Ni inteligente ni artificial

Ni inteligente ni artificial

Esteban Magnani, escritor y periodista especializado en tecnología, en su último libro “La mano invisible detrás del algoritmo” analiza las supuestas bondades que trajo el advenimiento de internet que no se cumplieron algo que se repite sistemáticamente con la tecnología, ahora con la inteligencia artificial generativa. Aquí explica en qué consiste la IAG y por qué genera promesas vacías. ¿Una nueva forma de disciplinamiento? El libro se presente este viernes 26 de septiembre en Prometeo.

En la provincia de Santa Fe debutó Zoe, la primera docente virtual latinoamericana diseñada por Chris Meniv. Interactuó en tiempo real con los alumnos, resolvió dudas y propuso actividades. Esta inteligencia se suma al resto de las IA generativas que vienen dando de qué hablar. Esteban Magnani, periodista especializado en tecnología, escritor, docente y también editor de ANCCOM, en su último libro La mano invisible del algoritmo. ¿Qué queda cuando se despeja el humo tecnológico?, recorre el mundo de las cripto, el metaverso, las inteligencias artificiales y el capitalismo de plataformas a partir del caso Uber. “Las IAG deben ser analizarlas en contexto ya que se suman a la burbuja del capitalismo” subraya.

 

IA generativa, ¿qué es eso?

 Según explica Magnani, la inteligencia artificial generativa “va un paso más allá de lo que entendemos en general por inteligencia artificial, si bien siguen siendo términos bastante amplios, lo que llamábamos comúnmente como big data o algoritmos, lo que agrega la IAG es que no sólo organiza y encuentra patrones entre muchos datos sino que puede reorganizar esos datos para productos que, entre muchas comillas, son nuevos”. El especialista detalló que “siempre es una recombinación de lo ya existente o sea estadística y no creatividad”. Retomó una idea de Evgeny Morozov sobre la IA y explicó que “no es inteligencia porque es estadística, lo que hace es encontrar patrones en los datos de entrenamiento, y no es artificial porque depende siempre de la inteligencia humana, que es el insumo necesario para poder hacer esas tareas estadísticas”.

 

¿Creés que las personas somos conscientes que alimentamos o entrenamos a esas IAs a partir de los rastros que vamos dejando en nuestro paso por internet?

Históricamente las plataformas guiadas por las grandes corporaciones siempre han estado envueltas en un halo de casi pensamiento mágico, como si fuera algo que emana del cielo que cae a nosotros y lo único que podemos hacer es usarlo. Eso se nota en frases como “bueno, no se puede luchar contra la tecnología”, es como si no tuviéramos ningún poder de intervención. La mayoría de la gente no entiende que en realidad lo que hay es una recomendación de productos que fueron tomados de millones de seres humanos sin pedirles permiso. No hay una conciencia y parecería que fuera una inteligencia que está por encima de nosotros, que es neutral y que es capaz de resolver lo que nosotros no logramos. Esto es producto de la ciencia ficción, del exceso de publicidad y marketing que hacen estas empresas, porque obviamente tienen que vender estos productos y convencernos de que son geniales, entonces ocultan sus condiciones de producción.

 

La idea que tenemos es que las IAs son externas, neutrales y que no tienen nada que ver con nosotros.

Claro, que son algo que simplemente desarrollan las empresas y que no implican un saqueo muy fuerte de productos y de trabajo humano. Hay casos más evidentes como los ilustradores, locutores, diseñadores o escritores, toda gente que que puso en juego su creatividad pero también los trabajadores, todo lo que escribimos nosotros en Google Drive y demás herramientas es retomado por Google y otras empresas, aunque lo nieguen obviamente, para entrenar sus inteligencias artificiales, porque el modelo de desarrollo particular de la IAG, implica modelos cada vez más grandes, que necesitan cada vez más datos y esto hace que se agarre todo lo que haya, de peor o menor calidad, para poder entrenar esas IAs. 

 

¿Esto significa que buscamos una certeza en inteligencias que no son infalibles?

No, está lejísimo de ser infalible. La estadística no es infalible. Es como la frase famosa que una persona come un pollo y otra persona no come nada, la estadística te dice que en promedio se comió medio pollo cada uno pero depende de los datos con los que fueron entrenados, y los datos en general están errados, contienen incluso errores de seres humanos que la IA no cuestiona porque no tiene un criterio. Reproduce lo mismo con lo que fue cargado. 

 

Pensando en los algoritmos y la importancia que tienen, no ya en el plano del marketing y la publicidad sino en el poder de coartar los procesos democráticos en la región, ¿qué rol pueden desempeñar las IAGs en este aspecto?

Te pueden saturar las redes de más basura. Lo que un pensador como Cory Doctorow llama «enshittification”. La enmierdización de internet donde ya es todo imposible de discernir, qué es lo cierto, qué no es cierto, qué vale la pena, que no vale la pena, con algoritmos que están recargados para buscar los puntos más débiles de nuestro cerebro y atraer nuestra atención, incluso contra nuestra voluntad explícita. Si vos multiplicás y saturás los espacios informativos, las redes y demás de basura esto va muy de la mano de lo que propone las políticas de la ultraderecha actual de, como decía Steve Bannon, inundar la zona de mierda y después tomar esa perplejidad de la gente, ese enojo, esa furia que ya no puede discernir demasiado entre lo real y lo no real para llevarla para sus propios intereses. Eso ya viene de los algoritmos anteriores, no tiene necesariamente que ver con la inteligencia artificial generativa, lo que sí hace es facilitar la producción a gran escala de todo esto, aún más de lo que se hacía antes. Ésto lo desarrollo en detalle en el libro anterior, La jaula del confort.

¿Qué qué hay después de que se despeja este humo tecnológico?

En la inteligencia artificial generativa hay una continuidad con otros grandes anuncios de las empresas tecnológicas sobre que habían encontrado una tecnología que iba a revolucionarlo todo. En La jaula del confort (2019) yo retomo casos de tecnologías digitales anteriores como lo referido a Blockchain y lo que eso implicó para todas las criptomonedas, que supuestamente iban a democratizar las finanzas e iban a impedir la financiarización de la economía, que genera crisis como la de 2008. Pero después un puñado de grandes financieras usan esta tecnología supuestamente democratizadora para producir ganancias para ellos y crisis brutales para los demás. No alcanzó con la arquitectura tecnológica para evitarlo. Después eso termina derivando en más y más descontrol porque sin el Estado regulando finalmente es la ley del más fuerte. Eso generó la existencia de todas estas Shitcoins, la estafa de Cositorto y otros casos de estafas basados en un discurso exageradamente optimista. ¿Por qué? Porque nunca la tecnología funciona en el vacío y nunca la tecnología alcanza para dar garantías sobre qué va a pasar con el uso social de esas tecnologías. Siempre su destino se juega en la práctica de la sociedad. 

 

¿Meta burbuja y meta verso?

 Mirá, Zuckerberg cuando anuncia el metaverso, por ejemplo, lo que está tratando de hacer es ocultar o distraer respecto de que Facebook había llegado a su techo en cuanto a crecimiento de usuarios, entonces asusta a los accionistas y anuncia el metaverso para tratar de revertir esa situación. Generó expectativas y mucho dinero en el corto plazo pero después no se concretó y hoy en día nadie se acuerda del metaverso. Es la necesidad de las grandes corporaciones de sobreprometer para conseguir su financiamiento para hacer las obras y después eventualmente ver cómo lo recuperan. La apuesta que hacen es un poco lo que pasó con Uber, dicen “yo cobro muy barato, me instalo en un lugar y después de romper a la competencia cobro lo que quiero”. En verdad, la IA sirve pero difícilmente para todo lo que dicen. No resuelven los problemas de las alucinaciones de las IAs o los sesgos, e igualmente tienen que prometer que van a resolverlo para financiar esas bestialidades. Si vos leés al mundo académico, lo que dicen de las promesas acerca de la IA es que no es viable.

¿Cómo influyen las IAs en el trabajo en general y en el ámbito del periodismo y la docencia en particular?

