“Hoy la causa está en una instancia crucial”

“Hoy la causa está en una instancia crucial”

El proceso judicial por la represión de Gendarmería que mantiene al fotógrafo Pablo Grillo en terapia intensiva, avanza lentamente. El próximo 17 de septiembre será indagado el autor del disparo, el cabo Héctor Guerrero. La familia del fotoperiodista herido reclama que también se investigue a los responsables políticos del hecho.

Fabián Grillo en la Marcha Nacional contra el gatillo fácil el pasado miércoles. 

“La expectativa es que este proceso judicial sirva para marcar un antecedente, un antes y un después, en lo que las fuerzas de seguridad no pueden hacer jamás en un contexto de protesta, ni contra periodistas ni contra cualquier manifestante”, afirma Agustina Lloret, abogada del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), querellante en la causa por la agresión al fotoperiodista Pablo Grillo, herido de gravedad por un gas lacrimógeno el 12 de marzo pasado, durante una movilización de los jubilados que reclamaban aumento de haberes. Mientras tanto, la evolución del reportero gráficp no es la esperada. Su familia, en un comunicado, informó que se encuentra “clínicamente estable” pero “neurológicamente está en una meseta” y actualmente permanece en terapia intensiva.

La jueza federal María Servini tiene a su cargo la investigación del hecho. Tras una reconstrucción, citó a indagatoria a Héctor Jesús Guerrero, el gendarme que le disparó al fotógrafo, identificado de manera colectiva gracias al proyecto Mapa de la Policía. La audiencia fue reprogramada para el próximo 17 de septiembre, más de seis meses después de la violenta represión en la plaza del Congreso que tiene a Pablo Grillo peleando por su vida.

“Hoy, la causa de Pablo se encuentra en una instancia crucial –sostiene Lloret–,en cuestión de semanas el juzgado va a escuchar, va a conocer al cabo primero Guerrero y él va a tener la oportunidad de declarar”. Y explica: “La figura penal con la que caracterizamos su conducta es tentativa de homicidio doblemente agravada, por abuso funcional y por el uso de arma de fuego. Actualmente sigue en libertad y trabajando para la Gendarmería Nacional, aunque, por supuesto, está apartado de los operativos de protestas en la Ciudad de Buenos Aires”.

A su vez, la familia Grillo enfrenta una doble angustia, por la salud de Pablo y por la espera judicial. “Estamos expectantes. Yo no estoy acostumbrado a estos temas. Para mí es muy lento, pero todo el mundo me dice que es rápido. La justicia tiene tiempos que no son los humanos”, expresó Fabián Grillo, padre de Pablo, en declaraciones a la prensa.»El juzgado tiene pendiente determinar las responsabilidades políticas del operativo represivo que dejó más de cien detenciones arbitrarias, decenas de personas heridas y Pablo al borde de la muerte. En este caso lo probado en forma directa es el accionar del cabo Guerrero. Después veremos a quién responde y a partir de qué orden y en qué contexto accionó”, remarcó.

“Estamos esperando la indagatoria de Guerrero. Después, el juzgado tiene diez días para resolver su situación procesal –puntualiza Lloret–. Lo que sí nos queda pendiente, y es algo en lo que vamos a insistir, es en que se produzcan medidas de prueba que pedimos para esclarecer responsabilidades más vinculadas a la supervisión, al control del operativo en general, pero principalmente del accionar de Guerrero”.

Desde el inicio, la investigación enfrentó intentos de encubrimiento. El sumario interno de Gendarmería se cerró en pocos días, con argumentos como baja visibilidad al momento del disparo y falta de identificación de prensa, para instalar la idea de un accidente. “En un momento hubo un obstáculo importante que tuvo que ver con la resistencia del Ministerio de Seguridad y de la Gendarmería Nacional de aportar aquellas pruebas que pedíamos y el juzgado ordenaba que se produzcan. Por ejemplo, las filmaciones del momento de los hechos, las personas que tenían la responsabilidad de filmar el operativo desde ese lugar donde estaba Gendarmería apostada… También hubo una resistencia relativa al informe administrativo que Gendarmería le había iniciado a Guerrero”, detalla la abogada del CELS.

Sin embargo, pruebas contundentes desmienten la versión del accidente a través del reconocimiento directo de Guerrero como autor del disparo. “Lo que más nos preocupa, y por eso es un momento trascendental del caso, es qué decisión vaya a tomar el juzgado. Van a entrar, obviamente, las variables de lo que él declare, de cuál es la versión que él instale dentro de la causa, de la cual ya tenemos algunas pistas por esta investigación administrativa que le hicieron, y en la cual tanto él como sus colegas de la fuerza buscaron instalar una versión de que ellos habían actuado profesionalmente, de que dispararon, o que en particular Guerrero disparó de acuerdo a la normativa, cuando la propia normativa de Gendarmería rechaza esta idea, demuestra que el disparo fue hecho en un ángulo ilegal y prohibido, y hasta llegó al punto de responsabilizar a Pablo por haber quedado en medio, dice él, de la fuerza y de los manifestantes”, anticipa Lloret.

El caso de Pablo Grillo no es un hecho aislado. La violencia institucional contra los trabajadores de prensa se ha vuelto sistemática y ha motivado el reclamo del sector. Hace poco más de una semana, cientos de cronistas y fotorreporteros se movilizaron al Ministerio de Seguridad para repudiar y exigir la renuncia de Patricia Bullrich bajo la consigna “Sin libertad de prensa, no hay democracia”.

