila Guerriero. Subrayaron el derecho a la lectura y el peligro que conllevan los discursos violentos que emanan del poder.

La Feria Internacional del Libro  de Buenos Aires quedó formalmente inaugurada ayer en su edición especial por su 50 aniversario. Con una novedosa conferencia a cargo de las reconocidas escritoras argentinas Selva Almada, Gabriela Cabezón Cámara y Leila Guerriero, moderadas por la periodista María O´Donell. Tanto los discursos de las escritoras como las reacciones del público, dejaron al descubierto la crisis que está atravesando la industria editorial y el país, y el acceso a la cultura, cada vez más limitado. 

La ceremonia se llevó a cabo en una nueva carpa instalada en la pista central de La Rural. Comenzó con retraso y una gran cantidad de invitados esperando en sus puertas, pero la demora fue perdonada por los asistentes gracias al show del invitado sorpresa, a quien responsabilizaron de la demora: Fito Páez.

El músico rosarino no sólo inauguró la feria, sino que le rindió homenaje a los 50 años del evento cultural más importante de la Ciudad con una selección de algunas canciones propias y otras de la cultura popular argentina. La audiencia estalló y el cantante la incentivó a participar de algunos versos significativos de sus canciones, otorgándoles un valor especial a las palabras que los componen, como fue el caso de “Al lado del camino”: “en tiempos donde nadie escucha a nadie, en tiempos donde es todo contra todos, en tiempos egoístas y mezquinos, en tiempos donde siempre estamos solos”.

Luego subió al escenario el presidente de la Fundación El Libro, Christian Rainone, quien ofició de anfitrión y frente a un público de opiniones diversas y en muchos casos antagónicas -ya que había personas del sector editorial pero también otras invitadas por el Secretario de Cultura de la Nación Leonardo Cifelli- reflexionó sobre el estancamiento del sector editorial y la cultura en el país, algo que recalcó que ya había tenido que hacer el año anterior. Destacó la falta de un sistema adecuado de medición que le permita tomar decisiones con claridad al sector y argumentó: “En 2025 se publicaron casi 37.000 libros, un 17% más que el año anterior, pero la tirada cayó un 34%, volviendo al nivel de 2019. A los que se le suma una caída brutal de las compras estatales, del 34% en 2024, pasamos al 5% en 2025”.

Mientras pronunciaba estas cifras, el público comenzó a abuchear la falta de inversión por parte del Gobierno y el desfinanciamiento a la cultura. Con una mirada crítica explicó que “no tenemos un sistema comparable a otros países como México, España o Brasil, donde se hicieron políticas públicas y se apostó a la internacionalización del libro para expandir sus canales de comunicación”, lo que desembocó en un fuerte aplauso.

También buscó destacar un hecho histórico de esta nueva edición para apoyar la lectura de las infancias y de la juventud, explicando que tanto la Fundación Mérida como la Secretaría de Educación de la Nación aportarán, cada una, 300 millones de pesos, para que cada estudiante que asista a la Feria en el marco de las visitas escolares puedar irse con un libro en la mano. Pero cuando se nombró a la responsible del area, la Ministra de Capital Humano Sandra Pettovello, el public la abucheó, recordando la profunda política de desfinanciamiento que lleva adelante su cartera, en las áreas de cultura, ciencia, universidad y la educación pública en general.

El clima se volvió aún más denso cuando el Secretario de Cultura Leonardo Cifelli subió al escenario para pronunciar un discurso provocador e irónico que generó indignación, insultos de todo tipo y una manifestación momentánea con carteles. Cifelli provocó: “El libro vuelve a recordarnos que la cultura es un territorio de libertad. Hoy celebramos sus 50 años en un momento muy particular de la Argentina, que atraviesa una transformación profunda, donde el país decidió ordenar sus prioridades, recuperar la confianza y volver a poner en el centro, la libertad de cada persona”. Instantáneamente la gente comenzó a levantarse y gritar “Mentiroso” y “Nos están hundiendo como país” entre las frases que más se repitieron.

El funcionario continuó:  “En ese punto, desde la Secretaría de Cultura, sostuvimos una idea muy simple: la cultura también necesita de una administración responsable”. Las respuestas fueron insultos cada vez más Fuertes y alzamiento de cartels con consignas contra el gobierno y personas que decidieron darle la espalda.

Cifelli había llevado una claque para que lo aplaudiera de manera burda cada vez que se lo mencionaba y que intentara tapar los abucheos con el grito de “Argentina, Argentina”. Pero no lo logró. Entonces decidió elevar su voz: “Chicos son cuatro nada más, no se puede creer” y “Dejen de gritar por Dios”. Por ultimo decidió levanter la apuesta y pidió agradecerles a Javier y Karina Milei. De manera provocadora, repitió tres veces los nombres. Fue cuando los abucheos, entonces, llegaron al climax.

