Un abrazo por la memoria

Un abrazo por la memoria

Los trabajadores del sitio de la memoria ex-Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio Virrey Cevallos convocaron a una asamblea pública este lunes 13 contra los despidos de todos sus trabajadores, ordenados por el secretario de Derechos Humanos Alberto Baños.

—Empecemos a sentarnos en el piso así entramos todos- dispuso una mujer para organizar el poco espacio que quedaba en un garage del barrio de Monserrat. La gente ya había ocupado la bicisenda que pasaba frente al ingreso, cortando el paso de ciclistas furiosos que echaban puteadas a toda velocidad. Quizás no conseguían leer lo que decían los carteles de estos “desubicados”, o no llegaban a escuchar lo que los “imbéciles» que no estaban sobre la vereda, como corresponde, decían por el micrófono. Quizás no se percataban, al igual que los vecinos del barrio en su momento, que detrás de ese garage, sobre la calle Virrey Cevallos, funcionó un centro clandestino de detención, tortura y exterminio durante la dictadura cívico-militar. «En esa época, mi viejo tenía el local a la vuelta. Nunca supo lo que pasaba ahí dentro hasta que se recuperó como espacio para la memoria», contaba Franco, dueño de la cancha de padel frente al centro.

El Virrey Cevallos convocó a una asamblea abierta por su situación crítica: todos sus trabajadores fueron despedidos por la Secretaría de Derechos Humanos y la tajante directiva del «No hay plata». Para quienes sostienen el funcionamiento del centro desde hace veinte años, no es casualidad el brusco ataque al espacio de memoria más pequeño de los siete -más el museo ex-Esma- que hay en la Ciudad de Buenos Aires. Un eslabón fácil, pensaban, sin considerar la comunidad que florece cada vez más rápido para defender a la Memoria, Verdad y Justicia. 

Frente a las muestras de apoyo de los distintos sindicatos, agrupaciones y autoconvocados, también hay organización. El Virrey Cevallos convoca a un festival junto a los demás espacios para el próximo 25 de enero en su mismo centro: «Allá está nuestra compañera para anotar a todos y todas que tengan algo para ofrecer y participar; puede ser un espectáculo, algo para vender, lo que sea. También les recordamos que si trabajan o conocen a dirigentes políticos, o sindicales, o agrupaciones que les parezca importante que conozcan el centro, los invitamos a enviarnos un mensaje para organizar visitas guiadas. Habitar estos espacios es lo que los mantiene vivos», dijo Malena, una de las trabajadoras despedidas. El próximo sábado 18 de enero habrá una visita guiada para quien quiera acercarse.

“No vino tanta gente como esperaba”, expresó un vecino del barrio, algo desencantado. Las 10 mil personas que asistieron al pasado festival contra el cierre del Haroldo Conti dejó la vara alta y esperanzada. Sin embargo, en la cuadra del Virrey Cevallos no dejaban de aparecer abrazos espontáneos, sentidos, con camaradería. 

—¡Qué hacés, Rolo! -gritó un hombre emocionado al encontrarse con su compañero de marchas. También estaba Araceli, la mujer mayor que vende sus llaveros en todas las convocatorias: «Esta es mi fuente de ingreso, con la jubilación no me alcanza. A veces no puedo estar en todas, pero intento participar y colaborar siempre. Hace poco le llevé llaveros de pañuelos blancos a las Abuelas para que pudieran recaudar algo más con ellos», dijo mientras señalaba la mercadería que produce junto a su nieta.

Quizás, el vecino de más arriba no se encontró con el mismo escenario populoso de la ex-Esma; pero en esa oscura casa del barrio de Monserrat, el amor y el apoyo de la comunidad se contagiaban en la lucha por mantener viva una causa todavía sin concluir. 

«Nosotros nos estamos yendo de a poco, pero hay que seguir estando», le dijo un señor con boina y bastón a un joven compenetrado con las palabras del adulto. Lo marcaron, porque al poco tiempo no aguantó decirle a sus dos compañeros: «Me parece importante que vengamos el sábado que viene. Tenemos que ser más la próxima vez». 

El gobierno libertario arrasó a la Secretaría de Derechos Humanos

El gobierno libertario arrasó a la Secretaría de Derechos Humanos

El último día del 2024 bajo el eufemismo de reestructuración, Milei cerró el Centro Cultural Haroldo Conti y despidió a medio centenar de trabajadores. En toda la Secretaría, en 2024 cesantearon a 400 personas.

