Por Iara Guglielmucci
Fotografía: Foto: Silvina Ojeda @ojos.de.ojeda

El Tribunal de Impugnación de Río Negro revocó las condenas de los imputados. La adolescente fue asesinada en 2006 y su familia aún exige justicia. Un documental rescatará su historia.

Néstor Ricardo Cau, José Iram Cafri, Maximiliano Lagos durante el juicio oral que los condenó a prisión perpetua. Foto: Silvina Ojeda @ojos.de.ojeda

El Tribunal de Impugnación de Río Negro revocó las condenas de los cuatro sentenciados a prisión perpetua por el asesinato de la joven, luego de un proceso judicial que duró 18 años. A Otoño la desaparecieron mientras volvía a su casa en Fernández Oro, un pueblo de Río Negro, el 23 de octubre de 2006 y su cuerpo recién fue hallado seis meses más tarde, el 26 de abril de 2007, en un canal de Cipolletti. Tenía 16 años. Tras una investigación plagada de irregularidades, impunidad y extravíos, y luego de haber sido declarados culpables en un juicio oral, los imputados Néstor Ricardo Cau, José Iram Cafri, Maximiliano Lagos y Germán Ángel Antilaf fueron absueltos y la familia de Otoño sigue reclamando la verdad. 

Ella vivió hasta los 12 años en El Bolsón, y cuando su madre murió se fue a vivir con el padre a Fernández Oro. El 23 de octubre de 2006 Otoño terminó su práctica de vóley, salió del gimnasio municipal y se encontró con su novio y amigas en la plaza del centro. Tras un rato caminó hacia su casa, pero nunca llegó. Néstor Cufré, subjefe de la policía, se apuró a desplegar la típica versión: la chica de 16 años había desaparecido por voluntad propia. Sin embargo, esa pista se desvaneció con la aparición de su teléfono celular a pocos metros de su casa. Seis meses más tarde, el 26 de abril, apareció su cuerpo sin vida junto a una usina del canal El Treinta, en Cipolletti, con una visible herida cortopunzante en la axila. Un colgante artesanal, una campera, una calza y ropa interior permitieron que fuera reconocida por sus familiares. 

Durante la investigación por su desaparición la Justicia avanzó en la hipótesis de que había sido secuestrada por una red de trata, puso en la mira en un cabaret y ordenó escuchas telefónicas que revelaron la connivencia entre proxenetas y la comisaría 8ª de Choele Choel, que se encargaba de “blanquear” chicas menores de 18 años con una nueva identidad adulta. 

 

Germán Ángel Antilaf. Foto: Silvina Ojeda @ojos.de.ojeda

 

La búsqueda de justicia

Hace tiempo que los amigos, familiares, docentes, compañeros de escuela y la comunidad de del Alto Valle de Río Negro y Neuquén que se organiza en la memoria de Otoño Uriarte dejó de pedir justicia por ella. “Justo sería que ella estuviera con nosotros”, declaran. Por eso, la Asamblea Autoconvocada por la Memoria de Otoño pide verdad, organizando marchas todos los 23 de octubre desde 2007 hasta la fecha. 

El 14 de agosto la Asamblea convocó a una movilización para pronunciarse en contra de la absolución y leer un documento que sintetiza su percepción sobre lo que fue el proceso judicial estos 18 años. La marcha “surge a partir de que el 8 de agosto se da a conocer el fallo de la impugnación, donde el Tribunal rionegrino decide absolver a los cuatro imputados que habían sido declarados culpables y condenados a cadena perpetua por el femicidio de Otoño” , explicó Alex Scheffer, representante de la asamblea. Desde la agrupación, consideran a las manifestaciones como un medio clave para seguir pidiendo verdad pero también como un espacio donde expresar el dolor que traen la falta y la injusticia. “Convocamos a una movilización para descomprimir la bronca que sentíamos”, expresó su representante. 

Ante la nueva sentencia del tribunal, el comunicado de prensa refleja la posición de los miembros de la asamblea. “Quienes no la buscaron, encubrieron y responsabilizaron a la propia Otoño y su familia, fueron las instituciones y poderes que deberían haber garantizado su integridad y el derecho de toda la sociedad a saber la verdad. Entre ellos, como lo venimos denunciando hace muchos años estuvo la Policía de Río Negro, también el “Comité de Crisis” conformado para intervenir en el caso con una clara composición política, impulsado por el gobierno provincial a cargo de Miguel Saiz y que tuvo entre sus filas altos funcionarios policiales y judiciales.Y sin lugar a dudas el Poder Judicial.”, reclama el documento.

“La justicia es para los que estamos vivos, para Otoño no hay justicia, mucho menos después de todo lo que pasó. La verdad es que sentimos que ensuciaron mucho la memoria de Otoño”, expresó Alex Scheffer haciendo eco de los sentimientos plasmados en el comunicado de la asamblea.