En cuanto al periodismo hay una contradicción casi imposible de resolver entre una tecnología que recicla los existentes y un oficio que trabaja con la novedad. Entonces, la única forma en la cual vos podés hacer una nota de un partido de fútbol con IA es porque hubo un humano que previamente describió ese partido y le cargó los datos. La cuestión es que vos tenés un periodismo en crisis en el cual las empresas le piden a los periodistas que hagan treinta notas por día, entonces no te queda otra que usar inteligencia artificial que recicle noticias viejas o noticias que están circulando por otros medios. Esto devalúa aún más al  periodismo, es más largo de explicar pero la llegada de las redes sociales se quedó con la torta publicitaria que antes sostenía a los medios, entonces lo que hay es una presión de mercado por abaratar costos como sea. No es una tecnología que en realidad sirva para el periodismo, lo hace muy limitadamente.  Por otro lado, las empresas necesitan encontrar fuentes de ingreso para esas tecnologías carísimas, entonces van a los lugares donde hay mucho dinero. La guerra, la educación, la salud, para prenderse a los recursos que limitan estas áreas. Entonces tienen que prometer que va a resolver la cuestión de educación. Seguramente hay formas para que haya un uso crítico. Pero si vos en educación empezás implementando IAG lo que va a hacer es reemplazar en general los usos de tu propio cerebro, que son los que vas a entrenar a la escuela, es como ir al gimnasio con una grúa para que levante el peso por vos, no vas a entrenar los músculos si haces eso. Por eso la inteligencia artificial generativa, en un principio podría ser utilizada críticamente, sobre todo para ver los errores que comete, pero no para lo que vos necesitás desarrollar en los estudiantes. En el plano general, si efectivamente la IAG estuviera en condiciones de reemplazar a millones de profesionales capacitados, a lo largo de unos años dejarían de existir los productos de la inteligencia humana necesarios para entrenarlas, con lo cual pasarían a estar entrenadas por productos de otras inteligencias artificiales, esto aumentaría los sesgos y las alucinaciones. Además, generaría un problema de sostenibilidad en el mediano y largo plazo. Desde ese punto de vista, ahora sirve más como herramienta de disciplinamiento social.

La mano invisible detrás del algoritmo se presentará el 26 de septiembre a las 18, en Prometo Café, Pringles 519, CABA.

“La normalidad ahora es ver cómo asesinan en vivo a los periodistas”

“La normalidad ahora es ver cómo asesinan en vivo a los periodistas”

Teresa Bo, corresponsal de Al Jazeera en América latina, analiza las matanzas de periodistas y la prohibición de acceso a reporteros extranjeros en el marco del genocidio que lleva adelante Israel en Gaza. “La prensa local hace un trabajo extraordinario en una situación dificilísima. Están sin comer, son amenazados y los están matando”.

“Israel esconde lo que está pasando en Gaza. Realmente no quiere que ingrese la prensa internacional y muestre el hambre, la destrucción, la enfermedad y a personas muriendo por ir a buscar una caja de comida”, explicó en entrevista con ANCCOM la periodista argentina Teresa Bo, corresponsal del medio catarí Al Jazeera. Según la Federación Internacional de Periodistas, ya son más de 220 los trabajadores prensa de distintos medios internacionales fallecidos, la mayoría de ellos asesinados por ataques direccionados y sistemáticos del gobierno de Israel contra los reporteros que cubren el genocido que perpetra en la Franja de Gaza.

El pasado 10 de agosto se produjo el asesinato de seis periodistas, entre ellos Anas Al-Sharif, de Al Jazeera, cuya carpa de prensa, en las cercanías del hospital Al Shifa, fue bombardeada. La misma estrategia se ejerció este lunes 24 contra el hospital Nasser en un doble ataque aéreo que mató a al menos cinco periodistas, entre ellos el fotoperiodista de Al Jazeera Ahmed Abu Aziz, y 20 civiles.

En relación a la rutina de amedrentamiento y asesinato que ha instalado Israel contra la prensa, Bo expresó: “Es el descrédito constante de mirar y no poder creer lo que está sucediendo, y ver que el mundo lo tolera. De que la normalidad ahora es ver en vivo cómo asesinan a cinco periodistas en un segundo bombardeo cuando se acercaron a un hospital para ayudar a la gente y a reportar lo que estaba pasando. Y sobre todo, que luego no suceda nada. Asusta ver cómo gana la impunidad y oír gente que todavía lo justifica o lo piensa como un daño colateral. No es así, es un asesinato sistemático, no solamente de periodistas en el terreno, sino también de una población civil que se está escapando de un lugar a otro, porque están encerrados en ese espacio destruido. A casi dos años de este genocidio, creo que cuando esperábamos la respuesta de Israel contra Hamás por el ataque del 7 de octubre de 2024 nadie nunca se esperó lo que estamos viviendo en este momento”.

Actualmente la prensa internacional no puede ingresar a la zona de Gaza: “Hay un bloqueo desde el momento en que el gobierno declaró a Gaza una zona militar a la que solo se puede estar acompañado del ejército israelí, con la censura que esto implica”, expresó la periodista. Para sobreponerse al bloqueo informativo y a la censura impuesta por el gobierno del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, las distintas agencias de noticias se apoyaron en la labor de periodistas palestinos para contar lo que sufren sus propias familias y ellos mismos. “La prensa local hace un trabajo extraordinario en una situación dificilísima. Están sin comer, son amenazados y los están matando”.

“El mundo entero sabe lo que está pasando, pero el gobierno israelí sigue insistiendo con una línea oficial plagada de mentiras, como que no hay hambre en Gaza, cuando todos hemos visto las imágenes –analizó–. Luego tratan de desacreditar a los periodistas locales cuando lo denuncian y lo muestran. Creo que por fin se está mostrando, gracias a periodistas palestinos, lo que realmente está pasando. Hay un gobierno de extrema derecha, con funcionarios que hablan abiertamente de genocidio, de los palestinos como animales que hay que desalojar de esas tierras para poder reconquistar Gaza y Cisjordania. Y que es ese el objetivo hacia el cual están accionando. Gaza está destruida y su gente a punto de ser desplazada a otros países, con conflictos también abiertos muy lejos de la paz”.

Bo ha cubierto conflictos bélicos en la ex Yugoslavia, Ruanda, Irak y Afganistán, y en la actualidad cubre principalmente conflictos en América Latina, donde “tenemos un montón de situaciones que pueden escalar y ser terribles”, explica, recién regresada de Colombia. Volvería a ir a Gaza, afirma, en caso de levantarse la restricción; incluso hace pocos meses estuvo a punto de viajar en un avión de asistencia humanitaria, pero la misión finalmente no se concretó. “Eventualmente a Gaza se va a poder ingresar y esta guerra va a terminar, pero con un costo altísimo. No sé cuánto tiempo más Netanyahu podrá seguir esquivando los altos al fuego cuando ya miembros de su gabinete y de su aparato de seguridad dicen que continuar con esto es una locura. Cuando esta guerra termine lo más probable es que Netanyahu deba afrontar muchísimas investigaciones por corrupción, violación de los derechos humanos, y probablemente esa es la razón por las que sigue extendiendo la invasión. Hasta familiares de secuestrados por Hamás están pidiendo que por favor se negocie, y realizan marchas enormes en Israel que el gobierno parece no escuchar”.

Muchas veces la realidad es terrible, como en este caso, pero es nuestra responsabilidad como periodistas mostrarla, de manera respetuosa pero sin ocultar la verdad. Es parte de la actualidad las imágenes de niños desnutridos en brazos de sus madres que los tratan de salvar y que mueren todos los días desahuciados sin recursos para salvarlos.

