«Cuando se siembra odio se cosecha muerte»

«Cuando se siembra odio se cosecha muerte»

A un mes del triple lesbicidio de Barracas, organizaciones LGTB y vecinos marcharon para exigir justicia. Los manifestantes reclamaron que se califique al delito con el agravante de crimen de odio y pidieron una indemnización para la única sobreviviente.

Mientras los niños juegan alegres en los columpios y se tiran del tobogán, en las escalinatas del Monumento al Izamiento de la Bandera de la Plaza Colombia, en el barrio porteño de Barracas yacen carteles pegados que dicen: “Es lesbicidio, el Estado es responsable”, “Justicia por Pamela, Roxana y Andrea” y “Justicia y cuidados para Sofía”. La asamblea de vecinos de Barracas, junto con Lesbianes Autoconvocades, realizaron una manifestación para reclamar justicia a un mes del triple lesbicidio.

El 5 de mayo, en un hotel alojamiento de Barracas, Justo Fernando Barrientos arrojó cuatro bombas molotov a Pamela Cobbas, Mercedes Roxana Figueroa, Sofía Castro Riglos y a Andrea Amarente mientras dormían. Ellas conformaban dos parejas de lesbianas y vivían en la pobreza. Tres de ellas, Pamela, Roxana y Andrea fallecieron como consecuencia de las quemaduras. Mientras que Sofía resultó ser la única sobreviviente.

Los primeros grupos de mujeres se acercaron a la plaza cerca de las 17. Muchas traían sus carteles hechos a mano con consignas como “Basta de crímenes de odio, viva las lesbianas” y “Cuando se siembra odio, se cosecha muerte”. En el centro del parque, mientras sonaba en los parlantes los versos de una canción de Rebeca Lane, Quien dijo que era fácil ser mujer/ Desde pequeñita me hicieron creer/ Que era bonita y si no lo era/ Entonces ya nadie me iba a querer, un grupo de mujeres de descendencia mapuche y quechua realizaron un ritual en honor a la Pachamama y por la memoria de las mujeres fallecidas. Al interior de un círculo hecho con ramas de laurel, iban colocando velas y prendiendo fuego hojas al interior de tazas. “Se trata de la conexión -dijo una de las mujeres mapuche- que viene de lo que es la memoria, la existencia y el período de justicia. Siempre está presente lo terrenal con la Pachamama, cuando partís de tu cuerpo también. La espiritualidad de Pamela, Roxana y Andrea está presente acá, y nos lo van a hacer saber a través de señales, como sueños o por medio de los animalitos que se acercan”.

Alrededor del ritual, se fueron sumando más carteles de las recién llegadas, como uno con la foto de Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo fallecida una semana atrás, con la frase “Madre de todas las luchas” y uno que decía “Juez Rabbione, fue lesbicidio”.

El juzgado Criminal y Correccional Nº 14, a cargo del juez Edmundo Rabionne, procesó a Barrientos por homicidio doblemente agravado, pero no incluyó al crimen como un agravante por odio. En cambio, los que se aplicaron fueron por alevosía y peligro común. Así, se dejó de lado lo expresado en el Inciso 4 del Artículo 80 del Código Penal, que señala el delito específico de crimen de odio para tutelar a grupos especialmente victimizados por su identidad de género y orientación sexual, como el caso de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, travestis, transgéneros, e intersexuales (LGBTI). De este modo, quedó invisibilizado el odio hacia las lesbianas. “Una vez más, el Poder Judicial lleva adelante y representa la voz del patriarcado y de los gobernantes de turno. Esta comunidad viene siendo atacada, golpeada, perseguida y hostigada sobre todo en el gobierno fascista de Javier Milei donde las diversidades hemos sido defenestradas por el nefasto sistema capitalista”, dijo Natalia, una de las mujeres autoconvocadas.

Cerca de las 18 se realizó una acción solidaria, llamada “El Colchonazo”. Cuatro mujeres se acostaron en el piso y se taparon de frazadas. Una de ellas, con un megáfono, gritó: “Que dormir no sea un privilegio heterosexual”. Y el resto allí presente se sumó a repetir la frase. Luego de unos minutos, al finalizar, las mujeres se levantaron y se abrazaron entre ellas con los aplausos de fondo de todas las personas que acudieron.

Luego, mujeres de Lesbianes Autoconvocades, hicieron lectura de un documento sobre lo sucedido. “Mataron a tres lesbianas con dos bombas molotov. Que se enteren todos. Se metieron en nuestra cama para matarnos por lesbianas, sí por lesbianas”, dijo Yesi. Otra de ellas agregó: “Sofía fue la única sobreviviente, para la cual exigimos una vida digna. A ellas las atacaron por ser lesbianas pobres en condiciones precarias creando comunidad entre ellas. Decimos fuerte: el Estado es responsable de los discursos de odio que nos matan”.

Sofía fue dada de alta hace una semana. Actualmente vive en un departamento alquilado gracias a la red solidaria que se tejió desde los movimientos feministas y organizaciones para recibir donaciones, como la Defensoría LGBT y organizaciones como Yo No Fui, No Tan Distintes, y algunas personas de la Asamblea de Barracas. Ella estaba en situación de emergencia habitacional y perdió todas sus posesiones y a la única familia que tenía en el incendio. Con lo recaudado se compraron alimentos, elementos de higiene y limpieza, y ropa, entre otras cosas.