Las vísperas de la celebración de Año Nuevo son fechas en las que las personas suelen relajarse. Ya pasó la Navidad, el calendario está en la recta final y solo resta juntarse con familiares, amigos y seres queridos para levantar las copas. Sin embargo, para los trabajadores del Centro Cultural Haroldo Conti y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación el epílogo del 2024 tuvo un sabor amargo.

Ese mismo 31 de diciembre, a horas del brindis, muchos de ellos recibieron una comunicación por WhatsApp que les indicaba que a partir del 2 de enero tendrían que realizar “guardia activa” desde sus hogares y que habría despidos. No había nombres, ni siquiera una comunicación oficial por parte de las autoridades del área, bajo la órbita del Ministerio de Justicia a cargo de Mariano Cúneo Libarona, por lo que la incertidumbre fue el factor común del cierre del 2024 y el inicio del 2025.

Ante tantas dudas, los trabajadores del espacio ubicado en el predio donde funcionó la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) –uno de los principales centros de tortura y exterminio de la última dictadura cívico-militar– asistieron normalmente a su trabajo y se encontraron con el edificio cerrado y la indicación de que fueran a la Secretaría de Derechos Humanos.

Allí, se encontraron con una muralla de policías que, celular en mano, revisaban quienes aún tenían trabajo y podían ingresar y quiénes eran los que no corrían con la misma suerte. “Esa fue la manera de enterarse. Además de echar gente a fin de año, lo hicieron con un método muy cruel”, detalla a ANCCOM Matías Cerezo, quien trabaja desde hace 15 años en el Centro Cultural Conti.

Desde el vamos, el accionar de la Secretaría de Derechos Humanos, a cargo de Alberto Baños, causó malestar. No solo por dejar, al menos, 40 familias en la calle apenas arrancado el año y sino también por las formas, dignas del gobierno del que integra. “Recién esta semana mandaron la lista de quienes quedaban, no de los despedidos. Y siempre a través de una comunicación no oficial”, resalta Cerezo, quien es director de proyectos culturales de la institución.

“Baños dice que no se cierra el centro cultural, pero que hay una reestructuración y por eso hay una ‘guardia activa’. Yo te digo que es imposible que funcione el centro cultural con la cantidad de gente que quedó”, analiza.

“Sobre todo por la idoneidad de la gente que despidieron, porque en un espacio así se programa teatro, música, danza, se hacen muestras de artes visuales, de fotografía, se organizan seminarios académicos, se proyecta cine, tiene una biblioteca. Cada una de esas áreas tiene gente que sabe de ese tema, que sabe producir esas actividades y tienen muchos contactos con ese mundo para convocar artistas o académicos. Entonces no es que después cualquier persona puede hacer eso. Lo desmantelaron al Centro Cultural Haroldo Conti, es imposible que tenga actividades”, protesta el trabajador del centro cultural, con una mezcla de bronca y tristeza por la situación que se está viviendo.

Un ejemplo de lo que dice Cerezo se puede graficar con el área de Educación, que se encarga de las visitas guiadas para los colegios y quedó reducida a una sola empleada. Algo similar a lo que ocurrió con el área de Montaje, que organiza las muestras de artes visuales y pasó de seis a dos trabajadores; o la de Iluminación, fundamental para el teatro, donde había un equipo de siete personas y solo quedaron dos. “La intención política es la de desmantelar el Conti. Y en algún punto estamos también ante un achicamiento muy grande de la Secretaría de Derechos Humanos”, sostiene.

Castigo ideológico

“Ellos tienen un discurso para la sociedad y otro para adentro. Para afuera dicen que no se va a cerrar nada, pero lo cierto es que lo están desmantelando. Esto no es un ajuste económico, porque es nimio el dinero que se gasta acá, esto es un castigo ideológico”, remarca. Todo esto sucede después de un año bajo la administración libertaria en el que el Centro Cultural Haroldo Conti, al igual que tantas otras instituciones, no recibió ni un peso del Estado. Incluso, ni siquiera designaron un director.