Teresa Bo

Sobre el rol del periodismo ante los acontecimientos en Gaza, Bo analizó: “Muchas veces la realidad es terrible, como en este caso, pero es nuestra responsabilidad como periodistas mostrarla, de manera respetuosa pero sin ocultar la verdad. Es parte de la actualidad las imágenes de niños desnutridos en brazos de sus madres que los tratan de salvar y que mueren todos los días desahuciados sin recursos para salvarlos”. En ese sentido expresó que el periodismo debe ser crítico y cuestionar la versión oficial del gobierno isrealí sin entregarle “una carta en blanco” para narrar su accionar en Gaza. “Demostró ser un gobierno que te va a acusar de ser terrorista de Hamás sin más prueba suficiente que una antigua foto junto a sus líderes cuando aún eran gobierno, antes del ataque del 7 de octubre de 2023, y te daban tu acreditación de prensa”, en referencia a la justificación que dio Israel sobre el asesinato de Anas Al-Sharif.

“El periodismo no es ajeno al fenómeno que estamos viendo a nivel mundial de descrédito a las instituciones y a las organizaciones internacionales. La ONU, que después de la Segunda Guerra Mundial fue el corazón del multilateralismo, hoy está bajo ataque, especialmente de Estados Unidos, Israel y Rusia. En ese sentido, el periodismo no escapa a la polarización: estás de un lado o del otro. Este es un problema enorme, porque nuestra profesión consta de brindar información veraz y verdadera, pero no neutral. Hoy sucede que cualquier gobierno si sos crítico de su gestión te acusa, como sucede en Argentina con Milei. Estamos ante un cambio de época, también por la Inteligencia Artificial y las redes sociales que permiten a muchas más personas poder informar, pero pueden generar grandes complicaciones por el alto riesgo de difusión de información falsa”.

En esta nueva etapa de orden mundial, para Teresa Bo la situación en Gaza grafica muy bien la falta de “responsabilidad y la impunidad total”. El derecho internacional, el pronunciamiento de otros países que piden el cese de fuego y el reconocimiento futuro del Estado de Palestina “tiene poder y vigencia pero no puede cambiar la realidad de los palestinos. La potencia hoy es Estados Unidos con Trump ejerciendo el poder y con afán de dinamitar todo lo que vaya contra sus propios intereses, y de eso va agarrada Israel también”.

Abanderados de la memoria

Abanderados de la memoria

Bajo el título «Pasar la posta en tiempos de olvido», el nieto restituido Manuel Gonçálves Granada y Lucía Velázquez, integrante de la agrupación Nietes, participaron de una entrevista pública realizada por ANCCOM en el marco de la Semana de la Memoria, organizada por la Facultad de Ciencias Sociales.

En el marco de la Semana de la Memoria, que se desarrolla del lunes 25 al viernes 29 de agosto organizada por la Facultad de Ciencias Sociales, el estudio de TV Gabriela David desbordó de estudiantes, directivos y curiosos que se acercaron desde los pasillos o atendieron a la convocatoria que circuló por redes sociales. Allí se presentó la actividad Pasar la posta en tiempos de olvido, una entrevista pública a Manuel Gonçalves Granada, uno de los nietos apropiados por la dictadura que pudo restituir su identidad y a Lucía Velázquez, del colectivo Nietes CABA-GBA. El periodista de ANCCOM Thiago Buglione fue el encargado de llevar adelante la conversación.

Recién cuando las luces se apagaron, Buglione presentó a los invitados: Lucía Velázquez, de 34 años, nieta de Roberto Elio “Tunguzú” Velázquez, detenido en Misiones y liberado entre el 80 y el 81 por la dictadura cívico-militar; sobrina de Pablo Velázquez, aún desaparecido y sobrina nieta de Marcial Velázquez, fusilado en su chacra tras haber sido detenido y liberado. Desde 2021 integra Nietes CABA-GBA, el Archivo Popular de la Memoria y La Banda del Pañuelo. A su lado estaba Manuel Gonçalves Granada, de 49 años, nieto restituido e integrante de la comisión directiva de Abuelas de Plaza de Mayo, responsable de la Casa por la Identidad en la ex ESMA y director ejecutivo de CONADI. Nacido en 1976, sobrevivió a la desaparición y asesinato de sus padres, fue apropiado y recuperó su identidad a los 19 años.

“Si bien pertenecen a generaciones diferentes, ambos tienen en común el hecho de haber accedido a su historia mediante el relato de sus familiares. ¿Cómo recuerdan el momento en que se enteraron de su historia?”, preguntó Buglione. Los entrevistados se miraron cómplices, como buscando decidir quién hablaría primero. Manuel tomó la posta: “Yo me enteré de prepo de mi identidad. Lo recuerdo como un día muy particular. Hasta ese momento yo suponía que me habían abandonado.”

Desde chico, Manuel sabía que era adoptado, pero no que había sido apropiado, ni mucho menos las circunstancias de su secuestro. El 19 de noviembre de 1976, en un operativo conocido como la “masacre de la calle Juan B. Justo”, fuerzas conjuntas asesinaron en San Nicolás a Omar Darío Amestoy y a María del Carmen Fettolini junto con sus dos hijos, de tres y cinco años, y a Ana María Granada, la madre de Manuel. Ella había alcanzado a esconderlo, con apenas cinco meses de vida, en un armario. Esa acción desesperada le salvó la vida. En febrero de 1977, un juzgado lo entregó en adopción al matrimonio Novoa, sin realizar averiguación alguna sobre su familia biológica.

“De hecho, yo tengo el DNI con el número 30 millones, cuando debería ser de 25 millones—confiesa Manuel—. Tengo como ocho años menos, supuestamente. Por suerte, cuando pongo 30 millones nadie me dice nada… aunque ahora, con las canas, estoy un poco preocupado”, bromeó, arrancando risas en el estudio.

El tono se volvió más íntimo cuando recordó el momento en el que recuperó su identidad: “Ese día fue una mezcla de emociones. Por un lado, maravilloso: pensar que mi abuela me había encontrado, que las Abuelas me buscaban mientras yo pensaba que no me querían. Pero al mismo tiempo estaba la tristeza de saber que mis viejos habían sido desaparecidos, que no iba a poder abrazarlos. Fue el día en que todo cambió. Nada fue igual para mí, todo, todo cambió.”

Lucía miró a Manuel con una sonrisa y continuó con su propia historia: “En mi caso, toda mi familia materna es de Misiones —empezó—. Desde antes de que yo naciera, mi mamá se había ido de la provincia y nunca volvió a vivir allí. El terror siguió operando durante muchísimos años en nuestra familia: no sólo en lo abstracto, sino en lo concreto, en la imposibilidad de hablar durante los años de impunidad, con las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. También en la dificultad de encontrarse con otros del mismo territorio para elaborar esa historia.”

Su madre, poco a poco, fue revelándole datos: primero a cuentagotas, luego con mayor claridad, a medida que ella insistía con preguntas. Hasta que un día le dijo la verdad: su abuelo había sido secuestrado y estuvo largo tiempo en cautiverio. Lucía decidió, entonces, irse a vivir un año a Misiones. Allí buscó amigos y compañeros de su abuelo para reconstruir la historia. Confirmó que él había testificado en los pocos juicios de lesa humanidad que hubo en la provincia y que no era el único: también tenía un tío desaparecido desde sus 17 años y un tío abuelo fusilado en su chacra luego de ser liberado del secuestro y la tortura. Todos habían formado parte del Movimiento Agrario de Misiones (MAM), organización campesina que luchaba por los derechos en la provincia. “Claramente es una historia que sigue abierta —continuó Lucía—. Por eso sentimos esta necesidad de que las nuevas generaciones nos organicemos para saber qué pasó, para conocer y para seguir luchando por la justicia.”

Buglione miró a sus entrevistados y se animó a repreguntar. “¿En qué momento sintieron que su historia personal se convirtió también en una causa colectiva y que les causa cuando comparten testimonios con personas con historias similares?”

 “Creo que mi historia se volvió colectiva porque la restitución de mi identidad fue el resultado de una lucha que no era solo mía —dijo—. Estaba marcada por un símbolo enorme, las Abuelas de Plaza de Mayo, y por un montón de personas que ayudaron en ese camino. También porque mis papás eran parte de esa historia colectiva: de esa juventud que gritó, que soñó y que dejó la vida en muchos casos”.