Entre la muchedumbre presente en Plaza Colombia, se asomó Norma, una mujer de 82 años que junto con su pareja fueron las primeras mujeres en casarse. “Yo me quedé sola -dijo- y me cuesta enormemente despertarme y no verla, pero tengo la suerte de que hoy me acompaña su recuerdo”. Norma fue la última oradora que se acercó al micrófono. “La alegría que me da verlos en esta pelea y es que están defendiendo lo más hermoso que tiene el ser humano que es el amor y no el odio y el desprecio que nos tocó vivir a nosotros durante muchos años. Pero que jamás nos rendimos, así que ustedes van a hacer lo mismo, no rendirse nunca”, señaló. Luego, mujeres mapuches brindaron cantos ancestrales y otras hicieron lecturas de poemas.

La concentración en Plaza Colombia cerró con la presencia de Talleres Batuka, que brindó un pequeño show de repercusión bajo el lema “Queremos defender nuestra alegría”, y abrió el paso a todas personas para salir por Montes de Oca y marchar hacia el hotel donde ocurrió el lesbicidio. Bajo el cántico “Fue lesbicidio/ el Estado es responsable” y con los gritos “Pamela, Roxana y Andrea presentes”, las personas se manifestaron por las veredas hasta llegar a la calle Olavarría, donde se encontraba el hotel. “Señor, señora/ no sea indiferente/ se mata a las lesbianas/ en la cara de la gente”, cantaban todas.

Al llegar, muchas mujeres lloraban y se abrazaban entre ellas. Otras continuaban con los cánticos y alzaban bien en alto los carteles que traían. En el primer piso del hotel, salió un hombre a la terraza que gritaba: “Loco, paren. El tipo está preso. Nosotros no tenemos nada que ver”. Y agregó: “Ya pasó”, con un tono de sentencia.

Mientras, desde la calle, los insultos eran múltiples. “A nadie le interesa su opinión. Señor, cállese”, gritaba una chica con megáfono. “Que hijo de puta”, dijo una de las chicas allí presente. “Totalmente”, agregaron varias. Y el vecino, resignado, volvió a entrar a la habitación. En la calle siguieron reclamando justicia.

“Vamos a seguir en las calles, en las plazas y en los tribunales los días de aniversario y los que no, los Días del Orgullo y los días que no. Seguiremos luchando hasta que todas las lesbianas, bisexuales, pansexuales, gays, intersex y la comunidad entera tengamos un lugar donde vivir, un trabajo estable que nos permita vivir dignamente, que todos podamos ser libres y sin miedo”, dijo Clara en diálogo con ANCCOM mientras desconcentraban. “No nos vamos a detener hasta lograrlo. Si tocan a uno respondemos todos. No pasarán Reparación y cuidado para Sofía. Pamela, presente. Roxana, presente. Andrea, presente”, concluyó.

“Asistimos a la crueldad hecha política de Estado”

“Asistimos a la crueldad hecha política de Estado”

Contra el hambre y la violencia de género, contra la Ley de Base y los lesbicidios, contra las políticas de Javier Milei, pero también por un sentido homenaje a Nora Cortiña, una multitud de feministas coronó la concentración frente al Congreso, en el primer Ni Una Menos durante un gobierno libertario.

Un grupo de mujeres ahuyentaba el frío con el golpe de sus tambores. Vestidas con camperas violetas, verdes y negras, contagiaban una vibración energizante. Desde la multitud se hizo paso un hombre que caminaba con un ritmo distinto. De su cuello colgaba una foto con el rostro de una joven, como las que bailaban, Iluminada por el sol y rodeada por flores. Más tarde le contará a una de ellas que es el papá de Natalia Melmann, asesinada en 2001, a sus 14 años, por policías de Miramar. A sus espaldas, se desplegaba la bandera con la exigencia que hace 9 años se transformó en movimiento: “Ni Una Menos”.

Aunque la convocatoria era a las 16:30, ya desde las 15 algunos grupos se instalaron en la Plaza del Congreso. Sobre las rejas y colgados de los gazebos podían leerse los nombres de las víctimas de femicidios que en menos de una década ya superan los 2.500. El registro oficial sólo existe desde 2015, antes el Estado no se hacía responsable ni siquiera de identificar los casos. Su creación fue resultado del reclamo llevado adelante por el primer Ni Una Menos, hasta ese momento “no se hablaba de la violencia de género como algo estructural, más allá de lo privado. Con tres semanas de organización, logramos instalarlo en la opinión pública, en la calle y que el Estado lo reconozca”, recordó Soledad Vallejos, una de las organizadoras de aquel primer Ni Una Menos, consultada por ANCCOM.

Luci Cavallero es socióloga y parte de la organización del encuentro de este año. Desde temprano, caminaba la plaza hablando con los medios y compañeres, luego sería una de las encargadas de leer el documento. Sobre el contexto de la convocatoria subrayó que  “estamos en un momento de retroceso, y tenemos  núcleos de desigualdad estructural que no se han podido modificar como la brecha salarial, o la crisis habitacional que es un gran problema para las mujeres que necesitan salir de situaciones de violencia”.

tCavallero también formó parte de las asambleas previas al encuentro, sobre las que contó que “estuvieron atravesadas por el triple lesbicidio de Barracas, fueron al principio muy dolorosas. Los espacios colectivos son necesarios para contenernos, darnos fuerzas para sostener la lucha. Este Gobierno apunta también a quebrarnos emocionalmente”. 

