Por Agustina Morello Eckerdt y Dylan Mizawak
Fotografía: Diego Castro Romero

Movimientos sociales y organizaciones de la economía popular se autoconvocaron en Plaza de Mayo para exhibir y vender sus producciones. Reclaman políticas públicas para el sector.

Trabajadores de la economía popular y la agricultura familiar se movilizaron ayer a plaza de Mayo para realizar un “Feriazo Nacional” para reclamar políticas públicas que beneficien al sector, cada vez más vulnerado. Entre las organizaciones convocantes estuvieron Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), Frente Popular Darío Santillán (FPD), Movimiento de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón (MTD), MTR por la Democracia Directa (Movimiento Teresa Rodríguez), Federación de Organizaciones de Base (FOB) y el Movimiento Resistencia Popular (MRP).

Desde la Pirámide de Mayo hasta las rejas de Casa Rosada se organizaron en dos filas distintos puntos de venta de alimentos a precios populares, como pastafrolas, facturas, tortas, empanadas y sandwiches. También artesanías, juguetes para niños, peluches o cortinas de plástico reciclado. Debajo de un gazebo, colocado en el centro de la plaza, un grupo de seis mujeres cosían a mano guardapolvos, medias y joggins para que los niños asistan al colegio. 

Los principales reclamos se nuclean en mejoras salariales para los trabajadores, apoyo económico a comedores barriales, el reconocimiento de sus labores como trabajo digno, el déficit habitacional y las pocas posibilidades de inserción al mercado laboral que se enfrentan las nuevas generaciones, enumeraron algunos de los presentes en la Plaza.

Bajo el lema “producimos, pero igual somos cada vez más pobres” y vestidos con chalecos rojos y empuñando banderas, el FOL fue el que tuvo mayor concurrencia. Jimena Farina, del espacio de niñeces de esta organización, expresó que estaban ahí para que “la tarea que se desarrolla en cada barrio sea reconocida como un trabajo y reciba un sueldo digno, con todos los derechos laborales que les corresponden”. Además, agregó que “los precios de la canasta básica golpean directamente a los niños y esto genera que sus derechos no estén garantizados”. Mariel Solis, también de FOL, contó su preocupación por el futuro de sus hijos: “Les enseño todos los días a luchar por sus sueños, que estudien y reclamen”.

Otra de las problemáticas que compartieron los trabajadores de las distintas agrupaciones fueron “el retrato que se construye de las personas que reclaman por sus derechos”, según Ángel Gómez, un ex empleado de Techint. “Nosotros venimos a demostrar que somos trabajadores, no queremos un plan social, queremos que nuestro trabajo sea digno”, aseguró. En la actualidad, Gómez es soldador, albañil y pintor, les enseña a los jóvenes de la agrupación MTR esos oficios. “Al igual que varios de mis compañeros, vivo del día a día, no somos vagos ni planeros, como algunos sectores de la sociedad y ciertos medios hegemónicos nos identifican”, añadió.

Graciela Méndez, de la organización MTR expresó que “el sueldo no alcanza para nadie, imagínense para nosotros que no ganamos ni la mínima. Vean como trabajamos en cada una de las mesas que exponen nuestros productos. Eso es lo que producimos todos los días. También tenemos huertas comunales, pero nos cuesta el acceso a la tierra”.

A pesar de vender alimentos en los puestos de cada movimiento social, la mayoría de las trabajadores del Feriazo Nacional almuerza, como ayer en Plaza de Mayo, alimentos cocinados en ollas populares. “En la mayoría de las ocasiones, son la única posibilidad de completar un calendario de comidas completas en la semana”, aseguró Griselda Mendoza, integrante de FOL y quién trabaja en un comedor en Florencio Varela.

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