La intervención de Cifelli dejó un clima complicado para que el Jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Macri, continuara con su discurso de un tono más institucional que su antecesor pero con una mirada porteñocentrista de la cultura indisimulable.

Luego de estas intervenciones intensas, atravesadas por el contexto político y económico actual, la sala quedó con una tensión difícil de ignorar. La claque de Cifelli se retiró y no presenció la intervención de las principales invitadas de la noche: las escritoras, Selva Almada, Gabriela Cabezón Cámara y Leila Guerriero, entrevistadas por la periodista María O´Donell.

Abieron la conversación con un tono menos hostil y mas reflexivo, pero no pore so menos politico. Ninguna de sus intervenciones pasaron desapercibidas, frente a aplausos constantes del público y una admiración notable.

Cabezón Cámara llevaba una remera que decía “el agua vale más que todo” y abrió el encuentro con una lectura en defense de los glaciares y rechazando la reciente reforma de ley que los protegía. También convocó a una marcha que este sábado se llevará a cabo en el centro porteño y que reunirá a distintos colectivos atacados por el gobierno: las personas con discapacidad, los universitarios y los ambientalistas.

La charla transcurrió por distintos temas. Comenzaron dialogando sobre la literatura de mujeres. O’Donnell resaltó el reconocimiento a mujeres escritoras, destacó la infrecuencia de que un acto inaugural sea llevado a cabo por tres mujeres y que, además, sean iconos de la literatura argentina contemporánea. Las tres autoras coincidieron en desestimar el prejuicio de que por ser del sexo femenino escriben sobre temas que solo les incumbe a las mujeres. Leila Guerriero dijo: “Yo creo que el lugar que ocupamos llegó para quedarse, pero también creo que es algo supremamente diverso” y Gabriel Cabezón Cámara agregó en tono gracioso “Las mujeres somos seres humanos y los seres humanos escribimos y escribimos bien”. Y sumó a las disidencias en ese reclamo.

Ese fue el pie que le dio paso a una reflexión más profunda e íntima, alejándose un poco de lo concreto para centrarse en la literatura como experiencia, disfrute y proceso de transformación personal: “Yo creo que el hecho de leer te hace tan bien, te ayuda a pensar que siempre hay alternativas”, señaló.

Selva Almada por su parte, insistió en los reclamos sociales: la mejora del sueldo de los docentes, el desmantelamiento de la educación pública y especialmente subrayó que la lectura es un derecho: “Que las niñas y los niños sepan que tienen derecho a leer un libro, que es el mejor lugar donde pueden estar”, resaltó. En ese sentido, Guerriero agregó la importancia de las bibliotecas populares en la promulgación de ese derecho. 

Para finalizar O’Donnell planteó la siguiente pregunta para centrarse en el contexto actual: “¿Qué está pasando con la palabra afuera?”, un interrogante que permite muchas interpretaciones pero que las tres escritoras supieron hablar sobre el poder de la palabra en momentos tan turbulentos, de violencia y donde los discursos son tanto una forma de ataque como de lucha. Guerriero resaltó que el uso de la palabra hoy no es solo una degradación, sino que es peligroso, y lo vinculó, con honda preocupación, con la ola de amenazas en las escuelas secundarias. Para finalizar expresó: “A mí me gusta hablar de eso, pero no sumando más hostilidad”.

Cabezón Cámara definió al momento del país en un género literario, el Necrogrotesco y agregó: “Esa violencia no es inocente, está pensada, está producida, y genera más violencia, genera cosas horribles”. Y Almada enfatizó otra vez en la importancia de leer, cerrando la conversación con: “Porque leer nos enseña que hay otros discursos posibles, que hay otras maneras de acercarse al mundo y no es tan mezquina y tan burda”.

En una noche atravesada por muchos momentos memorables, se inauguró una Feria del Libro que durante tres semanas reunirá invitados –entre ellos dos Premio Nobel de Literatura-, actividades especiales, exposiciones y una agenda que le da valor al lugar de la literatura hoy. En esta inauguración, las voces de estas escritoras emocionaron y recordaron, desde la palabra, por qué leer, escribir y el encuentro sigue siendo esencial.

 

Ser una persona autista en tiempos de Milei

Ser una persona autista en tiempos de Milei

El 2 de abril se conmemora el Día de Concientización por el Autismo. Personas con esa condición y especialistas hablan de las dificultades para conseguir el certificado único de discapacidad, un trabajo que garantice autonomía y las dificultades para incluirse en una sociedad que conoce poco sobre el tema.

