El Colegio Nacional de Buenos Aires fue testigo de un acto controvertido que contó con oficiales de carrera de la Fuerza Aérea, ex combatientes de Malvinas, en el marco del Día de la Independencia.

El Colegio Nacional de Buenos Aires brindó, el jueves último, un acto institucional en su Aula Magna, en el marco de los festejos por el 203° aniversario del Día de la Independencia. La polémica, que sigue hasta hoy, se desató luego de que se hicieran presentes dos integrantes de la Fuerza Aérea Argentina que también pelearon en la Guerra de Malvinas y esgrimieran un discurso con componentes netamente militares.

Según detalló la presidenta del centro de estudiantes, Julia Epstein, todo comenzó cuando los uniformados se presentaron y realizaron un pequeño comentario sobre su servicio en la fuerza. Luego se proyectó un video, en el que se reivindicó el rol de la Fuerza Área en la guerra, realizado por los propios oficiales. “Estaba lleno de imágenes de aviones y todos los caídos en batalla”, contó la máxima autoridad estudiantil. “Ya desde un principio fue todo muy raro. Los podrían haber traído para el acto del día de Malvinas. Además, no hablamos de gente que hizo la colimba de manera fortuita. Eran militares de profesión”.

Los profesionales de guerra son Luis Cervera y Héctor Sánchez, pilotos de la 5° Brigada Aérea de Villa Reynolds, San Luis. El acontecimiento sucede además en una semana en la que la Avenida del Libertador se tiñó el martes 9 de julio de colores verdes oscuros. El Ministerio de Defensa, a cargo de Oscar Aguad, movilizó, según informó con detalle, unas 4.000 tropas a pie de diferentes organismos de seguridad, entre las calles Salguero y Dorrego, cruzando una de las avenidas más largas de la Ciudad de Buenos Aires. El desfile contó con soldados a pie, a caballo, bandas militares y 16 aeronaves militares en vuelo, de acuerdo a lo desglosado por el ministerio.

En sintonía, ocurrió el acto en el colegio universitario. Una vez finalizado el video en el aula magna, se dio paso a preguntas de los alumnos presentes. Una de las cuestiones que se interrogó a los militares fue sobre el rol de las Fuerzas Armadas durante la última dictadura cívico militar y el envío de jóvenes sin entrenamiento a combatir a las islas del Atlántico Sur. Las agrupaciones estudiantiles coinciden en que fue la primera pregunta a los uniformados la que generó tensión en el edificio de la calle Bolívar. La respuesta de los militares fue una afirmación que generó confusión: “para el soldado, no se mata gente, sino que se cumple con un objetivo”, según reconstruyeron los testigos acto. Pero de acuerdo a un grupo de padres que dialogó con ANCCOM, esa frase remitió a su labor en la guerra, y no al genocidio de la última dictadura. 

A partir de las respuestas de los militares todo siguió su curso de manera escandalosa, con una constante reivindicación del rol de las Fuerzas Armadas, según lo afirmado por el comunicado que emitió la agrupación estudiantil Oktubre. Un discurso en esencia negacionista, nacionalista y militarista.

Padres y Madres autoconvocados del Colegio, fueron también quienes interpelaron a los ex combatientes, según reconstruyó a Anccom una vocera de la agrupación Hierba Mala, que preside el Centro de Estudiantes: “Uno de los padres presentes contó que hizo la colimba y fue lo peor que le pasó en la vida. No podía creer que el colegio y la rectora avalen este tipo de actividades”.

A cargo del acto del Día de la Independencia se encontraba la flamante rectora Valeria Bergman. La licenciada en psicología, que asumió febrero, acompañada del vicerrector Juan Francisco Seguí, no emitió palabra ante los sucesos, como tampoco lo hicieron los consejeros docentes presentes en el recinto. Sin embargo, según pudieron confirmar alumnos de la institución, fue Seguí, quien interrumpió la charla ante la tensión presente en el aula magna. “Nos invitaron a tomar chocolate con churros, que era lo que ofrecía el colegio después del acto”, relató la presidenta del Centro de Estudiantes “En ningún momento ellos mencionaron la última dictadura militar. Somos un colegio con muchos desaparecidos. Fue muy fuerte”, describió la estudiante.

Los padres de los alumnos del colegio forman parte de manera constante del proceso educativo. Se conforman grupos para estar al tanto de las actividades escolares, y para participar en la medida que se pueda. Así lo describe Ana Parisi, madre de dos hijas y alumnas a la casa del Colegio Nacional de Buenos Aires. Una está en segundo año y la mayor en quinto, quien a la vez forma parte del centro de estudiantes, como consejera: “Tenemos puntos de vista diferentes a como los chicos toman las cosas. Además trato de tener un rol activo. Estoy al tanto de qué es lo que circula y lo que no circula. Como se exageran las cosas o no”, detalla.

“Lo que ha primado en el grupo de padres es la sorpresa y el desconcierto. La gran mayoría no sabía qué esto iba a pasar y por qué pasó lo que pasó. Muchos nos enteramos por el comunicado del CEMBA (Centro de Estudiantes del Buenos Aires)”, explica Parisi. “No me parece mal que se hable de Malvinas el día de la independencia, porque es un enclave colonial que tenemos en el país. Sobre todo hoy, con un gobierno que intenta desmalvinizar. Para que nos olvidemos del tema Malvinas. El problema es que no se planteó en esos términos. No le dieron ese contexto”, ahondó Ana.

Con respecto a la responsabilidad de las autoridades del colegio, la mandamás estudiantil expresó: “Probablemente no opinen lo que se dijo en el acto. Pero sabemos a quién estamos trayendo como orador. Hay otra forma de hacerlo y nadie se ha hecho responsable de lo sucedido”, culminó Epstein. 

Parisi concluye haciendo hincapié en el cortocircuito del día jueves: “Todo se dio en un marco de absoluto respeto. Hasta uno de los chicos les agradeció por la entrega. Pero generó mucha impotencia. Es una herida abierta que tenemos todos los argentinos y no es fácil taparla”. Para finalizar, el centro de estudiantes emitió un comunicado donde detalla: “Una cosa es defender el reclamo por la soberanía territorial sobre las islas, y otra es hacer oídos sordos a un proceso que se llevó la vida de miles de personas”.