Hizo una pausa. Su tono se volvió más grave: “Yo sobreviví gracias a lo que hizo mi mamá antes de ser asesinada. De repente, esa historia era mía, pero también era demasiado grande. Me sentía muy pequeño, como si no hubiera hecho nada. Y entonces apareció la pregunta: ¿qué hago yo con esto? Soy el único sobreviviente de ese operativo… ¿cómo le devuelvo a las Abuelas lo que hicieron por mí?” Con los años, encontró la respuesta: contar.

“Con el tiempo entendí que la propia historia de las Abuelas nos puso a muchos en un lugar en el que era fundamental hablar. Por eso entrego todo lo que puedo en narrar lo que me pasó. Hablar se volvió un acto de rebeldía: en definitiva, yo nunca tendría que haber sabido quién era. Cuando cayeron las leyes de Obediencia Debida y Punto Final yo estaba en el Congreso. Esa misma noche fui a ver a mi abuela y le dije: “Vamos a poder empezar a reclamar por papá y mamá”. Y ella me respondió: “Bueno, ahora te toca a vos”.

Lucía sonrió y miró al público antes de tomar la palabra. Dijo que, a diferencia de Manuel, su camino había sido exactamente el inverso: de lo colectivo a lo individual. Contó que su militancia nació casi por curiosidad, allá por 2016, cuando comenzó a acompañar de cerca a las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, en particular a Norita Cortiñas. “Fue transitando esas rondas que me di cuenta de que yo también estaba buscando”, dijo, con la voz entrecortada.

Ese descubrimiento la llevó, en 2021, hasta Misiones. Allí, una mujer le relató historias de compañeros: algunos de militancia, otros de cautiverio. Entre recuerdos y nombres compartidos en la celda, Lucía empezó a reconocer que también había algo suyo en todo eso. “Ahí pude tomarlo como algo personal”, explicó. Ese mismo año, casi por azar, se cruzó en las redes con NIETES. Y todo cambió.

“De repente me encontré en una mesa con veinte pibes: algunos de 14, otros de veintipico. Yo tenía 32 y me sentía una señora —recordó entre risas—. Pero al presentarnos, era la primera vez que muchos decíamos en voz alta: soy nieto de tal, soy primo de tal, soy sobrina de tal. Era la primera vez que poníamos en palabras esas historias frente a personas que, a diferencia de la generación de Manuel —dijo, mirándolo—, no habían tenido que atravesar tantos años de lucha contra la impunidad para poder acceder a esa memoria.” Lucía hizo un silencio breve y concluyó: “Para mí, Nietes fue el espacio en el que lo colectivo empezó a sentirse también como algo personal”.

Mientras las preguntas iban y venían y la charla seguía su cauce, Buglione se detuvo en un punto clave. Retomó un comentario de Lucía y lanzó una pregunta que causó que el público asintiera al unísono :  “Hoy hay una fuerte presencia del relato negacionista, que cuestiona la cantidad de desaparecidos, relativiza los crímenes cometidos por la dictadura y reivindica ciertos simbolismos de esa época. Es un discurso impulsado desde el Gobierno nacional, pero que también refleja una parte de la sociedad. ¿Creen que es algo pasajero? ¿Creen que pone en peligro la convivencia democrática?”

El primero en responder fue Manuel. Tomó aire y habló con calma, aunque sus palabras cargaban malestar. “Me enoja, me angustia, me duele… pero también me moviliza. Yo pensé que había cuestiones que no íbamos a tener que volver a discutir, que ya estaban saldadas. Y en parte lo están. Pero el negacionismo no es solo un fenómeno argentino: el mundo entero está en un momento en el que… no sé si hay palabras para describirlo…”

“¿Facho?”, interrumpió Lucía con una sonrisa cómplice.

Manuel asintió. “Sí, facho resume todas las demás. Pero también creo que las redes sociales sobredimensionan esos discursos. A veces nos convencemos de que todo eso volvió y se instaló en la sociedad, y yo mismo dudo si es tan así. Lo que sí sé es que cuando hablo en otros países se hace muy evidente la magnitud de lo que logramos acá. No hay otro lugar en el mundo que haya ido tan al fondo de sus heridas como la Argentina. Somos un ejemplo. Otros pueblos atravesaron tragedias igual de terribles, crímenes imposibles de creer, y sin embargo no pudieron avanzar como nosotros en memoria, verdad y justicia.”

La charla se extendió por historias de vida, militancia, experiencias propias y también los nuevos rostros del negacionismo. Para cerrar, Buglione lanzó la pregunta final: “¿Cómo se interpela a esos jóvenes que quizás tienen otros intereses o no se sienten atravesados por esa historia?”

Lucía, en principio titubeando, tomó la palabra: “Hoy hay un contexto muy anestesiante que te empuja a quedarte encerrado: con el celular, la compu, los dos o tres amigos que ya conocés. Pero la intuición sobre la injusticia está en todos. No aparece de la nada, viene de la realidad que habitamos, de vivirla permanentemente. Hay que prestarle atención a esas alertas del cuerpo, escucharlas, compartirlas. Ahí se abre otra experiencia: la de darse cuenta de que no es algo que siente uno solo. Hay que apuntar siempre a la curiosidad, querer saber más, no quedarse esperando respuestas ya hechas. Trabajar la voluntad y animarse a acercarse a otros espacios, hablar con gente, conocer experiencias de organización. No creer en la desvalorización que nos imponen: no tener trabajo o un lugar donde estudiar no te quita la dignidad. Cada uno vale, y por eso, vale la pena luchar”.

Manuel la acompañó en la reflexión con una sonrisa enorme: “Lo colectivo es parte innata para que las cosas salgan bien. No tenemos las mismas oportunidades y hay que trabajar para que todos tengan una vida digna. Ser joven y no desafiar al sistema es casi un insulto. Después llega el mundo adulto, que a veces te atrapa en la quietud. El desafío es que vos no seas el sistema, sino que encuentres dentro de él lo que creas que conviene cambiar. Y entender que algunas cosas no tienen que seguir así solo porque siempre fueron así: hay que romperlas, reconstruirlas, inventar otras nuevas”.

De golpe, su voz se volvió más firme: “Si la juventud no está dispuesta a intentarlo, terminamos presos de un sistema que tarde o temprano te inmoviliza. Hay cosas que se pueden cambiar, y cada uno es responsable de que suceda o no. El futuro es de las nuevas generaciones: no pierdan el tiempo. Inténtenlo ahora. Aunque salga mal, lo importante es no quedarse quieto. Lo peor no es equivocarse: lo peor es no hacer nada. La vida, al final, es eso: probar, rebelarse, intentar. Lo que realmente duele es llegar a una etapa en la que uno diga: no lo hice”.

 La sala de TV Gabriela David estalló en un aplauso colectivo con palabras de agradecimiento. Luego de casi dos horas de intercambio, en el lugar habían quedado resonando estas últimas palabras y la certeza de que aún queda mucho por hacer.

Mitos y verdades sobre la Inteligencia Artificial

Mitos y verdades sobre la Inteligencia Artificial

El exdirector de la Fundación Sadosky, Fernando Schapachnik, habla sobre la confusión que se impuso en torno a la nueva herramienta tecnológica. También menciona la opacidad de su desarrollo económico y del impacto que puede tener en las industrias.

Hace ya tiempo que la noción de Inteligencia Artificial circula en las conversaciones cotidianas de gran parte de la población. Sin embargo, muchas veces se desconoce acerca de lo que se habla, más aún a partir de la emergencia de la Inteligencia Artificial Generativa. En diálogo con ANCCOM, Fernando Schapachnik nos ayuda a comprender los pliegues de esta tecnología y su relación con el sector industrial en Argentina.

 

¿Cuáles son las diferencias entre Inteligencia Artificial e Inteligencia Artificial Generativa?

