Mar 25, 2017 | DDHH
“La realidad puede ganarle a cualquier negacionismo, porque en definitiva, después, a cada uno le va llegando, tarde o temprano. Es como el agua, que avanza y un día te toca los pies, pero cuando te querés acordar, la tenés hasta el cuello”. Guillermo Villanueva, hijo de Santiago Villanueva, militante de la JUP, desaparecido el 25 de julio de 1978, reflexiona con la mirada en la multitud.
La histórica Plaza de mayo, todas sus calles y avenidas quedaron desbordadas. Madres, hijos, nietos, familiares, amigos, organizaciones sociales, políticas, sindicales, auto-convocados dieron cuerpo a una marea abrumadora, memorable y multitudinaria en un nuevo aniversario del golpe cívico-militar. Un potente y transversal grito vociferó de las gargantas de las miles de personas que se manifestaron este 24 de marzo: “Fueron 30.0000”.
Al reclamo constante y permanente de Memoria, Verdad y Justicia, los organismos de Derechos Humanos expresaron y denunciaron los retrocesos que en esa materia se dieron durante el gobierno de Cambiemos: “miseria planificada, la persecución política, la represión y el encarcelamiento de militantes, la pérdida de la soberanía política y económica”.
“Hoy vemos cómo Mauricio Macri retrocede y se niega a hablar de los desaparecidos. A la par, vemos cómo sus funcionarios se reúnen con asociaciones que reivindican el terrorismo de Estado y además ejercen el negacionismo, como (Juan José) Gómez Centurión o Darío Lopérfido”, declararon en el documento conjunto leído desde el escenario montado a espaldas de la Casa de Gobierno. El pedido de libertad a la dirigente social Milagro Sala, el apoyo a lucha docente, el repudio a ley inmigratoria, también se plasmaron en tal documento.
Desde antes del mediodía, los espacios de la plaza fueron colmados por organizaciones políticas, tales como el Movimiento Evita y la CTEP, quienes contaban ya con muchos militantes en sus columnas cercanas al escenario.
“Estoy acá por mis hijos y por mí, por la lucha de todos los compañeros, porque no es uno solo sino que son 30 mil. Por más que no quieran, lo vamos a seguir diciendo. Por los nietos que faltan, la lucha continúa y esto no termina hasta que no aparezca el último de ellos”, dijo Ana María Fernández, madre de dos hijos desaparecidos en 1978, en diálogo con ANCCOM.
A lo largo de las cuadras de Avenida de Mayo, cientos de siluetas de numerosos colores cincelaban los bordes. Sobre el asfalto se multiplicaban los pequeños pañuelos blancos pintados. “Esta marcha es especial, porque este es un gobierno que quiere negar que el golpe del ´76 fue un genocidio”, le dijo a ANCCOM Gerardo, docente y sociólogo, mientras marchaba con su familia. Indicó, además, que el actual gobierno “quiere reducir el número de desaparecidos”, hacer parecer “que no fueron tantos, que no fue tan importante” para denostar “a los organismos de derechos humanos y así quitarle la importancia que tienen”.
El compás de las columnas que encabezaba la organización Madres de La Plaza estuvo a cargo de los tambores y bombos de los músicos de “La Chilinga”. De guardapolvos blancos y en distintos puntos de la marcha, los chicos de organización barrial “La Garganta Poderosa” invitaban a elegir entre fragmentos del diario Clarín, La Nación y la Nueva Provincia, hacer un bollo y embocarlo en los ceros de un cartel que decía son 30 mil.
“En este momento se está poniendo en juego las mismas políticas que dieron origen al golpe de Estado. Es fundamental seguir defendiendo los derechos humanos en toda su amplitud”, afirmó a esta agencia Liliana, docente universitaria y arquitecta. Llevaba un cartel de unos de los 13 compañeros que egresaron con ella en 1976. “Hay toda una de ola negacionismo por parte del gobierno nacional que es muy peligrosa. Están queriendo arrasar con todas las conquistas sociales y los movimientos populares”, puntualizó.
Arriba de una estructura publicitaria, dos niñas sostenían un cartel sin inscripciones, que sólo contenía una caricatura del presidente Mauricio Macri, con bigotes y orejas de gato y otro con los dedos en V. “Ningún gobierno nos quitará la voz de la memoria”, enunciaba un cartel que llevaba una mujer con su pequeña hija en brazos. “Los que han contribuido a los golpes, hoy están en el gobierno” tenía inscripto en un afiche un hombre acompañado por su hijo adolescente.