Desde el 2009, el 2 de abril se celebra en Argentina y en todo el mundo el Día de Concienciación sobre el Autismo a partir de lo establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) mediante la Asamblea General llevada a cabo el 18 de diciembre de 2007.  En diálogo con ANCCOM, Irene Alboa Lemos, persona dentro del Espectro Autista (EA) y terapista ocupacional especializada en neurodivergencia, planteó el verdadero desafío y significado detrás de esta efeméride: “Concientización real no es iluminar edificios de azul. Es hablar de barreras concretas, de acceso al diagnóstico tardío, de inserción laboral, de salud mental. Es escuchar a las personas autistas, no solo hablar de y por ellas”. De este modo, invita a reflexionar cómo es la situación para las personas neurodivergentes en el escenario actual del país.

 El norte

En 2007 la ONU aprobó la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, marcando un punto de inflexión en la lucha de las familias por su pleno reconocimiento e integración en la sociedad como derecho humano. Argentina sancionó la Convención en el 2008 y le otorgó jerarquía constitucional en 2014. “Siempre la Convención debe ser el norte” dijo Nicolás Pantarotto, abogado especializado en discapacidad.

Existen a nivel nacional un abanico de leyes en materia de discapacidad. Entre ellas, la Ley Nacional de Autismo (Ley 27.043/14) y la reciente Ley en Emergencia en Discapacidad. Ambas, parcialmente reglamentadas. Sin embargo, sostiene Pantarotto: “Si no se ponen en práctica no sirven de nada. Son leyes muertas. Y quizá no tienen reglamentación y no se cumplen porque no hay fondos”. En el mismo sentido, el abogado  Horacio Joffre Galibert, presidente, fundador de APAdeA y papá de Ignacio Galibert, hombre de 42 años con autismo severo, agregó: “El financiamiento es importante y no está resuelto en Argentina. Al menos no hasta que el Estado y la sociedad reconozcan que no somos un costo, sino una inversión”.

La autoridad de aplicación

A fines de 2025, el PEN disolvió la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) luego de las denuncias por presunta corrupción, a partir de que trascendiera un audio del extitular del organismo, Diego Spagnuolo. No obstante, el pasaje de sus funciones a la Secretaría Nacional de Discapacidad bajo la órbita del Ministerio de Salud es cuestionado. Pensar la discapacidad desde un enfoque meramente sanitario-asistencialista representa un problema. La doctora y psiquiatra infanto-juvenil Alexia Rattazzi,  de la Asociación Civil PANAACEA, le explicó a este medio que se trata de un retroceso que el órgano de aplicación de políticas vuelva a pensarse desde el ámbito de la salud, porque “no es acorde al modelo social que propone la Convención”, donde se establece que la discapacidad debe pensarse de manera transversal, dado que las barreras son sanitarias, pero también institucionales, laborales y sociales.

En consonancia, Joffre Galibert expresó: “No puede funcionar como quiosco de un ministerio. Nos pareció correctísimo se creó la Jefatura de Ministros y se ubicó ahí al órgano rector para que dependiera lo más cercano a una decisión del PEN, porque esto obedecía a la transversalidad de la humanidad misma. Y, mal que mal, funcionó”.

 

Poco presupuesto, mucha burocracia

El atraso en la implementación de la Ley de Emergencia en Discapacidad supuso un problema latente hasta hoy, sobre todo en lo referido al sostenimiento del sistema de prestaciones para personas sin obra social, y en el pago de sueldos a través de las obras sociales para los profesionales que trabajan de forma particular o a través de organizaciones sin fines de lucro. Al respecto, Jorge Del Hoyo, padre miembro, presidente y contador de

La Asociación de Padres de Autistas (APAdeA), contó cuál es la situación actual de los aranceles y pago a profesionales: “Siempre hubo este problema arancelario, pero no era de tanta gravedad. El periodo más importante de deterioro va de diciembre de 2023 a octubre de 2025 y representa un 50% de atraso en el pago”. La compensación se calculará teniendo en cuenta el IPC de ese periodo y se espera que se resuelva entre junio y julio.

Del Hoyo mostró su preocupación respecto a la sostenibilidad de los trabajadores en discapacidad: “Es poner la institución al borde del cierre y que los profesionales se dediquen a otra cosa. Cuesta mucho ahora conseguir profesionales en las distintas áreas de discapacidad, porque no pueden vivir de lo que estudiaron, y de repente se dedican a otra cosa”. Según la doctora Ratazzi, “hay pocos profesionales que saben de autismo en los hospitales públicos, y para aquellas personas neurodivergentes que no tienen obra social, les cuesta mucho conseguir los apoyos que necesitan en los distintos ámbitos (clínica, salud mental, educación, trabajo, vida independiente, etc.).”