La hija del orden

La hija del orden

La periodista Emilia Delfino escribió «La generala», la biografía no autorizada de la vicepresidenta Victoria Villarruel, una mujer religiosa, conservadora, con ambiciones de poder y llena de contradicciones.

José de San Martín eligió a la Virgen del Carmen de Cuyo como Patrona del Ejército de los Andes. Manuel Belgrano, a la Virgen de la Merced como la Generala y Patrona del Ejército.  Victoria Villarruel le reza a la Virgen del Valle, esa que su papá llevó a la guerra de Malvinas. Victoria, devota y creyente, es “la generala de su propia batalla”. Así la define la periodista Emilia Delfino. La vicepresidenta, la que quiere ser presidenta de todos los argentinos y generala de la nación, es en sí misma una paradoja: se desplaza entre el ultraconservadurismo de su herencia militar y la libertad impostada que promete su alianza con Javier Milei.

ANCCOM dialogó con Emilia Delfino, autora de La Generala, la biografía no autorizada de Victoria Villarruel, la vicepresidenta que desafía a los Milei.

Tanto la religión como la tradición militar son, para la autora, ejes centrales para pensar a Villarruel: “Son parte de su columna vertebral, la familia, la impronta militar y la religión, que hablan de su conservadurismo y de sus ideas tan cerradas y específicas de una derecha conservadora, muy católica.”

Delfino indica que a lo largo de toda su investigación buscó retratar a Villarruel “tal cual es: con sus virtudes, sus defectos, sus contradicciones, que conozcan a esa persona que llegó con una alta imagen positiva y, sin embargo, con un nivel de desconocimiento sobre su vida y sus ideas muy llamativo. Y que está en la política con ambiciones de quedarse. Ella quiere seguir en la arena política, seguramente siendo candidata. Hay que ver cómo se acomoda políticamente. Pero tiene ambiciones. Y creo que era necesario conocer quién está detrás de esa cara amable que vemos ahora que también, al mismo, tiempo es una armadura.”

La escritora la define como “una mujer con contradicciones y rodeada de conflictos. Una persona enigmática, con muchos secretos, muy reservada, que se define como nacionalista pero que siempre está rodeada de liberales; que se opone al movimiento feminista y sin embargo llegó gracias al cupo femenino al Congreso de la Nación y a la política; que se enfrenta al gobierno que integra por cuestiones que sabía que eran producto de conflicto con ella misma, como por ejemplo la posición sobre Malvinas.”

“Contradicciones” y “conflictos” son palabras claves para entender la esencia de Villarruel. “Esta imagen que vemos ahora es la de una dirigente de la escena nacional que es pro-diálogo, abierta al consenso, que se muestra institucionalista. Sin embargo, cuando uno habla con personas que la conocen y han estado a su lado hace más de 20 años, la describen como una persona intransigente, con la que era muy difícil dialogar, llegar a un acuerdo”, afirma la periodista. También, se pregunta: “Hasta dónde, ¿no? Una persona que se ha comportado de una manera durante toda su vida, que ya cumplió 50 años, que tiene una personalidad formada, ¿hasta dónde puede cambiar? ¿O es una estrategia lo que nos está mostrando? ¿Es un intento de diferenciarse de Millei? Es algo que creo que va atravesando el libro. La idea de suplir todo el tiempo los agujeros que deja Milei y mostrarse como una alternativa más política, más dialoguista.”

El personaje de Villarruel se construye entre estas tensiones: sus convicciones ultraconservadoras, el lugar de donde viene, la imagen de su papá militar y “la enorme responsabilidad de ser hija suya” (como ella misma ha dicho) y sus alianzas y disputas con Milei, que parecería estar en las antípodas de su imagen pública.

Esta característica suya, quizá, fue la que hizo que se rompiera de manera casi intransigente el vínculo con el presidente. Sobre esta ruptura, Delfino expresa: “Creo que tienen que ver con sus personalidades y con que siempre hubo una pelea por los espacio de poder. Empezó con el armado de las listas de 2023, en las elecciones, en las campañas. Y siguió a medida que ellos fueron llegando al poder, que se instalaron y que los Milei empezaron a manejar el Ejecutivo. Entonces, donde no había lugar para Villarruel, había un conflicto. Recordemos que Milei le había prometido los ministerios de Defensa y Seguridad, y ella también aspiraba a manejar la Secretaría de Inteligencia del Estado. Hay una Villarruel herida que reclama todo el tiempo, durante la campaña y durante los primeros meses de gobierno, participación en la toma de decisiones y un gobierno comandado por los Milei que no le da ese lugar.”

Los conflictos con el presidente ubican a la vicepresidenta en una zona gris, en la cual no se sabe bien cómo va a posicionarse política y partidariamente de aquí en más. Algunos hablan de alianzas con sectores del peronismo. Las especulaciones en torno a su estrategia política crecen, más aún cuando se rumorea su intención de candidatearse a la presidencia en 2027. En este sentido, Emilia Delfino argumenta: “Al peronismo siempre lo criticó, sobre todo al kirchnerismo. Entonces, ¿dónde encaja Villarruel hoy? No está cómoda ni en La Libertad Avanza ni en ningún otro espacio político, porque el espacio al que ella pertenece hoy está reducido a un grupo muy específico de conservadores que no tienen un lugar preponderante en la agenda política. Entonces va a tener que amoldarse nuevamente como lo hizo con La Libertad Avanza y ver si puede sobrevivir a esa adaptación.”