Los gremios docentes aglutinaban en sus columnas a una innumerable cantidad de convocados, entre las que destacaban las organizaciones SUTEBA y CTERA, detrás de ellos, se hallaba una enorme masa de personas referidos en la CTA, en el comité por la liberación de Milagro Sala y en organizaciones kirchneristas como Nuevo Encuentro y La Cámpora. Atravesando la Avenida 9 de Julio, la marea popular continuaba con miles de personas con banderas de organizaciones tales como CORREPPI, Red contra la Violencia Institucional, H.I.J.O.S, entre otros.
La lectura del documento se realizó a media tarde y arriba del escenario, estuvieron Estela Carlotto y Victoria Montenegro, de Abuelas de Plaza de Mayo, Taty Almeida de Madres de Plaza de Mayo, Lita Boitano y Graciela Lois por Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, José Schulman por la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, Paula Donadío y Ana López por H.I.J.O.S y Fernando Suárez por el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos.
“Porque detrás del negacionismo está el intento de olvido, y detrás del intento de olvido está la intención de desmovilizarnos, de volver a ´ foja cero´ las luchas. No nos han vencido: ¡estamos acá, en unidad, con el pueblo, con las banderas de los 30.000 en alto!”, culminó.
Mar 9, 2017 | Géneros
Al unísono, cientos de miles de mujeres marcharon, cantaron, gritaron (una vez más) por sus derechos, por mayor igualdad laboral y económica, para que el patriarcado las deje de matar, para que las dejen decidir sobre su cuerpo.
Las calles del centro porteño temblaron en este histórico primer paro internacional en el Día de la Mujer Trabajadora, bajo el lema “Ni Una Menos, porque libres y vivas nos queremos”, una masiva y diversa movilización, también con la participación de varones, se manifestó desde Congreso hacia Plaza de Mayo.
Correlato de lo que sucedía en más de 50 países, el #8M #NosotrasParamos expresó el hartazgo hacia la creciente violencia machista y la profunda desigualdad persistente en el ámbito doméstico, laboral, sindical y político.
Entre los reclamos incluidos en el documento leído al final, se exigió la libertad de la dirigente social Milagro Sala, detenida ilegalmente hace ya más de un año en Jujuy y cuya situación ya ha sido denunciada por organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la ONU.
“Paramos y movilizamos contra todas las violencias hacia las mujeres, paramos contra la violencia económica, los femicidios y las políticas de ajuste del gobierno macrista”, subrayó el pronunciamiento.

El #8M #NosotrasParamos expresó el hartazgo hacia la creciente violencia machista y la profunda desigualdad.
El paro internacional de mujeres no pudo escapar a la coyuntura iniciada el pasado lunes con la movilización de docentes, continuada el martes por la marcha de la Confederación General del Trabajo (CGT) y a su llamado a un paro general “sin fecha” que generó un profundo malestar en los miles de manifestantes que se habían movilizado con esa expectativa. De hecho, uno de los estribillos que más resonaba entre las mujeres que marchaban era: “Poné los huevos para el paro nacional”.
Pasado el mediodía, las columnas fueron inundando la avenida Rivadavia, nutridas por organizaciones como Pan y Rosas del Frente de Izquierda (FIT), de La Cámpora y Nuevo Encuentro, de gremios docentes como SUTEBA y SADOP, de SITRAJU de las judiciales, como así también agrupaciones universitarias, como SUR y FUA, y de movimientos de lesbianas, gay, transexuales y bisexuales (LGTB) y pueblos originarios, entre otros.
No obstante, también hubo una fuerte presencia de mujeres independientes que, solas o acompañadas, se sumaron al paro y movilización feminista con consignas inscriptas en carteles hechos en sus casas, o transcriptos en su cara, cuello, piernas, brazos.
“El lugar de la mujer es la revolución”, “Ni tuya ni puta”, “Vivas nos queremos”, “Ni la Iglesia, ni el Estado, yo decido”, “Patriarcado, vamos por vos!”, ”Mi cuerpo, mi territorio”, “El 8/3 paramos”, “Basta de violencia!” “Ni una sola mujer por aborto clandestino”, fueron solo algunas de las consignas que se enunciaron a lo largo de toda la tarde.

Miles de mujeres marcharon, cantaron, gritaron por sus derechos, por mayor igualdad laboral y económica, para que el patriarcado las deje de matar.
“La verdad que decidimos venir porque estamos cansadas, yo salgo por dos horas solamente en la calle, piropos, guarradas directamente, no me imagino todas esas mujeres que están todo el día en la calle trabajando, es respeto más que nada, creo que todos merecemos respeto, todo el mundo”, sostuvo Verónica, de 19 años, quien se manifestaba por primera vez, acompañada por sus amigas Milena y Aldana, de la misma edad.