En muchos casos de autismo severo con fuerte dependencia del sistema de salud, el proceso para conseguir asistencia se ve entorpecido por la inevitable judicialización: “Cuando vas a la obra social te dicen: ‘No, disculpe, no podemos pagar eso’. Entonces, hay que ir a la Justicia. Ignacio, mi hijo, necesita pañales, extensión horaria las 24 horas, acompañamiento, asistencia personal de transporte y para eso hubo que pasar por muchos amparos y medidas cautelares” contó Joffre Galibert.

 

El derrotero de los trámites

Alboa Lemos, por su parte,  mencionó la dificultad que hay también para obtener el Certificado Único de Discapacidad (CUD), sobre todo para las personas adultas con diagnóstico tardío: “No sólo por criterios más restrictivos, sino por actitudes de algunos evaluadores que no reconocen el autismo en adultos como una condición que justifica el certificado. He recibido relatos de personas a quienes les dijeron que su autismo se cura con seis meses de terapia, o que estaban haciéndole perder dinero al Estado. Esto afecta especialmente a adultos autistas con lo que suele llamarse ‘autismo de nivel 1’. Se piensa que porque funcionan de manera aparentemente autónoma, no necesitan apoyos. Lo que no se ve es el costo enorme en salud mental de sostener esa ‘normalidad aparente’”.

Las trabas administrativas y los procesos poco adaptados a las necesidades de cada uno provoca abandono del trámite, evitación y desgaste. “Un estudio argentino publicado en Vertex Revista Argentina de Psiquiatría en 2024 confirma que el riesgo de suicidio en adultos autistas es considerablemente más alto que en la población general, y que ese riesgo es mayor precisamente en mujeres autistas y en personas sin discapacidad intelectual, es decir, en quienes el sistema suele negar el CUD por ‘funcionar demasiado bien’”, explicó Alboa Lemos y agregó “ Negar un CUD no es un ahorro fiscal, es una condena a la precariedad de salud mental”.

A este tipo de prejuicios donde se pone en duda la condición o el diagnóstico de una persona se le suman los dichos de funcionarios como el presidente Javier Milei o la diputada Lilia Lemoine contra Ian Moche, los cuales no pasaron desapercibidos. “Las personas con autismo son altamente resilientes y están muy acostumbradas a tener un pasaje de vida muy duro en donde las instituciones, la sociedad, los pares hacen que haya mucho dolor por los desafíos que conlleva la socialización” dijo Gabriel Grivel, psicólogo que trabaja en discapacidad. Por su parte, Alboa Lemos sumó: “La invalidación del diagnóstico es una experiencia cotidiana para las personas autistas que hablamos, estudiamos, trabajamos y aparentamos ser funcionales. ‘No parecés autista’, ‘si podés hacer todo eso no necesitás ayuda’, ‘seguro es una moda’. Y viniendo desde el poder, refuerza el estigma, dificulta que las personas busquen diagnóstico y apoyo, y genera un ambiente donde el enmascaramiento se vuelve aún más necesario para sobrevivir socialmente”.

 

Capacitación y necesidad de información

Otro problema es la falta de instrucción constante en neurodiversidad para poder hacer una pesquisa correcta y adecuar el tratamiento y acompañamiento, sobre todo cuando se trata mujeres y disidencias. “En Argentina los trabajadores de la salud mental hemos sido poco formados en las actualizaciones de estos temas. Por otra parte, hoy se ven más mujeres con autismo porque han sido, como suele pasar en la mayoría de las áreas, invisibilizadas. Muchas de ellas llegan a nuestros consultorios teniendo falsos diagnósticos, falsos negativos, u otras condiciones, porque los tests estaban pensados para varones o confeccionados por ellos. No se consideraba a la mujer autista como propia de una condición, sino más bien como que tenía que cumplir un patrón propio dell varón autista y, hoy sabemos, no es así.” expresó al respecto el psicólogo Grivel.

Ante la falta de datos nacionales al alcance, ANCCOM consultó con las fuentes si existe información local sobre cifras de cantidad de argentinos con CEA/TEA insertados en lo laboral, en lo educativo, su género y edad. Al respecto, Grivel respondió: “Sabemos que a nivel mundial se habla de una persona con autismo cada 30 o 36 nacimientos. Esos números tienen que ver con líneas de investigación de Estados Unidos, de Suecia, de países asiáticos que invierten mucho en trabajos de campo epidemiológicos.” Pero la información extranjera no parece dar respuestas precisas a la realidad de nuestro país. “No podemos basarnos en las estadísticas de Estados Unidos. Argentina necesita sus propios números oficiales” expresó Lourdes Méndez Prado, persona con condición del espectro autista (CEA) y asistente del doctor Joffre en APAdeA.

