A pesar de la situación sanitaria, el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia decidió realizar su tradicional marcha anual a Plaza de Mayo para repudiar el golpe militar de 1976. Los partidos de izquierda acompañaron.

A 45 años del golpe cívico militar más oscuro de la historia argentina, con una pandemia que atraviesa toda coyuntura, el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia marchó desde Congreso a Plaza de Mayo. La manifestación fue convocada por agrupaciones de izquierda como el PO, el PTS, MST y Nuevo MAS, entre otras,  en conjunto con referentes de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora como Nora Cortiñas, Elia Espen, Mirta Baravalle y Elsa Pavón.

Ayer la izquierda copó las calles en una marcha que comenzó en el Congreso a las 15 y culminó pasadas las 18. A pesar del contexto sanitario, los militantes coincidieron en que no podían dejar pasar un año más sin movilizarse. “Creo que el 24 nos revuelve un montón de cosas, que nos llama a pensar cómo queremos que sea el mundo y nos  llama a cuidarnos de forma colectiva y no individual”, dijo Malena Martínez,  que forma parte de Antena Negra TV. En este sentido, Violeta Alonso, militante del Nuevo MAS y secretaria general del Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, comentó: “Hay que enfrentar en las calles a la derecha nefasta que niega que hayan sido 30 mil y que el pasado 27 de febrero puso una bolsa mortuoria con el nombre de Estela de Carlotto”.

Por su parte, Abuelas de Plaza de Mayo y otros organismos de derechos humanos decidieron no marchar ni hacer convocatorias multitudinarias. “Abogamos por el derecho a la vida y la salud”, declararon. Con este emblema y en medio del contexto de crisis ambiental, las Abuelas lanzaron la campaña “Plantemos Memoria” que propone plantar un árbol por cada víctima del terrorismo de Estado en la última dictadura cívico- militar. El presidente Alberto Fernández se sumó a esta iniciativa, y el pasado sábado 20 de marzo plantó un Jacarandá en la ex ESMA.

La marcha comenzó a las 15 en Congreso y finalizó a las 18 en Plaza de Mayo.

Además del repudio a la dictadura militar, los reclamos en la marcha a Plaza de Mayo se centraron en los casos de desaparecidos en democracia como el de Santiago Maldonado y Facundo Castro. “A mí el caso Maldonado me pegó muy fuerte porque él estuvo luchando el mismo día que yo, en la misma movilización, y tranquilamente podría haber sido yo la desaparecida”, advierte Rocío Orué, joven de 16 años que milita en el Partido Obrero.

Luis Zamora, ex diputado y fundador del partido Autodeterminación y Libertad, expresó: “Había razones para no marchar, pero priorizamos más las que nos impulsan a salir a la calle y sacar todo lo que tenemos dentro”. Y agregó: “Los desaparecidos en democracia es algo que no nos sorprende porque sabíamos que se venían tiempos de lucha y la lucha trae represión, pero sí nos indigna”.

Otra de las consignas fue el pedido de renuncia de Sergio Berni, ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires. “Por Sergio Berni me sale un repudio tan grande, está lucrando para hacer campaña”, afirmó Zamora. De igual manera, Alonso, la militante de Nuevo MAS y dirigente estudiantil opinó: “Berni es un represor y responsable político de la desaparición y encubrimiento del caso Facundo Castro, y tendría que renunciar”.

En la Plaza se pudo ver en vivo la transmisión virtual con la participación de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora Elia Espen, Mirta Baravalle, Nora Cortiñas, Elsa Pavón, hermanos y hermanas de detenidos-desaparecidos y militantes.  El acto contó además con la asistencia de Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz en 1980, y fiscales y abogadas querellantes en los juicios por causas de lesa humanidad. El streaming, que duró 4 horas, se proyectó a los manifestantes y también pudo contar con espectadores en las redes sociales.

Sergio Maldonado, el hermano de Santiago, participó de la movilización.

A pedido de las Madres, se puso en debate la apertura de archivos de la Dictadura. “Son archivos de inteligencia, información que salía de los centros clandestinos y pasaba por todos los cuerpos de Inteligencia, iba al Batallón 601 y terminaba en la cabeza madre que era la Jefatura II de Inteligencia del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas”, explica la fiscal Gabriela Sosti. “No me cabe ninguna duda que en el sótano de la casa de algún milico deben estar, pero no sé si formalmente las tiene el Ejército”, opinó. “La ciudadanía tiene que reclamarle al Estado, al Poder Judicial, la responsabilidad política de esos archivos”,  afirmó Sosti.

Por su parte, Guadalupe Godoy, abogada querellante, advirtió que la pandemia puso en jaque a los juicios, pero con respecto a la virtualidad rescató que los mismos están llegando a gente mientras que antes no los veía o no podía acceder, y destacó el rol de los comunicadores populares en su difusión.

Las palabras de las Madres no dejaban de emocionar y movilizar a los presentes. “Hoy no se podía estar adentro. Había que estar presente, ahora y siempre”, expresó Nora Cortiñas y provocó el aplauso y los gritos de los manifestantes. “Yo los envidio, como querría estar ahí”, comentó Mirta Barvalle con la voz quebrada de tanta lucha. “Las personas que están en las plazas me reconfortan porque veo que la humanidad no es tan despiadada. Veo a estos jóvenes y veo a mi hijo”, concluyó.