“Estuvimos un año completo sin presupuesto y sin conducción, pero nosotros lo logramos sostener con una programación muy activa todo el año. Cine, teatro, música, actividades culturales y académicas. Vos ves las redes y el Conti continuó a full”, asegura Cerezo. No obstante, la falta de interés del gobierno de La Libertad Avanza por este espacio quedó de lado cuando el mismo secretario de Derechos Humanos de la Nación, Alberto Baños, censuró un Seminario de Políticas de Memoria que se estaba desarrollando en sus instalaciones.

Por lo pronto, el conocimiento de la noticia del cierre del Haroldo Conti despertó la bronca de mucha gente, que el sábado 5 dijo presente en la ex-ESMA para participar de un festival organizado por el personal nucleado en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). “Fue contundente el apoyo, yo nunca había visto tanta gente ahí. Aparte lo organizamos en dos días y la respuesta de la gente fue increíble”, destaca Cerezo.

“Estamos pidiendo la reincorporación de todos los trabajadores y trabajadoras y la reapertura del Conti. Además, estamos en un plan de lucha convocando a artistas e intelectuales en las redes sociales pensando cómo seguimos, pero no nos van a parar con intimidaciones”, resalta.

“Han dejado vacías áreas enteras de la Secretaría, que no van a poder llevar adelante su tarea, como el Registro Único de Víctimas del Terrorismo de Estado», dice Nana González.

“Nunca vivimos lo que estamos viviendo ahora”

Nana González es trabajadora de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y delegada sindical de ATE en dicho espacio. En diálogo con ANCCOM, cuenta en detalle cómo se transitó el primer año de gobierno de Javier Milei y da detalles del panorama actual, acrecentado por los despidos masivos de las últimas semanas. “Estos dos días tuvimos veinte desvinculaciones más de trabajadores y trabajadoras de distintas áreas y en el último año fueron 400 los trabajadores despedidos de un sector que tenía 800 puestos de trabajo. Estamos hablando de la mitad de los trabajadores “, resalta.

“Han dejado vacías áreas enteras de la Secretaría, que no van a poder llevar adelante su tarea, como el Registro Único de Víctimas del Terrorismo de Estado. Esa es la situación en la que estamos ahora”, detalla. Al igual que en el Centro Cultural Haroldo Conti, el argumento que esgrimen las autoridades es la “reestructuración” del sector, forma elegante de maquillar un ajuste que ya tuvo su réplica en casi todo el Estado nacional. “Durante el macrismo hubo despidos, pero nunca vivimos lo que estamos viviendo ahora. Realmente representa el desguace total de la Secretaría de Derechos Humanos”, sostiene González.

“La mitad del organigrama de la Secretaría de Derechos Humanos no tiene funcionarios designados. Por eso, algunas áreas sin funcionarios incluso siguieron trabajando”, analiza la delegada. “Este año de trabajo fue muy difícil en todas las áreas de la Secretaría de Derechos Humanos. Sin embargo, los trabajadores y trabajadoras siguieron sosteniendo las políticas públicas de Memoria, Verdad y Justicia en cada una de sus dependencias”, concluye.

Desde la agremiación socialista al emprendedorismo neoliberal

Desde la agremiación socialista al emprendedorismo neoliberal

El exministro de Trabajo de la Argentina, Carlos Tomada, inaugura el ciclo de entrevistas “Los derechos que supimos conseguir” que ANCCOM publicará a lo largo de enero. El exfuncionario habla sobre la distancia entre la ley y su cumplimiento efectivo, el papel de los sindicatos, el peronismo y las dictaduras, los tres intentos democráticos por avanzar sobre las conquistas laborales y los avances hacia la igualdad de género.

Un abrazo de amor y otro de protesta en la Ex-ESMA

Un abrazo de amor y otro de protesta en la Ex-ESMA

Las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron la aparición del nieto 138 en la Casa de la identidad. A continuación miles de personas se manifestaron en contra del Gobierno por el desmantelamiento de la Secretaría de Derechos Humanos y del despido de su personal.

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La Asociación de Trabajadores Estatales (ATE) y organizaciones de derechos humanos convocaron a un abrazo en la exEsma contra el desmantelamiento de la Secretaría de Derechos Humanos y sus políticas públicas. Horas antes del encuentro, la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo le daba la bienvenida al nieto N° 138 en el mismo predio. La jornada de las dos caras que conforman al país.