El crimen fue perpetrado antes del movimiento Ni Una Menos y de la ola feminista en el país. En los medios de comunicación se señaló cómo iba vestida, se intentó inculpar a sus familiares y se hizo caso omiso a los indicios que relacionan al secuestro con la complicidad de la policía y la trata de personas. La versión oficial fue por mucho tiempo que ella “se había escapado” o “se había ido con un novio”, si bien no había pruebas de que este fuera el caso. 

El frente del Tribunal intervenido por militantes que acompañan el pedido de justicia. Foto: Silvina Ojeda @ojos.de.ojeda

Una causa llena de omisiones

En la noche en que desaparecieron a Otoño la comisaría 26 se negó a tomar la denuncia a su padre, Roberto Uriarte. Un expediente con información genética clave elaborado por el perito Enrique Prueguer se perdió en medio de la investigación. El comisario encargado de tomar la denuncia, Yves Vallejos, no pudo explicar tampoco cómo es que en el radiograma, el día que desaparece Otoño, incluyeron una descripción detallada de la vestimenta de la joven, cuando en realidad nadie se las había dado porque el único que había ido a declarar ese día había sido Roberto, que no la había visto porque había salido de su casa mucho más temprano que ella. “Todas estas irregularidades y muchas más dan a entender que la institucionalidad funcionó a favor de la impunidad”, afirmó Scheffer.

Si bien los acusados fueron impugnados, la fiscal a cargo del caso aseguró que ninguno de los cuatro pudo dar una versión certera de dónde habían estado el día de la desaparición de Otoño.  “Durante el proceso la querella y la fiscal empezaron a desviar la atención del problema de la policía y el problema del embrollo judicial, y empezaron a apuntar solamente contra los cuatro imputados. Armaron una estrategia donde tenían indicios supuestamente concatenados que apuntaban de una manera bastante escueta hacia los imputados.”, explicó Alex. De todos modos, quienes reclaman por la memoria de Otoño no dudan de que ellos fueran criminales involucrados en el asesinato, pero buscan poner el foco en la trama de corrupción y violencia institucional en la cual se inscribe el crimen. “La estrategia original de la querella era ir por estos cuatro acusados, pero en el juicio develar o mostrar que hay complicidades policiales, políticas y judiciales, y que creemos que están vinculados a una red de trata de personas”, añadió el miembro de la Asamblea.

Los avances y retrocesos en la causa generaron gran rechazo y decepción en quienes luchan por conocer la verdad de los hechos. “Lo vergonzoso y lo terrible es que un día vienen tres jueces muy seguros y te dicen ‘sí, son culpables’, hacen una sentencia y arman todo un discurso al respecto de eso, y un mes después viene otro tribunal diferente, se desdice, plantea otra cosa completamente diferente y los absuelve”, sintetizó Scheffer.

En este momento la familia se encuentra sin un representante legal, ya que la que fue su abogada, Gabriela Prokopiw, renunció a la causa días atrás. La familia tiene que buscar otro abogado para evaluar la posibilidad de hacer una presentación más al Tribunal Superior de Justicia, con el fin de continuar la investigación. “Roberto está muy desilusionado pero obviamente quiere agotar instancias”, afirmó Alex.

Roberto Uriarte junto a la abogada Gabriela Prokopiw durante el Juicio Oral. Foto: Silvina Ojeda @ojos.de.ojeda

Recuperar la voz del padre

En este momento Alex Scheffer y la periodista Camila Vautier están trabajando para la creación de un documental en memoria de Otoño. La producción comenzó hace casi dos años, con Alex a cargo de la dirección y Camila en el desarrollo de un texto en honor a Otoño. Ambos se acercaron a la causa por motivos de cercanía, afecto y militancia. “Si bien no la conocí a Otoño personalmente, sí la tenía de vista porque yo también jugaba al vóley y teníamos amigos en común. Empecé a ver las manifestaciones desde muy chico. Fernandez Oro es un pueblito muy chico, ¿viste?”, recordó Alex.  Así, empezó a participar de las asambleas en 2017 y tomó un rol más firme y activo en su organización a partir de 2021.

Frente a una causa que no permite esclarecer lo sucedido, la intención de traer claridad a la memoria de Otoño y el deseo de plasmar los recuerdos de quienes más la conocieron inspiran la creación de la pieza audiovisual. “El objetivo del documental es darle voz finalmente a Roberto, que él sienta que tiene una voz clara y contundente, que no es tergiversada o ninguneada. Buscamos recuperar su perspectiva y darle un espacio de expresión real”, describió el director.

El comunicado de prensa leído por militantes, amigos y familiares de Otoño cerró con una invitación a la persistencia y la memoria de Otoño, sintetizando el sentir de una comunidad que sigue marchando por ella. “Seguiremos en las calles sosteniendo la lucha y recordándola como quién fue: una jóven alegre de 16 años, amada por su familia, amigues y docentes. Y cómo la sentimos hoy: una trinchera contra la impunidad y el olvido”, reclamaron en una sola voz.