La inteligencia artificial es una forma avanzada de la estadística. En base a la observación de un montón de de datos infiere patrones y sirve para hacer clasificaciones. Hay que pensarlo lejos de cualquier noción de un cerebro, de una forma de la cognición, que es una metáfora a veces empujada con la intención de confundir. En los últimos años utilizando unas combinaciones bastante sofisticadas de esta misma tecnología, apareció la Inteligencia Artificial Generativa, la cual, si nos atenemos a la definición, se trata de la posibilidad de que a partir de una cantidad pequeña de información -por supuesto siempre habiendo sido entrenada con enormes volúmenes de datos- genere un objeto de cierta categoría en vez de preguntarle a qué categoría pertenece el objeto. Por ejemplo: le decis “dame una foto de Jose con un sombrero mexicano”. Entonces, funciona al revés de la operación de darle una foto de Jose con un sombrero y que diga “Esta persona es José con un sombrero”. Un ejemplo común es la versión de texto que todos conocemos, los famosos chatbots, lo que hacen es simplemente decir cuál es el texto que tiene mayor chance de ser la continuación de lo que vos le venís diciendo, dados los datos con los que fue entrenado.

 

¿Qué es la Inteligencia Artificial General?

Bueno, eso que describí anteriormente funciona sorprendentemente bien y gracias a algunas argucias de los datos de entrenamiento nos habla de una manera confidente, cercana. Hay una intencionalidad de antropomorfizar eso y que se presente como si fuese un asistente, un ser humano, alguna cosa intermedia. Pero debemos tener en cuenta que es solo un predictor de texto. En los albores del campo de la Inteligencia Artificial aparecía esta idea de generar una máquina que razone como un ser humano. A esa búsqueda se la llama la Inteligencia Artificial General.

¿La Inteligencia Artificial es inteligente?

Te respondo con una pregunta: ¿los submarinos saben nadar?

¡No!

¿Por qué dirías que no? Si se logran desplazar debajo del agua. La pregunta acerca de si los submarinos nadan es irrelevante. Hay una cuestión, digamos, marketinera. A mí a veces me gusta jugar con las palabras y decir que la Inteligencia Artificial es más artificial que inteligente, pero eso no significa que no tenga capacidades. O sea, es una tecnología que tiene algunas capacidades. De vuelta, no toda la Inteligencia Artificial es la Generativa. Los humanos estamos todo el tiempo elaborando un plan. Si vos vas a agarrar un vaso de agua de la heladera, también elaborás un plan. Lo hacemos de manera inconsciente y solo ponemos esfuerzo cuando es más sofisticado. Todo el tiempo estamos planificando para llevar adelante lo que queremos. Las computadoras no pueden hacer eso. Hoy en día no lo pueden hacer, solo para casos muy específicos. Ejemplo, un piloto automático de un auto o de un avión. Han sido programados para esa tarea en particular.

 

¿Crees que existen falsas promesas o expectativas exageradas en torno a la implementación de la Inteligencia Artificial Generativa en el sector industrial, particularmente en las pymes?

Lo que me parece que está pasando en las pymes argentinas es producto de la fama que ha ganado la Inteligencia Artificial Generativa y que ha opacado el otro tipo de Inteligencia Artificial. Entonces un montón de pymes no saben que podrían con poco esfuerzo económico conseguir un sistema, por ejemplo, de control de la calidad de lo que producen. Está lleno de casos en el país que lo han hecho. Yo ahora estoy trabajando en la CIC (Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires) y acá se han hecho un montón de implementaciones con pymes de la provincia. Pero en general es algo que no se conoce. Esa es una de las funciones de instituciones como el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), acercarse al tejido industrial y hacer difusión de las capacidades tecnológicas que podrían incrementar la productividad de las empresas argentinas. Además, lo que también a veces pasa en simultáneo, no necesariamente de parte de las mismas empresas, es que empresas que son por ahí un poco más grandes dicen: ‘Tengo que hacer algo con IA’. Como si eso fuese un imperativo. En esos casos siempre están pensando en la Generativa. A mí me gusta pensar de manera estratégica, esto significa preguntarte acerca del objetivo que tenés y buscar la mejor herramienta para eso. Pues sino parece que uno va con una herramienta en busca de un problema.

¿Me preguntás si la Inteligencia Artificial es inteligente? Te respondo con una pregunta: ¿Los submarinos saben nadar?

Fernando Schapachnick

¿Se relaciona con una lógica de mercado vinculada con el dumping?

Es probable. Más que en el dumping, lo que pensaría es que el modelo de negocios sustentable de estas grandes empresas de Inteligencia Artificial Generativa no queda para nada claro. Porque los costos son muy altos y para que el servicio sea atractivo lo tienen que ofrecer a un precio económico. No queda claro que eso cierre sin el constante influjo de inversión. No digo que no, lo que digo es que no es para nada obvio que eso así sea. Entonces, parte de las promesas tienen que ver con buscar rodar este dinero. Los grandes inversores por ahora renuevan su fe y siguen invirtiendo. Por ahora.

 

¿Cuáles consideras que son los usos interesantes de la Inteligencia Artificial en la industria?

Por ejemplo, si tenes una línea de producción de zapatillas y le mostrás un montón de videos de zapatillas que están correctas, puede detectar las que no coinciden con ese patrón y señalar una falla de producción. O en el sector de la salud, le das un montón de placas básicas de personas sanas y de personas que desarrollaron alguna enfermedad y con eso señala el diagnóstico médico. O sea, es importante también recordar estos usos, industriales, en diagnóstico, son usos productivos muy válidos que no tienen el problema de los sesgos, en general tampoco tiene grandes problemas de consumo energético y en casos como el de la producción en serie de zapatos, por ejemplo, sirve para hacer menos desgastante el trabajo humano.

 

¿Qué lugar pensas que debería ocupar el Estado en la regulación y el desarrollo de la Inteligencia Artificial en la región?

Yo creo que hay que regular la Inteligencia Artificial y que para que esa regulación sea efectiva sería conveniente avanzar y hacerlo de manera regional. Eso por un lado. Habiendo dicho eso, creo que nuestro país tiene que tener una estrategia de desarrollo. Lo que hay que hacer es fortalecer el entramado científico tecnológico, lejos de cerrar el INTI hay que multiplicarlo. Ahora, la Fundación Sadosky, institución que yo dirigía, está en un estado calamitoso, está en coma. Está comandada por un grupo de ignorantes. Por el contrario, a esas instituciones hay que prestigiarlas, son las que tienen la capacidad de hacer que esta tecnología llegue a buen puerto, con potencial y que mejore la productividad de las empresas argentinas, como decíamos antes. Y además, creo que la Argentina se tiene que dar una estrategia de inserción en la cadena de valor. Es un tema largo, escribí hace poco una nota para NODAL. En síntesis, en los países de industrialización tardía como el caso de Australia, los caminos más virtuosos que conocemos tienen que ver con el uso inteligente de sus recursos naturales. En principio es necesario hacer una transferencia tecnológica e ir aprendiendo cada vez más, ir convirtiéndose en líderes en esas tecnologías.

Y por supuesto, poniéndole condiciones a las empresas. Por ejemplo, al principio Noruega les exigía a esas empresas que un cierto porcentaje de los productos tendrían que ser comprados en Noruega, ahora, ya más consolidada, les exige un porcentaje más grande.

 

¿Podrías señalar los principales puntos a tener en cuenta para el desarrollo estratégico nacional del sector?

Nosotros podríamos intentar hacer algo parecido, utilizando nuestras grandes extensiones de territorio en el sur, nuestra disponibilidad de energía, nuestro nuestro clima frío para tratar de que se radiquen las Data Center, pero eso tiene que ser de manera condicionada, no puede ser de manera entreguista como plantea Javier Milei. El condicionamiento por un lado tiene que ver con la protección de la emisión de divisas y por otro lado con que le brinden servicios a tarifas diferenciadas a las empresas argentinas. Porque sino cada vez que una empresa argentina utiliza algunos servicios hay dólares que se van para para afuera y eso en la Argentina es un problema muy conocido, el famoso problema de la restricción. Esa es una posible estrategia de desarrollo para nosotros.