El gigantesco predio de la exEsma de repente parecía chico para la cantidad de personas que se acercaron el viernes por la tarde. Banderas, murgas, familias y pañuelos blancos se encontraban allí por el abrazo convocado contra el desmantelamiento de la Secretaría de Derechos Humanos por parte del gobierno de Javier Milei y su tajante política de achique estatal. Pero un anuncio inesperado alegró el tinte del encuentro.

—¿Es nieto o nieta? —pregunta una voz curiosa. 

—Es nieto. Se iba a llamar Manuel, como yo.

Quien habla es Manuel Gonçalves Granada, nieto restituido número 57, sobre las novedades de su nuevo compañero anunciado por Abuelas de Plaza de Mayo tan solo tres horas antes del abrazo convocado. La aparición del 138 agregó una épica inesperada a la jornada: mientras la Secretaría y los Espacios de Memoria sufren un vaciamiento masivo y cientos de trabajadores son despedidos por el topo que confesó que vino a destruir el Estado desde adentro, el hijo de los desaparecidos Marta Enriqueta Pourtalé y Juan Carlos Villlamayor recuperaba a su familia, su historia, su verdadera identidad, gracias a los organismos que mantienen encendida una causa sin concluir. “A pesar de los bastones y sillas de ruedas, seguimos de pie”, dijo Tati Almeida. 

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Flavia Fernández Brozzi, delegada de ATE de la Secretaría, afirma que hubo despidos a lo largo de todo el año: «De las mil personas que estamos ahora, 600 nos quedaríamos sin trabajo la semana que viene». También subraya que hay reducción de salario y pérdida de antigüedad para los trabajadores de planta permanente, despidos en cuotas extorsivos y cartas documento a quienes rechazan el «retiro voluntario», sin su indemnización correspondiente. Por otra parte, Georgi Andino, militante y trabajadora en los Espacios de Memoria, detalla la situación de estos centros: «Hay un ensañamiento contra el sector. Entre los otros cuatro sitios de Capital, Automotores Orletti, Olimpo, Club Atlético y Virrey Ceballos, somos 60 laburantes. O sea, no es número para el achicamiento del gasto público. No son tontos, no cierran de repente sitios que todavía son pruebas judiciales en causas de lesa humanidad, pero es la lógica del vaciamiento de un gobierno negacionista y reivindicador de la dictadura que ataca las políticas de derechos humanos que supimos conseguir». 

El desmantelamiento de estos organismos pone en juego la memoria de un país que, desde el Estado, sufrió la tortura y desaparición de personas y la apropiación de bebés recién nacidos. Pero, del otro lado del negacionismo, como dos caras de una misma moneda, también se trata de un país ejemplo de resiliencia y resistencia que sostiene una lucha imprescindible para el cese de delitos tan aberrantes como los anteriores; y que su inconsciente colectivo no se borra tan fácil porque, como corearon todos al final de la asamblea, “El pueblo unido jamás será vencido”.

 

Las fuerzas de Bullrich asesinaron a un bagayero

Las fuerzas de Bullrich asesinaron a un bagayero

A nueve días de la implementación del Plan Güemes, la Gendarmería Nacional reprimió a un grupo de bagayeros en la frontera de la provincia de Salta con Bolivia. Hubo un muerto y múltiples heridos de gravedad. ANCCOM habló con los protagonistas del episodio.

El pasado 18 de diciembre, un numeroso grupo de bagayeros y vecinos de la zona fue reprimido en un operativo de gendarmes del puesto 28, sobre la Ruta Nacional 50, en el municipio de Orán, provincia de Salta. Hubo más de 50 heridos, algunos de gravedad, y fue asesinado Fernando Gómez.

Según el informe oficial, un grupo de 80 personas que se encontraba transportando bultos sobre sus espaldas por la zona conocida como “La Isla” –a la vera del Río Pescado, un afluente del Río Bermejo que es la frontera entre el municipio de Aguas Blancas y la localidad boliviana de Bermejo–, se enfrentó a Gendarmería Nacional en la madrugada del miércoles. Al escuchar la voz de alto, “descartaron la carga y comenzaron a arrojar elementos contundentes contra los funcionarios”.

