Por Karen Saucedo
Fotografía: #cpmapucherionegro

La Municipalidad de General Roca intenta desalojar a la Biblioteca de Arte y Cultura de la Estación, creada hace doce años por la comunidad originaria.

La Biblioteca de Arte y Cultura de la Estación de General Roca (Fiske Menuco), en Río Negro, funciona allí hace más de 12 años, pero en este momento está siendo el epicentro de un intento de desalojo por parte del municipio de la ciudad. Desde el espacio de Educación Autónoma Mapuche Menoco Newen, que trabaja en el lugar, ofrecen resistencia y llaman al diálogo.

El 11 de marzo, luego de varias amenazas y la quita de parte de la cartelería exterior, el municipio de General Roca, liderado por María Emilia Soria, habilitó el desalojo del lugar. De manera unilateral, la municipalidad roquense cambió la cerradura del espacio, prohibió la entrada del lugar y sustrajo gran parte del material que allí se encontraba; material de la cultura de los pueblos, especialmente de la comunidad mapuche, que aún hoy sigue sin aparecer.

Con el correr de los días, y durante tareas de mantenimiento y pintura, algunos integrantes de la biblioteca decidieron ingresar al lugar. Mauro Huenchul, vocero de la Asamblea de la Biblioteca de Arte y Cultura de la Estación de Fiske Menuco, conversó con ANCCOM y denominó ese accionar como una “recuperación del espacio”.

Durante esos días de marzo la biblioteca continuó con las actividades previstas, aún con la policía en las inmediaciones del lugar. Pero la situación escaló a niveles más violentos. Durante las primeras semanas de abril, las fuerzas policiales se presentaron en el lugar, sin orden judicial, según denuncian desde Menoco Newen, con intenciones de desalojo. Una vez allí, y luego de un forcejeo, exigieron la documentación de todas las personas que se encontraban dentro del lugar, y los acusaron de ser usurpadores. De esta manera, y ya con la policía instalada en la puerta, se prohibió tanto la salida como la entrada, y todas las personas fueron obligadas a permanecer allí. Inmediatamente los referentes de la biblioteca convocaron a una conferencia de prensa, donde denunciaron sentirse secuestrados, imposibilitados hasta de concurrir al baño, que se encuentra en las afueras del lugar.

El caso llegó a la Justicia y las partes se encontraron en una audiencia donde se determinó levantar cargos por usurpación a 8 de las personas que se encontraban dentro al momento del desalojo. También, se acordó una mesa de diálogo para llegar a un acuerdo entre ambos.

Desde el Ministerio sostienen que el lugar donde se encuentra funcionando la biblioteca fue un espacio cedido al Teatro de la Estación, que se encuentra justo al lado, para la realización de actividades culturales, pero que luego fue devuelto. Según explica Huenchul, en principio, el gobierno de Soria parecía querer respetar la ubicación de la biblioteca y formalizar su permanencia allí con alguna personería jurídica para que haya un responsable. Pero, la única solución que han recibido hasta ahora, por parte de las autoridades, es el traslado a un barrio aledaño. La respuesta de los referentes de Menoco Newen es contundente: “Nosotros reclamamos que se respete la identidad de la biblioteca, queremos seguir funcionando en el mismo lugar, ya que la Biblioteca de Arte y Cultura es un espacio consolidado en el tiempo, con identidad propia”, explicó Orlando Carriqueo, vocero del Parlamento Mapuche Tehuelche de Río Negro.

 

Espacio privilegiado

Los motivos del desalojo parecen ser varios. En primer lugar, su ubicación privilegiada, ya que se encuentra en el centro de la ciudad y su accesibilidad es inmejorable. En segundo lugar, el tipo de actividades que allí se vienen realizando desde hace más de una década, “actividades contraculturales”, en palabras de Mauro Huenchul. Son las mismas que parecen no agradar a los vecinos de la biblioteca; la Secretaría de Turismo y el Teatro de la Estación. «Muchas de las agrupaciones que se juntan allí están reclamando derechos que el mismo Estado vulnera. Supongo que es un lugar incómodo para el Municipio», afirmó el vocero de la Asamblea de la Biblioteca. Por último, las personas que habitan el espacio son minorías y calificadas de marginales. En los últimos años, las actividades fueron llevadas a cabo por la comunidad mapuche del grupo Menoco Newen, por lo que Huenchul lee la situación como «un acto de racismo y xenofobia por parte del municipio». 

Desde la biblioteca señalan que las mesas de diálogo pactadas fueron canceladas y leen ese accionar como una falta de interés, de parte del municipio, al diálogo y a la negociación. «Las razones del desalojo son xenofobia, racismo e ignorancia. Hay algo de malicia también porque se cierran al diálogo.  A ellos no les interesa lo que nosotros queremos hacer», señaló Huenchul. 

 

La causa sigue abierta y a la espera de una solución que parece no verse en el horizonte. Mientras tanto, el grupo Menoco Newen responsabiliza a la gestión municipal de Soria, del Partido Justicialista, por la imposibilidad de mantener las puertas abiertas de la biblioteca, y la equiparan con el presidente Javier Milei. La acusan de querer despegarse del discurso del presidente de la Nación, pero actuar de la misma forma que él, despreciando la cultura en general. «El cierre de un espacio cultural y de una biblioteca implica un ataque a la cultura”, declaró Carriqueo. Pero, sobre todo, apuntaron sobre el menosprecio a la cultura mapuche, fuertemente bastardeada por el actual gobierno; «Las comunidades originarias en general son un estorbo para el Estado porque nosotros siempre vamos a defender la tierra y el territorio. Y ellos no tienen esa misma intención, quieren explotarla y apropiársela. Entonces siempre va a haber ese choque entre esas dos formas de cosmovisión”, sentenció Huenchul.