En el pico máximo de contagios por el covid 19, el juez Guillermo Scheibler concedió un amparo a un grupo de padres y madres porteños que cuestionan el modo en que se regresó a las aulas. El magistrado intimó a que la Ciudad para que presente un informe con el objetivo de saber si tiene una propuesta alternativa para quienes están exceptuados de asistir. La amenaza de las autoridades de dejar sin vacantes a quienes no concurran a los establecimientos educativos.

“Obligar a las familias para que sus hijos concurran de manera presencial es ponerlos en una disyuntiva entre el derecho a la educación y el derecho a la salud y la vida”, resume Carolina Fabrizio. La integrante del colectivo “Familias por la Salud Colectiva” presentó ante la justicia porteña un amparo contra el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para que los y las estudiantes no tuvieran la obligación de asistir presencialmente a las aulas y que las instituciones educativas garanticen el acceso a la educación por vía remota.

El reclamo fue presentado por el abogado Hernan Mirasole, integrante de la Asociacion Civil Nace un Derecho, en el juzgado Contencioso Administrativo y Tributario N° 13, Secretaría N° 26, a cargo del juez Guillermo Scheibler. El 5 de abril, el magistrado firmó un acta e intimó al Ministerio de Educación de la Ciudad a presentar, en los próximos 5 días, un informe para saber si tienen un proyecto alternativo en el protocolo para el inicio de las clases presenciales del 2021.

“Así no se puede”

Desde el colectivo explican que es inviable continuar con la presencialidad debido a cuestiones de infraestructura en las instituciones educativas, la poca seguridad de las “burbujas educativas”, la falta de insumos tanto para docentes como para personal de limpieza, la falta de ventilación, las pocas posibilidades de cumplir el protocolo en el caso del transporte público, sanitarios en condiciones precarias, problemas en la aplicación del protocolo en los niñas y niños de jardín de infantes, falta de previsiones para la llegada del invierno, personal docente y de limpieza que no fue vacunado en su totalidad y fallos en los termómetros digitales para tomar la temperatura.

“Esta no es una opinión antojadiza y nos hemos comunicado con expertos en salud, educación, psicología y psicopedagogía” argumenta Patricia Losada, una de las integrantes del colectivo. Este grupo de familiares alega que no están en contra de la presencialidad, siempre y cuando el número de contagios se mantenga en niveles reducidos, y consideran que está en cada padre, madre o tutor o tutora llevar o no a sus hijos o hijas a las aulas, pero piden a las autoridades locales que se abra una vía para que sus niños y niñas puedan cursar de forma remota. “Nos estamos basando en lo que hacen los países limítrofes. En Uruguay y Paraguay se suspendieron y en Chile y Brasil se está pidiendo lo mismo, es decir no es nada extravagante nuestro planteo”, destaca Mirasole.

 ¿Todos de acuerdo?

A pesar de las diferencias políticas, tanto CABA como Nación acordaron continuar con la presencialidad en las aulas, a las que consideran un espacio de pocos contagios, a pesar de su aumento en el país durante las últimas semanas con un pico que superó los 22.000 contagios diarios. Hace unas semanas, la ministra de Educación de la Ciudad, Soledad Acuña, en un programa de televisión planteó la idea de flexibilizar aspectos del protocolo: “Hemos decidido flexibilizar algunos aspectos de los protocolos para que permitan que la organización de la escuela no complique la organización familiar”, señaló la funcionaria. Luego de esa declaración, ANCCOM se comunicó con fuentes del Ministerio de Educación porteño donde desmintieron cualquier iniciativa de flexibilización y aclararon “que el protocolo es bastante claro en los procesos ante un caso sospechoso”. Además, resaltan desde el Ministerio, “la escuela con protocolos no es un lugar donde se reproduzcan los contagios”.

Según datos brindados por el ministerio porteño, durante el primer mes de presencialidad se han reportado más de 1200 casos. Un 60% de los contagiados es personal docente y fueron aisladas más de 400 burbujas escolares. “Hay una idea de que los niños contagian en un porcentaje menor, pero no es así. Se enferman, en menor cuantía pero se enferman. Para las familia no pasa por un número, pasa por personas”, consideró Losada.