El contexto de este episodio impone mencionar aspectos culturales de las comunidades que habitan estas regiones. Los denominados “chancheros” o “coqueros” son personas que se dedican al transporte de hojas de coca desde Bolivia hacia la provincia de Salta o Jujuy. Si bien ese traslado es considerado una práctica ilegal, el consumo de estas hojas es una práctica cultural y completamente normal en el norte del país; y, como establece el artículo 15 de la Ley 23.737, “la tenencia y consumo de hojas de coca en su estado natural destinado a la práctica del coqueo o masticación, o a su empleo como infusión, no será considerada como consumo de estupefacientes”.

Luego de que todas las personas fueran dispersadas, se trasladaron 22 bultos a las instalaciones de la Sección “28 de julio”, que es un puesto de control fijo de la Gendarmería sobre la ruta nacional 50. Allí es donde se habría desencadenado un segundo conflicto luego de que “una multitud de “contrabandistas” del lugar, con actitud agresiva, intentaron recuperar lo secuestrado”.

Nunca antes se había registrado en ningún informe oficial que los señalados como “contrabandistas” volviesen a intentar recuperar su mercadería. Mucho menos si se tratase de estupefacientes, como alude Gendarmería Nacional. El informe oficial concluye que “una vez controlada la situación, los uniformados comenzaron a inspeccionar las bolsas del contrabando”, y es allí donde supuestamente habrían hallado 49 “ladrillos” con más de 50 kilos de cocaína, junto con más de 200 kilos de hojas de coca y seis mil paquetes de cigarrillos. En ninguna parte del informe se hace alusión a los 53 bagayeros heridos, ni al fallecido.

La primera víctima del Plan Güemes

Fernando Martín Gómez, de 28 años de edad, era pasador de hojas de coca, y se encontraba en el lugar de los hechos cuando fue asesinado por la Gendarmería Nacional. Fernando habría fallecido por un impacto de bala en su costado derecho, que fue donde se encontró el perdigón que le perforó un pulmón y la arteria aorta. Además, también tenía otra herida en la pierna, de una bala que lo hirió y salió.

 En diálogo con ANCCOM, Sandra, la pareja de Fernando, contó que “él se dedicaba a pasar la coca, era el único sustento de la familia, nosotros somos 12 personas en un sólo terreno”. Gómez trabajaba de martes a sábado todo el día, y le pagaban por cada viaje que hacía, a la noche llegaba a su casa y dejaba la plata para poder alimentar a su familia. Ese día no fue diferente, estaba llevando su carga a un vehículo que la iba a transportar cuando “lo sacaron a los tiros”. Ellos tenían tres hijos, el mayor de seis, uno de dos años y un bebé recién nacido. “Quedé yo sóla porque él era el que salía a trabajar y yo me quedaba a cuidarlos”, comentó Sandra.

Sobre cómo murió su pareja, ella contó que “estaba trabajando, no va a ir a donde estaban los gendarmes como ellos dicen que fue, porque él tenía que esconder la carga para que no se la quiten, a mi marido lo mató la Gendarmería, me quitaron al padre de mis hijos, le metieron un tiro en el corazón”.

La Ministra de Seguridad Patricia Bullrich publicó en sus redes un comunicado luego de los hechos con el título de “Bagayeros sí, Narcos no”, en el que aseguró que “a los trabajadores que viven de pasar mercadería les damos un camino ordenado para que puedan seguir caminando, pero a los narcos no”. Sin embargo, según la familia de Gómez, él sólo se dedicaba a pasar coca y cigarrillos.

“Ahora quieren que yo no haga nada y me quede de brazos cruzados, yo voy a hacer justicia”, comentó Sandra. Y sobre esto aclaró: “La ministra Bullrich estaba diciendo que mi marido era un narco, no es así, yo no vivo en una mansión, vivo en una casa humilde, de madera y con piso de tierra. Tenemos dos camas, una tele y una mesa chiquita para 12 personas”.

Entre lágrimas, Sandra contó cómo fue que se enteró del asesinato de su compañero. “Me llamó una vecina a las 3 de la mañana del miércoles, me dijo que mi marido había muerto, y a esa hora me fui al hospital con mi hijo para ver el cuerpo”. Ni la policía, ni el hospital se molestaron en comunicarse con ella, y por eso tuvo que tomar a su hijo recién nacido en brazos y acercarse para confirmar lo que su vecina le había dicho.

