Silvia Fontana, hermana de uno de los 1.500 desaparecidos que pasaron por el centro clandestino de detención, tortura y exterminio Club Atlético, le reclama al Gobierno de la Ciudad y la empresa AUSA que cumplan con su promesa de continuar con las excavaciones en el predio que fue destruido cuando la dictadura construyó las autopistas porteñas. Lo que allí se encuentre puede servir de prueba judicial en los juicios por los crímenes de lesa humanidad.