Los vecinos de la Villa 21-24 llevan casi diez días ocupando un predio de ferrocarriles a la espera de una mesa de negociación que encamine soluciones a la falta de viviendas dignas. A pesar de la amenaza judicial de desalojo, de las fuerzas de seguridad que los custodian y de la impiadosa tormenta de Santa Rosa, se autoorganizan y aseguran que no se irán mientras no haya respuestas.