“Él siempre contaba que los gendarmes eran violentos con ellos, cada vez que se los encontraban los apuntaban con las escopetas en la nuca y los pateaban como perros”, contó Sandra. “Mi marido no es narco, que venga Bullrich a ver cómo vivimos, yo no tengo nada que esconder”, sentenció entre lágrimas.

Los heridos

En total hay más de 50 trabajadores de frontera heridos. El Ministerio de Salud Pública de Salta informó que 25 de ellos fueron recibidos en el Hospital San Vicente de Paul, de Orán. A su vez, se notificó un herido con bala en el abdomen que escapó antes de ser identificado, y otro que está en recuperación por una lesión similar. Asimismo hay una persona con una bala en la cabeza que está en terapia intensiva y dependiendo de un respirador artificial. Además, hay cinco víctimas más con graves complicaciones oculares que fueron trasladadas por vía aérea al Hospital San Bernardo, en la Ciudad de Salta.

El parte oficial, sin embargo, afirmó que los uniformados “fueron atacados a pedradas”, y “repelieron la agresión con detonaciones de municiones anti-tumulto”. Se hizo sólo una alusión al fallecimiento de una persona, y se mencionó que posteriormente, un grupo de bagayeros intentó “tomar” el Puesto 28 de Gendarmería, disipándose el “ataque” con “disparos con municiones de posta de goma”. En ningún momento se mencionaron las balas de plomo que acabaron con la vida de Gómez y que dejaron a sus compañeros heridos de gravedad. Los trabajadores mencionan que se trató de ese tipo de munición pero el aspecto está bajo investigación en manos de los fiscales de Orán y Tartagal, María del Carmen Núñez y Marcos Romero.

El conflicto continúa

Luego de la muerte de Gómez, el jueves se hizo un corte sobre la ruta, entre Orán y Aguas Blancas que duró casi ocho horas. Durante el mismo se generó un nuevo conflicto entre vecinos de algunos barrios oranenses que resultó en otra fuerte represión e intercambio de balas de goma por un lado, y piedras por el otro. De este incidente es que el Gobierno de la Provincia de Salta informó que hay en total 54 uniformados heridos, uno de ellos por arma de fuego. Por el lado de los manifestantes también se registraron heridos, pero ninguno se acercó al hospital por miedo a resultar detenido.

En tanto, ayer en CABA organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles y de derechos humanos de la izquierda –que habían evocado la rebelión de diciembre de 2001 con un acto en Plaza de Mayo– caminaron hasta la Casa de Salta donde repudiaron el crimen de Gómez, exigieron su esclarecimiento y pidieron la renuncia de la ministra Bullrich.

Los trabajadores de la frontera

La economía de frontera en esta zona del norte del país lleva un plato de comida a la casa de más de 8.000 personas que trabajan transportando productos desde Bolivia hacia Argentina de forma ilegal. Es por ello que la política en este sector intenta en lo posible no coartar con el alimento de aquellos que viven de esto, porque es muy difícil para esas personas emplearse en otro rubro.

Popularmente, se les da un nombre a estas personas para distinguirlos según la carga que transportan. El bagayero es el que transporta ropa, también está el conocido como “bagayero vip”, que lleva electrodomésticos y productos de mucho mayor envergadura. El “chanchero” o “coquero” es una persona, generalmente de muy bajos recursos, que transporta a nado, y a altas horas de la noche, bolsas de consorcio que se supone deberían llevar hojas de coca y cigarrillos.

Sobre estos últimos, consultado por ANCCOM, comentó Adrián Zigarán, interventor del municipio de Aguas Blancas, que “es gente de escasos recursos que los contratan para que se tiren en el río flotando en esas bolsas que ya las tienen preparadas, en las que ellos no saben qué es lo que llevan, les pagan dos pesos, corren en riesgo su vida, y después no tienen ni para el velorio”.

Sin embargo, en las últimas semanas previas a la implementación del Plan Güemes, se empezó a detectar que la cocaína estaba pasando no sólo en las bolsas de coca, sino también entre los bolsos de ropa y dentro de los electrodomésticos. “La droga pasa de día y de noche, pero obviamente no son todos los bagayeros ni todos los chancheros”, afirmó Zigarán.