“El punto al que llegamos es consecuencia de lo que hicimos o no hicimos”

“El punto al que llegamos es consecuencia de lo que hicimos o no hicimos”

El sociólogo Daniel Feierstein reflexiona cómo la desaparición de Santiago Maldonado puede analizarse como punto de inflexión en la sociedad argentina. En Murales, la novela gráfica que acaban de publicar junto al artista Juan Soto, retratan el inicio de un proceso de deshumanización.

El Doctor en Ciencias Sociales, Daniel Feierstein, junto al ilustrador Juan Soto, publicaron Murales: Una historia sobre Santiago Maldonado. A través de ilustraciones, esta novela gráfica muestra a la sociedad argentina atravesada por un desaparecido en democracia luego de que la comunidad de Pu Lof de Cushamen fuera reprimida por Gendarmería el 1 de agosto de 2017 y el cuerpo sin vida de Santiago Maldonado apareciera 77 días después.

Esta obra, fue el punto de partida para dialogar con Feierstein sobre la relación entre aquel hecho y el contexto actual: “En Murales nos interesa mostrar qué pasó socialmente con el caso de Santiago, porque entendemos que fue un quiebre, un punto de clivaje en lo que fue capaz de hacer y dejar de hacer la sociedad argentina en estos últimos años en relación a una nueva desaparición”, explica el sociólogo y escritor en una entrevista con ANCCOM, el día del octavo aniversario de la desaparición de Santiago Maldonado.

“Siempre me llamó mucho la atención que la primera reacción de la sociedad ante la desaparición de Santiago Maldonado fue de mucha solidaridad. Porque justamente hay una significación de lo que implica una desaparición en la Argentina. Aquellas primeras acciones de personas tomando lista y llamando a Santiago, ya sea en guardias de hospitales, docentes en las aulas o mesas reservadas en restaurantes, fueron una forma de presencia muy fuerte. Pero también allí surgió la contraofensiva de las derechas. Noté un punto de giro, que identifico ya en la segunda mitad de 2017, y que provoca un cambio en la sociedad argentina principalmente a partir de la respuesta del Gobierno nacional, entonces dirigido por el PRO, ante el caso Maldonado: por ejemplo, grupos de padres que intervenían en las escuelas para impedir que los docentes puedan trabajar el caso con sus estudiantes. Lo preocupante es que fueron exitosos los intentos y los mecanismos que se utilizaron para desarticular y convocar a la sociedad a sacar lo peor de sí. Ese gato en el que nos transformamos”, explicó Feierstein haciendo referencia a las metáforas que aparecen en el libro.

¿La ruptura de los acuerdos sociales básicos de convivencia fue mucho antes de la llegada de La Libertad Avanza al poder?

En la actualidad hay una telenovelización de la política que se centra en la persona que ejerce la presidencia, y que hace que el análisis social pase por, en este caso, la figura de Javier Milei, quedando reducido al planteo sobre si Milei es o no fascista. Pero en realidad, el proceso es anterior y lo excede a él. Cuando en La construcción del enano fascista en 2019 comienzo a identificar ciertos procesos y prácticas sociales fascistas, Milei no tenía aún trascendencia política. Por eso, me parece tan importante poner el foco sobre la desaparición de Santiago Maldonado, porque la que sí tiene relevancia política cuando este proceso comienza, y que es incluso la que produce el giro dentro del propio partido del PRO es Patricia Bullrich. Ocupando ella el cargo de Ministra de Seguridad en 2017, produce un cambio que vuelve a retomar con este nuevo gobierno e intenta profundizar aún más. Que es la legitimación social de la lógica de represión como parte de la vida cotidiana, que es lo que estamos viviendo todos los miércoles en las marchas de los jubilados, y que hace a este proceso de degradación social que fue germinando durante una serie de años, pero que tiene ese punto de clivaje con el caso Maldonado. Luego, el personaje de Milei viene a sumarse y a conducir este proceso que es previo a él y que lo excede. Pero si nos centramos solo en su persona dejamos de tener la visión panorámica para comprender todo lo que permitió la emergencia de este momento político.

 

Hay una relación directa entre lo que analizas en La construcción del enano fascista y la nueva propuesta de Murales.

Totalmente. El proceso de crisis involucra un montón de dimensiones que los libros ponen a dialogar. Por un lado, el proceso que se cuenta en Murales, el desinterés general sobre lo que pasa en nuestra sociedad, que no se da solamente en uno mismo como individuo, sino también en los propios protagonistas de la historia. El encierro en nuestra individualidad nos vuelve cómplices de los hechos que estamos viviendo, y queda representado en esta metáfora de cómo quienes son indiferentes al sufrimiento se van convirtiendo en gatos durante la historia. Por otro lado, el proceso que aborda el libro de 2019, sobre cómo los progresismos y las izquierdas perdieron la capacidad de ser interesantes y atractivos para interpelar a la población, y de construir horizontes utópicos, volviéndose esencialistas en términos identitarios.

 

¿Cómo se inmiscuyen el proceso global de descrédito democrático y los nuevos emprendimientos políticos de derecha con la historia argentina tan potente en materia de derechos humanos?

Por un lado, está el proceso global con estos dos niveles, la crisis de los progresismos y el desarrollo de una nueva derecha neofascista, que son procesos generales y se van replicando localmente con varias similitudes. Pero después, está la particularidad de nuestro país por los elementos específicos de la crisis de ese sistema político y de nuestras relaciones sociales, que es la hipótesis en la que Murales hace foco. Si se mira hacia atrás, a lo largo de los distintos gobiernos se puede observar cómo, de manera gradual, la promesa del retorno democrático no se cumplió. Con la democracia no se comió, no se curó ni se educó. El gran consenso postdictatorial que colocaba el valor en el funcionamiento institucional como herramienta fundamental en la vida del ciudadano se fue degradando a lo largo de estos 40 años y entró en crisis cuando no pudo resolver ninguno de los tres niveles que Raúl Alfonsín proponía. Creo que eso explica el desencanto actual con la política, el bajo nivel de participación en las últimas elecciones. Y se asoma como una continuidad a futuro lo cual reviste enorme gravedad porque es la base sobre la cual surgen o se desarrollan estas corrientes más neofascistas. Quizás el kirchnerismo es un punto de pausa en la medida en que logró detener el proceso de destrucción por lo menos del poder adquisitivo, pero no lo pudo hacer en el caso de la salud y la educación. No ha logrado revertir en 12 años de gobierno todo lo que había sido el proceso de destrucción de los 30 años previos y que va a seguir incluso un poco durante el kirchnerismo y sobre todo después.

 

¿Se puede hacer alguna estimación de lo que pueda suceder con las figuras de derecha como Milei en, al menos, lo que queda de su gobierno?

No creo que sea tanto lo que pueda suceder con el presidente sino con nosotros mismos como sociedad. En la medida en que logremos establecer estrategias para que emerja lo mejor de nosotros, en vez de lo peor, vamos a lograr que se comience a producir la desintegración del fenómeno libertario. Por eso me parece fundamental entender que los regímenes políticos son consecuencia de lo que una sociedad hace o deja de hacer. El orden es inverso. No es que el presidente es el responsable de lo que pasa en la sociedad, sino que su figura es reflejo y expresa lo que al conjunto le sucede. Entonces lo importante es lo que hagamos nosotros y no la figura presidencial. Por ende, es fundamental recuperar la fuerza política para producir una transformación, entendiendo que este punto al que llegamos es consecuencia de lo que hicimos o lo que no hicimos, y tenemos la responsabilidad de transformar eso.

Un llamado de advertencia pintado en colores

Publicada por las editoriales Marea y Hotel de las Ideas, Murales, la novela gráfica de 144 páginas relata el viaje al sur argentino que inician tres amigos luego de sensibilizarse con la historia de un joven, Santiago, que fue visto por última vez con vida en la represión de Gendarmería sobre la comunidad mapuche Pu Lof de Cushamen, que reclamaba por sus tierras ancestrales, en Chubut el 1 de agosto de 2017. “Los protagonistas tratan de explicar qué fue lo que sucedió a nivel social con el caso Maldonado. Hay cierta inspiración en la experiencia de Juan -Soto- que conocía a la familia Maldonado porque es oriundo de 25 de Mayo, pueblo de donde era Santiago, y al igual que él cursaba sus estudios universitarios en La Plata” -explicó Feierstein, escritor de ensayos y textos académicos que se acercó por primera vez con esta publicación a la escritura de guiones para novela gráfica, y agrega-: “Toda mi vida fui lector y fan de las historietas”.

