Como tantos otros deportistas, los púgiles están afectados por las restricciones preventivas por la crisis sanitaria. Además, la falta de un sponsoreo fuerte les impide sustentarse en tiempos de aislamiento. Cómo hace Nery "el Maldito" Romero para mantenerse en forma y no perder el entusiasmo.

El box siempre fue una actividad marginal y sus protagonistas vienen, mayormente, de entornos vulnerables.  En 2019. Nery el Maldito Romero estaba tocando el cielo en los cuadriláteros de Los Ángeles y de golpe, con el Covid-19, volvió a entrenar como pudo. En la terraza de la casa, con el permiso de los vecinos, parques y, al cierre de esta edición, en un gimnasio cerrado de barrio que le prestó un amigo. Todo para mantenerse en óptimas condiciones físicas, con la esperanza de que se habiliten los protocolos sanitarios para volver a pelear.

El boxeador de categoría “Superpluma” recorre su carrera y cuenta cómo se mantiene en forma  en un año que era clave para posicionarse en un puesto mejor del ranking  “Me faltaban cuatro semanas para una pelea programada. Era el 17 de abril del 2020 y ahora está suspendida hasta nuevo aviso. También había otra más importante en junio”, se lamenta. 

Si bien, nunca dejó de entrenar y continúa con su rutina, le resulta difícil mantener su carrera. “Arranqué por diversión y hobby. Pero en 2013 saqué la licencia, metí 17 peleas profesionales y gané 3 campeonatos nacionales entre otros. Lo disfruto. Hay un montón de momentos lindos, pero también algunos que son muy duros por las lesiones, desanimos y un montón de cosas en juego. Ahora es mas dificil todavia”

 

«EL 80% de los boxeadores es de clase media baja o baja, padecemos muchas necesidades básicas”, dice Romero.

Con la llegada de la pandemia y el aumento de casos en nuestro país, el boxeo quedó afuera, como los “segundos” (el equipo) cada vez que empieza un round. Como tantos otros deportes, es afectado por las restricciones preventivas, sumado a la falta de un sponsoreo fuerte o promotores que no surgen porque se trata de una actividad de menor envergadura económica que el fútbol o el tenis, entre otras, que ya iniciaron sus torneos.

Así, los boxeadores profesionales y amateurs luchan por mantenerse en forma y listos para su próxima pelea en terrazas o parques haciendo “sombra” con rivales imaginarios. “Estoy tratando de conservar el ojo puesto en el boxeo y con la cabeza firme”, cuenta Romero con humildad.

Entre guantes, celulares y electrodomésticos

Apodado el Maldito por su técnica de pelea dañina, sostiene un entrenamiento duro y diario. Esto es posible porque cuenta con el apoyo de sus sponsors y la convicción de seguir entrenando. Eligió como su máximo referente nacional a Marcos “el Chino” Maidana, quien lo acompañó en su crecimiento. “Siempre me despertó algo distinto a los demás boxeadores», explica.

Nery entrenó tres años seguidos, entre 2016 y 2019, en Los Ángeles bajo la tutela del Team Maidana.  “Mis compañeros de gran magnitud eran Braian Castaño, Alan Castaño y Fabian Maidana”. En ese sentido, se considera un privilegiado. “Pasé a hacer mi primera pelea en E.E.U.U en 2016 y el “Chino” me vino a ver ¡Mirá cómo son las cosas! Para mí entrar en ese equipo fue como que me llamen para la primera del Barcelona”, recuerda Romero esa oportunidad única.

Hoy se la rebusca con las herramientas que tiene, reinventó su entrenamiento con las opciones que permite el aislamiento. “Arranque con una soga y se me cortó de tanto que le dí. Tenía una mancuerna de 10 kilos, una cinta y una colchoneta. Mi preparador físico, Matias Serbin, que es un groso, fue el que tuvo que adaptarse a eso”, cuenta.

Agradece a sus vecinos que lo dejaron entrenar en la terraza del edificio donde vive en el barrio de San Martín. “Uno de mis sponsor me mandó el soporte con una bolsa y el dueño de un gimnasio hace poco me prestó barras, discos y un pie acolchado para pegarle. Hoy no generó el ingreso de antes, pero a un amigo que me dio una mano, lo estoy ayudando a vender celulares y electrodomésticos, y estoy ocupado en eso”Además, recibió la ayuda económica de sus managers y promotores, que lo acompañaron en estos meses.

 

El Maldito Romero entrena en un gimnasio cerrado de barrio que le prestó un amigo.

El contexto todavía es crítico y dice: “Mantener un peso y estar saludable es un 24 por 7,  cuidarse y entrenar todos los días. No se trata de la cantidad de horas sino la calidad que te da el preparador físico y con respecto a la pelea que vos tengas. No es lo mismo un entrenamiento profesional, que cuando era amateur”. 

Consciente de ser un privilegiado y que pocos pueden hacerlo, agrega: “Este laburo es el más lindo. Y tengo la oportunidad de hacer lo que me gusta y creo que es ese el mejor trabajo que podemos tener cualquiera.  Dedicarte a lo que te gusta es suerte de pocos. Con mi psicóloga hablo sobre el pequeño porcentaje de personas en el mundo que se dedican a vivir su sueño. Yo soy uno de ellos”.

