Por Lourdes Saucedo
Fotografía: Pamela Pezo Malpica/ Archivo - Prensa Telefónica

El anuncio de la venta de Telefónica a Telecom, de la que el principal accionista es “el gran diario argentino”, puso al descubierto las tensiones y negociaciones del multimedio con el gobierno defensor de las desregulaciones y del reino del mercado. Los especialistas Martín Becerra, Damián Loreti y Diego Rossi hablan de las consecuencias de la compra y del impacto político.

Este lunes se hizo oficial la venta de Telefónica a Telecom, siendo el Grupo Clarín uno de los principales accionistas de este grupo. Y, consecuentemente, esta última compañía pasa a convertirse en un gigante sin precedentes dentro del sector comunicacional. Desde la Oficina del Presidente se informó – por medio de un comunicado en las redes sociales – que se investigará si esta operación no constituye la formación de un monopolio. Además, señalaron que la adquisición podría significar que el 70% de los servicios de telecomunicaciones quedarían en manos de un solo grupo económico “lo que generaría un monopolio formado gracias a décadas de beneficios estatales que recibió dicha empresa”. Martín Becerra, docente e investigador del CONICET, en diálogo con ANCCOM señala: “Es una irónica contradicción entre el dogma de Milei, que ha defendido la concentración monopólica privada en foros de la ultraderecha, y su fuerte reacción con esta compra de Telefónica de Argentina por Telecom que, según el gobierno, crearía un monopolio en las comunicaciones”.

Con respecto al comunicado, Damián Loreti, abogado especialista en derecho a la información e integrante del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), señala que el Gobierno habla de versiones, cuando en realidad la investigación debería versar sobre si hubo una operación no declarada. “Lo ´novedoso’ sería actuar por versiones, no que el Estado intervenga para verificar las condiciones de absorción en un mercado que ya venía muy desregulado”, dice al respecto. En este sentido, Diego Rossi, asesor de la Comisión de Comunicaciones e Informática de la Cámara de Diputados, agrega: “lo tenemos que ver como un comunicado del área de prensa. No fue una decisión administrativa, de hecho, si no tiene detectada la operación en términos formales, es decir, si no le es notificada, el gobierno no puede actuar, con lo cual claramente está en el plano político discursivo”.

¿El mercado se regula solo?
Meses antes de esta medida, el gobierno nacional había decretado una mayor relajación de las normas que autorizaban a controlar el sector de las telecomunicaciones alegando que la concentración excesiva produce “poder significativo de mercado”. Pero ahora, tras la consecuente reacción del presidente Javier Milei sobre la nueva adquisición de Telecom, viene a demostrar lo contrario al anunciar al Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) y a la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) para investigar esta compra.

Sin embargo, ambos organismos estatales fueron fuertemente desmantelados o intervenidos durante el primer año del gobierno libertario, “De modo tal que son, a estos efectos, organismos muy débiles para hacer frente al desafío de evaluar y definir esta compra acorde a las leyes”, dice Becerra sobre ambas instituciones. “Milei con tan pocas herramientas con las que cuenta el ENACOM -estando intervenido el organismo- solamente él sabe lo que va a generar como documento público y como herramienta de negociación y con una Comisión de Defensa de la Competencia que está en vías de extinción o que tiene muy pocas capacidades regulatorias, realmente resulta payasesco”, señala Rossi sobre este asunto. Y agrega: “Pretende usar recetas que él mismo rompió”.

Sobre la alteración que puede traer a futuro la adquisición de Telefónica por parte de Telecom, Loreti señala: “Lo que va a haber es, como pasó con todos los procesos de fusión, un impacto brutal sobre la fuente de trabajo”. Al mismo tiempo, Rossi coincide con este pensamiento e indica que esta megacompra afecta directamente a los consumidores y a los ciudadanos: “Si su opción de conectividad en su ciudad era solamente Clarín o solamente Telefónica, la verdad que le cambia muy poco la compra porque sigue siendo el mismo prestador. Los que estamos en Buenos Aires, los que están en algunas zonas más pobladas y tienen dos o tres opciones, probablemente sientan un impacto porque no van a poder elegir”. Por su parte, Becerra observa las consecuencias que puede traer esto en los servicios: “la concentración excesiva tiende a abusar en los precios de los servicios, a disminuir la calidad, la cobertura y la asequibilidad de los mismos, y acumula poder en un actor corporativo que ya detenta posición dominante en medios de comunicación, telecomunicaciones y conectividad”.

Milei vs. Clarín

Desde hace ya varios años, el Grupo Clarín viene adquiriendo experiencia en materia de concentraciones dentro del mercado infocomunicacional. En 2007 se generó la fusión entre Multicanal y Cablevisión. Tiempo más tarde, durante el gobierno de Macri, se produjo la unión de Cablevisión con Telecom. Y hoy, con la compra de Telefónica, se posiciona como el principal grupo en la materia, siendo Claro su principal competencia, aunque más ligada al segmento móvil, mientras que Telecom ahora involucra los mercados de comunicaciones móviles, conectividad a Internet, telefonía fija y televisión de pago. Según un informe de Global Media and Internet Research Project, la participación conjunta de Telecom y Telefónica oscilaba, para el 2023, entre el 40% y el 80% de los mercados de telecomunicaciones y tecnologías de la información y comunicación (TIC) en el país. “Estamos en una cosa que no se parece a nada de lo que pasó”, aclara Loreti al respecto.

Esta compra vuelve a profundizar la problemática relación entre Javier Milei y Clarín que incluso, para Loreti, se viene gestando desde antes que asumiera el nuevo gobierno y que en las últimas semanas se intensificó tras la filtración de la entrevista “en crudo” del presidente con Jonatan Viale. “Milei viene peleándose con el Grupo Clarín, a pesar de la amabilidad con la que varios de los animadores de los ciclos de política y opinión de TN y Radio Mitre, así como columnistas de Clarín, lo tratan. Creo que esa amabilidad se debe a que esta operación aún necesita la autorización estatal”, indica Becerra sobre el vínculo entre el gobierno y Grupo Clarín.

“Toda esta lectura Milei la resume en cuál tiene que ser su posición para no caer en una nueva extorsión de Clarín-Telecom. Entonces, entiendo que como forma de negociación sectorial dice, ´Lo vamos a estudiar´». Pero cualquiera que haya leído la historia de los años 90 en Argentina sobre las privatizaciones sabe que cuando se anuncian fusiones en el exterior es muy difícil que internamente a través de mecanismos legales se pueda bloquear esa fusión”, dice Rossi. Simultáneamente, el asesor reflexiona acerca de que estamos en un año electoral y que los medios de comunicación vienen a ocupar un rol central: “las elecciones pueden refrendar o no el rumbo actual del gobierno, donde uno de los componentes es disponer de un ecosistema de medios y el grupo Clarín sigue teniendo un poder de peso. Pero también es cierto que en el marco de esas negociaciones que no conocemos, puede variar el tono o puede tener más o menos condescendencia en alguna de las ramas audiovisuales o escritas de sus medios”.

Así, política y negocios vuelven a estar en el centro de la escena, aunque todavía el final de esta historia parece inconcluso. “Lo paradójico de este gobierno es que no se va a poder mostrar defensor del empleo, o defensor de las institucionalidades, o defensor del libre mercado o de la libre competencia cuando ha venido sistemáticamente destruyendo todo”, afirma Rossi.