En las páginas se suceden técnicas de dibujo diferentes. Las más abstractas ayudan a representar a los significantes más monumentales, a los desaparecidos y a las grandes movilizaciones de derechos humanos que en la década del 70 y luego, en 2017, reclamaron por los desaparecidos. El abanico de colores también juega lo suyo y el negro colabora con el protagonismo de los momentos de horror y vacío. Hay rostros desdibujados en la muchedumbre, pero también otros cuyas expresiones se dejan ver más claramente: son los que durante la historia transmutan y se metamorfosean en gatos. Hay una sociedad que comienza a hacer oídos sordos a la desaparición y la injusticia, que elige el camino fácil de ignorar lo que le sucede al de al lado. El peligro lo corremos todos, y uno mismo ve cómo quienes lo rodean comienzan a transformarse.

Murales, concluye como un llamado de advertencia pintado en colores. Colores como elegidos por Santiago Maldonado para las intervenciones callejeras en su ciudad natal, en un intento de detener el proceso de metamorfosis que lleva a una sociedad a transformarse en una manada de gatos que se acurrucan en la ignorancia y amasan el desinterés. Esos murales, los de Santiago, declarados patrimonio cultural de la localidad luego de su desaparición y restaurados para preservar su memoria, finalmente fueron demolidos en noviembre de 2024 por el intendente local, el libertario Ramiro Egüen, con la infructuosa intención de borrar su memoria. Una tarea que Murales de Feierstein y Soto denuncia y revierte con ideas en dibujos a color.

«La tecnología hace que la música pierda valor»

«La tecnología hace que la música pierda valor»

Jero Jones lanzó su primer disco,»Circuitos», una excusa para hablar del impacto de las redes sociales y las plataformas de distribución en la producción artística. ¿Democratización de la producción o basurero cibernético?

Argentina tiene una dualidad sonora: lo mainstream y la escena de nicho. Por la segunda, que se encuentra oculta, transitan artistas que están comenzando a despegar. Jero Jones forma parte de ese mundo. Recientemente estrenó su primer álbum, Circuitos, y aprovecha esta charla para dar opiniones fuertes y valientes sobre cómo impactan las nuevas tecnologías en la cultura musical y la calidad de su producción.

 

Vos tocas todos los instrumentos en tus canciones ¿Cómo es el proceso de, primero componer, y después grabar todo un disco? ¿Es solitario?

Cuando arranqué yo tenía una banda de secundaria que no iba mucho con mi onda, no eran tan músicos. Cuando se frustró ese proyecto de banda, dije “bueno, me hago solista, yo soy el que realmente quiere hacer esto”. Empecé a componer, grabé con Nelson Pombal que fue quien le produjo el anteúltimo disco a Charly, Random. Me dijo: “si sabes tocar todos los instrumentos grabalo todo vos”. Entonces empecé a grabar todo, bajo, guitarra, batería, teclados, sintes. Y ese fue el primer proceso de grabación mío, profesional. Estuvo buenísimo, Transferencia también, pero se sentía un poco solitario. A lo último de Transferencia empecé a invitar a algunos amigos que me daban ideas, inspiraciones. Yo fui variando mucho mi estilo. Todo eso fue a través de la gente que me crucé y que me inspiró. Hubo un punto en que dije “Puedo grabar todo yo solo, pero no quiero hacerlo todo yo solo”. Circuito tiene un poco más de invitados. Tiene invitados en la batería , en la guitarra, en la voz. Ahora justo estoy laburando en un EP nuevo que va a salir este año. Se llama ¿de qué hablamos cuando hablamos de amor? Tiene tres colaboraciones, las voy a spoilear. Una con Cata Ammaturo, otra con Raybet y otra con Lola de Homogénica. Yo siempre pensé que en la colaboración uno siempre tenía que ceder al estilo de otro, uno va a estar principal y otro secundario. Pero no sé si es necesariamente así. Uno aporta lo suyo y se hace lindo. Es lindo hacer arte en colaboración, cosa que no hice al principio pero ahora estoy haciendo y me gusta mucho hacerlo.

 

Te daba cosa perder tu estilo dentro de tanta gente

Exacto, pero al final no. Era un miedo hipocondríaco. Pero al final se soluciona bastante fácil.

 

¿Cómo es el proceso creativo de sentarse a componer?

Cuando arranqué miraba una película, leía un libro, me inspiraba con algo en particular. Me acuerdo que una canción del primer EP, El hijo de la bestia, salió después de que vi Bohemian Rhapsody, no sé por qué, me acuerdo patente de eso. Pedro Raúl fue después de que escuche por primera vez La Grasa de las Capitales de Charly. Las primeras canciones mías surgieron a través de inspiraciones fuertes. Las de ahora son un poco más libres. Digo “hace mucho que no me siento y compongo un tema”, me siento y sale un tema. Antes yo componía mucho más de influencias, ahora son muchos más eventos personales. Ya tengo una fórmula propia.

Recién mencionaste tus dos eps anteriores: Transferencia y Hollywood está lejos de casa. Hay muchas continuidades con Circuito. ¿Cuáles crees que con las rupturas?

Los dos eps que hice me gustan, los he escuchado bastante. Pero, como te decía, se ven mucho las influencias y no encontraba mi sonido original, que siempre está en búsqueda. En Transferencia escuchaba mucho Devo, Crafter, The Human League, The Cure, Sumo. Se ve ahí, las influencias. Creo que con Circuito la ruptura es que juego un poco más y hago lo que yo quiero un poco. Hay una canción de conga y una canción más disco setentero. Hay mucho de LCD Soundsystem, es una banda que me empezó a gustar después de Transferencia. Encontré más libertad en la creación y en la producción, esa es la ruptura creo yo.

 

Vos te insertas en un ambiente en donde el sonido que lo caracteriza es muy distinto al tuyo. Moscú, por ejemplo, con Sakatumba, Winona, Ryan. ¿Cómo te recibe el público en ese contexto?

Creo que fue en 2022 que arranqué. Se notaba mucho la diferencia, tenía una canción en mi set que era Bossa Nova, nada que ver. En ese momento era la pospandemia, era más pospunk, más shoegaze. Son géneros que me gustan, que los empecé a escuchar pero que nunca me identifiqué. Yo siempre me consideré una persona más popera, desde los tres años que bailo Michael Jackson. Al principio hubo un forcejeo, un tire y afloje con el público. Tocar después de Mujer Cebra es medio raro. Son dos curadurías musicales distintas. Siento que al final se puede encontrar una linealidad. Homogénica es una banda con la que me encanta compartir, encontramos mucha sintonía pop. Es una banda que me gusta mucho. Hay que encontrarle la vuelta más estética, porque está lo musical pero también lo estético. Por ejemplo, yo podría hacer una fecha con  Ryan porque hay una cosa sin escrúpulos que tienen ambos proyectos que puede funcionar. Pero al principio fue un tire y afloje, medio “me siento fuera de lugar acá”. Después fui haciendo más mi propio camino, no tanto meterme ahí en la escena. Siempre sentí que estaba siendo parte de ese grupo, de esa coyuntura musical.

 

Esta escena que estamos hablando está muy distanciada de lo Mainstream. ¿Cómo lo ves a futuro este proyecto?