El Plan Güemes

Nueve días de implementación llevaba el Plan Güemes por parte del Ministerio de Seguridad de la Nación, hasta que se dió el primer incidente, uno de los más graves en la historia del conflicto con el narcotráfico en Salta. El norte de la provincia tiene desde hace ya muchos años un importante problema con este sector criminal, que se profundizó de manera tal que desde la justicia hasta la política, pasando por policías, bomberos y ambulancias, estaban manchados por numerosos casos de delitos relacionados con el narcotráfico. 

El mismo Intendente del municipio de Aguas Blancas había sido destituido meses atrás y condenado a prisión domiciliaria por el encubrimiento de pruebas en el caso del asesinato de su hermano, que supuestamente tenía vínculos con el narcotráfico. Y es por ello que se designa a Zigarán como interventor. “En ese marco, el gobernador Sáenz decide asociar a la Nación, que es quien se encarga del narcotráfico, para poner un freno a esta cuestión que era transversal a todas las instituciones y combatirlo”, comentó Zigarán.

Sin embargo, la situación es mucho más compleja con respecto a los trabajadores de frontera. El mismo Interventor admite que no puede “calificar de narcotraficantes a estos pobres tipos que vienen flotando en una bolsa, que se ganan una moneda, no saben qué llevan y pierden la vida”. 

Fernando fue la primera víctima del Plan Güemes, y una víctima más del complejo sistema criminal que se dió lugar en Salta en los últimos años. Lo que hacen no es legal, y ellos lo saben, pero reprimirlos y matarlos no debería pretender ser la solución.

“El peronismo no arranca de cero, arranca de menos diez”

“El peronismo no arranca de cero, arranca de menos diez”

Un año después de la asunción a la presidencia de Javier Milei, el peronismo ocupa la centralidad en la oposición pero sin encontrar aún proyectos y referentes que muestren otro rumbo a la sociedad. Daniel Arroyo y Julio Bárbaro, dos dirigentes justicialistas de distintas épocas y extracciones, dan su mirada.

En un contexto de fuerte crisis social y política, el peronismo busca reacomodarse de cara al año que viene. Hacia dónde debe ir el movimiento, quiénes serán sus líderes, cómo se capta el interés de los votantes más jóvenes y qué nuevas propuestas se deben poner sobre la mesa, son algunos de los interrogantes.

Frente al gobierno de Milei, el peronismo intenta recuperar el apoyo popular de una sociedad que viene muy golpeada por el aumento de los precios, el ajuste de los salarios y las jubilaciones y la precarización laboral. En este marco, la autocrítica al interior del propio movimiento se vuelve necesaria, sino urgente, para interpelar a la población y posicionarse como la principal fuerza opositora.

Daniel Arroyo, diputado nacional de Unión por la Patria y exministro de Desarrollo Social señala que “hay que partir de la base que la relación de la sociedad con la política está rota. La sociedad está muy enojada con el peronismo y estuvo dispuesta a votar algo que no quedaba claro qué era ni para dónde iba con tal de no seguir como estábamos”. Y agrega que “el peronismo no arranca de cero, arranca de menos diez. La sociedad siente que está en deuda, que muchas de las promesas y necesidades no se han logrado cubrir”.

La desilusión y el enojo con el sistema político no es una cuestión menor en la búsqueda del peronismo por volver a cautivar a propios y ajenos. En el mientras tanto, el caso de Edgardo Kueider, el ahora exsenador de Unión por la Patria que con su voto posibilitó el avance de las políticas de Milei, no hace más que avivar la polémica, impactar negativamente en la imagen del peronismo y aumentar esa distancia ya existente entre la política y la sociedad. “El caso Kueider para mi es claro. Un senador de la Nación que cruza al Paraguay y tiene en el baúl de su auto 200.000 dólares tiene que ser destituido, y creo que el Senado actuó rápido y bien. Si es peronista, radical, si armó otro bloque, votó tal o cual ley, eso es secundario”, puntualiza Arroyo. Y remarca que “esto aumenta la sensación de distancia con la política en general, no solo con el peronismo. Creo que Kueider ratifica lo que mucha gente cree de la política, esta idea de que la política vive de otra manera y que está en cualquiera, que es una joda, y eso es muy malo”.

