Por Cristian Avila
Fotografía: Snoop Consulting

El empresario en tecnología e ilusionista Gustavo Guaragna presentó el espectáculo de magia “Memorias del futuro” en el edificio Cero+Infinito de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA en defensa del sistema científico y tecnológico. Entrevistado por ANCCOM, el CEO habló del rol de la educación pública, de la meritocracia y de la internet actual.

Diez minutos antes de la hora pautada en el edificio nuevo Cero + Infinito, en Ciudad Universitaria, se encontraban el protagonista del espectáculo y las personas de técnica ultimando detalles. También había algunos allegados entre amigos y compañeros de trabajo. A medida que se aproximaba la hora la sala empezaba a recibir estudiantes, docentes e investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. La mayoría se había enterado de la función por la gacetilla enviada por correo electrónico. “Yo me enteré dos minutos antes porque me contó una amiga”, explicó un estudiante de grado de la Carrera de Matemáticas.

Los encargados de presentar al ilusionista fueron el secretario de extensión de la Facultad, Santiago Sosa, y el secretario académico Rodrigo Castro quienes expresaron que el espectáculo buscaba dar visibilidad  a los recortes presupuestarios en el sistema de investigación de nuestro país. También señaló Castro que la acción conjunta de un empresario con la universidad pública obedece a la necesidad permanente de solidificar lazos, ya que la investigación y la industria tienen un vínculo directo.

Cuando la función comenzaba, Gustavo Guaragna se apresuró a aclarar que no es egresado de la UBA, pero que estudió en otras universidades públicas: aunque no finalizó las carreras, asistió a la UTN de Rosario donde estudiaba Ingeniería en Sistemas y más tarde a la Universidad Nacional de La Plata, para cursar Ciencias de la Computación.

Luego explicó que esta presentación en la UBA fue su forma de contribuir de alguna forma para dar difusión a un momento difícil del sistema educativo. El ilusionista abrió el show con la frase de Einstein: “La imaginación es más importante que el conocimiento”. De ahí en adelante el mago sorprendería a la audiencia con sus trucos.

Guaragna es un reconocido empresario en el sector informático. Cuenta que siempre supo qué quería ser: cuando aún estaba en el nivel primario que quería programar computadoras y ser mago ilusionista.

Su presentación en la Facultad de Ciencias Exactas ofrecía el particular contraste de llevar la magia a un lugar donde prima la racionalidad.

 

¿Hay una presión extra frente a un público de científicos?

No. A mí me gusta jugar con esa cosa de la racionalidad y nada me gusta más que verles la cara y los ojitos cuando en un momento pueden soltarse de la lógica y dejarse llevar por la poesía que trato que quede impregnada en lo que voy contando. El show está pensado para que en algún momento tengan esa sensación de maravilla y de dejarse llevar por el misterio. Obviamente la ciencia persigue un misterio para buscar una verdad, pero siempre que corrés un velo para develarlo te das cuenta que detrás de eso aparecen diez o mil, un millón de misterios nuevos. Entonces también hay una parte muy fuerte de eso de perseguir algo que a  lo mejor no tiene solución pero igual estás convencido y para mí es ese proceso el que lo hace científico al científico.

 

Entonces la ciencia y el arte no son contrarios.

Para nada, en absoluto. Después hay buen arte, mal arte; buena ciencia y mala ciencia. Cuando uno percibe la buena ciencia, no tiene ninguna diferencia con el arte.

 

Guaragna es CEO de una empresa que tiene 70 empleados en la Argentina y otros veinte en Chile. Trabajan totalmente de manera remota. “Lo más importante para valorar a alguien a la hora de ser contratado es la honestidad”, explica y cuenta que en general prefiere contratar a personas con formación universitaria.

¿Qué postura tenés frente a la cuestión de la meritocracia? ¿En qué medida incide el esfuerzo personal y en qué medida las condiciones iniciales?

A la mayoría le gustaría que las condiciones fueran equivalentes para todos; que frente a las mismas condiciones puedan tener las mismas oportunidades. La realidad es que vivimos en un mundo en que la no-distribución de la riqueza es una tendencia imparable. Entonces esto del mérito, creo que se podría llegar a abordar solamente frente a la igualdad de condiciones o de oportunidades. Tenés que tener un centro de coordenadas a partir del cual podes decir: “Bueno hizo más esfuerzo, menos esfuerzo”. Pero la realidad es que no todos tienen las mismas oportunidades. Tiene que ver con la alimentación, con el entorno, un montón de cosas. Aparecen muchas más flores cuando tenés un jardín bien cuidado.

 ¿Qué significa para vos estar acá en la universidad pública y, particularmente, en la UBA?

A la universidad pública le debo todo. En particular la UBA para mí es un tótem. Y en particular la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales es un orgullo nacional. En la universidad pública yo también trabajé y formé parte de la Universidad Nacional de La Plata y la tecnológica de Rosario. Exactas de la UBA es uno de los lugares que son centros de conocimiento donde está la cuestión de la universalidad del conocimiento. Gente que estudiando cosas dentro de la misma rama estudia cosas muy diversas. Es cuna de grandes y también casa de grandes. Para mí, es un honor estar acá.

 ¿Qué rumbo está siguiendo internet en este momento?

Internet hoy en día se ha transformado en una sombra o en una caricatura de lo que se soñaba o se esperaba que fuera cuando comenzó. Internet, que planteaba la posibilidad de construir la famosa idea de la aldea global, del acceso común al conocimiento y compartirlo, se ha convertido en una caja de resonancia, de eco. Ha habido una concentración enorme. Nuestro consumo cultural está muy sometido a algoritmos que lo que hacen es mantenernos en lo que ya nos gusta o en el gusto común. Estos tiempos requieren muchísimo más esfuerzo del consumidor, del lector, para criticar, someter a juicio eso que se nos ofrece para el consumo, ver si verdaderamente es lo que queremos consumir e inclusive forzarse uno a probar otros contenidos culturales completamente distintos, como una manera de ver otra parte del mundo. Conocer otros sabores: no puede ser todo dulce o salado.

En uno de los carteles que promociona el show aparecía la frase de Arthur Clarke: “Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”.

La presentación de Gustavo Guaragna en la Facultad de Ciencias Exactas planteaba desde el principio el desafío a las falsas dicotomías. Pudo observarse durante el espectáculo que la búsqueda del conocimiento  y el ejercicio de la imaginación son perfectamente compatibles. Pero otra idea desmitificada fue la que opone a la actividad empresarial con el compromiso por la educación pública. El desarrollo económico de un país requiere investigación científica y educación de calidad.