El rol de las mujeres y las disidencias también se discute en el Festival de Cine de Mar del Plata

El rol de las mujeres y las disidencias también se discute en el Festival de Cine de Mar del Plata

Una de las actividades complementarias a la competencia de películas es el Foro de Género que analiza la situación en la industria cinematográfica.

En el marco de la edición 37º del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, realizadoras y académicas problematizaron y reflexionaron sobre las desigualdades de género en los diferentes ámbitos relacionados con el cine en el 5° Foro de Cine y Perspectiva de Género en el Club Español de esa ciudad.

“La batalla es cultural en torno a los temas y la aceptación de los temas, pero también en torno a las estéticas”, indicó la historiadora académica, Alejandra Portela, y agregó: “Hay un proceso de desaprender los temas que hay que hacer, pero también desaprender las imágenes que llevan esos temas, los modos de plantar la cámara, de jugar y de enunciar. Hay que transversalizar para crear nuevos espacios en un mundo de por sí estructurado que se resiste a deconstruir y, cuando logra deconstruir, hay que sostener esa deconstrucción”.

La docente, activista y referente trans, Sofía Victoria Diez, reflexionó sobre las dificultades de su comunidad: “El primer obstáculo que nosotras encontramos es que morimos a los 35 años. Si morimos jóvenes, ¿a qué tiempo somos niñas? ¿A qué tiempos somos ancianas? Si morimos jóvenes y somos expulsadas muy temprano de nuestro hogar, ¿cómo podemos pensar que vamos a tener educación? ¿Cómo podemos pensar que una travesti entre a una escuela de cine? ¿Cómo podemos pensar que una travesti sea productora de cine?”.

“Quiero una sociedad mejor donde las mujeres y las diversidades podamos ser realmente libres. Y quiero que todas las travitas que vienen, todas las mariquitas que vienen, todas las que están viniendo y las que están siendo, puedan tener una idea de representación en las pantallas que sea positiva, que puedan decir ‘el día de mañana puedo ser presidenta’ o ‘el día de mañana puedo ser directora de cine’”, concluyó Sofía.

Según el último informe realizado por el INCAA, “la industria audiovisual argentina desde una perspectiva de género 2021”, el grado de inserción de la mujer en los ámbitos educativos y profesionales vinculados al audiovisual muestra una mayor participación de la mujer en la formación y menor inserción en lo laboral y profesional. Mientras que en la formación de posgrado en Artes Audiovisuales tanto el porcentaje de estudiantes como de egresados cuentan con una participación de mujeres superior -tres cuartas partes de estudiantes y casi dos tercios de egresados-, en la industria audiovisual de Argentina la mujer representa menos de la mitad de la fuerza laboral

El grado de inserción de la mujer en los ámbitos educativos y profesionales vinculados al audiovisual muestra una mayor participación de la mujer en la formación y menor inserción en lo laboral.

Paola Rizzi fue una de las primeras directoras de fotografía del país, quien no sólo reflexionó acerca de las cifras de mujeres en el ámbito audiovisual, sino también las dificultades que se presentan en el transcurso del ciclo profesional, al respecto mencionó: “No solo te discriminan por ser mujer, sino también por la edad. Muchas mujeres primero son madres y paran un poco para cuidar a sus hijos. Después hay que cuidar a los padres y, cuando terminás, ya sos grande. Reinsertarse después de haber pasado por un gran parate y siendo mujer es mucho más difícil. Somos las cuidadoras eternas”.

“Si uno ama el cine, no tiene que dejar de insistir. Si una se encuentra con un techo de cristal, hay que reinventarse, pero nunca ir para atrás, siempre mirar para adelante”, completó Rizzi.

La relación entre el cine y los activismos fueron debatidos debido a las dificultades que se presentan en pensar nuevas historias. Al respecto, la realizadora Clarisa Navas mencionó: “No hay que negar que estamos completamente colonializades y pensar una posible descolonialidad en esas narrativas y en esas formas de ver el mundo, supone un trabajo muy grande que tiene que ver con poder sacudirse de esas matrices perceptivas que nos han llevado a tener una lógica de mundo, ritmo y formatos que cuando mínimamente se corren, dejan de ser vistos. No hay algo más de colonial que no poder nombrar el misterio que supone un otre y, muchas veces, las definiciones nos llevan a cerrar eso”.

Pensar las políticas públicas culturales también estuvo en la agenda, ya que resultan fundamentales para no omitir las desigualdades que subyacen. Al respecto, Sofía mencionó: “Lo que falta aún es un abismo, pero hay que comprometerse todos los días, cotidiano, es en la micropolítica que también se da la batalla cultural”.

