Carlos Brigo es fotógrafo hace 37 años. Desde 1980 retrató con su cámara a los protagonistas de la vida política y social de la Argentina. La semana pasada vio engordar sorpresivamente el saldo de su cuenta con una supuesta indemnización. Así, sin telegrama ni conversación mediante, se enteró que era uno de los 357 despedidos de la Agencia Nacional de Noticias.
Carlos Brigo, fotógrafo, despedido de la Agencia de Noticias Telam, parado con fondo de escritorios con computadoras vacíos.
Carlos Brigo, fotógrafo, despedido de la Agencia de Noticias Telam.

“Yo me pongo acá para que tengas una mejor vista de lo que es una redacción vacía. Lo que queremos es trabajar y no se está trabajando porque no quieren que trabajemos y el Presidente de la Nación te dice que acá se sale trabajando…” Aclara y ríe Carlos Brigo, uno de los fotoperiodistas despedidos de Télam con más trayectoria. “La Agencia Nacional de Noticias, la agencia de bandera no es un firma comercial, es una empresa de servicios que está brindando información pública a todo el territorio nacional”.  El edificio de la agencia se encuentra tomado pacíficamente. La claridad entra por las ventanas del cuarto piso que dan a la avenida Belgrano y pueden verse trabajadores que duermen bajo los escritorios, otros sentados frente a sus computadoras y otros que entran y salen. En todos ellos se percibe el mismo gesto, el de la angustia.

¿Cuál es tu situación particular?

A mí no me llegó el telegrama de despido, tampoco me llegó el correo de bienvenida. Pero ayer a la mañana vi impactado en mi cuenta sueldo una suma de dinero que no cobro como salario, era bastante más. Lo que presumo, al no tener ninguna comunicación oficial sobre que me hayan aumentaron el sueldo, es que me despidieron. Pero no lo sabemos. Estoy en un limbo, hay muchos compañeros que están en la misma situación. Hay una clarísima persecución ideológica. Según dice el ministro de medios y el presidente de la compañía, al estar sobredimensionada Télam se llenó de empleados de poca capacidad profesional, activistas, que formaban un núcleo duro muy poco flexible a los nuevos cambios y que operaban contra las políticas actuales hostigando, poniendo palos en las ruedas. Eso es inaceptable; yo empecé en 1980 y pasé por grandes diarios de alcance nacional por lo que no pueden decir que que vine a comer de la teta del estado.

¿Tuviste oportunidad de hablar con el presidente de la agencia, Rodolfo Pousá, o alguien del directorio?

No. Cuando asumieron, fui a Tecnópolis a hacer una nota sobre Macri. Fui como reportero gráfico a hacer las fotos y de pronto lo veo a Pousá. Me acerqué y me presenté, le extendí la mano y le dije que trabajaba en Télam, que esperaba que podamos trabajar juntos, y le dije: “La verdad es que soy peronista, pero una cosa no tiene nada que ver con la otra, yo soy profesional pero quiero que lo sepan. Porque además tengo un cargo de editor y si no querés que tenga cierta tendencia quitame de la edición y yo voy a hacer fotos porque es lo que amo hacer en mi vida”. Me dijo: “No, vamos a estar bárbaro, quédate tranquilo, no venimos a perseguir a nadie, no vamos a hacer como en la gestión anterior”. Yo con la gestión anterior he tenido muchas diferencias, discusiones fuertes porque no siempre estuve de acuerdo en la manera en que comunicaban. Pero teníamos la posibilidad de discutir con el presidente de la compañía, con el gerente periodístico. Ahora no tenemos la posibilidad de discutir nada porque no están nunca, no han estado presentes.

El comunicado oficial que los directivos publicaron en la página de Télam habla de hostigadores y de los que no son periodistas. Según este escrito, ¿en qué lugar  te ubicás?

Yo soy periodista, no soy un hostigador, que me digan en qué momento fui un hostigador en estos diez años  o en estos dos años y medio de gestión macrista en la agencia de Cambiemos. Yo he venido a trabajar y siempre más horas que las que dicta el convenio. No paso las horas extras porque tengo un compromiso social con la profesión y con la población. Uno deja muchas cosas de su vida personal porque empieza a confundir, dada la vocación, la vida personal con la laboral. Por eso es inadmisible que te digan ñoqui, hostigador o poco profesional.

