Mientras que la liga masculina se desarrolló casi con normalidad, las jugadoras del torneo femenino sufrieron contagios masivos y varios equipos tuvieron que desertar en diferentes instancias de la competencia. El colectivo Doble Cambio cobró visibilidad y toma impulso para luchar por la igualdad.

Frente a los casos de contagio de covid en la Liga Nacional de Vóley Femenino, Doble Cambio, el colectivo deportivo feminista de vóley que busca su profesionalización, exige respuestas a la altura de las circunstancias y hace un diagnóstico de la situación del sector junto a dirigentes y organizadores del máximo torneo a nivel nacional. 

La Liga Argentina de Vóley Femenino 2021 inició su temporada el 2 de febrero, el torneo finalizó el 11 de abril, con la primera consagración de San Lorenzo como campeón, pero con los clubes Boca Juniors, Vélez Sarsfield y Mupol fuera de la Liga por casos de covid. Es en este contexto que Doble Cambio exige respuestas superadoras a los dirigentes. Los 16 equipos que participaron fueron distribuidos en dos zonas para disputar siete partidos a lo largo de nueve días. En la zona 1 se cruzaron Vélez Sarsfield (CABA), River Plate (CABA), Boca Juniors (CABA), Ferro (CABA), Mupol (CABA), CEF 5 (de La Rioja), Rowing Club (de Paraná), Náutico Sportivo Avellaneda (de Rosario). La zona 2 incluyó a San Lorenzo de Almagro (CABA), Douglas Haig (Pergamino), Banco Provincia (La Plata), Estudiantes (La Plata), Argentina Andalgalá (Andalgalá), Tucumán de Gimnasia (San Miguel de Tucumán), GELP (La Plata) y Atenas (Córdoba). Finalizada la primera instancia, se definieron las nuevas zonas para la segunda ronda de marzo, pero la presencia del coronavirus no se hizo esperar. Mupol fue el primero de los equipos en darse de baja del torneo por presentar casos positivos. “Fue todo sobre la marcha”, asegura Antonela Curatora jugadora de Vélez Sarsfield y miembro de Doble Cambio, el colectivo que busca desde el 2020 la profesionalización del vóley femenino. “El primer partido lo jugaron todas, absolutamente todas, con barbijo, y al segundo día la Federación del Voleibol Argentino (FeVA) sí resolvió que Mupol (Círculo Mutual de Suboficiales), al no presentarse, perdía los puntos y se los daban a Ferro”, describe.

Antonela Curatola.

A partir de ahí, las jugadoras buscaron respaldo en Doble Cambio: “Nosotras hablamos con las chicas de Mupol, que nos dijeron que iban a sacar un comunicado por la situación. Nosotras las acompañamos. Y ahí fue la primera intervención que hicimos. Dijimos que no estaba claro qué pasaba en esos casos y que está clarísimo que los contagios suceden en cadena”, cuenta Antonela y agrega: “Aparte, no es que nos hisopaban todos los días. Y si ayer daba positiva una y habíamos entrenado juntas, mañana nos testean de nuevo para saber si damos todas negativo o estamos contagiadas. No, no es lo que sucede. La segunda etapa fue un desastre”.

Ante la falta de un protocolo de acción para casos sospechosos o positivos establecido por la Federación del Voleibol Argentino (FeVA), organizadora de la Liga, los equipos afectados no tuvieron más opción que retirarse. Por su parte, la Liga masculina, sin mayores dificultades, logró finalizar su temporada con un protocolo y método burbuja por parte de su ente organizador, la ACLAV (Asociación de Clubes Liga Argentina de Voleibol). Otra evidencia en las desigualdades para el desarrollo del deporte femenino y el masculino, entonces, las jugadoras junto con Doble Cambio manifiestan su disconformidad.

Las deportistas de la Liga femenina hacen hincapié en las diferencias entre ambas ligas. Natalia Espinosa, jugadora de voley retirada del club Boca Juniors e integrante del colectivo, remarca: “Esto parte de que el torneo lo rigen dos asociaciones distintas: la masculina va por ACLAV, que es una empresa que tiene tercerizados los derechos de la liga, y la FeVa (Federación del Vóleibol Argentino) maneja la femenina”. Curatola profundiza: “Cuando hubo casos de covid-19, los varones pospusieron los partidos. De hecho, el equipo campeón venía de recuperarse de casos. Hubo cuatro o cinco, no sé exactamente, pero la Liga se frenó durante 10 días antes de la semifinal. Eso es una gran diferencia: si bien son entes distintos y no podés comparar, vuelve a pasar lo mismo, ¿por qué los varones sí y las chicas no? Y fuimos descalificadas por contagiarnos, cuando sabemos que te puede pasar en cualquier instancia de tu vida”.

Boca quedó afuera de la Liga Femenina de Voley por la cantidad de jugadoras contagiadas de covid. No fue el único equipo.