 El primer día finalizó con un pañuelazo por la implementación del aborto seguro, legal y gratuito, en Argentina y todo el mundo. El foro continúa este sábado 5 a las 10, también en el Club Español de Mar del Plata, para seguir repensando el rol de las mujeres y disidencias en el cine.

María Galindo llegó a Buenos Aires

María Galindo llegó a Buenos Aires

La militante boliviana anarcofeminista, comunicadora y escritora visita la Argentina para presentar su libro “Feminismo bastardo”. Además, realizó una radiodocumental en el Consulado de su país en Buenos Aires como forma de protesta contra la burocracia y la violencia de género.

“Estamos aquí hoy presionando porque violadores y feminicidas huyen de nuestro país con impunidad. Los dejan pasar la frontera, no los deportan y eso es con complicidad de las autoridades estatales”, expresó María Galindo en las escaleras del Consulado de Bolivia en Argentina. Un grupo de personas, en su mayoría de origen boliviano, la esperó allí a las 10 de la mañana de hoy para participar de su radiodocumental para Radio Deseo.

La militante boliviana, anarcofeminista, comunicadora, escritora y cofundadora del movimiento Mujeres Creando llegó a la Argentina para la presentación de su nuevo libro, Feminismo Bastardo, editado por lavaca. El evento se realizará este miércoles 20 de abril a las 18, en la Manzana de las Luces. 

Lo primero que hizo María Galindo al llegar al Consulado fue conversar sobre las problemáticas a las que se enfrentan siendo migrantes bolivianos en la Argentina: desde filas eternas para realizar los trámites, malas condiciones edilicias en el consulado, hasta casos de violencia de género y discriminación. 

“Cuando viajo invitada a un país, siempre visito las delegaciones de atención diplomática, porque Bolivia es un país expulsor de mano de obra barata. Los consulados y embajadas de Bolivia, en general, están muy mal atendidos. Hay un desprecio por el valor de la gente, hay una dejadez. No es un lugar accesible”, comentó la militante en diálogo con ANCCOM. 

Feminismo Bastardo, editado por lavaca, se presentará este miércoles 20 de abril, a las 18, en la Manzana de las Luces. 

Sin embargo, Galindo no fue solo para visibilizar las condiciones en las que se encuentra el edificio, sino para que los funcionarios le den respuestas concretas al pueblo boliviano. Luego de conversar con tres mujeres víctimas de violencia de género y sus familiares, se dirigió a la oficina de la cónsul adjunta, María Elizabeth Oporto Balboa, para hacerle llegar las causas en persona.

Para María Galindo “no hay un feminismo, hay muchos feminismos y luchas al mismo tiempo. Ninguna es más importante que la otra”. Se trata de tener el ingenio para asociar las que parece que están disociadas. Con respecto a la legalización del aborto en Argentina expresó: “Para mí fue una lucha muy importante, logró conjuncionar diferentes sujetos con un mismo objetivo y masificarse, pero estoy muy indignada por varias cosas. La primera: hay gente que se presenta a nivel internacional como propietaria de esa lucha que es de todas, todos y todes, y no de cuatro que la han aprovechado para conseguir un cargo en el Estado. La segunda crítica que tengo es que parece que se hubiera desinflado: ¿qué viene ahora? La tercera es que parece que el Estado se lo hubiera engullido todo”.

Luego de esta conquista histórica, Galindo considera que hay muchos pasos a seguir: “La despenalización del aborto era y es muy importante pero, ¿dónde están todas las cuestiones de la pobreza, el racismo, el trabajo, las libertades sexuales?

Su visita contó con el apoyo de sus seguidoras que deseaban escuchar su radiodocumental. Laura Zenteno hoy no tenía que hacer ningún trámite, asistió al consulado únicamente para conocer a la militante. Hace más de 12 años que vive en Argentina y con respecto a los femicidios opinó: “La violencia de género que hay en Argentina y Bolivia es similar pero lo que noto es que aquí pueden hablar, no se callan más. Allá recién se están levantando. Bolivia es un país muy machista”. A su vez, Roxana Vallejos, también boliviana y residente en Argentina desde hace 20 años, agregó: “Yo vine para apoyar a María porque me gusta que esté peleando por las mujeres. Muchas se quedan calladas y no hablan porque no hay soluciones. La violencia de género me parece que es peor en Bolivia que en Argentina. La justicia no hace nada”.

Aunque la mayoría de los presentes apoyaba a Galindo, también hubo personas que no compartieron sus métodos. Este fue el caso de Francisco Flores, boliviano que ya lleva 35 años en la Argentina: “Vine a ver a Galindo increpar a los funcionarios. Su forma de lucha me parece irrespetuosa, no es la manera. Sé que la gente necesita contención pero no es la solución. La violencia de género tiene que cesar, tenemos que formar una sociedad mejor pero no con estos actos”.