A su alrededor, las caras de los funcionarios de Milei podían verse retratadas en las pancartas de los manifestantes. Debajo de una caricatura de la agrupación Las Rojas” se leía: “Sandra Pettovello ministra del odio y el hambre”. A ella también le dedicaban su canto las trabajadoras comunitarias de la UTEP. Agrupadas sobre la plaza, del lado de Hipólito Yirigoyen, sostenían las ollas vacías mientras gritaban “Pettovello Pettovello / no te lo decimos más / entregá los alimentos / o los vamos a buscar”. 

“Con hambre y violencia no hay Ni Una Menos” era la consigna que se leía en una bandera violeta. Para Verónica Gago, otra de las organizadoras, “asistimos a la crueldad hecha política de Estado” en relación a la “crisis económica y el corte total de políticas contra las violencias de género”. Entre ellas se encuentra la paralización del plan “Acompañar”, el único que brindaba apoyo económico a las víctimas de violencia de género. Además, otra consigna de la marcha planteó el rechazo a la Ley Bases que dejaría sin jubilación a 9 de cada 10 mujeres por la eliminación de la moratoria.

La organizaciones sociales, sindicatos docentes, estatales, de la salud, aeronáuticas,  jóvenes de colegios secundarios, grupos pequeños de mujeres independientes, grupos travesti-trans, fueron sumándose de a poco y colmando la plaza. Cada vez más personas se acercaban al escenario para esperar la lectura del documento mientras el atardecer prometía una noche helada. 

Debajo de grandes parlantes, se ubicaba firme la foto de Norita Cortiñas con su inconfundible pañuelo blanco. A su lado, resguardadas por un gazcebo, aguardaban  Nina Brugo y Nelly “Pila” Minyersky, históricas referentes que participaron en la Campaña por el Derecho al  Aborto Legal Seguro y Gratuito. Cuando le preguntaron por las razones de su asistencia Nelly dijo que “no podemos quedarnos en casa en este momento. Poder estar y decir es lo que nos ayuda a seguir viviendo. No tengo frío, me abrigan todas ustedes”.

 El silencio en el escenario se rompió con el grito desgarrador de una integrante de la Asamblea de Lesbianas Autoconvocadas: ”Las mataron con dos bombas molotov mientras dormían”. A su lado,  sus compañeras se aferraban a los carteles mientras interpelaban con su mirada a las presentes. Luego continuó: “Exigimos que no nos maten por elegir amarnos entre nosotras, este no es un caso aislado, es un hecho que ocurrió en democracia, en un año en el que el gobierno de Javier Milei  reproduce discursos de odio como plan macabro”.

Hacia el final recordó que “el jueves se cumple un mes de la masacre lesbicida, vamos a movilizar, queremos que estén ahí y nos demuestren que nos acompañan. Justicia por Pamela, Roxana, Andrea y Sofía”.

“Eso no es libertad, eso es odio” cantaba la multitud cuando subieron al escenario las organizadoras para leer el documento consensuado. Cavallero fue quien tomó la palabra primero y sintetizó las demandas: “La violencia del gobierno de Milei es social, es económica y es política,  ante eso respondemos, seguimos en las calles y movilizadas. Vivas, libres  y desendeudades nos queremos”. 

Para cerrar el acto pasó al frente Sabrina, integrante de Hijos: “Esta plaza de lucha feminista despide a Norita la madre que enfrentó a los genocidas, obrera, piquetera, madre de las grandes luchas y de las pequeñas, las que el poder oculta y las de repercusión mediática. La madre que nos enalteció con su presencia, su  palabra, su pañuelo blanco, verde y multicolor. Continuamos el reclamo por la apertura de los archivos del 74 al 83.”

Mil razones para una marcha

Mil razones para una marcha

Jubiladas, docentes, trabajadoras sexuales, cocineras de comedores populares, estudiantes, lesbianas y niñas, entre muchas otras, marcharon en la 9ª edición del Niunamenos. Acá te cuentan por qué se movilizaron.

Hoy se cumplen 9 años desde que la consigna “Ni Una Menos” se usó por primera vez como respuesta al aumento de las violencias contra las mujeres y su consecuencia más fatal: los femicidios. Este año no es la excepción. Desde el colectivo Ni Una Menos, se convocó a marchar desde las 16:30 de este lunes al Congreso. ¿Por qué marchamos esta vez?.

Ana María Tapia y Nancy Yural, de jubilados insurgentes.

“No quisiéramos ser la última generación de jubiladas. Queremos que nuestras hijas y nietas también se puedan jubilar. Esta es una ley que ataca fundamentalmente a las trabajadoras”, afirma Nancy Yural. Agrega Ana María Tapia: “Este gobierno nos quita lo esencial: la moratoria. Vamos a quedar 9 de cada 10 mujeres sin jubilarse”.

