La pandemia se ensañó con las prostitutas

La pandemia se ensañó con las prostitutas

Un estudio del CONICET junto con la Asociación de Mujeres Meretrices Argentina señaló que, tras el aislamiento, el 74% de las entrevistadas acumuló deudas por alquiler, el 55% sufrió amenazas de desalojo y el 24% se vio obligada a dormir, al menos una vez, en la calle.

La pandemia por covid-19 aumentó los niveles de precarización en muchos sectores de la sociedad y puso sobre la mesa una serie de desigualdades estructurales que hoy están siendo visibilizadas. Ese es el caso de las personas que se dedican al trabajo sexual, cuya situación de vulnerabilidad se profundizó en este contexto. De modo que, desde la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR) se acercaron al CONICET con el objetivo de relevar el estado actual del sector, en pos de esbozar alguna propuesta de política pública que vele por una mejor calidad de vida. Así nació el Estudio diagnóstico sobre la situación habitacional de las trabajadoras sexuales en el contexto de la pandemia de COVID-19.

En palabras de Georgina Orellano, Secretaria General de AMMAR, este informe busca: “Poder dar cuenta de la forma de vida comunitaria de las trabajadoras sexuales, de la incapacidad de acceder a una vivienda y de las dificultades que aún hoy se nos presenta día a día para alquilar una habitación en un hotel. Y para dar cuenta, también, de la ausencia del Estado y, sobre todo, del rol que tuvo la policía en todo este contexto de crisis sanitaria”.

El relevamiento tuvo como base a una muestra de 99 trabajadoras sexuales, mayores de 18 años, que habitan el barrio porteño de Constitución. El informe se centra, principalmente, en dos aspectos: el acceso a la vivienda y la violencia policial. En tal sentido, Orellano señala: “Las trabajadoras sexuales vivimos la pandemia como uno de los momentos más difíciles que debimos atravesar como colectivo. Fue un contexto de mucha angustia e incertidumbre, donde atravesamos muchas dificultades que tienen que ver con lo alimentario, con lo habitacional y, sobre todo, con el recrudecimiento de la violencia institucional”.

«Se generaron muchos intentos de desalojo y se reveló una situación de precariedad de todo el colectivo”, afirmó Cecilia Varela.  

Emergencia alimentaria y habitacional

Según los datos que arroja el informe, el 88% de las entrevistadas alquila y 8 de cada 10 lo hacen en casas de pensión o alquiler. Inclusive, hubo una pequeña porción de las entrevistadas que, al momento del relevamiento, se encontraba en situación de indigencia: el 8% de la población vivía en un refugio o en situación de calle. No obstante, un 24% había tenido que dormir al menos una vez en la calle y un 9% en un parador o refugio desde el inicio de la pandemia.

La investigación fue liderada por la antropóloga Cecilia Varela, quien estuvo acompañada por su equipo de trabajo. La investigadora afirma que “en los primeros meses de la pandemia se multiplicaron las amenazas de desalojo por toda la Ciudad y, por supuesto, los trabajadores en la informalidad fueron aquellos que más difícil la tuvieron para producir ingresos que permitieran costear los alquileres. Al volverse eso imposible, se generaron muchos intentos de desalojo y se reveló una situación mucho más profunda y estructural de precariedad de todo el colectivo”. El 55% sufrió amenazas de desalojo y, alrededor del 50%, se mudo más de tres veces durante la pandemia.

 Además, “el 74% acumuló deudas por el alquiler de la vivienda; y esa es una población que sale endeudada por la imposibilidad de haber costeado sus alquileres durante los meses en que estas trabajadoras, que están en mercados informales, no pudieron generar ingresos. Por otro lado, el 61% sufrió aumentos de alquiler, eso quiere decir que el congelamiento de alquileres que se había establecido el decreto 320 no se cumplió”.

En el marco de este contexto crítico, desde AMMAR pusieron en marcha distintas estrategias de “construcción organizativa” para subsistir. “No hubo cuarentena para las delegadas de los hoteles, de los barrios, ni para las referentes de AMMAR”, asegura Orellano. La dirigente cuenta que en todas las sedes del sindicato, a la entrega de preservativos y elementos de higiene, se le sumó la asistencia alimentaria. El gremio también tuvio un rol central en el acompañamiento legal de las denuncias de violencia policial. Así como, por otro lado, puso en marcha la creatividad para asistir a aquellas compañeras que no tenían permiso para circular y vivían lejos de la zona, de manera que se veían imposibilitadas de trabajar.