Igualmente Delfino recupera aspectos de la buena relación que ambos mandatarios cultivaban antes de que comience la disputa por el poder: “Tenían algunos puntos de contacto y, tanto Milei como Villaruel eligieron no ver los puntos de desencuentro. Eso fue una estrategia. A Milei le convenía traerla a Villarruel, sumar a un espacio de la derecha que él no representaba: los conservadores y los nacionalistas. A Villarruel le permitía llegar a la política de la mano de un candidato que estaba instalado. Llegaron a tener una relación muy buena mientras eran diputados de La Libertad Avanza en 2022. Pero bueno, claro, en ese momento no había una disputa de poder, no había nada que disputar.”

“Es increíble que siendo nuestro mejor cuadro, y siendo hija de un militar, sea tan indisciplinada”, cuenta Delfino que dijo Santiago Caputo sobre Villarruel en una reunión con Emilio Viramonte Olmos, persona del círculo de confianza de la vicepresidenta. “Esta frase habla de eso, de una persona que a pesar de esa disciplina con la que fue criada también hace siempre su propio juego”, indica la periodista.

La hija del orden muta entre la fe religiosa, el conservadurismo extremo, su ansia de protagonismo y sus coqueteos con el liberalismo. Es una dirigente marcada por contradicciones, controversias y discursos negacionistas que llevan a la pregunta de si realmente sus alianzas contribuyen a la construcción de consensos o dividen y desafían las reglas democráticas y humanas que los argentinos, como los laureles, supimos conseguir.

«La juventud no es toda de derecha»

«La juventud no es toda de derecha»

Josué Plevich tiene 27 años, es estudiante de cine, trabaja como repartidor y se presenta como candidato a diputado nacional en Córdoba con el Frente de Izquierda y Trabajadores-Unidad. Su mirada sobre los problemas que atraviesan los jóvenes en la actualidad y los desafíos que enfrenta su partido.

Con una foto en su moto y la mochila de reparto en la espalda, Josué Plevich anunció su candidatura a diputado nacional como segundo en la lista del Frente de Izquierda Unidad en la provincia de Córdoba. Además de trabajar como delivery en un local gastronómico, estudia Cine en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba, milita en el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) y participó activamente de las marchas universitarias de 2024 en su provincia. En sus redes sociales, invita a las personas a hacer una campaña colectiva y a sumar sus ideas, preocupaciones y propuestas.

 

¿Cómo fue pasar de la militancia a una candidatura?

 Es parte de la militancia. Nosotros entendemos que, por una parte, hay una pelea por defender los derechos que se discuten en el Congreso y pelear nuevas conquistas, pero también aprovechamos las campañas electorales para hacer llegar nuestras ideas a mucha gente que probablemente esté escuchando y quiere saber qué alternativas hay frente a la situación que estamos atravesando, que es de crisis gobierno tras gobierno. A lo mejor hay mucha gente que tiene expectativas de escuchar algo nuevo y la campaña para nosotros amplifica mucho ese debate.

 

Llamó la atención en el anuncio de tu candidatura el hecho de que sos repartidor, ¿qué comentarios recibiste de tus compañeros de trabajo y de la facultad?

 Yo creo que tuvo impacto la foto porque es simbólica la mochila de reparto, pero la realidad es que las listas del Frente de Izquierda están llenas de laburantes, estudiantes, docentes y de distintos actores que vienen en lucha, como el Garrahan o Vialidad. En la universidad no tuvo tanto impacto porque ya me conocen, saben que soy un militante, que participé activamente el año pasado de todo el proceso de organización, en las asambleas, las marchas, la toma, las clases públicas, los festivales que hicimos. Sí hay una cierta sorpresa porque ahora la gente está acostumbrada a pensar las candidaturas como una carrera política o algo que se compra. A mis compañeros de trabajo les resultaba muy extraño que alguien que labura con ellos, esté en una lista. También parecía extraño que pudiera estar para diputado nacional. Yo lo celebro, me parece buenísimo y en general hay alegría. A la gente le parece algo muy bueno que sea “alguien más”, que labure con ellos, que estudie con ellos o que viene de una experiencia común en una lucha como la del año pasado.

¿Qué cambios son necesarios para mejorar la situación de los jóvenes, en su mayoría estudiantes y trabajadores?