Maria La Emperatriz, trabajadora sexual.

“Estamos acá por las cosas que están pasando, están vendiendo Argentina. Además, nos están matando a todos: no alcanza para vivir ni para comer y todos los días asesinan a una chica”..

Andrea Gallo, cocinera para chicos en barrios populares e integrante de la UTEP y Barrios de Pie.

“No están entregando mercadería para los chicos que tienen hambre, vienen a buscar al merendero y no tenemos para darles. Ahora tres veces por semana se está haciendo el merendero, pero con ayuda de los vecinos y nuestra, porque sí o sí los chicos tienen que comer”. 

Jesi Hernández, integrante de la Organización de Lesbianas Autoconvocadas por la Masacre de Barracas.

“En este momento me trae esta masacre. Se me revuelve el estómago de solo pensar que nuestras vidas no valen nada. Pienso en estas cuatro compañeras que fueron prendidas fuego mientras dormían. Pienso en el privilegio de lo que es dormir, darse la mano, darse un beso por la calle. Todo eso en un contexto actual, donde tenemos un INADI desmantelado y no tenemos un Ministerio de Género y Diversidades, donde tenemos discursos de odio que no cesan. Tenemos un amigo del presidente que dice que somos insanos, que somos personas que no somos naturales. Estos discursos de odio no son gratuitos: se llevan la vida de las personas que formamos parte del colectivo LGBT y eso no puede suceder”.

Bianca Levato, 16 años, referenta del centro de estudiantes de Lenguas Vivas.

“Venimos acá con las pibas para defender nuestros derechos. Estamos todos los días en el colegio expresandonos con mucha libertad, no queríamos dejar de salir a la calle. Sabemos la importancia de lo que fue la marea verde en el 2018. Por las futuras generaciones y también por los que estuvieron antes y conquistaron lo que hoy disfrutamos nosotras”.

Virginia Silveira, cofundadora de la Asociación Civil Mocha Celis

“Nos convoca visibilizar a nuestras compañeras que fueron asesinadas. También porque los discursos de odio matan y el presidente sigue refiriéndose a nuestras identidades con discursos de odio tremendos. Nuestras compañeras la están pasando mal por esos discursos de odio. Porque no es solamente lo que el presidente dice, sino lo que la gente toma de eso para hacernos cosas en las calles”.

Jaqueline, junto a su hija Pilar de 5 años

Jacqueline se encuentra junto a su hija que dibuja en el piso, en la hoja dice “no hay que crecer con miedo” escrito con lápices de colores. Cuenta Jaqueline: “Vengo siempre. Es la tercera vez que la traigo a ella. Vengo para que crezca en un mundo y en una Argentina mejor, más libre”.

Alicia, docente jubilada, participante del grupo Bordadoras por la Memoria.

“Armamos un grupo de bordadoras por la memoria para el 24 de marzo. Se nos ocurrió bordar y expresar nuestro deseo de que la memoria siga vigente. Y a partir de ahí empezamos a bordar un proyecto diferente cada mes. Parte de lo que venimos bordando son docentes víctimas de femicidios. Bordarlas implica hacerles memoria”.

Mora de 9 años

Está en el piso pintando. Uno de los carteles dice “ni una menos”, en otro dibujó la cara de Milei lleno de moscas y lo acompaña escrito “Milei basura”. Dice: “Vine primero, porque mi mamá me quería traer, segundo para hacer justicia.”

La Campaña por el Aborto Legal volvió a la calle

La Campaña por el Aborto Legal volvió a la calle

En el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres realizó una acción en Plaza de Mayo. Sus referentes denunciaron el inclumplimiento de la Ley IVE, la falta de misoprostol y el desmantelamiento del Plan ENIA.

Este martes, en el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres y Disidencia Sexogenéricas, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito cumplió 19 años de activismo ininterrumpido y convocó a una movilización en Plaza de Mayo para seguir defendiendo este derecho adquirido. 

Entre un circo feminista, ferias del libro, una radio abierta y poetas, la Campaña Nacional por el Aborto Legal concentró en Plaza de Mayo en defensa de la ley de la interrupción voluntaria del embarazo (IVE). “Nosotras cuando logramos la ley nos planteamos el seguir en campaña, porque sabíamos que si nos había costado tanto con otros gobiernos obtener esta ley, quería decir que no es algo que este sistema o esta estructura social quiere darnos sino que se lo tuvimos que arrancar”, comunicaba la Campaña en el inicio de la jornada. “Cumplir 19 años de Campaña bajo este gobierno significa que estábamos en lo cierto, que teníamos que seguir en campaña porque la ley reconoce el derecho pero no lo garantiza. Quien tiene que garantizarlo es el Gobierno y el Estado, y para que eso suceda tenemos que seguir luchando y seguir organizando’’. 

El Gobierno de Javier Milei, desde que asumió, en cada oportunidad que tuvo le pegó al movimiento feminista, especialmente a la ley del aborto. Su dicho más reciente fue en la presentación de su libro en el Luna Park, donde se refirio a que ‘’la agenda del aborto es absolutamente asesina’’.

Desde que la Ley IVE se aprobó en diciembre del año 2020, permitió la realización de 245.015 abortos seguros y legales en instituciones públicas de salud. No obstante, también contribuyó a disminuir la tasa de mortalidad materna por abortos en un 53% entre 2020 y 2022. 