“El boxeo es distinto a otros deportes. Es muy difícil, porque creo que un 80 por ciento, es practicado por gente de clase media baja para abajo, donde padecen muchas limitaciones económicas y necesidades básicas y ahora más”, reflexiona el no tan maldito Romero.

No están habilitados los entrenamientos de contacto en gimnasio cerrado, ni tampoco perspectivas futuras sobre próximas peleas que permitan público como mayor sustento económico. “En este momento anormal, con pandemia, siempre trato de mostrarme así. Entrenando, saludable y bien de peso. En tu carrera, eso es todo y si hay algo que tenés que cuidar en este deporte, principalmente, es la salud porque es lo más importante”, cuenta. Su entrenador es una persona de riesgo. Por eso, lo acompaña sólo un asistente, con la debida distancia y en un gimnasio a puertas cerradas sin otros pugilistas. El espacio se lo prestó un amigo a comienzos de octubre, en donde por primera vez pudo pisar un cuadrilátero.

Sin boxeo, todo el plantel es perjudicado: pupilos, jueces, árbitros y el personal que arma una pelea. Hay pesimismo y un rumbo incierto para el retorno del ring con asistencia de público, porque la reapertura de los espectáculos deportivos no figura en la agenda frente a la emergencia sanitaria. Cada provincia habilitará el comienzo de entrenamiento en la medida que las condiciones lo permitan.

Audiencias y reaperturas

 Otros países están retomando esta actividad televisada, porque su escala de negocio como modelo vendible a través de las pantallas lo permite. De momento, son sólo las grandes peleas por títulos mundiales, que también ha entrado en crisis a partir del Covid-19.

 

«Yo hablo con mi psicóloga que integro el pequeño porcentaje de personas que pueden vivir de su sueño», subraya Romero.

En nuestro país, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), ya logró habilitar su torneo con el aval del Ministerio de Turismo y Deporte de la Nación. Otro es el caso de la Federación de Boxeo Argentino (FAB) que maneja alrededor de 2.000 pupilos federados, con auspiciantes escasos para este deporte. “ La FAB está esperando, se sale de la vaina por querer hacer boxeo, pero no se puede en estas circunstancias”, explica Gustavo Nigrelli, jefe de prensa de la Federación, periodista y redactor especializado en boxeo de Diario Popular.

“La FAB es el organismo rector que regula las reglas, las establece, las sanciona y las controla”, añade Nigrelli, mientras confirma que aún no se pueden organizar reuniones amateurs o profesionales en cualquier punto del país.

“Cada provincia se rige de acuerdo a la FAB pero cada una tiene su propia independencia y sus comisiones municipales”, según nos informó el periodista. “Se estimaba para esta época del año que se pudiera pactar una velada de boxeo televisada, sólo con el personal indispensable, pero la emergencia sanitaria ha frenado esto”, se lamenta. 

Llegado el momento, el cuerpo médico de la FAB preparó un rígido protocolo de seguridad según informa Nigrelli. Si bien ya está aprobado por el Ministerio de Salud de la Nación, todavía no está vigente. “La Federación, realiza reuniones por Zoom con la comisión correspondiente, también fomenta el diálogo, como base para la construcción de nuevos consensos en la próxima etapa”, agrega y asegura  “que en cuanto se pueda y se autorice la práctica del boxeo, como corresponde subirse al ring, la Federación va a ser la primera en tomar la posta”.

La fuente económica más importante es la televisión, en un combo junto a sponsors o promotores que puedan solventar una velada boxística. Ese es el principal recurso para que pueda funcionar como espectáculo. El canal DeporTV y su ciclo “Escuela de Boxeo” abordan al pugilismo, no solo como deporte sino desde lo educativo, cultural y social. Conducido por dos íconos del box, Yésica “La Tuti” Bopp y Sergio “Maravilla” Martinez, quien peleó hace poco en España.

Los únicos boxeadores exceptuados para entrenar son aquellos que integran el equipo olímpico de Tokio 2021.

 Hasta el cierre de esta edición el único sector de la actividad boxística exceptuado, era el equipo nacional de boxeo amateur olímpico, que se encuentra entrenando para la clasificación de Tokio 2021. 

“El equipo masculino y femenino está concentrado en Santa Teresita desde el 31 de agosto. Por el motivo de la próxima competencia olímpica. Están en una burbuja, testeados, aislados y haciendo escuela de combate con el entrenamiento habitual”, indica Gustavo Nigrelli.

Probablemente esa burbuja pueda ampliarse. El mencionado ministerio está implementando el programa llamado Clubes en obra. Una de las mayores inversiones de la cartera , con el objetivo de acompañar a los clubes de barrios del país y mejorar la infraestructura. Estos lugares funcionan como un centro de acompañamiento social. Realizan un trabajo virtuoso y a disposición de la sociedad. Muchas veces, los boxeadores amateurs, comienzan como alternativa deportiva en estos lugares. Tal vez, se abran más puertas, se pueda colgar una bolsa, habilitar los cuadriláteros y vestuarios para que los deportistas como el Maldito sigan siendo grandes personas. Mientras tanto, Nery, espera con ansias su próxima pelea.