Hay algo en la juventud que es que ni nos imaginamos cómo es acceder a un laburo con derechos, ¿no? Mucha gente ve las carreras que están estudiando y a quienes hoy ejercen esos trabajos, como por ejemplo en salud o la docencia, y son personas que están cobrando dos pesos, que están siendo atacadas permanentemente. También lo que discute el gobierno para después de estas elecciones es avanzar en una reforma laboral. El movimiento estudiantil, que en Córdoba fue muy grande también, hizo propias las demandas del movimiento de trabajadores. ¿A qué voy? A que si no defendemos los derechos que están conquistados, aunque hoy en día no gocemos de esos derechos en nuestros laburos, vamos a estar en peores condiciones. Me parece fundamental eso y pensar en una idea de futuro. Sabemos que Milei viene a reventar con todo, a atacar nuestros derechos. ¿Qué idea de futuro vamos a construir? Creo que eso es algo que tenemos que empezar a discutir. Lo que nosotros proponemos en ese debate es afectar los intereses de las empresas, de los grandes millonarios, rechazar la deuda con el FMI, que no es solamente ilegítima, sino ilegal. Ese es un primer camino. Más allá de que hoy algunos se presenten más o menos opositores con el gobierno, no hay un plan o una idea de futuro que se le plantee ni a la juventud ni al conjunto de la población que está sufriendo esta situación. En ese sentido, planteamos la reducción de la jornada laboral en las 12.000 principales empresas. Si se repartiera eso entre desocupados y ocupados, se podrían generar un millón de puestos de trabajo sin afectar los salarios.

 

Hay una idea generalizada de que hoy la juventud es mayoritariamente de derecha, ¿estás de acuerdo?

Yo creo que la juventud no es toda de derecha y lo demostró el movimiento estudiantil. También creo que nos tenemos que referenciar en fenómenos internacionales. Si uno ve a nivel mundial lo que pasa con la juventud que se moviliza contra el genocidio en Gaza, ya hay indicios de hacia dónde puede ir la situación en el país también, ¿no? Pero desde ya los jóvenes nos organizamos para defender la educación pública, el salario de los docentes y además, yo por lo menos y también lo vengo viendo, hemos hecho ollas populares junto con la ronda de jubilados, hemos viajado a otras ciudades del interior de la provincia a acompañar los reclamos de laburantes que estaban siendo despedidos. Eso da cuenta de una juventud que tiene valores distintos a los que plantea el gobierno, que no es individualista y sí solidaria, que se referencia en hechos históricos, como el Cordobazo, de unidad obrera-estudiantil. Yo me sentiría muy contento si puedo llegar a expresar algo de eso con mi candidatura.

 

En Córdoba, Milei se impuso fuertemente en las elecciones de 2023, ¿cómo disputa la izquierda ese territorio?

Es un desafío grande. Desde ya, había muchas ilusiones en Milei, pero de la expectativa a la realidad hay una distancia enorme. Acá en Córdoba el nivel de informalidad es de más de la mitad de la población y en la juventud eso se agudiza, entre mujeres y disidencias más. Entonces, creo que eso de alguna forma se va a expresar, puede ser que sea en las elecciones. Por eso invitamos a toda la gente que a lo mejor está cansada de lo mismo a que le dé una oportunidad a la izquierda. Para nosotros el desafío es poder llegar con nuevas ideas, plantear otra salida. El macrismo, Alberto Fernández, Milei gobernaron con la receta del FMI. De distintas formas, pero tratando de aplicar lo que Estados Unidos pedía. Lo que nosotros planteamos es algo completamente distinto, es afectar los intereses de las grandes empresas, de los multimillonarios. Eso no se probó. Es importante que se entienda eso y que la gente pueda abrirse a acompañarnos con su voto y también a organizarse, que es fundamental. Porque, más allá de las elecciones, lo importante es poner en debate que hay que construir una fuerza social que le haga frente al ajuste del gobierno y que pelee por todas estas ideas.

 

Ante la reciente tendencia al abstencionismo, ¿cómo convocan a las personas que se encuentran desencantadas con la política?

Invierto la respuesta de recién. Me parece que hay mucha gente que puede estar desilusionada incluso de Milei. El fenómeno Milei expresa un descontento enorme entre mucha gente que antes era base del macrismo o del peronismo, que fue lo que se expresó en las elecciones de 2023. Pero hoy ve que no resuelve nada. El otro día hablaba con un Uber que me decía que para él Milei era lo mismo, que si bien antes había inflación, a fin de cuentas podía consumir más o menos lo mismo que consume ahora, dándote más cuenta de que estás pobre porque ya es una realidad cristalizada. Creo que mucha gente expresa la abstención porque no se encuentra en ninguna de las alternativas políticas, ya probaron todo y piensan que son todos lo mismo. Entonces, yo convoco a esa gente a que pruebe algo distinto, que es con la izquierda. Invitamos a la gente a que fortalezca una alternativa como la nuestra, que va a estar siempre del lado del pueblo, de los trabajadores, los jubilados, las mujeres, la juventud.

Un viaje subterráneo a la literatura

Un viaje subterráneo a la literatura

Se realizó la 22° edición del Vagón de Lectores, una iniciativa que busca recuperar el aspecto colectivo de la lectura. Cientos de personas se acercaron a leer en un recorrido de la Línea D, de la mano de la propuesta de la booktuber Cecilia Bona.

Sábado por la tarde en la Ciudad de Buenos Aires. A pocos metros de la Plaza de Mayo, donde turistas y paseantes se paran a ver con detenimiento los puestos que venden banderitas, escarapelas y toda clase de accesorios patrios, la estación Catedral de la Línea D recibe una afluencia poco común para tratarse de un fin de semana. Ubicada casi en la esquina de Diagonal Norte y Bolívar, la boca del subte exhibe una multitud ordenada que se congrega en la puerta, todos llevan un libro. Es que a las 15  tiene lugar el Vagón de Lectores, un evento que propone compartir el viaje leyendo desde la Catedral hasta Congreso de Tucúman. La actividad surge de la mano de Cecilia Bona (@porqueleerok), periodista, productora y una de las principales booktubers del país, bajo la propuesta de devolverle a la lectura su dimensión colectiva y transformar el libro en punto de encuentro.