En un informe realizado en el 2016, por el movimiento de Mujeres de la Matria Latinoamericana, las mujeres comienzan a sufrir acoso callejero desde los 9 años.
“Le enseño a mi hija a que nadie le pegue, que tiene derechos, a pelear por su derechos”, señaló Eugenia García, una mujer de 40 años que asistió a la marcha desde muy temprano con su hija.
“Mi historia de vida me trajo hasta aquí”, afirmó. Su ex marido la golpeaba. “Pude terminar de estudiar y desperté”, reflexionó.
“Yo veo como cómo a muchas de sus vecinas del barrio le pasa lo mismo. Las cagan a palos y se acostumbran por miedo”, completó en diálogo con ANCCOM.
Durante el 2016, se registraron 327 casos de femicidios con un promedio alarmante de una mujer cada 30 horas, según un informe realizado por la organización Casa del Encuentro.
Con un cartel y una foto, que pedía “Justicia por Verónica”, la ex suegra Andrea Galiardi, la joven de 17 años asesinada por su novio en junio del 2015, se sumó al reclamo. “Mi hijo estuvo tres años y medio de novio con Vero pero un buen día dijeron de darse un tiempo, a los poquitos meses se fue a bailar a un boliche de San Martín y allí conoció a quien hoy es su asesino”, describió.

“Paramos y movilizamos contra todas las violencias hacia las mujeres, paramos contra la violencia económica, los femicidios y las políticas de ajuste del gobierno macrista”.
”Salieron alrededor de tres meses y medio y él comenzó con los tratos de los benditos celos, y Verónica no quería eso para ella, entonces decidió ir a la casa, para hablar tranquila, para que cuando se vieran en la calle se saludaran y siguieran bien, pero él, lamentablemente, la estaba esperando con un cuchillo de guerra y la mató de siete puñaladas”, narró.
El asesino fue encarcelado desde el primer día, a la espera del juicio oral que se llevará a cabo este año.
La participación de las mujeres en la vida política fue otro de los reclamos. Alejandra López, secretaria general del SADOP, afirmó: “Actualmente son muchas las compañeras mujeres que militamos, que aportamos, que tenemos proyectos propios mancomunados dentro la organización sindical para pelear contra estas políticas neoliberales de ajuste”.
Pero apuntó que “sí nos debemos dar, puerta para dentro de cada organización sindical, la discusión para generar mayores lugares de participación de las mujeres. Hoy estamos en pleno proceso de cambio”.
La desigualdad en los espacios de trabajo sigue siendo profunda. Es el caso de los talleres gráficos que, según señaló a ANCCOM, Viviana Benítez, delegada gráfica, “es un gremio donde la mayor labor es masculina”. Y advirtió: “Somos muy pocas las mujeres que realizamos tarea, estamos siempre en la parte de mesa, la parte liviana”.
Apuntó, además, que en ese ámbito “el trabajo de mayor remuneración es el maquinista” y que, más allá de que la tecnología avanzó, no hay maquinista mujer. “Por más que hoy sea apretar un botón, lo aprieta un hombre, lo sigue haciendo un hombre. Peleamos por eso, porque somos compañeras, somos mujeres, hacemos las misma tarea que hacen ellos y tenemos el mismo derecho. Nosotras la queremos hacer”, subrayó.

Las calles del centro porteño temblaron en este histórico primer paro internacional en el Día de la Mujer Trabajadora, bajo el lema “Ni Una Menos, porque libres y vivas nos queremos”.
Los bombos peronistas, las percusiones, las murgas, marcaron el pulso de los reclamos en una tarde que amenazaba por momentos lluviosa y por otras cercanas al calor de las semanas anteriores.
“Pasito para acá, pasito para allá, si nos organizamos no nos van a parar”, cantaban y bailaban al ritmo de la canción popular de Gladys, la “Bomba Tucumana”, las mujeres organizadas del Movimiento Evita.
Dos niñas de no más de cinco años, transitaban junto a sus madres con un cartel, dibujado y coloreado por ellas, con una inscripción escrita que denotaba el espíritu de la tarde. “Fuertuda”, decía.
No hubo espacio que no fuera intervenido artísticamente. Los esténcils con la consigna “Vivas nos queremos” en medio de la Avenida 9 de Julio, las paredes con carteles en donde las personas podían completar por qué hacían el paro, los árboles, con carteles y notas denunciando, con nombre y apellido, a hombres acusados de violación, solamente por mencionar algunos de los cientos que se fueron sucediendo.
La noche había llegado y muchas de las organizaciones que marchaban no alcanzaban a pisar las cercanías de la histórica Plaza de Mayo, absolutamente repleta, sin centímetros de sobra para ni siquiera un alfiler.