Respecto al rol del Estado, Orellano hace hincapié en que las instituciones estatales con las que articulan, en una primera instancia desconocían las problemáticas y las demandas del colectivo, pero fueron aprendiendo en el camino. Durante la pandemia, la Casa Roja se transformó en una sede de acompañamiento y de asesoramiento: desde AMMAR se pusieron al hombro la tarea de averiguar, caso por caso, si sus afiliadas podrían aplicar a algún plan social, tarjetas alimentarias o subsidios habitacionales.

La digitalización obligada implicó una gran dificultad “ya que, no solamente en nuestro colectivo muchas no cuentan con herramientas como un celular o conexión a wifi, sino que en algunos casos tampoco cuentan con el conocimiento de cómo hacer un trámite online, por ejemplo, o como bajarte el DNI al celular, que en otras generaciones está super claro”, explica Orellano. En tal sentido, señala la importancia de que el gobierno contemple estas limitaciones a la hora de diagramar políticas públicas.

Al momento del relevamiento, el 71% de las trabajadoras sexuales tenía acceso al menos a un programa social estatal. Los datos estadísticos evidencian que el acceso a programas habitacionales, programas alimentarios (la Tarjeta Alimentaria, el Ticket Social o el programa Ciudadanía Porteña) y al Potenciar Trabajo aumentó entre un 22% y el 26%.

Nunca con la yuta

Otra de las preocupaciones que aborda el informe es “el aumento de las denuncias contravencionales por oferta y demanda de sexo en el barrio de Constitución, a contrapelo de la tendencia general en la Ciudad hacia la disminución entre los años 2019 y 2020. Se redujo a la mitad en un barrio típico de trabajo sexual, mientras que en Constitución aumentó a más del doble”, afirma Varela. En tal sentido, explica que la particularidad de Constitución es que se trata de un barrio en el que las trabajadoras sexuales, además de desarrollar su oficio, viven.

“Este aumento no se dio solo por la actitud proactiva de las fuerzas de seguridad, sino también por las denuncias de los vecinos. Entonces, ahí creemos que las alertas por los cuidados sanitarios se sobreimprimieron sobre poblaciones que ya son consideradas indeseables y peligrosas por los vecinos del barrio, quienes sistemáticamente las denunciaron en los canales que dispone el Ministerio Público Fiscal”, continúa.

Según el relevamiento, el 73,3% de las encuestadas experimentó alguna situación conflictiva con la policía: a más del 50% les pidieron documentos en la vía pública o las requisaron; a más del 30% las hostigaron, les labraron actas por ofrecer servicios sexuales, no respetaron su identidad de género o las insultaron. El resto de las situaciones refieren a ser detenidas en la comisaría; que no actuaran frente a un pedido de ayuda, auxilio o denuncia que hayan realizado; o haber sufrido violencia física u hostigamiento.

Inclusive, en muchos casos, la policía utilizó el artículo 205 del Código Penal (que establece la detención del que violare las medidas adoptadas para impedir la propagación de una epidemia), para controlar los movimientos de quienes ejercen el trabajo sexual incluso, en algunos casos, cuando iban a adquirir los elementos básicos para la subsistencia.

Varela señala que una de las recomendaciones que proponen desde el equipo de investigación es la “derogación del Artículo 86 del Código Contravencional, que penaliza la oferta y demanda de sexo porque, como ya viene demostrándose, esas actas no se traducen en condenas judiciales. La última condena judicial es del año 2016, pero la persistencia de ese artículo, habilita el hostigamiento permanente de las trabajadoras sexuales”.

Orellano señala que también se pensaron políticas que aporten a la desestigmatización de las trabajadoras sexuales, ya que existe una construcción social de criminalidad sobre ellas. Eso se traduce en que “el 70% de las intervenciones que realiza la policía en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con respecto al artículo contravencional 86, surgen a partir de denuncias de los vecinos”. Por ende, “es importante poder realizar campañas que logren desestigmatizar a las trabajadoras sexuales, que las ponga nuevamente como un sujeto porque también son vecinas que pueden generar canales de diálogo para resolver los conflictos de otra manera, y no bajo la intervención punitiva”, asegura.