 Veníamos mal

Una de las críticas que más resalta este colectivo es la deficiencia en materia de infraestructura de las instituciones educativas. Los familiares consideran que esto no es una cuestión que se inició en la pandemia sino que ocurre desde hace años: “Venimos de colegios, que previo a la pandemia, tenían deficiencias. Escuelas donde se cortan la luz, el agua, donde las cooperadoras deben comprar los elementos básicos de higiene. ¿Imaginate en una pandemia? Estos elementos deberían abundar, pero en verdad no están”, explica Fabrizio. También siguiendo esta línea, Losada, que tiene nietos y nietas que concurren a escuelas públicas y privadas, señaló la poca coordinación entre el Ministerio y las instituciones educativas para la aplicación del protocolo: “Se delegó, a los docentes, la implementación y la instrumentación de las medidas y resoluciones”. Según ella, “quienes deberían estar en cabeza de la organización e implementación de los protocolos son las autoridades que han dispuesto este despropósito”. Los padres y madres también destacan que muchas instituciones no cumplen con las distancias entre alumnos y alumnas dentro de las aulas; según el protocolo de la Ciudad entre cada chico y chica debe haber por lo menos un metro y medio de distancia.

Con respecto al transporte, el gobierno de CABA lanzó el programa Primero la escuela. Desde el colectivo señalan que esta idea es absurda debido a las condiciones de hacinamiento en las que se viaja en transporte público y el potencial peligro que esto conlleva: “Cabe destacar que esto se realiza en virtud de la preservación de la comunidad, teniendo en cuenta la imposibilidad del cumplimiento de protocolos, en especial en el transporte público, donde se viaja hacinado. Esto es un efecto dominó, que va a terminar perjudicando a la comunidad y es lo que estamos tratando de evitar desde el inicio de esta desgraciada pandemia”, señala Losada.

 

No comunicación

La ministra de Educación porteña, en la entrevista mencionada, señaló que se comunican con los diferentes grupos de padres y madres a través de encuestas. En este sentido, desde el colectivo Familias por la Salud Colectiva aseguran: “Lamentablemente esto no ha sido así. Lo único que hay son instancias coercitivas para obligar a los padres y madres a llevar a sus hijos e hijas a las aulas. En verdad no estamos en contra de la educación, solo estamos en contra de la presencialidad obligatoria”, indicó Mirasole, para quien debe desterrarse el planteo de que este amparo es de un partido político en especial: “Hay una idea de algunos sectores de llevar esto al terreno partidario, con la idea de un ‘nosotros somos los que bancamos la educación porque bancamos la presencialidad y los que no quieren estudiar son de otros partidos’. Dentro del colectivo hay familiares de todos los partidos políticos. Lo único que pedimos es que haya una opción para cursar de forma remota o que se cumplan de manera efectiva los planteos del protocolo”.

Por último, desde el colectivo advierten que distintos padres y madres han sido hostigados verbalmente con la pérdida de vacantes, la regularidad e incluso con la intervención del Consejo de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescente para que lleven a sus hijos e hijas de manera presencial a las aulas. En este caso, los integrantes apuntan al gobierno porteño de ejercer presión a las instituciones para que se mantenga la obligatoriedad. Uno de los casos estos casos fue el de Lucía, una madre que es paciente de riesgo y que tuvo que enviar a sus hijos a la escuela: “Me advirtieron de que si no enviaba a mis hijos a la escuela después no podría incorporarlos en otro momento del año”. También destacó: “Hay un montón de compañeros y compañeras de mis hijos que tienen problemas respiratorios, pero al no ser un asma severo no los cuentan como pacientes de riesgo. Pero todos sabemos que un pibe o piba que tiene problemas respiratorios, por más que no sean severos, es potencial pacientes de riesgo. Esto para nuestros niños y niñas es enviarlos al matadero”. Mirasole agrega:“Los padres están muy preocupados y angustiados, porque tienen miedo a perder la vacante; por eso están pidiendo que se garantice la virtualidad tanto para los que se encuentran eximidos, según el protocolo, como para aquellos que no aceptan la presencialidad”.

Desde el Ministerio de Educación porteño señalan que las ausencias de alumnos en las aulas por el aumento de contagio “no son significativas” y que las instituciones educativas, por el momento, “no han reportado nada al respecto”.

Durante las últimas semanas, se advirtió un incremento en la tasa de contagiosidad a 1.4 en  la escala del índice R, que indica la intensidad de una enfermedad, en niños y niñas de 0 a 18 años. ANCCOM se comunicó con Omar Sued, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología, quien explicó: “La tasa de contagiosidad aumentó en todos los rangos etarios que van desde los 0 hasta los 65 años. Eso no ocurrió con los de más de 70 años, producto de la vacunación. El crecimiento se debe al aumento de la circulación y la movilidad. En este contexto, los chicos se mueven más, viajan en transporte público y hacen otras actividades de contacto que los expone más”.

Sued consideró que si los protocolos se respetaran, no debería haber contagio. Para reducir la contagiosidad, los colegios “deben estar ventilados, debe mantenerse la distancia y el barbijo puesto. Si se hace así, no hay por qué preocuparse”. En contraparte, “si no hay ventilación o se amontonan, es claro que va a ver un aumento en la transmisión”.