Con las políticas de desfinanciamiento, características del gobierno nacional actual, el acceso al derecho al aborto se encuentra con ciertos obstaculos para poder ser realizado  en algunas de las provincias. El Estado Nacional dejó de enviar insumos que son necesarios para poder realizar los abortos, insumos como la falta de mifepristona y misoprostol, que es la manera más segura y más eficaz según dicta la Organización Mundial de la Salud. Provincias como Jujuy, Santiago del Estero y Córdoba se encuentran hoy con falta de estos medicamentos. ‘’En algunas instancias hemos hablado con los ministerios o con las instancias gubernamentales locales pero en otros lugares no nos saben decir que va a pasar con la compra de insumos. Sabemos que hay hasta junio pero después no sabemos más, y esa incertidumbre antes no la había, tenemos que seguir organizadas para exigirlo. Es responsabilidad del Estado y del gobierno implementar esta ley. Es un delito no garantizarla’’, informó la organización.

La Campaña enfatizó que las mujeres del país no están accediendo al sistema de salud y que el acceso a los medicamentos ha bajado un 35% en los últimos seis meses. Ante esto, en la lectura de la declaración de la Campaña Nacional, se manifestaron exigiendo la compra, producción y distribución de mifepristona y misoprostol para garantizar el cumplimiento al derecho a tener un aborto legal. A la vez que denunciaban la falta de cumplimiento de la ley por parte del gobierno nacional; exigieron la restauración y ampliación del Plan Nacional de Prevención del Embarazo no Intencional en la Adolescencia (ENIA), que el gobierno decidió eliminar a fin del mes de marzo. Esel plan que redujo la tasa de fecundidad adolescente del 49% al 27%. Finalmente, también exigieron el cese de los discursos y los crímenes de odio, para pasar al reclamo y pedido de justicia por Pamela, Roxana y Andrea, el lesbidicidio ocurrido en Barracas hace unas semanas.

Con los famosos bombos, la movilización llegó a su fin después del pañuelazo verde para demostrar que no dan ni un paso atrás sobre los derechos conquistados. La próxima parada del movimiento feminista es el 3J, en la marcha de Ni una menos que tendrá lugar el próximo lunes.

Exigen la reparación histórica para la comunidad trans

Exigen la reparación histórica para la comunidad trans

Con una desproporcionada y amenazante cantidad de policías, se realizó la II Marcha Plurinacional para pedir por una normativa que reconozca los derechos vulnerados durante la dictadura y el principio de la democracia.

Cumbia marica, locro y baile en Plaza Congreso. La segunda marcha Plurinacional por la Ley de Reparación Histórica para Travestis y Trans fue el motivo. Cientas de personas reclamaron y celebraron al mismo tiempo. En el medio y con la aplicación del protocolo antipiquete, el intento de represión de la Policía Federal y de la Ciudad que se quedaron hasta el final de lo que fue una fiesta.

“Nos reencontramos compañeras y compañeros travestis, trans y no binaries este nuevo 24 de mayo para exigir al Estado Argentino nuestro estatus de humanidad. Estatus jurídico secuestrado por la supremacía heterosexual que concibe y vive los Derechos Humanos sólo como otro de sus privilegios. Venimos a honrar la memoria de nuestras muertas y muertos y nuestras propias vidas “, pronunció Patricia Alexandra Rivas Paladino en la lectura del documento oficial frente al Congreso. 

El clima era frío y había anochecido. “Ya la cumbia comenzó/ Hay que mover los pies/ Pero mire quien llegó/ La güera Salomé”, cantaba la Tía Marilú -reconocida artista trans- en un escenario que se ubicaba casi al borde de Avenida Entre Ríos y del lado de Avenida Rivadavia. Les convocades vocalizaban junto a Marilú, sincronizadamente. Muches bailaban. Rodeando la Plaza estaba el centenar de agentes de fuerza de seguridad que custodiaba el pavimento con el objetivo de que no se cortara el tránsito. 

De fondo, el palacio del Congreso Nacional que estaba iluminado: la silueta de la cúpula se dibujaba como consecuencia de la luz amarilla que emanaba desde el interior de las “ventanas” circulares del edificio, el mismo efecto que se produce al alumbrar la parte de adentro de un colador de pastas. 

Quien se alejaba podía ver que en realidad la verdadera multitud era la policía: “¡Un PBI por doce travas y doce tragos!”, gritó Paladino al dirigirse a los uniformados, uniformados que permanecían inmóviles con sus chalecos y cascos, pero que de vez en cuando echaban ojos curiosos a la fiesta y al reclamo. Antes, mientras marchaba por Avenida de Mayo camino al Parlamento, y el cordón policial seguía separando el asfalto de la vereda, también les echaba en cara: ”¿Por qué no dicen lo que hacían con los travas en la dictadura? Mirenme a la cara, diganme que son unos genocidas”.