Otras de las recomendaciones son “poder pensar políticas públicas que contengan la realidad y los modos de vida de manera comunitaria que tenemos las personas que ejercemos trabajo sexual. Cuando se piensan políticas estatales para el acceso a la vivienda, se piensan políticas que no contemplan que hay personas migrantes que no tienen documentación, que los subsidios habitacionales no abarcan la totalidad real de lo que las compañeras abonan. Estamos hablando de subsidios habitacionales con un piso ocho mil pesos, cuando las compañeras pagan a partir de dieciséis mil pesos una habitación. Se pensó en programas de acceso a la vivienda que contemplan digamos esta realidad”, concluye la Secretaria General de AMMAR.

En la Provincia de Buenos Aires, el gobierno apenas salvó las papas del fuego

En la Provincia de Buenos Aires, el gobierno apenas salvó las papas del fuego

Juntos ganó en territorio bonaerense pero el oficialismo logró reducir la diferencia de las PASO a casi un punto. EL Frente de Todos ya no tendrá quorum propio en el Senado, debido a sus derrotas en La Pampa, Chubut y Santa Fe. Los desafíos de cara al 2023.

Aunque reduciendo la brecha, como era previsible, el Frente de Todos no logró revertir la derrota que anunciaron las PASO. La PBA recuperó buena parte de la pérdida anunciada pero bastiones justicialistas como La Pampa, dejaron de serlo. El FIT se consolidó como tercera fuerza. La sorpresa anunciada fue Milei.

Después de una larga jornada, pero no tan larga como la de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, se dieron a conocer los resultados. En la Cámara de Diputados el Frente de Todos perdió 2 bancas de todas las que ponía en juego, quedándose así con 50. Juntos por el Cambio con 61 bancas mantuvo la misma cantidad que expuso. El tercer lugar lo ocuparon las fuerzas distritales, seguidos por Vamos con Vos que con 2 lugares mantuvo igual su presencia en la Cámara baja. Avanza Libertad por primera vez en la historia ocupará 4 bancas en el Congreso, mientras que el Frente de Izquierda U sumó 2 bancas a las que ya tenía. Además, ocho provincias votaron senadores y a partir de diciembre, el Frente de Todos ya no tendrá quorum propio, debido a los legisladores que perdió en La Pampa, Chubut y Santa Fe. A nivel nacional, Juntos por el Cambio obtuvo una diferencia cercana a los 9 puntos.

 A las 22:45, la incertidumbre que se vivía en el bunker del Frente de Todos se transformó en felicidad y festejo. Con el 97,79% de las mesas escrutadas,  Victoria Tolosa Paz se ubicó segunda con el 38,52% de los votos, 1,3 puntos debajo de Diego Santilli, que sacó un 39,82%.

Si bien en septiembre el triunfo de JxC en la Provincia de Buenos Aires fue una sorpresa para el oficialismo, en esta vuelta y como lo había previsto en el discurso de cierre de las elecciones primarias la candidata a diputada por el FdT, Victoria Tolosa Paz, achicaron la diferencia. De esta manera, la fuerza oficialista perdió una banca contra las cuatro que hubiese perdido si se  mantenían los resultados de las PASO.

Mientras tanto, a nivel nacional el protagonismo se lo llevaron las provincias que tradicionalmente respaldaban al oficialismo como La Pampa o Santa Cruz, que en las PASO sorprendieron con los resultados apoyando a Juntos por el Cambio, y en esta ocasión siguieron en la misma línea. La Pampa, históricamente justicialista, dejó de serlo ya en las PASO. En Santa Cruz, cuna del kirchnerismo, se impuso la coalición de Juntos con un 35,02%, 7.4 puntos por arriba del Frente de Todos que se ubicó en el tercer lugar. Sin embargo, Tierra del Fuego cambió la dirección planteada en las primarias, y apoyó al partido oficialista con el 39,67% de sus votos.

En Jujuy, por su parte, el Frente de Izquierda sorprendió quedando segundo por 23 puntos detrás de Cambia Jujuy, y desplazando así al FdT, en el conteo voto a voto, y que posiblemente se defina en las próximas horas.

Unos minutos antes, Alberto Fernandez había expresado por cadena nacional su agradecimiento hacia la población argentina por ejercer su derecho a la democracia, y aseguró mejorar y reforzar la gestión del gobierno para poder resolver los problemas y necesidades reales de la ciudadanía”. «Todos necesitan saber que cada día, cada mes, estaremos un poco mejor. Podremos ir reorganizando nuestras vidas. Argentina viene avanzando, nos estamos poniendo de pie”, agregó. “Hay que apuntar hacia una recuperación económica, el fortalecimiento del ingreso, y la baja de la inflación, esos son nuestros próximos objetivos.”