“La idea salió en el 2020 de la forma más casera posible. Entré a un subte y había tres personas que estaban leyendo, y pensé que loco sería entrar y si en vez de tres hubiera más, ¿y si fuera todo el subte? Si tal vez no pasa naturalmente, por qué no lo provocamos, ahí empecé a convocar por redes, tal día a tal hora vamos a llenar un vagón, y en efecto el 9 de febrero de 2020 llenamos un vagón y medio”. Para cuando surgió el primer Vagón de lectores, Cecilia llevaba dos años haciendo Por qué leer. ”Era una cuenta muy pequeña, tenía 6.000 seguidores, era muy chiquita para atreverme a hacer una cosa así pero dije, bueno que pase lo que sea. Después vino la pandemia y ya no se podía hacer en el subte, cuando se abrió todo un poco más empecé a hacerlo en parques de Buenos Aires y Argentina”, relata. Esta es la edición número 22 y la segunda en el subte: “Estuvimos en San Luis, Córdoba, Entre Ríos, Comodoro Rivadavia y en Mar del Plata en la playa, leímos media hora cada uno nuestro libro en un mismo punto de encuentro. Esa es la herencia que nos dejó el vagón, el tiempo de media hora que duraba el viaje de la Línea A. La idea es que nos contagiemos entre las personas que estamos leyendo de esta comunidad que se forma alrededor del libro y aunque parezca que es un acto solitario es un acto colectivo”.

En un andén lleno de gente, Cecilia se ubica en el centro y desde un micrófono lanza indicaciones a los concurrentes, algunos ávidos de subirse al primer vagón que abría sus puertas. Esta vez, la magnitud de la convocatoria supuso acompañamiento institucional para la organización. “La primera vez lo hice sola. Pero después de eso pensé, tengo que ser responsable también de la seguridad de las personas. Entonces ahora lo hacemos en conjunto con Subterráneos de Buenos Aires, que nos va a estar acompañando y  también se encargan de que salga bien”, describe.

El espacio está lleno, hay familias con niños, grupos de amigos y lectores que comparten con otros compañeros de viaje las páginas elegidas para la tarde. Vale Keck está leyendo Pasar a la acción, de Sofía Contreras, y trajo también Estafa, el libro producido por la Feria de Editores este año: “Es la segunda vez que vengo, la primera fue el año pasado cuando lo hicieron en la plaza de mi barrio, en Villa Ballester”, dice. Para Cecilia tampoco es la primera vez en un Vagón de Lectores “Vengo porque soy lectora. Traje para entender esta realidad distópica, Consejos no solicitados sobre política internacional de Juan Gabriel Tokatlian y para desenfrascarme cuando ya no puedo más, El gran libro de los gatos de Blackie Books”. Vino con su mamá Sonia. “Es la primera vez que vengo. Traje Mujeres de cincuenta, aunque tengo 73, pero es un libro que me marcó, me enseño como ser más optimista y vivir mejor la vida. También traje este que es un libro del sur, que me trae recuerdos de cuando era chica”. Cecilia se pone los anteojos y le dice a su madre: “Contá cuál es el título ma”, se trata de Polico y Gon Gabino, un libro de la autora rionegrina Ana Emilia del Rosario Giovanini. Entre la marea de libros, algunos títulos se repiten, Berna Vaianela trajo el último de cuentos de Samanta Schweblin, editado por Random house, El buen mal. “Me encanta como cuentista y narradora. Lo estaba leyendo en casa y es el que elegí para traer hoy”, señala.

Alrededor de trescientas personas viajan hasta la estación Congreso de Tucumán, un subte lleno que suscita la sorpresa de los pasajeros que se encontraban de casualidad con esa escena al subir en las distintas estaciones. Para los desprevenidos hubo también libros que circulaban para que nadie se quede sin la posibilidad de participar. Algunos leen para compartir un fragmento al acompañante del asiento de al lado, otros lo hacen en silencio o chusmean las tapas a su alrededor. Al llegar a la terminal, el acto de cierre incluyó una puesta en común y un sorteo con premios para grandes y chicos. Entre palabras de agradecimiento, Cecilia recordó que, hacía un tiempo, alguien se había referido a la idea del Vagón de Lectores como un Aleph. Por eso, como el 24 de agosto se celebra el Día del Lector en homenaje a su autor, Jorge Luis Borges, leyó un fragmento del cuento para los pasajeros reunidos en ronda a su alrededor:

“Vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo”.

 

“Norma es una referenta de nuestra historia y de nuestras luchas”

“Norma es una referenta de nuestra historia y de nuestras luchas”

El documental “Norma también”, producido por Natalia Vinelli y Alejandra Guzzo, se presenta en el DOCA este fin de semana. Recupera la lucha de la activista jubilada en los noventa en un momento donde los adultos mayores vuelven a tomar la calle.