En el escenario de cierre, la periodista Liliana Daunes le puso voz al documento que consensuado con las organizaciones sociales y políticas, acompañada por más de 30 mujeres de distintos espacios, entre ellas la madre de Plaza de Mayo Nora Cortiñas, la actriz Cristina Banegas, Ana María, la mamá de Melina Romero –la adolescente asesinada en 2014-, Estela Díaz, secretaria de Género de la CTA de los Trabajadores, Vanesa Siley, secretaria general del Sindicato de Trabajadores Judiciales (SITRAJU-Caba) y una de las referentes de la Corriente Federal de Trabajadores, Araceli Ferreira, diputada del Movimiento Evita, Myriam Bregman del PTS, Vilma Ripoll, del MST.
Entre otras cuestiones, se reclamó el cese de los despidos y de la flexibilización laboral, la reincorporación inmediata de todas las despedidas, el acceso a todas las categorías en igualdad de condiciones que los varones, la implementación y ampliación en todo el país de la Ley de Cupo Laboral para personas trans y la aprobación del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo.
Algunas pantallas se detuvieron al final del día en los incidentes frente a la Catedral de Buenos Aires, donde un pequeñísimo grupo, tras el cierre del acto, comenzó a arrojar objetos e inició una fogata. Sin embargo, la historia recordará a las más de 300.000 mujeres que unidas renovaron la lucha para parir “una sociedad nueva”.
Actualizado 09/03/2017
Mar 8, 2017 | Géneros
El 40 por ciento de las mujeres que concurrieron a la marcha organizada el pasado miércoles por el colectivo Ni una menos dijo haber sufrido algún maltrato psicológico o algún tipo de hostigamiento por su condición de mujer en el último año. Casi el 20 por ciento dijo haber pasado por alguna situación de abuso o intimidación sexual y un 12 por ciento reconoció haber padecido agresiones físicas en el mismo lapso. Los datos se desprenden de un estudio realizado por el Centro de Opinión Pública y Estudios Sociales (Copes), perteneciente a la Facultad de Ciencias Sociales realizado en plena Plaza de los Dos Congresos mientras se llevaba adelante la convocatoria, tras el Paro Internacional de Mujeres. El estudio fue realizado sobre un total de 462 encuestas, realizadas a personas del sexo femenino.
Entre otras cosas, la investigación revela que el 44% de las participantes se dirigió con amigas o amigos al lugar, mientras que muchas otras fueron solas (22%) o con familiares (17%). Sólo un 8% dijo haber ido con compañeros de militancia. Estas cifras, que podrían sorprender por el bajo grado de participación en agrupaciones políticas, se explican debido a que el enfoque con el que se dirigió la encuesta, tenía como objetivo conocer la opinión de las mujeres “sueltas”, aquellas que se encontraban alrededor de las columnas formadas por los grupos militantes.

Además, la mayoría de las presentes reconoció haber participado de ediciones pasadas, también convocadas por el colectivo Ni Una Menos. Otro dato a remarcar es que gran parte de las encuestadas eran universitarias recibidas o al menos habían llegado a ese mismo nivel de estudios pero sin recibirse. Esto podría llegar a hacer suponer que la problemática feminista interpela a un cierto escalafón social, pero también hay que tener en cuenta que quizás la participación de sectores populares se dé a través de otras redes, como las organizaciones sociales, que no fueron precisamente el blanco de la encuesta.
Por su parte, la gran motivación que encontraron las participantes para unirse a la convocatoria fue el apoyar las consignas de la marcha (76%) y en bastante menor medida, la causa fue por tener alguna conocida (7%) o ellas mismas haber sido víctima de violencia de género (6%).

Cuando se les preguntó a las encuestadas si las situaciones de hostigamiento y violencia padecidas u otras hechos como el hecho de recibir comentarios humillantes en la vía pública, o sufrir la subestimación de sus capacidades laborales, discriminación y acoso en el trabajo eran válidas para realizar una denuncia, más de la mitad dijo no considerarlo pertinente. Y entre aquellas que consideraron que sí había que denunciar, casi el 80% señaló después no haberlo hecho. Entre las razones que dieron las mujeres, la más importante fue la de no considerar grave la situación (35%), mientras que también señalaron que descreían de la efectividad de la denuncia (23%), y otras tuvieron miedo de las repercusiones por hacerlo (12%).
Por otro lado, la cuestión política también estuvo presente en el estudio, ya que se comparó la opinión sobre la gestión del gobierno macrista con la del kirchnerismo: para casi un 65% el actual gobierno no hace “nada” en materia de violencia de género, y si bien un 46% calificó al anterior como que hacía “poco”, para un 32% había hecho “bastante”.
Actualizado 09/03/2017