Un detalle fue que su discurso lo hizo desde Olivos y no desde el bunker montado en Corrientes y Dorrego.

Casi una hora después, el presidente de la República se encontraba junto con Leandro Santoro, Victoria Tolosa Paz, Axel Kicillof, Sergio Massa y Maximo Kirchner en el escenario del búnker del FdT.

Victoria Tolosa Paz resaltó haber escuchado los resultados del 12 de septiembre. En este mismo escenario el presidente prometió escuchar, corregir, y modificar lo que haya que modificar para transformarle la vida al pueblo de la Provincia de Buenos Aires“,  expresó enérgicamente.

Por su parte, Axel Kicillof festejó que en PBA hubo mucha más participación que en las PASO, y destacó que con los resultados logrados hasta el momento, el Frente de Todos recuperará la mayoría en el Senado provincial. Vamos a usar esta nueva mayoría para cambiarle la vida a los y las bonaerenses”, aseguró el gobernador de la provincia.

Con una sonrisa amplia, agregó: Escuchamos los resultados de las PASO, cambiamos nuestro gobierno y obtuvimos mejores resultados. Lo que se viene es renacer, reconstruir. No solo hace falta crecimiento económico, sino que tiene que ser con distribución para toda la población.”

Ya desde el inicio de los comicios a las 8, se pudo notar que la jornada fluiría mucho más rápido que en las PASO. Con un protocolo más flexible, a las tres de la tarde ya había votado el 51% del padrón electoral, un 8% más que en septiembre. Y a las 17, el 60% de los votantes ya habían cumplido con su obligación ciudadana.

A las 18:15 habló Wado de Pedro, Ministro de Interior, desde el centro de cómputos anunciando el fin de los comicios y resaltando la buena organización de la jornada electoral.

Media hora después, desde el bunker de Juntos por el Cambio ubicado en la Ciudad de La Plata, los jefes de campaña Manuel Terrades y Néstor Grindetti, hablaron con la prensa y enfatizaron la celeridad del proceso de sufragio en comparación con las PASO, pero advirtieron que hubo problemas con varias boletas rotas en algunas zonas del conurbano bonaerense.

Mientras tanto, en el bunker del Frente de Izquierda aguardaban los resultados con calma pero expectantes. Juan Carlos Giordano, Candidato a Diputado por la Provincia de Buenos Aires, habló con ANCCOM y expresó su opinión sobre el presidente del partido Avanza la Libertad, Javier Milei. Es un monstruo, todas sus propuestas son sacar leyes laborales y proponer una libertad para que los grandes capitalistas se favorezcan”, manifestó. Es muy repudiable todo lo que ha hecho, ha vandalizado un montón de locales partidarios del Frente de Izquierda Unidad”, concluyó Giordano.

En la misma línea, Mónica Schlotthauer, diputada de PBA por el FIT y candidata, denunció que en la Provincia de Jujuy desaparecieron boletas durante todo el día, como obtuvimos el 23% y ahí se vota contra el Frente de Todos se ve que la idea es destruirnos”, explicó.

“Salir de la inercia y hacer un uso consciente de la tecnología”

“Salir de la inercia y hacer un uso consciente de la tecnología”

La vorágine de pantallas y datos en la que vivimos hoy tiene un nombre y es sociedad de la información. Desde que googleamos el clima a las 8 de la mañana hasta que nos quedamos dormidos scrolleando en Instagram, compartimos información. Nuestros gustos, amistades, ubicaciones e intereses se materializan en clicks que construyen nuestro “ADN digital”. 

A partir de la pandemia, nuestra inmersión en el mundo virtual, que ya había comenzado, fue profunda y continua. La tecnología se adapta a nuestras nuevas necesidades y nos ofrece cada vez más herramientas para facilitar la vida no presencial. Pero, ¿será realmente la tecnología la que se adapta a nosotros? ¿O al revés? 

En su última actualización, Whatsapp nos regaló la posibilidad de transformar un minuto en 30 segundos. Varias semanas después, la aceleración de los mensajes de voz demostró su notoria utilidad laboral, pero a nivel personal sigue generando dudas. ¿Cuán grave es dejar de percibir elementos claves de una conversación, como son los silencios y entonaciones? ¿Y si perdemos la costumbre de la cadencia regular de una charla? 