Norma también, el documental dirigido por Natalia Vinelli y Alejandra Guzzo, recupera el legado de Norma Plá, activista en los años noventa, en un mundo actual en donde se alza su figura como bandera, cuanado los jubilados toman la delantera y vuelven a ser protagonistas de la resistencia a un gobierno neoliberal. La película se presentará este fin de semana en el Cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635, CABA), en el marco de la 16ª Muestra de Cine Documental DOCA. Las entradas se agotaron en pocos días pero ya hay más funciones programadas (se pueden ver en el IG de la película) y se proyectará también en el circuito alternativo.

El documental Norma también se centra en la experiencia de una joven estudiante feminista de Ciencias Sociales, que fascinada por la historia de Norma Plá, va recuperando su legado mediante entrevistas y material de archivo.

El equipo de realización está integrado mayormente por mujeres en puestos clave. Según contó a ANCCOM Natalia Vinelli, directora del audiovisual, la película es el resultado de muchos años de investigación: “Tiene el punto de partida en un corto que hicimos en 2009 llamado ¡450! Norma Plá y la lucha de los jubilados en los 90, que por distintas razones no continuamos desarrollando hasta que en 2020 decidimos recuperarlo. Lo pensamos en un contexto muy diferente al actual, pensábamos por dónde entrar a contar la historia de Norma teniendo en cuenta que había una generación muy joven que no la había conocido y es interesante poder poner en vínculo a la generación que la había conocido en contacto con otra que no”.

Además, la realizadora destacó que “es importante traer la figura a las discusiones actuales; no pensar en términos de cierta desesperanza, de cierta angustia, de ver cómo las cosas se repiten, sino realmente para hacer un ejercicio de memoria que nos permita discutir, polemizar, movilizar, informar, todas cuestiones que tienen que ver con la con la tradición del cine militante y la posibilidad que brinda para generar espacios de debate y de movilización”. Recordó que con el cambio de gobierno no recibieron el financiamiento que les habían otorgado por unanimidad y, sin embargo, “decidimos avanzar porque no queríamos que la película fuera silenciada”.

 

¿Desde dónde recuperan la figura de Norma Plá?

Nosotras entendimos que el rol que Norma Plá había tenido en el espacio público aportaba y era necesario reivindicarlo desde el movimiento feminista por lo que había significado esa recuperación del espacio público para una mujer, vieja y pobre, que puede sobreponerse al ataque permanente y al maltrato mediático y ocupar la calle, ocupar los estudios de televisión, para llevar adelante todas sus demandas que tenían que ver con las condiciones de vida digna. Nos parece importante porque es tradición en nuestra historia que muchas mujeres, sin pensarse inicialmente o sin problematizar el feminismo, ocuparon y generaron roles muy importantes, desde Eva hasta las Madres de Plaza de Mayo. Ellas fueron asumiendo la perspectiva feminista desde la propia práctica, entonces hay un hilo o una subtrama en el documental que tiene que ver con la construcción de un feminismo popular. También están las luchas con las cuales Norma articuló, de resistencia al neoliberalismo, que es muy importante poder leer desde la actualidad cuando tenemos políticas que, con similitudes y diferencias, claramente nos llevan a recordar la época de los noventa. Cuando hay una eliminación de la moratoria de las jubilaciones, las primeras que tienen dificultades son las mujeres porque son a las que les faltan más años de aporte, porque han trabajado más tiempo en sus casas, porque ese trabajo no ha sido reconocido, o porque han trabajado y no han tenido los aportes. Cuando retomamos este proyecto todavía no había cambiado el gobierno, era diferente lo que estaba pasando en el país. A su vez, cuando Milei asume, discute y cuestiona fuertemente a los feminismos, avanza discutiendo contra la casta y ubica en la casta a los pobres, a los jubilados, a los comedores populares, a la educación pública, entonces ahí la película se fue resignificando porque Norma es una referenta de nuestra historia y de nuestras luchas, y ese cambio de escenario vuelve a este documental una pieza urgente.

 

Retoman el trabajo en 2020, pero en el medio la figura de Norma vuelve a cobrar preponderancia social, ¿cómo ven ésto?

Sí. En el marco del documental se va construyendo esa figura y sucede que también asistimos a la emergencia de Norma con el cambio de gobierno, en el contexto del ajuste contra los sectores más débiles de la población, y concretamente en las nuevas marchas de los miércoles de los jubilados en el Congreso. A medida que íbamos rodando, íbamos viendo la figura en un mural, en una remera, en la bandera, en los volantes y en los reclamos, el recuerdo sobre esa memoria de lucha de los jubilados y jubiladas en los noventa ya retomada desde la actualidad. Entonces entendimos que, como todo proceso documental, la película fue transformándose, se fue ampliando y que llegaba en un momento muy oportuno porque también ahí encontramos que había un interés, que había un público que quería una película como ésta.

 

 

¿Qué significó para ustedes hacer este documental en medio del avance del gobierno en contra de la cultura y de la producción de cine nacional?