La generación de nuevas propuestas que incluyan a la mayoría de la sociedad y que atiendan sus necesidades en un momento tan vulnerable, resulta imperioso. Julio Bárbaro, escritor y analista político, señala que “este es el peor momento de la decadencia argentina, estamos llegando a la miseria en la promesa de una salvación que es falsa. Las encuestas le preguntan a la gente: ‘Usted, que se está muriendo de hambre, ¿cuántos meses más aguanta?’. Es perverso”. El desarrollo de una reforma laboral que contemple las diversas realidades económicas y productivas tanto de la empresa como de la Pyme y del comerciante, la ampliación y generación de condiciones para el proceso productivo, la cuestión de la distribución y una reforma educativa profunda de la escuela secundaria, son algunos de los ejes y debates claves en la agenda del peronismo.

“Hoy es importante hablar de cómo se genera producción y cómo se amplía el proceso productivo. El proceso productivo no es solo la metalmecánica o la producción de alimentos, es también el cuidado de personas, la economía del conocimiento, el pibe que trabaja desde su casa y cobra en dólares, y el que maneja una bici o una moto llevando cosas. Hay que hablarle a ese conjunto de la población que tiene otras expectativas, otros intereses y que demanda libertad, entendida como menos impuestos, menos tensión, menos cantidad de agobio”, explica Arroyo.

Al hablar de consensos al interior del movimiento, de la unidad del peronismo en todas sus vertientes, y también de liderazgos, la cuestión se vuelve más difusa. “No creo que sea posible generar una unidad a partir de cúpulas. La unidad no significa que cuatro o cinco dirigentes se pongan de acuerdo y entonces ahí hay unidad sino que es al revés, creo que la sociedad va a acomodar al peronismo”, analiza Arroyo. También remarca que “lo más sano es que en la cuestión legislativa en 2025 haya una oferta electoral múltiple, diversas candidaturas peronistas, filoperonistas de distinto tipo. Sinceramente creo que la sociedad no va a ir para atrás, sino que va a ir para adelante. Si se generan nuevas ideas y nuevas miradas, van a surgir nuevos liderazgos”.

Por su lado, Bárbaro señala que “el desafío del peronismo hoy es encontrar a alguien que lo exprese. Un movimiento sin quien lo exprese es un movimiento inexistente. Hay que encontrar una conducción, alguien que tenga la grandeza y la autoridad moral de convocar a un Frente, sino va a ser muy difícil. Hoy Kicillof es el único que está peleando”.

En relación al discurso político, la pregunta por cómo el peronismo debe hablarle a la sociedad teniendo en frente a una figura como la de Milei, marcada por la descalificación y el hostigamiento constantes, tanto Arroyo como Bárbaro coinciden en que la respuesta no es con más violencia. “El modelo de Milei es el modelo de las redes, habla como si estuviera twitteando todo el tiempo, a lo bestia, diciendo cosas extremas. Yo creo que hay que tener una actitud más humana, hay que acompañar con contenido, poner el cuerpo, conversar, escuchar. No creo que se contraponga a una cosa alocada, otra cosa alocada para hacerse notar”, remarca Arroyo.

Por su parte, Bárbaro señala que “la política es pasión, no es hacerse el distraído. Hoy la rebeldía es casi la expresión de una nueva ideología. La política le tiene que hablar a la gente con transparencia. La honestidad surge, se nota y se delata”.

En esa pregunta también entran los jóvenes y la necesidad de captar el interés del sector que más votó a Milei. Este año, las diversas marchas universitarias a lo largo del país dejaron en claro que la juventud está más que comprometida a movilizarse cuando sus derechos son vulnerados. En relación a este punto, Arroyo analiza que “hay una parte muy importante de los jóvenes que lo siguen a Milei y que le dieron un mandato: ‘vos andá y rompé todo, esto no da para más’. Cuando empezó a romper el sistema educativo, los mismos jóvenes dijeron ‘pará, esto no me lo rompas porque sino no puedo estudiar’.

El diputado de Unión por la Patria vuelve sobre la necesidad de hacer una fuerte autocrítica y no subestimar las necesidades de la juventud. “Primero se le habla a los jóvenes partiendo de la base de que las cosas están mal, que hay que hacer un cambio profundo y ser rupturista en cuanto ideas, otra escuela secundaria por completo, otro esquema laboral muy diferente, otro modelo de producción muy distintos. Yo creo que los jóvenes sienten que eso no va, y no va”, concluye Arroyo.