Conversamos con una lingüista, un experto en manejo del tiempo y una especialista en tecnologías y subjetividades para formarnos una idea más clara. 

¿Hay algo que se pierde?

Valentina Noblia es doctora en Letras y estudia los cambios en el uso del lenguaje en contextos mediados por lo digital. “Cuando a un lingüista uno le pregunta qué pasa con el lenguaje, yo siempre contesto que no pasa nada. A los que nos pasan es a las personas”, afirma. 

Ella aclara que lo que cambia no es el lenguaje, que es una capacidad, sino el uso de la lengua. Pero no le asustan los vertiginosos avances técnicos, aunque modifiquen nuestras experiencias comunicacionales: “Esas son posibilidades que las personas podemos usar. A veces hay recursos maravillosos, pero si la cultura no se los apropia y los transforma en alguna herramienta, no se constituyen en sí mismos como recursos de comunicación. La misma cultura se apropia, desarrolla o va ajustando las nuevas tecnologías”. 

Y al pensar en particular en la posibilidad de acelerar las voces, Noblia asegura que, mientras no sea una imposición, no piensa que se pierda nada porque será usada de acuerdo a las circunstancias. 

No somos meros espectadores 

Existe, entonces, una relación muy fuerte entre cultura, tecnología y uso de la lengua. Ahora, ¿qué rol cumplimos las personas? ¿Es posible rechazar una tecnología de gran utilidad, aunque la reconociéramos como negativa? 

Margarita Martínez, doctora en Ciencias Sociales y especialista en nuevas tecnologías y subjetividades contemporáneas, invita a reflexionar: “Muchas veces echamos la culpa a los artefactos de procesos que habían comenzado antes. Somos nosotros quienes decidimos utilizar la función de acelerar los audios. Si noto que me provoca efectos negativos, soy también soberano para dejar de hacerlo. No debemos infantilizarnos ante ese y ante ningún recurso suponiendo que nos va a controlar o dominar”. 

Gran parte de nuestra socialización pasa hoy por plataformas digitales, transformación a la que las sociedades se van acostumbrando de forma segura, aunque paulatina. Ante la resistencia que a veces evoca la tecnología, Martínez aconseja: “Romper la dicotomía natural/artificial podría ayudar a pensar este punto. El ser humano es un animal social que estuvo privado de toda sociabilidad corporal presencial, y la técnica supo restituir o sostener la dimensión humana por excelencia hasta nuevo aviso”. 

Por último, dice: “Si la aparición de esta función nos hiciera demandar comunicaciones aceleradas, la pregunta sería más bien qué tipo de vínculos estábamos desplegando que ni siquiera ameritan el tiempo de una escucha a ritmo normal”. 

La famosa “productividad” 

Pablo Fernández es periodista e investigador especializado en sociedad, innovación y manejo del tiempo. Respecto a WhatsApp, concede que “en realidad no está necesariamente mal, pero también se podrían haber hecho otras funciones que ayuden a que la gente viva un poco más tranquila, como programar chats”. 

Como coautor de dos libros salvavidas para la inmersión digital –La fábrica del tiempo y Cómo domar tus pantallas-, sus recomendaciones para la gestión del tiempo y el “detox digital” buscan ayudar a los usuarios a frenar la vorágine y repensar su relación con la tecnología. “Nosotros no proponemos desconectarte 100%, por motivos profesionales y personales. Esto está todo diseñado por gente que sabe mucho sobre el tema y que sabe qué botones tocar en nuestra cabeza para que nos enganchemos más”. 

Al pensar en esa relación, Fernández opina que, por supuesto, la pandemia reforzó un uso que venía de antes. Y afirma: “Hay que salir de la inercia, y hacer un uso más consciente de la tecnología. Es difícil, a veces cuesta, hay un montón de presiones, pero, aunque sea hay que empezar a pensarlo, y después accionar”. 

¿Y entonces? 

Seguirán apareciendo actualizaciones, como la de WhatsApp, que dan cuenta de la relación dialéctica entre las necesidades de los usuarios y los intereses de la industria tech.