¿Tuvieron la oportunidad de discutir, de apropiarse de la línea editorial como indica el comunicado?

Es imposible que nos apropiemos de la línea editorial. Un editor de fotografía no puede apropiarse de la línea editorial. Yo no como vidrio, hay fotógrafos que salen a hacer una nota institucional, por ejemplo, donde hay mucho viento y se le vuela la pollera a Patricia Bullrich y se le ve el culo. Si me traen esa foto yo no puedo publicarla, porque es una Ministra de la Nación y somos una agencia oficial. Me encanta esa foto porque me parece un momento maravilloso, pero sigue siendo Ministra de un gobierno votado democráticamente y hay que respetarlo. Desde la fotografía no se puede torcer o voltear una línea editorial.

Carlos Brigo parado cruzado de brazos sobre la calle con banderas y personas de fondo.
“Yo soy periodista, no soy un hostigador, que me digan en qué momento fui un hostigador en estos diez años o en estos dos años y medio de gestión macrista en la agencia de Cambiemos.”

¿Hay o hubo persecución ideológica o de otras características?

No, por lo menos en fotografía hemos trabajado con bastante libertad, hasta hace tres meses, cuando recibo un audio de otro de los editores que me dice que por orden del jefe de Fotografía, que a su vez es orden del gerente periodístico de la empresa, no podemos subir más de tres fotos de protestas sociales.

¿Qué motivos esgrimieron?

Ninguno, no dieron ninguna explicación, salvo que se silencie la protesta social, que destaquemos los logros y minimicemos los conflictos. Y la verdad que no hay muchos logros para mostrar, yo no sé cuáles son los logros que podemos destacarNos estigmatizan a nosotros como trabajadores del Estado y nos tratan de ñoquis y estigmatizan a la población diciéndonos que somos culpables del exceso del gasto, del aumento de las tarifas porque no estamos abrigados en nuestras casas. Tenemos que sentirnos culpables como pueblo por querer vivir un poco mejor, los que tienen que vivir siempre bien son ellos, la oligarquía, los hijos de la fusiladora y nosotros, sus esclavos.

¿Tuvieron acompañamiento del resto de los periodistas?

De muy pocos, sobre todo de medios chicos, C5N, Página12, Radio del Plata, el periodista Néstor Espósito habló conmigo y al otro día lo despidieron de Radio del Plata, que echaron a 54 trabajadores, mucha gente. Del gran monopolio no ha venido nadie. El acompañamiento que tenemos es de gran parte de la población, organizaciones sociales, sindicatos, militantes y de todo el arco político salvo de la alianza Cambiemos. Y del interior, sin exagerar, me han llamado unas 120 radios. A ellos les afecta mucho esta situación. Por ejemplo, los periodistas de Chaco envían cables a la central y luego por cables, audio, videos o fotografías lo desparramábamos a todo el país. Y cualquiera de cualquier punto levanta lo que pasa en Chaco. De esta manera lo están silenciando. Así no nos enteraremos ni de sequías ni de mortalidad infantil ni de pobreza extrema.

¿Cómo esperás la resolución del conflicto?

Yo soy muy escéptico, vamos a luchar hasta la reincorporación de todos los compañeros, pero en definitiva, con los años que tengo de laburo y la cantidad de conflictos en los que he estado retratando, veo que a la larga se van desinflando. Además estos tipos te cortan al medio todos los días con algo distinto. Una noticia va tapando a la otra, a una reacción se sucede otra reacción, entonces tenemos la capacidad de asombro quizás un tanto adormecida, hablo como sociedad, ya no nos está asombrando nada, lo cual es bastante grave. Te dicen que aumentó un 1600 por ciento  la luz,  decimos “uff” y seguimos para adelante, pero el problema es que no hay adelante.

Carlos Brigo apoyado sobre una escalera en la calle. edificio de fondo, imagen tomada desde abajo.
“Yo soy muy escéptico, vamos a luchar hasta la reincorporación de todos los compañeros, pero en definitiva, con los años que tengo de laburo y la cantidad de conflictos en los que he estado retratando, veo que a la larga se van desinflando.”
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