Paladino tiene 58 años. Es una de las referentes de Las Históricas Argentinas, una asociación civil que reúne trans y travestis “viejas”. Vino a la marcha con tacones altos rojos, un enterito fucsia y un saco negro de peluche: “¡Vine ochentosa!”,expresó entre risas. “Pedimos por una Ley de Reparación Histórica para personas trans que somos sobrevivientes de la dictadura cívico militar y edictos policiales en democracia. Vamos a aclararlo -deslizó Paladino en diálogo con ANCCOM-, para el común de la gente la democracia empezó en el 83’, para nosotras en el 2012 con la Ley de Identidad de Género.” Rápidamente sumó “necesitamos nuestro Nunca Más”. 

El texto presentado en el 2023 titulado “Régimen Reparatorio para Víctimas de Violencia Institucional por Motivos de Identidad de Género” indica en su artículo 1º: “Establécese una pensión graciable para aquellas personas que hayan sido privadas de su libertad por causas relacionadas con su identidad de género como consecuencia del accionar de las fuerzas de seguridad federales y/o por disposición de autoridad judicial o del Ministerio Público de jurisdicción nacional o federal”. 

Las Históricas habían convocado a las 14 en Plaza de Mayo para luego ir hacia Congreso a las 17. Aunque no se conozcan entre ellas, las travas que iban llegando se saludaban igual. El escuadrón de la federal fue puntual: la multitud eran ellos, de un lado la blancura del Cabildo y enfrente el manto oscuro de los uniformados.

– El cobani dijo que van a estar para ‘acompañarnos’ cuando marchemos

–  ¿Pero vamos a poder ir por Avenida de Mayo? ¿Aunque sea por un carril?

–  Eso se va a ir viendo – respondió uno de los oficiales a cargo del operativo.

Al costado de la Pirámide de Mayo estaban reunidos jubilados y pensionados de ATE. En la superficie un punto en común entre ambos reclamos: vejez digna.

“¿Hay futbolistrans en tu barrio?”, rezaba una bandera de Futbol Militante, una organización que suma a las diversidades en el deporte y todos los martes se juntan a jugar en el Parque los Andes, en el barrio de Chacarita.  

Del lado de la Casa Rosada un nubarrón oscuro tapaba el celeste del cielo. La bandera argentina flameaba en alto. La bandera trans celeste, rosa y blanco también flameaba pero sujetada no por un mástil sino por un señor con una peluca de los mismos colores. El sol salía de a ratos a la vez que una “Loanita”, un titere con la forma de  Lohana Berkins y alas salmón, pasaba de mano en mano mientras algune se sacaba foto: “Hay otra que es gigante que la llevamos en otras movilizaciones”, aclaró la dueña. 

“Estamos acá por la indemnización sociocultural, por el sufrido intento de exterminio de nuestra comunidad. Somos las sobrevivientes que quedamos de los años ochenta y noventa’. La mayoría de las compañeras ha muerto y sigue muriendo por falta de inclusión real en la sociedad, y más hoy por hoy con un gobierno neoliberal”, pronunció Erica Noemí de Tierra del Fuego detrás de la bandera del hotel-cooperativa Gondolín de Villa Crespo que da albergue a 50 personas travesti trans (TT) hace más de 15 años. 

A falta de pinceles, el dedo índice de una chica para remarcar las letras de una pancarta: “A la patria le faltan travas”.

Alma Fernández es una mujer oriunda de Tucumán, egresada del Bachillerato Popular Mocha Celis y  primera empleada trans del Senado de la Provincia de Buenos Aires. Aunque la Policía Federal iba empujando a la gente para que marchara por la vereda de Avenida de Mayo, y el “run run” de la motorizada acechaba, Fernández no perdía el humor: “¡Rompan esta ventana!¡ Traiganme esa torta! ¡Que empiece el saqueo!”, exclamaba entre risas contagiosas. “Este se hizo viral la otra vez”, mencionó en referencia al cartel que tenía y que decía “Milei no es mi ley”. 

“¡Seguí con la moto, boludo! ¿Por qué no te  dedicas a la música en vez de estar ronroneando con la moto?“, gritó un manifestante aludiendo al acelerón de las cilindradas. “No tenemos miedo / no tenemos miedo”, repetían muches. 

“Señor, señora / no sea indiferente / se mata a las travas en la cara de la gente” entonaba la muchedumbre. De a ratos sucumbían a la provocación de los uniformados.  “Milei/ Basura/ Vos sos la dictadura”. “¡Mejor cantemos canciones de travestis!”, interrumpió Fernández y carcajadas sonaron.

Con las personas que hacían fila para tomar el colectivo, Erica iba vehemente y casi como un suplicio les advertía: “Si tu hijo o hija mañana es trans, te lo van a matar. Gente despierten, los maricas defendemos la democracia”. Algunos no respondían ni con una mueca. Otros se solidarizaban: una mujer le agarró la mano y se abrazaron. “Aquí / está / la resistencia trans/Aquí / está / la resistencia trans”, sonaba. 

La Asociación Civil Mocha Celis figuró en la escena: “Me duele mucho sentir que tenemos una democracia que está siendo lastimada, agredida por las personas que están ocupando posiciones de poder. No solo con el desmantelamiento de las organizaciones  que garantizan los derechos de la comunidad LGBTQI+ y de las mujeres y  disidencias en general, sino también con discursos de odio que generan violencia”, expresó la fundadora y secretaria académica Manu Mireles. 

