Por Giuliana Curio
Fotografía: Clara Pérez Colman

El rechazo visceral a la “ideología de género”, la simpatía por personajes como el general Antonio Bussi y Carlos Menem, la promesa de eliminar el Conicet y ministerios varios: el periodista Juan Luis González, autor de El loco, una biografía de Javier Milei, habla de la sorpresiva elección del líder de La Libertad Avanza en las PASO. “No creo que termine bien un país con un líder que está convencido de que tiene conversaciones con Dios y con un perro muerto”, plantea.

De cantante y jugador de fútbol a disputar la candidatura presidencial, con antecedentes claves como haber asesorado al genocida Domingo Bussi, Javier Milei surge en la escena política como una figura que cada vez parece ganar más apoyo. A pesar de que se autodefine como uno de los pocos que no pertenece a la casta política, el periodista y escritor Juan Luis González logra trincar ese discurso en su libro El loco, donde aborda los secretos más profundos del candidato más votado en las PASO 2023.

¿Qué es lo que más te sorprendió del triunfo de Milei?

La pregunta es difícil porque todavía lo estoy procesando. Es claramente muy impresionante, yo imaginaba que iba a sacar un resultado arriba de los 20 puntos, pero me quedé corto. Creo que no se trata solo de un «voto bronca», ese es uno de los factores, pero eso sería tomar la parte por el todo. Hay algo más profundo que cambió y en el libro lo digo, Milei es apenas el mejor personaje de una Argentina que está sola, agobiada y triste.

«¡Milei me bloqueó! Esa fue la reacción que tuvo frente al libro».

Juan Luis González

En El loco González se sumerge en la figura de Milei y propone un bagaje entre rasgos peculiares de su personalidad, su vida personal y su carrera política. Cuenta de sus vínculos más cercanos, como el que tiene con su hermana Karina; el distanciamiento que supo establecer con sus padres; y, principalmente, la estrecha relación que mantiene con sus mascotas, resultado de una clonación de su perro Conan, que murió en 2017. El impulso y la ambición por la presidencia habrían surgido, según postula, como una misión que Dios le habría encomendado en el acercamiento que tuvo con lo esotérico y lo místico tras la muerte del perro Conan. Los rasgos de su personalidad son tan desconcertantes como sus propuestas, que implican un achique del Estado mediante la eliminación de ministerios y derechos adquiridos. En su menú también están la dolarización, el aumento de la flexibilización laboral y el arancelamiento de la salud y la educación.

 

¿Qué pensás acerca de que Milei haya reconocido que trabajó para uno de los más feroces genocidas de la última dictadura, Bussi? ¿Qué panorama imaginás teniendo en cuenta que su candidata a vicepresidenta es negacionista y que él mismo podría amnistiar a los militares condenados?

Él ocultó lo de Bussi durante 20 años a todas las personas que conocía, salió a la luz recién ahora, cuando en 2021 (Leandro) Santoro lo contó en el debate. Después también terminó haciendo declaraciones negacionistas con el hijo de Bussi, Ricardo, que además es un reivindicador del padre (N. de. R.: Ricardo Bussi fue el candidato de Milei a la gobernación de Tucumán en las últimas elecciones a gobernador y candidato a diputado en las PASO). En ese sentido tengo preocupaciones por lo que se viene.

¿No te parece paradójico que las grandes figuras de su espacio político sean mujeres y que él milite en contra de sus derechos?

A Milei lo vota toda la gente que no se sintió parte de la convocatoria del feminismo y del progresismo del 2018 y de los años siguientes; en el caso de las mujeres es muy marcado. Mucha gente siente que el Ministerio de la Mujer que se creó no mejoró la situación, que no dio respuestas y hay algo ahí de por qué lo votan. De hecho el discurso de Milei, y todo lo que es la nueva derecha, tiene como gran enemigo lo que llaman la «ideología de género». Eso le funciona, es un discurso taquillero.

¿Por qué pensás que la gente vota a alguien a quien se suele emparentar o comparar con Menem?

Lo del menemismo es interesante: él lo puso de moda a Menem y hoy parece que es cool esa reivindicación de una época que dibuja como algo positivo para el país. Muchos seguidores insisten con eso; yo creo que en esta idea de que el liberalismo está de moda se busca ese espejo con el menemismo, que si bien fue una época muy mala para muchos, también fue una época donde hubo mucha gente que no la pasó mal, y es a esas personas a las que les debe gustar la comparación.

¿Podrías hacer una reflexión sobre este sesgo mesiánico, esto de destrozar todo que tiene la figura de Milei y el peligro que representa teniendo en cuenta algunos de sus dichos, como el de la privatización del Conicet o el cierre de ministerios?

Una pregunta que abre el libro es ¿qué pasa si en un país inestable aparece un líder inestable? Ahora estoy pensando que voy a tener que cambiarlo a ¿qué pasa si a un país inestable lo gobierna un líder inestable? No creo que termine bien un país con un líder inestable que está convencido de que tiene conversaciones con Dios, con un perro muerto, con los clones, que piensa que los perros lo asesoran en política y economía. No creo que así pueda funcionar un país tan complejo y difícil como Argentina.

¿Cómo funcionaron los medios, sobre todo los de la derecha, primero engordando a Milei y luego tratando de bajarlo?

Los medios son un lugar central. Milei es un fenómeno con varias aristas y una de ellas tiene que ver con los medios, porque es una figura mediática antes que una figura política, es imposible separar una de la otra. Esto en el marco de una nueva época para el movimiento de las audiencias y el rating.

¿Cómo reaccionó Milei ante tu libro y su título? Porque la palabra “loco” puede tener también una connotación “simpática”.

¡Milei me bloqueó! Esa fue la reacción que tuvo frente al libro. Con respecto al título la verdad no tuve mucha opción porque «el loco» es como le decían en el colegio cuando le hacían bullying, le decían «el loco Milei»; también es como le decía su padre, así justificaba la violencia que ejercía sobre él. Le decía que estaba loco y es por eso que lo tenía que golpear. Loco también es una palabra que nombra mucho Milei cuando habla de sus secretos místicos; dice: «No te puedo contar porque van a decir que estoy loco».