Todas estas bandas empezaron a surgir después de la pandemia. Nunca fueron mainstream. Cuando tenía 16 años, lo mainstream era el reggaeton, Maluma, Ozuna, Duki, el trap. Ese consumo musical, que a mí me parece un poco vacío de contenido más que nada, musicalmente puede haber riqueza. Siento que el rock perdió en ese momento contenido que ahora lo está volviendo a obtener con todas estas bandas que surgen. Si bien todas quieren ir para adelante y quieren hacer conocer su proyecto y eso requiere una adaptación en el sistema y jugar según las reglas de juego y venderse un poquito, pero de igual forma siento que el contenido está y eso le hace muy bien a la música y a la cultura argentina. Winona en Obras, llenar Nicetos, que cada vez se convoque más, que cada vez haya más público. La gente quiere ir a ver bandas, quiere estar activamente en algo, quiere formar parte de algo. Antes había gente que le gustaba música distinta a los mainstream pero no había una escena a la cual decían: “Bueno, vamos a ir a ver bandas”.  Siento que eso cada vez se está haciendo más masivo y en estos momentos más trágicos del país la gente quiere formar un sentimiento de comunidad. Le tengo fe a eso, le tengo esperanza. No sé en cuánto tiempo, no puedo hacer una proyección. No sé si se va a volver mainstream al trap o al reggaeton porque creo que esto va a seguir estando, lamentablemente.

Sakatumba, que tocó en el Quilmes, puso un cartel gigante que decía: “Escuchar trap arruina tu salud mental”.

Y bueno, un poco sí. Yo en un momento era conservador sobre esto. Hay música de trap que a mí me gusta. Hay cosas muy ricas en ese estilo. Hay otras cosas que son muy pobres. Las letras misóginas, los ritmos repetitivos. Solo ritmo es, no tiene armonía ni melodía. El rock, no el rock Pappo, la cultura rock como seguí tus ideas, hacer lo que vos querés, yo creo que le hacen bien a la cultura. En el trap y el reggaeton no está tan en eso. Ahora los músicos de trap se están volviendo un poco a esa. El género que siempre marcó esas tendencias y esa libertad de hacer cosas es el rock porque no tiene tantos escrúpulos. Eso está volviendo un poco creo yo.

 

En este contexto, ¿qué tan bien pensás que le hace la tecnología a la música y al arte en general? Muchos hablan de democratización del arte ¿Vos pensás que es así o es una mentira?

Es una dicotomía lo que pienso: la tecnología ayudó a que pueda conocer música de Japón o pueda subir una canción a Spotify gratis; antes tenías que firmar con un sello, te tenían que ver, les tenías que gustar, muy reducidas las posibilidades de publicar tu música. Hoy en día podés hacerlo, hacerte conocer a través de reels, tik toks o formar una comunidad propia y no necesitar de alguien más arriba. Ese es el lado bueno. Pero leí un texto de Boris Groys hace poco que hablaba de la producción y la ejecución. Antes la producción era más privada, personal: yo en mi cuarto componiendo el tema. Hoy en día la producción del arte es una exhibición. Tenés que mostrar, tenés que estar todo el día subiendo contenido, mostrándote al otro para venderte. Ahora es constantemente producir, producir, producir. Es un poco más exhibicionismo de la producción creativa. Es un poco también lo del freelance. Antes la gente se quejaba porque tenía  que ir a laburar ocho horas en una fábrica pero ahora está la autoexplotación y para mí con la música pasa exactamente lo mismo. Te explotaba el sello y ahora te autoexplotas vos. El músico independiente que es diseñador, crea videos, crea fechas. Eso lo generó un poco la tecnología. Siento que la tecnología hace que la música pierda valor.

 

¿En qué sentido?

En esta facilidad de encontrar la música. Tocar un botón y escucharla. Porque hay un laburo muy grande detrás de eso. Pierde un poco el sentido del valor de la música. No sé si masivamente o tan directamente, pero indirectamente sí. Antes, mi viejo me contaba, que tenía que esperar a la radio. Ponía el cassette y esperaba que el DJ diga: “Bueno, ahora pasamos Don’t you want me de The Human League” y ponía la lapicera y rebobinaba para que se grabe en el cassette y robe el mixtape de la radio. Era una aventura conseguir la música o tener el físico que hoy en día no se tiene. Spotify le paga migajas al artista. El arte está muy precarizado, todo se hace a pulmón. Creo que el arte perdió un poco de valor con esto de la tecnología. Como hay tanta oferta y es tan accesible, aunque siga habiendo mucha demanda, el precio cae, el artista no recibe lo que merece en este sistema que necesitamos vivir de esto. Esto quizás es un poco más tradicionalista pero creo que hay algo ahí subliminal que pierde valor.

 

¿Vos creés que la democratización es más por el lado del oyente que del artista?

Exacto. Yo creo que el lado malo de la democratización es que se vuelve un basurero cibernético de arte que quizás puede estar increíble pero no tiene el alcance que necesita porque es un basurero de contenido. Se termina convirtiendo en contenido, es un mar de cosas que sube cada día. Para que eso llegue al alcance que querés tener, debés venderte a las reglas de la tecnología. La gente puede conseguir un montón pero el artista se ve dificultado

 

En esta felicidad de publicar arte, ¿pensás que el músico perdió el respeto que tenía hace 60 años?

Me vas a hacer entrar en un mundo muy conservador. Yo creo que sí. ¿Qué es ser artista? Esta está cultura en la que el actor hace música porque le pinta y hace música tonta. Pero también hay música tonta que vende. A mí me encanta la música tonta, no estoy criticando. Pero hay una facilidad de que todo el mundo es artista, todo el mundo es cantante, todo el mundo es guitarrista y quizás eso porque se perdió un poco el respeto. Quizás eso es bueno, quizás eso es malo. Todo el mundo hace música pero si todos somos músicos entonces no somos todos músicos. Un poco la frase de “Los Increibles”: “Si todos son super nadie lo va a ser”. Hoy en día los artistas no tienen tanto respeto porque son más de vidriera. Hay tango de vidriera, hay jazz de vidriera, hay rock de vidriera. Yo creo que la música pop hoy en día, el más mainstream, hace que la gente que escucha música diga “esto no lo puedo respetar, esto lo voy a bailar a la discoteca”. El Mainstream antes era Charly García, música elaborada. Ahora la música elaborada es la  que se va a bailar a la discoteca. No hay tanta producción pero no estoy en contra de la música pop.

 

¿Para vos este cambio musical es un reflejo de la sociedad?

Sí. No sé si fue después de la caída del muro de Berlín. Hace poco leí un texto que decía que después de los 2000 no hubo innovación en la música, era todo influencia, reciclaje de cosas pasadas. Yo siento que el consumidor pide cada vez menos al artista, menos innovación, menos a cambio. Los artistas hacen lo que quieren porque el espectador no le pide nada, entonces el artista no encuentra un mercado, una colectividad, un grupo. El artista hace lo que quiera, que es lo que le gusta a él, que es la música del pasado. Hay un punto en el que decis: “Esta todo creado, che”; pero no está todo creado. Hay un montón de notas que se pueden inventar, armonías que se pueden crear. Hay canciones que son conocidas durante un mes y después hay que hacer otra canción. Le preguntas a una persona de un tema que salió hace ocho meses y dice: “Uh, re viejo”. La cantidad y la calidad se divide para mí. Hay mucha cantidad de cosas y esa vorágine de subir, subir y subir, y de que la gente quiere todo ya hace que pierda un poco la calidad de las cosas. El artista deja de ser solicitado como en el pasado. A Charly le criticaron el primer disco de Seru Giran que es una obra de arte.

 

Dijiste algo que me interesa que es Moscú: ¿Vos crees que es una familia?

Yo voy a Moscú hace cuatro años. Ya me hice amigos. Es algo lindo. Cuando terminé el secundario empecé a conocer a gente con gustos similares. Estamos todos acá por lo mismo, vamos por el mismo camino. Moscú es como una casa, siempre te recibe con los brazos abiertos y la gente. Me encanta tocar ahí. Lamentablemente cierra las puertas ahora. Esto sin duda me lo voy a quedar para toda la vida. En el momento lo tomas con naturalidad, pero después decís “guau, esto no es fácil de conseguir”. Algo como pasaba en los 80, cuando iban a bares todos los de New Order, Joy Division o La Paz en Capital. Hay algo que se creó ahora que hace mucho no pasaba y espero que se siga manteniendo un poco.