Marlene Wayar, referente y pensadora historica de la comunidad, y con los golpes que recibió de la Policía Federal, estuvo presente en el acto: “Reparen el daño infligido por el estado nacional y los estados provinciales a través de sus instituciones, la agresión sistemática hacia nuestra identidad y violación a nuestros derechos humanos. ¡No nos conformamos con la limosna cis-heterosexual! ¡Los derechos travestis y trans también son derechos humanos!”. 

Astrología para paliar la crisis

Astrología para paliar la crisis

En lo cotidiano se percibe un creciente interés de mujeres jóvenes por la astrología. Una encuesta de la consultora Sentimientos Públicos fundamenta este vínculo a partir de cierta dificultad para la construcción de miradas a futuro. ¿Es contradictorio este dato en tiempos de olas verdes?

Quienes se mueven en ciertos círculos de mujeres jóvenes, por debajo de los 40 años, perciben un creciente interés por la astrología. En ese sector parecería multiplicarse como sentido común la validez de arquetipos astrológicos creados a partir de las constelaciones vinculadas a la mitología griega y que tienen más de 2000 años. Pese a que no tienen ningún fundamento científico, mujeres de variados niveles educativos vuelven con naturalidad a esta forma de pensamiento mágico para encontrar explicaciones para el amor, los vínculos pero incluso para explicar fenómenos sociales o históricos. 

¿Es realmente una tendencia? Una reciente encuesta brinda una perspectiva amplia a este fenómeno en crecimiento.

 Datos

 Según el estudio “La astrología: Una religiosidad de la nueva Argentina”, realizado por la consultora Sentimientos Públicos, con un total de 3.500 casos a nivel nacional, hay una relación entre consumir astrología, el contexto de inflación y la dificultad para construir miradas a futuro. De acuerdo a la segmentación, a un 38% de los encuestados le parece que la astrología se trata de una fantasía, algo que no tienen en cuenta, pero no le molesta mientras que un 37% no le presta atención pero le gustaría saber más. A estos dos resultados a favor, le sigue un porcentaje que orienta sus opciones amorosas (9%) y decisiones de vida (7%) a partir de información proveniente de la astrología. Sólo a un 9%  le molesta su influencia en la gente. Si se discrimina por género un 15% de hombres se ha hecho la carta astral, contra un 25% en mujeres.

Otro dato que podría llamar la atención es que entre la gente que votó a Myriam Bregman un 18,3% asegura que las astrología “orienta mis opciones amorosas” o “Me hace entender mejor mis emociones”.

Entre las conclusiones a las que llega la consultora, aparece que “la astrología es una religiosidad en expansión” y “permite el análisis de los contextos emocionales y de los vínculos afectivos en una época de precariedad”, además de que la asumen como “consumible en términos individuales pero con una muy positiva tasa de conversión a lo gregario”, es decir, con tendencia a reafirmar un carácter de comunidad alrededor de sus seguidores, algo que les da un espacio de pertenencia donde compartir sus deseos, miedos o dudas.

Estas comunidades suelen ser mayoritariamente de jóvenes mujeres, dos cualidades que coinciden con un tiempo de demandas sociales de los feminismos hacia reivindicar las autonomías y la equidad. También suman que “representa a una nueva Argentina de clase media baja, empobrecida y sumida en la incertidumbre y la falta de referencias éticas”.

Hernán Vanoli, sociólogo y director de Sentimientos Públicos, asegura que detectaron que “a menor nivel socioeconómico había una mayor proclividad a considerar seria o vitalmente la astrología” y que “esto nos habla de que las élites mantienen otra relación con la espiritualidad”, aunque aclara que en el estudio no se desarrolló la relación de las clases más altas con otras corrientes como el tarot o los registros akáshicos. “Esto no significa que siempre la astrología se use para sobrellevar crisis económicas o políticas. Puede hacerlo, pero es una clave de lectura relacional para entender la historia y los padecimientos personales que está menos presente en las élites”, explica Vanoli.

Desde la consultora creen que existe una relación entre esa mayoría y el género determinada “por las características histórico-sociales que se asignaron a las identidades de género” y que a largo plazo creen que “se irá normalizando porque los jóvenes en general son más proclives” a este tipo de consumos. Si bien no se puede prever el futuro mediante una encuesta, Vanoli sostiene la necesidad de investigaciones subsiguientes y diferenciar bien las variables que intervienen.

 

Una mirada feminista

Danila Suarez Tomé, filósofa feminista, investigadora y docente universitaria, cree que la astrología, el tarot, los registros akáshicos o el reiki no son simplemente parte del  “pensamiento mágico” y prefiere llamarlas “prácticas culturales esotéricas” o “pseudocientíficas”. En este sentido, la licenciada sostiene que apelan a modos de pensamientos por correspondencia, entablando conexiones simbólicas dentro de la realidad: “Se habla de una naturaleza viva en la que hay un flujo de energía, en donde se supone que el conocimiento de estos pensamientos requiere una iniciación o un conocimiento especializado, un médium o alguien que haga de intermediario”.