Por su parte, Alboa Lemos agregó: “Argentina tiene una deuda histórica de datos. No tenemos un censo nacional específico y actualizado. Sabemos por prevalencia internacional (CDC) que las cifras suben, pero no porque haya ‘más autismo’, sino porque hay mejores diagnósticos, especialmente en adultos y mujeres que antes invisibilizadas. No hay un sistema unificado y actualizado de datos sobre prevalencia de discapacidad general ni autismo en particular. Es uno de los déficits más serios en materia de política pública: lo que no se mide, no existe para el Estado”. Resulta difícil elaborar políticas que respondan a lo que necesita la población autista argentina si se desconocen sus identidades. Sí existen estimaciones. Según la Sociedad Argentina de Pediatría, más de 500.000 argentinos viven con CEA. Un informe del Ministerio de Salud de la Nación indica que el 85,7% de las personas con CUD vinculadas al Espectro Autista se encuentran en el grupo de 0 a 14 años. Esto último “refleja el sesgo enorme hacia la infancia en el sistema de certificación y en la mirada institucional sobre el autismo”, dijo Alboa Lemos. Otras cifra en la que se coincide es en que el 80% de las personas con CEA en Argentina están desempleadas.

 

El trabajo como forma de independizarse

Para Grivel, el hecho de que ocho de cada diez personas autistas no tenga empleo se relaciona con lo que denomina como la brecha entre “nosotros” y “ellos”. Una barrera que traspasa lo simbólico y se fundamenta, una vez más, en prejuicios. Las empresas muchas veces no quieren incluir a personas con autismo pensando en que son complicadas, o porque por la condición va a ser difícil incluirlos laboralmente cuando no son así.”

Méndez Prado de APAdeA agregó: “Si no tenés trabajo, no tenés libertad. Estás dependiendo de alguien económicamente. Es violento de alguna forma, porque le estás pidiendo a alguien si podés ir a pagar tus cuentas, si podés ir a tomarte un café en un bar, o comprarte tu alimento. Eso, si tenés a alguien que te ayude.” Como parte de sus servicios y recursos, APAdeA cuenta con el programa TEAcepto, a través del cual establece convenios con corporaciones de software como SAP, empresas de lavandería y  otras, que reclutan a personas dentro del espectro autista para trabajar. Sin embargo, la dotación en porcentaje de empleados con discapacidad lo determinan las mismas empresas. Por otro lado, dentro del sector público “no se llega a más del 1%, mientras lo que se establece por ley que es un 4% del cupo laboral para personas con discapacidad” dijo el Joffre Galibert.

 

Este 2 de abril

En una Argentina donde prevalecen las barreras, Joffre sostuvo: “No son las personas con discapacidad que se tienen que adecuar a una ciudad, son las ciudades las que tienen que adecuarse a ellas”. Acerca de la invisibilidad como algo que queda por derribar, Grivel agregó: “¿Tenés un amigo con discapacidad en tu banda de rock, en tu coro, en danza, en tela, en el colegio, en tu equipo de hockey? Evidentemente, si no los tenemos es que todavía en la sociedad los seguimos escondiendo o tenemos vergüenza de las personas con autismo, como con cualquier condición. No hay un ‘nosotros’ o un ‘ellos”’. El colectivo de discapacidad son personas dentro de la neurodiversidad humana, porque jamás existen dos personas iguales”.

Por su parte, Alboa Lemos, en línea con la importancia de visibilizar a los adultos autistas, expresó: “Si alguien se está reconociendo en estas palabras por primera vez, sepa que no está solo. Hay una comunidad, profesionales comprometidos, y un camino. Un diagnóstico no te cambia. Amplía el autoconocimiento y te permite acceder a herramientas para mejorar tu calidad de vida. El desafío no es solo diagnosticar. Es construir contextos donde las personas autistas puedan vivir mejor, con los apoyos que necesitan, en cualquier punto del espectro. El apoyo no es solo para quien no puede hablar o vivir de forma independiente. Es para todos, aunque se vea diferente en cada caso”, Y remata: “El autismo no se termina a los 18 años. Necesitamos políticas públicas que miren a los adultos autistas, porque hoy somos una población invisible que está tratando de sobrevivir en un mundo que no fue diseñado para nosotros”.