La radiodocumental terminó en el mismo lugar donde arrancó: en las escaleras del Consulado. La multitud acompañó a Galindo hasta el final con aplausos y cantando al unísono: “Consulado a trabajar” y “No nos callan más”.

 

Feminismo y hábitat: diversidades en los territorios

Feminismo y hábitat: diversidades en los territorios

Las mujeres y disidencias en las calles organizadas en cada lugar del mundo instalan cada vez con más fuerza la necesidad de atender sus derechos; cuestionan todos los sitios donde se manifiestan las desigualdades y las violencias, particularmente sobre los cuerpos propios de las mujeres y los cuerpos disidentes y también sobre los territorios donde trabajan y viven. ANCCOM dialogó con distintos actores sociales que luchan por un hábitat digno para todos, todas y todes. ¿Cómo se piensa el hábitat desde una mirada feminista? ¿Cómo combatir las violencias y las desigualdades de géneros en el espacio?

A partir de referentes en la lucha por los derechos de las mujeres y disidencias a la ciudad como las arquitectas Ana Falú y Zaida Muxí, empieza a repensarse la planificación de la misma desde una mirada feminista y popular. “Hay una cosa que no podemos dejar de pensar y trabajar que es la división entre el espacio público y privado que tenemos internalizada como estructural de la ciudad, que es parte de la división patriarcal y patrimonialista que hace que los problemas privados queden en lo privado y los problemas públicos sean públicos. Entonces incorporar la vivienda y el espacio público en las discusiones de urbanismo feminista es estructural para poder transformar las condiciones en que se desarrolla la ciudad”, explica la arquitecta Teresita Sacón de Proyecto Habitar.

Hay distintas formas en las que las desigualdades de clase y de géneros se presentan en el hábitat, tanto en la vivienda como en el barrio y en la ciudad. Sacón expresa que “estas desigualdades se manifiestan en las violencias que sufren las mujeres en sus viviendas. También cuando en barrios donde el suelo está contaminado, donde no hay infraestructura, donde el camión de los residuos no pasa entonces tenés a los niños jugando alrededor de la basura, donde los suelos son más bajos y se inundan, son problemáticas que tienen que resolver las familias que transitan más tiempo en ese barrio”.

Las ciudades históricamente han sido pensadas según la división sexual del trabajo que el sistema patriarcal y capitalista asigna a hombres y a mujeres. La mirada feminista viene a romper con esta lógica binaria en todos los sentidos.. “Hay otra cuestión muy relevante que aporta a la idea del urbanismo feminista que es la de recuperar las diversidades de las personas y de los territorios para incorporarlas en los procesos de programación y proyección haciendo que se constituya un proceso más democrático e igualitario, en la posibilidad de que todes sean parte de la toma de decisiones”, continúa la arquitecta.

Sacón forma parte de Proyecto Habitar, una organización de estudiantes de arquitectura, arquitectos, arquitectas y urbanistas que trabajan desde la reflexión, la construcción y la programación de la transformación social del espacio. Forman parte de Habitar Argentina, una iniciativa multisectorial que tiene por objetivo generar un marco normativo para garantizar el derecho a la vivienda, a la tierra y al hábitat digno para todos. Otra de las organizaciones que forman parte de esta red es la Asociación Civil Madre Tierra, de la zona oeste del Conurbano.

 

Esta institución surge en 1985 con un equipo de técnicos profesionales constituido por trabajadores sociales, arquitectas, psicólogos, abogadas y personal administrativo que en conjunto con organizaciones barriales con mucha participación de las mujeres trabajan desde la temática del acceso justo al hábitat en los barrios populares de la zona oeste del conurbano bonaerense. “Trabajar desde esta perspectiva incluye un montón de aspectos no solo en la vivienda sino en todo lo que hace a un barrio y a una comunidad para que pueda desarrollarse” explica Cintia Rizzo, de Madre Tierra.

Ella agrega: “Trabajamos con distintos programas como de mejoramiento habitacional, de lotes con servicio, tenemos un área de incidencia en las políticas públicas donde promovemos programas y formamos parte de muchos colectivos, entre ellos el Foro de Organizaciones de Tierra, Infraestructura y Vivienda de la Provincia de Buenos Aires que en el 2012 después de muchos años de trabajo colectivo logramos la sanción de la ley 14.449 de Acceso Justo al Hábitat y desde ese momento que estamos peleando por su plena implementación”.