Para Tomé estas prácticas esotéricas funcionan “mercantilizadas” y son ofrecidas de maneras agradables, fácilmente memificables y como recursos para lidiar en el corto plazo con angustias e incertidumbres. También las ve como “una nueva forma de esencializar las identidades” por funcionar mediante arquetipos y pensamientos deterministas: es el caso de quienes ven que, al coincidir en fecha o mes de cumpleaños con otra persona, deducen rasgos de personalidad como que “quienes nacen de Piscis son extremadamente sensibles” o “si sos de Leo tenés que ser muy seguro de vos mismo”. De alguna manera las contradicciones naturales de las personas se aplanan y se encajan en arquetipos preestablecidos habilitando también la posibilidad de emitir opinión sobre la personalidad del otro.

Sobre la apropiación que hacen de la astrología algunos feminismos, Suarez Tomé afirma que una razón sobre esta atracción pasa por “el objetivo de captar un mercado”, es decir de sólo tomar al movimiento feminista como un público potencial más: que el feminismo sienta un gusto hacia este tipo de prácticas no quita los aportes que históricamente se han dado desde el movimiento. En este sentido, más allá de esta atracción, Suárez Tomé ve que el feminismo ha tomado a la producción científica “en favor de la liberación sexual y la disrupción de jerarquías de género”. Es decir, que aunque existan ciertas manifestaciones en el mainstream que muestran “preferencias hacia los consumos esotéricos, el feminismo no tiene una tendencia natural” hacia estos y ha hecho aportes sustanciales para una mirada de género sobre las ciencias.

Suárez Tomé también asocia que “lo femenino genera alejamiento” en la producción de conocimiento, dados los ejes sexistas en la ciencia moderna: “Las mujeres hemos sido expulsadas del sujeto epistémico. Es difícil pensar en una ciencia feminista o un movimiento feminista apropiándose de la ciencia. Es una herramienta difícil de agarrar y es una institución social muy permeada por la desigualdad de género”.

En las marchas feministas suele repetirse el canto: “Somos las nietas de las brujas que no pudiste quemar”. Suarez Tomé, sobre esto, prefiere “recuperar a las brujas” no en sentido literal de la persecución por hacer magia, sino “como las primeras científicas, que generaban medicamentos y tenían prácticas protocientíficas”. “Esa idea de que se necesita el saber de las mujeres para llevar adelante la práctica científica-biomédica es una idea que apoyo. En muchos casos se han tenido que organizar por fuera, para generar conocimiento sobre sus cuerpos: es el caso de las feministas de los 70, que tomaron prácticas médicas como activistas y empezaron a producir conocimiento en torno a las diferentes partes del cuerpo de las mujeres que no habían sido exploradas como el placer femenino, la menstruación, el aborto”, explica Tomé.

El ojo de la ciencia

Alberto Rojo, físico y profesor titular del Departamento de Física de la Universidad de Oakland, en Rochester, Michigan, hace unos años  mantuvo un debate sobre el consumo de esta pseudociencia que tuvo una importante repercusión. Allí explica las razones por las que el comportamiento de los astros en el cielo no influye en la personalidad de los humanos y que se trafican muchos conceptos científicos para darle validez injustificada a la astrología.

Para el físico existe una conexión entre consumir “terapias alternativas” como la astrología, el tarot, registros akashicos o el reiki en momentos de crisis políticas y económicas: “La crisis política en el mundo para mí está vinculada a una disminución de la sofisticación cultural de la población. Este fenómeno a su vez está conectado con la transición hacia nuevas tecnologías. El internet y las redes son maravillosas, pero la transición es un proceso que desorienta por lo novedoso”. Desde su punto de vista, “la proliferación desmedida de datos, ni siquiera de información, abre la puerta a un todo vale, a cuestionar la ciencia, las vacunas, los métodos de validación. Y en paralelo, el mundo se hace cada vez más complejo, conocemos más de neurociencias, de cosmología, pero seguimos pensando con arquetipos anteriores a ese conocimiento. La realidad es mucho más sutil”. Al ser consultado sobre la actualidad del tema, sostiene que la gente acude a creer en estas teorizaciones para soportar angustias y afirma: “La validez de estas disciplinas está en que representan una verdad interna, íntima. Si te sirve y estás convencido de que funciona, es válido, del mismo modo que el placebo funciona” y suma que “el problema está cuando uno piensa que la astrología es parte de lo verificable, porque postula un modelo de funcionamiento en el que los secretos del universo pueden leerse o descifrarse”.

Para el físico e investigador este modelo está “en contradicción con el conocimiento monumental adquirido”, detrás del cual están los avances tecnológicos como los celulares, internet, la medicina moderna, entre otros, “curiosamente, todas herramientas tecnológicas usadas profusamente por los detractores de la verdad científica”, concluye.

Es cierto que la ciencia nunca tuvo un desarrollo lineal y distintas formas de astrología acompañaron el estudio de los cielos en distintas culturas. Sin embargo, al menos desde la Revolución Científica, la astronomía dejó atrás a sus primas lejanas. Por otro lado, la liberación de las ataduras, cierta desconfianza de una ciencia que históricamente no aceptó a las mujeres y un contexto preocupante, surge el interés por formas alternativas de pensamiento que den un horizonte y cierto alivio en el encuentro con pares. El precio, sin embargo, puede ser alto y habilitar un comercio que ofrece respuestas fáciles que tienen patas cortas.