Para mí fue desafiante. Con Alejandra Guzzo, cuando presentamos el proyecto para codirigir la película, ganamos un subsidio en el INCAA y eso nos permitió escribir un primer guion que tenía que ver con el tratamiento estético y narrativo de la película. Después presentamos un proyecto para lograr un subsidio a la producción y el jurado nos declaró de interés por unanimidad. Cambió el gobierno, asumió la nueva conducción del INCAA y no firmaron la resolución, que estaba esperando, por lo tanto nos dejaron sin el financiamiento. Y por eso te digo que ahí es desafiante. Porque nosotras no pensábamos que íbamos a tener un trato diferente del que tenían los comedores populares que se estaban quedando sin comida y que estaban puestos bajo sospecha, porque para este gobierno es muy fácil poner a los sectores que menos tienen en el lugar de la sospecha. Frente a eso decidimos avanzar desde el punto de vista autogestivo, que era algo que sabíamos hacer desde Barricada TV y Cine Insurgente. Pero esto no disculpa al Estado de la obligación que tenía tanto con Norma también como con las ochenta películas que quedaron sin financiamiento, porque se les ocurrió a estos nuevos políticos de turno que no iban a pagar los compromisos contraídos con todo el sector documental.

¿Qué mirada tiene este gobierno sobre el cine nacional?

El gobierno pretende instalar la idea de que el cine nacional no debe ser financiado porque debe seguir las reglas del mercado y no tiene público. Eso es mentira, yo no conozco una película que no se haya encontrado con su público. Norma… lo demuestra porque hicimos una campaña de financiamiento y tuvimos cientos de aportantes. Es necesario seguir peleando por la defensa de la soberanía audiovisual y, porque dentro de eso, el documental es un espacio muy importante porque se mete a contar historias que sino no se cuentan.

“Lo único que se sentía era el olor a muerte”

“Lo único que se sentía era el olor a muerte”

El imputado Julio César Leston protagonizó los relatos de dos declaraciones de una nueva audiencia de la megacausa de Mansión Seré IV y RIBA II. Lo sindicaron como “médico” integrante del grupo represor y torturador “La Patota” que funcionó en este centro clandestino de tortura y exterminio, y por su encuentro en 2009 con un sobreviviente.

Este martes 19 se realizó la vigésimo octava audiencia por la megacausa Mansión Seré IV y RIBA II que juzga delitos de lesa humanidad cometidos en la subzona 16 del gran Buenos Aires. Tres fueron las declaraciones que se sucedieron en el tribunal, aunque una no fue transmitida por la negativa de la declarante de que sea difundida.

“Fueron tan solo 20 días, pero en el mismísimo infierno”, dijo Susana Graciela Ávalos, sobreviviente, la primera persona en declarar, que estremeció al tribunal por la crueldad que transmitió en su relato, el detalle de las múltiples torturas físicas y violaciones, y la vigilancia posterior a su secuestro. “Me juré que no iban a robar la dignidad ni las convicciones, que fue lo que me mantuvo en el centro de detención, donde uno pasaba a ser nada. Allí lo único que se sentía era el olor a muerte. Eso no se borra nunca”. El calvario de Ávalos comenzó cuando su madre, Natalia Cecilia Almada, fue secuestrada en su presencia el 16 de octubre de 1976. “Fue un operativo con gran presencia militar, casi una razzia, donde se llevaron a varios vecinos que, como mi madre, integraban la Comisión Vecinal del barrio”, relató la testigo, oriunda del barrio Mariano Pujada de Morón. A los diez días, volvieron por ella.

Ávalos logró precisar sobre quien más la atormentó durante aquel tiempo: “El señor que se presentó en Mansión Seré como un supuesto médico está acá sentado y es Leston. Yo nunca lo pude identificar fotográficamente en el juzgado, pero cuando lo vi en la primera audiencia a la que asistí de este juicio, supe que era él, no me queda ninguna duda. Tampoco de que su guardaespaldas era Marcelo Eduardo Barberis. Julio César Leston era ‘el médico’ que me citó tres veces en Palomar, el que fue a amenazarme a mi casa, que estuvo presente en mis torturas, violaciones y hasta en el traslado de la Comisaría de Castelar a Mansión Seré”. Ante la pregunta de Nicolás Aguilar, abogado defensor de Leston, Ávalos describió con detalle al excabo 1° de la Regional de Inteligencia de Buenos Aires (RIBA): “Alto, en estado atlético, con cabello ondulado y frente ancha con entradas. Tenía labios finos, cara alargada y solía usar lentes espejados”, mientras que desde la virtualidad el recuadro del zoom muestra la cara de un arrugado y envejecido Leston que presencia la audiencia aburrido, o vencido.

“Luego de la tortura, me sacaban fuera de la casona Seré y escuchaba cómo torturaban a mis compañeros. Una de esas veces, apareció un hombre que decía ser médico y que daba las órdenes al resto para detener, o no, las torturas. Me dijo que habían estudiado mi caso y que me iban a liberar pero que debía ir a una serie de citas con él”, explicó Ávalos sobre el infierno que, una vez en libertad, no cesó. Al menos tres veces debió ir cada jueves a las 13 horas a Palomar. La escena en general era la misma: la trasladaba en un auto hasta el Hospital Posadas, donde en “El Chalet” funcionó un centro clandestino, y allí la interrogaba. “La entrada estaba controlada por militares y luego al interior del predio había gente de civil dando vueltas. Él me preguntaba si había visto a alguien, si algún militante me había visitado. Yo le respondía la verdad, que no había ido a ningún lado, porque tenía miedo. Siempre andaba con otro hombre que llevaba una ametralladora, como si fuera su custodia personal. En el último encuentro me dijo que, aunque no iba a tener que ir más, ellos me iban a seguir vigilando. Que esta vez zafaba, pero que no hiciera más denuncias -en relación a trámites iniciados por el secuestro de su madre, incluida una carta al dictador Jorge Rafael Videla-. Sobre mi mamá dijo que no iba a vivir porque la gente como ella no lo merecía. ‘Tu mamá es punta de lanza. Además esto es una guerra y en la guerra todos perdemos’, recuerdo que me dijo”.