El 30 de marzo Vélez no se presentó a jugar debido a casos positivos en su plantel, que derivaron en un total de 12 casos positivos. Frente a esta situación, Doble Cambio se reunió con la Federación para plantear la situación del Club y pedir la postergación de los partidos. Al poco tiempo, Boca también presentó casos en su plantel. Eduardo Fernández, miembro de FeVa afirma: “Hubo un protocolo de covid-19. Yo siento mucho por las pibas y por los clubes que pusieron mucha plata, pero lamentablemente esas eran las reglas del juego, no se postergaban los partidos, y por supuesto que los directivos de los equipos lo sabían porque lo arreglamos con ellos. Nosotros como Federación respondemos a los clubes porque ellos son los que trabajan e invierten para la Liga. Después, ellos se arreglan con cada jugadora”. 

Sin embargo, Curatola sostiene que en el reglamento de competencia no había ningún apartado sobre cómo actuar ante casos sospechosos o positivos de covid. A su vez, Natalia Espinosa destaca: “Esta fue una decisión que tomaron en conjunto entre los clubes y la Federación: los clubes avalaron este proceder. Entonces, nosotras como jugadoras, nos lo desayunamos cuando Vélez tuvo 12 casos positivos: un plantel entero”. E insiste: “Nos decían que no se podía posponer porque la Liga tenía que terminar. Y le decíamos: ¿a costa de qué? ¿Es la liga que llega a campeón el que no tiene contagios? Porque deportivamente no fue una liga competitiva, si en los play off dos equipos en cuartos no jugaron porque tenían contagios, en semifinales un equipo no jugó por contagios”. 

El 5 de abril la FeVA informó vía twitter que Boca no se presentaba a jugar la semifinal con Gimnasia de La Plata. Una vez más, debido a la negativa a postergar los partidos, el equipo en cancha accedió a la final. En palabras de la ex jugadora: “River fue el único que pasó todas las instancias sin dejar de jugarlas, pero Boca y San Lorenzo no jugaron cuartos porque sus rivales estaban contagiados y dados de baja. Gimnasia no jugó final porque Boca se dio de baja”. 

Colectivo Doble Cambio

Frente a ambas situaciones, Doble Cambio sacó un comunicado en redes en donde expuso la situación que atravesaba la Liga Femenina. A través de estos espacios, las jugadoras tuvieron oportunidad de alzar la voz. En ese sentido, Espinosa subraya: “Creo que esta pandemia expuso lo que siempre se fue tapando durante años. Fue la frutilla de la torta que terminó de exponer y visibilizar todo lo que venimos viendo durante años. En lo personal, hice 20 ligas nacionales, las viví todas”. 

Al consultarle a Fernández qué se podría haber hecho distinto, reconoció: “Yo creo que tendríamos que haber tratado de tener una burbuja real a partir de los cuartos de final. Hacemos una burbuja diez días y jugamos todos los días. La liga masculina se hizo con burbuja y la de las chicas no, porque es un presupuesto de 40 millones versus uno de 2 millones. Los clubes en este momento están fundidos y haber jugado la Liga hoy es un logro”.

Más allá de la pandemia, para Espinosa la organización del colectivo siguió sumando nuevos logros: “Hay situaciones al interior de los clubes que sí han mejorado, las situaciones y el vínculo entre jugadores y clubes. Eso sí hay que resaltarlo porque es real: el año pasado era un solo club que firmaba contratos y hoy ya son cinco. Es importante todo ese avance: hay pibas que están jugando su primera Liga nacional y están firmando contrato”. Asimismo, destacó: “Es la primera Liga que se jugó con nosotras como militantes, y yo sé que nosotras empezamos a escribir otra historia para las pibas”. En la misma línea, Fernández acentúa el crecimiento de la Liga: “Antes eran ocho equipos y llegamos a ponerlo en 16. No había equipos del interior y trajimos siete. Además, nunca una Liga tuvo tantos partidos televisados como la de este año”.

A pesar de esto, el balance de las jugadoras transmite preocupación. “Estamos hablando de una Liga nacional, no es un torneíto así nomás y eso es lo que más molesta. Este es el torneo más importante del vóley argentino, ¿por qué tanto descuido? Realmente nos sentimos desprotegidas”, señala Antonela. El deporte es un trabajo que demanda de las jugadoras incontables horas de inversión en entrenamiento físico, técnico y táctico, en nutrición y en psicología deportiva, entre otros aspectos. El cuidado de la salud de las jugadoras y equipo técnico debe ser la prioridad que guíe la toma de decisiones respecto a futuras competencias. 

Si bien la Liga no fue lo que las jugadoras esperaban, el colectivo sigue celebrando su empoderamiento dentro y fuera de la cancha. En el caso de Boca, “la FeVA twitteó sobre el partido por jugar del que Boca se había quedado afuera y promocionaba la otra semifinal. La gente empezó a comentar sola”, recuerda Natalia. Y agrega: “Generalmente replican o retwittean lo que publicamos nosotras, y esta vez eran jugadoras y la gente manifestando lo que sentían. Ya se están alzando las voces. Ahora empieza un efecto dominó, nosotras empujamos la primera ficha”.