Hoy, la línea entre lo tecnológico y lo no tecnológico es muy difusa, casi como dos colores de plastilina que quieren diferenciarse, pero ya son un todo. Y las posibilidades técnicas son cada vez más y mejores, pero estas no tienen por qué forzar un tipo de relación entre las personas y sus dispositivos. En ese sentido, son varias las instancias de resistencia ante procesos que no se sientan sanos, siendo la cultura el principal diferenciador entre lo que será adoptado y lo que caerá en desuso.

Las jubilaciones no levantan vuelo

Las jubilaciones no levantan vuelo

La crisis económica en la que se encuentra sumergida la Argentina, sobre todo tras más de un año y medio de pandemia y un la recesión que arrastraba del gobierno macrista, deteriora constantemente el poder adquisitivo de los trabajadores. Las medidas sanitarias, sumadas a la profunda sensación de incertidumbre vivida durante gran parte de 2020, se tradujeron en un retroceso en los índices de consumo y por ende una preocupación constante entre la población respecto al mantenimiento de sus fuentes laborales.

Si bien la economía ha ido reactivándose muy lentamente en los últimos meses, y el Estado ha tomado medidas con el fin de  palear la caída de los salarios respecto de la inflación, también es necesario mantener la sustentabilidad del sistema previsional.

Respecto a esto, el economista del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortíz (CESO), Nicolás Pertierra, dice que “la base de todo es mejorar la economía y crear empleo. Los trabajadores en actividad son los que financian las jubilaciones. Y para crear empleo tenés que sostener la actividad económica, o sea es un círculo virtuoso. Para poder incrementar todavía más las jubilaciones se tiene que volver a crear fuertemente empleo privado registrado, que fue lo más afectado de los últimos años.” Y agrega: “Se podrían pagar mejores jubilaciones aumentando la cantidad de trabajadores y el salario promedio de los mismos, de esa forma aumentarían los recursos de la seguridad social”.

 

Las jubilaciones siguen al nivel de 2019.

Entendiendo que el problema de fondo es muy complejo y son múltiples las circunstancias económicas que entran en juego, la duda surge al tratar de entender por qué no aumentan las jubilaciones. “La realidad es que han sido la variable constante de ajuste dado al gasto público que representan. El peso que tienen es tan importante, que han sido objeto de las políticas de ajuste sobre todo de 2017 a 2019. En ese periodo hubo una clara pérdida del poder adquisitivo de los jubilados, y todavía viene oscilando un poquito por debajo. En la medida en que los ingresos del sector privado y la recaudación se empiece a recuperar, las jubilaciones deberían subir. Pero falta una recuperación contundente”, detalla el economista.

Para el sistema integrado provisional argentino parece fundamental la evolución del salario mínimo vital y móvil. El mismo tuvo un incremento del 35% en los últimos cinco meses y a partir de este mes se percibirá el último aumento previsto para este año. De esta manera, el piso de las remuneraciones pasará a ser de $29.160 e impactará en octubre.

Por otra parte, el gobierno aprobó para los jubilados el pago junto a sus haberes de una serie de bonos (de $1500 en abril y mayo más un tercero de $5000 que se pagó en agosto de 2021,) con el fin de compensar la pérdida en la capacidad de consumo producida por la inflación. “El punto más bajo, en términos de poder adquisitivo de los jubilados, estuvo en mayo de este año. A partir de ahí empezó a recuperarse un poco, y eso sin considerar los distintos bonos que se fueron otorgando, los cuales van a compensar un poco más la base de la pirámide de las jubilaciones”, señala Pertierra.

El punto más bajo a nivel de poder adquisitivo de las jubilaciones estuvo en mayo de este año.

Haciendo una comparativa de los haberes percibidos en los últimos diez años, el especialista explica que “las jubilaciones actualmente están en niveles similares a los de fines de 2019 y son comparables con algunos niveles del 2010 y 2011. El periodo de fuerte crecimiento de las jubilaciones mínimas fue del 30% y va del 2011 al 2015. Por el contrario, del 2015 al 2017 hubo un relativo estancamiento y una contundente caída del 20% entre 2017 y 2019. En la primera parte del 2020 hubo un incremento en las jubilaciones, que se deterioró mucho con la aceleración de la inflación de fines del mismo año”.

Según informo a principios del mes de agosto la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses), y de acuerdo a lo estipulado por la Ley de Movilidad 27.609, las jubilaciones aumentarán a partir de este mes un 12,39%. De esta manera que el haber jubilatorio mínimo será de $25.922 y beneficiará a más de 7 millones de jubilados y pensionados.