Sin embargo, Ávalos no cesó la búsqueda, luego de un tiempo “el médico” se presentó en su domicilio junto a otros integrantes del grupo de tortura apodado “La Patota” y los que Ávalos reconoció de sus días de cautiverio en Seré. “Me interrogaron en una habitación y dijeron que a mi mamá no la iba a ver más, que ya no haga más averiguaciones, mis hermanos, que también estaban en ese momento, luego me confesaron que habían tenido miedo de que me maten. Sé que estuve vigilada hasta 1992”, afirmó.

 El mismísimo infierno

Al momento de su secuestro Ávalos se encontraba en el domicilio de su hermana, con quien compartía vivienda tras la desaparición de su madre. En lo que describió como un trayecto corto, fue trasladada en camioneta hasta la 1° Brigada Aérea del Palomar donde pasó sus primeros diez días de cautiverio. Del lugar, la sobreviviente pudo detallar la serie de abusos, agresiones y torturas que sufrió. Los detenidos eran trasladados regularmente en camionetas, desde las celdas, a un lugar alejado, húmedo y lleno de agua donde había un galponcito desmoronándose. “Me ataban con un elástico de cama boca abajo, me estaquearon, me pegaban con un látigo. Cuando terminaban conmigo, comenzaban con los otros y yo escuchaba cómo los torturaban, a dos hombres y una mujer”. Sólo en el momento del traslado a la Comisaría 3° de Morón reconoció que esa mujer que escuchaba era su mamá. “Me tiraron dentro de la camioneta, junto a otras personas. Una cayó a mi lado. Ahí la reconocí. Era la mujer que estaba en la celda contigua a la mía, a la que escuchaba cómo torturaban y amenazaban con matar a sus hijos”.

En la Comisaría le explicaron que dependía de la Fuerza Aérea “y que estaba allí porque iban a decidir qué harían conmigo”. A los prisioneros los dividieron en las celdas según si dependían de la 1° Brigada Aérea del Palomar o de la 7° Brigada Aérea Mariano Moreno. La primera noche pudieron conversar entre los detenidos y nombrarse, confirmó así que su mamá también había sido trasladada desde la Base Aérea a la Comisaria de Morón.

Durante un tiempo, en la comisaria, compartió celda con Cristina Ovejero hasta que se la llevaron: hasta hoy continúa desaparecida. Luego de eso, relató una escena de abuso sexual, la cual su madre debió presenciar desde la celda contigua. “Mi madre pedía que por favor no lo hicieran, pero le dijeron que si no se callaba me mataban”. Al día siguiente pusieron a madre e hija en la misma celda, la cual compartieron por dos noches, hasta que Ávalos fue trasladada, una vez más, a Mansión Seré para su última sesión de tortura y abuso, antes de ser liberada. Regularmente, Ávalos junto a “el turco” -Jorge Zurrón- y “el chalchalero” -Ernesto Lahourcade-, también detenidos en la Comisaria de Morón, eran trasladados a la antigua casona para ser torturados. Fue allí donde ella conoció a Leston. Como le habían explicado los carceleros a la testigo: “La situación de los tres dependía de la 1° Brigada Aérea del Palomar”, cuyo Grupo de Tareas 100 operaba en el centro clandestino que funcionaba en Mansión Seré.

 A su madre no la vio nunca más. Pudo saber de casualidad, a partir de un folleto de una actividad de memoria, que fue trasladada a El Vesubio donde fue vista por última vez.

Por solicitud de Nicolás Aguilar, abogado defensor de Julio César Leston, testificó en esta audiencia la abogada Julieta Paradela, que respaldó lo declarado por Norberto Urso, en mayo, ante el mismo tribunal. “Llamé por teléfono al número que me había facilitado Norberto Urso y hablé con una persona que dijo ser el hijo de Leston. Me repondió que su padre no estaba en ese momento, le pedí que se contactara conmigo. Leston padre lo hizo. La reunión fue en mi estudio. Norberto comenzó haciendo unas preguntas que tenía preparadas y a tomar nota de las respuestas. Al tiempo, Norberto me pidió concretar un segundo encuentro al que Leston nunca concurrió”, fue el relato de la abogada, concordante con lo relatado por el sobreviviente Urso. Sin embargo, el hijo del imputado, Gabriel Leston, en declaraciones previas desmintió haber atendido el teléfono

Paradela recordó algunos de los temas tratados durante el encuentro, como la actividad de vigilancia de Leston sobre la sobreviviente Zoraida Martín y los integrantes de “La Patota”. “Él nunca se reconoció como parte del grupo, sino como personal de la Fuerza Aérea. Hablaba como testigo privilegiado y no como si se sintiera parte de los hechos. Salvo en el caso de Zoraida Martín, de quien habló como una tarea menor que le habían asignado y él cumplía: la de vigilarla”.

Finalizadas las declaraciones que colocaron al imputado Leston nuevamente como protagonista de este juicio, la próxima audiencia quedó programada para el martes 26 de agosto a las 9 horas de manera presencial y la transmisión puede verse a través de La Retaguardia.