Rizzo es licenciada en Trabajo Social y Maestranda en Estudios Urbanos con especialización en Hábitat y Géneros y cuenta que desde hace más de diez años que en Madre Tierra trabajan con perspectiva de géneros. “Siempre trabajamos sin nombrarlo quizás con esa mirada. Lo que nos pasaba es que nos encontrábamos en los comedores comunitarios, en las ollas populares, en todos los lugares con las organizaciones con las que trabajábamos en los territorios que eran presididas por las mujeres y los proyectos también. Eso no estaba visibilizado ni valorizado, entonces empezamos a darle un lugar y a reflexionar en conjunto con ellas”.

En ese sentido, puntualiza: “También pasaba que cuando había que ocupar lugares más públicos o de tomas de decisiones terminaban haciéndolo los varones que muchas veces no eran los que estaban involucrados en el proyecto y no sabían tanto de las necesidades de la comunidad, pero se les otorgaba ese rol a ellos porque a ellas les daba vergüenza ocupar ese espacio y creían que no podían hacerlo. Por eso formamos grupos de mujeres para fortalecerlas”.

Rizzo describe otras de las formas en que se hacen presentes las relaciones de poder y las desigualdades de géneros en el territorio y cómo las trabajan: “Respecto de los proyectos de mejoramiento habitacional uno se empieza a meter con qué pasa con los vínculos al interior de las familias y de las viviendas, porque ahí también nos encontrábamos con un montón de situaciones de violencia que nos parecía que teníamos que empezar a abordarlas y a fortalecer y darles herramientas a estas mujeres» porque si no mejorábamos el espacio físico de la vivienda pero construíamos cárceles para que ellas vivieran ahí”. En ese sentido, explica que “nos empezamos a interiorizar más sobre el tema y a empezar a tener herramientas para trabajar con ellas estas situaciones. Lo mismo con lo que tenía que ver con los lotes con servicio, que poníamos a la vivienda a nombre de la familia o del marido y no estaban casados, entonces cuando se producía una situación de violencia ellas tenía muy pocas herramientas para poder disponer del lugar donde vivía y no ser expulsadas”.

En el Barrio 6 de Enero de la localidad de Cuartel V del Partido de Moreno, uno de los proyectos que realiza Madre Tierra es el taller de mujeres constructoras. “La idea del taller aparte de capacitarse y aprender, es ir mejorando las viviendas de cada una de las que participa, cansadas de esperar que los varones en algún momento resuelvan o algunas no tenemos quienes en nuestra familia nos den una mano con eso. Participamos entre cuatro y quince mujeres, depende el día. Participamos también porque lo que nos pasaba cuando intentábamos saber, los padres, los tíos, nos mezquinaban la información o te sacaban la herramienta de la mano, no te dejan hacer. En cambio con Juana (la maestra mayor de obras) nada que ver, nos explica y hacemos nosotras, así aprendemos un montón”, relata Mariana Canicoba, vecina del barrio.

Muchas de las mujeres transitan este taller no solo como el aprendizaje de un oficio sino como una experiencia que las interpela en muchos sentidos. Mariana afirma que “la participación en los talleres fue absolutamente transformadora. Hoy por ejemplo terminamos el contrapiso de mi vecina que hace un montón que le dice al marido y no lo hace, y nosotras lo terminamos en horas. Hace un año no podíamos levantar una bolsa de cemento y ahora hacemos cosas que ni nos imaginábamos que podíamos. Yo ahora estoy con exámenes y no puedo levantar las paredes que quiero en mi baño, pero sé que cuando termine nos organizamos y lo hacemos. Ya no estamos esperando. Te hace sentir tan bien que podés”.

Las viviendas, los barrios y las ciudades expresan relaciones de poder y de género. Estas injusticias territoriales deben pensarse y trabajarse porque son espacios que hacen a la calidad de vida de las personas y es donde se construye lo que puede hacerse y lo que no. Las mujeres y disidencias han logrado instalar temas en la agenda política que tiene como eje central la igualdad, el desafío es continuar con esta incidencia hasta que todos los espacios sean dignos de vivir para todos, todas y todes.

“Lo que soñé siempre es que todas las familias pudieran avanzar lo más parecido posible, que todos tengamos acceso a una casa a la que tengamos ganas de llegar. Donde abrís una canilla y puedas lavarte las manos, lavar los platos, la ropa, sin que todo sea un esfuerzo y un trabajo impresionante, y que te lleve tanto tiempo. Que el barrio sea un lugar donde todas las familias pueden crecer, porque por más que vos estés avanzando no te puede dar felicidad que hay un montón de gente que está viviendo mal”, concluye Canicoba.