La saxofonista Yamile Burich destaca la hermandad que siente al tocar con su grupo, las Jazz Ladies, compuesto íntegramente por mujeres. "Alegría", su último disco, estuvo inspirado en su hija y fue nominado a los Premios Gardel. ¿En qué se parecen la maternidad con la música?

 “La música es una búsqueda”, afirma la saxofonista Yamile Burich, nominada por su disco Alegría (2019) a Mejor Álbum de Jazz en los Premios Gardel. Salteña de nacimiento, su búsqueda empezó con sus discos She’s the boss (2009), Black Jack (2014) y continuó con la formación del quinteto Yamile Burich & Jazz Ladies, compuesto por Patricia Grinfeld en guitarra, Diana Arias en contrabajo, Analía Ferronato en batería y Carolina Cohen en percusión.

Junto a este grupo que, como dice su nombre, está conformado por mujeres, explora ritmos más latinoamericanos. Desde Ahora! (2015), Random (2016) y Live at Thelonious Club (2019), Burich sumó composiciones propias e introdujo instrumentos como la marimba de chonta y las congas. Con seis temas de su autoría y un coverAlfonsina y el mar–, Alegría tiene un sonido único, resultado de esta mezcla de creatividad, influencias varias y “la comunicación de tantos años tocando juntas”, dice Yamile.

¿Qué sentís con la nominación en los Premios Gardel?

Me cayó medio de sorpresa. Es algo muy especial porque, además del quinteto, tocó Kate Ortega la marimba de chonta, un instrumento tradicional de Colombia. El disco tiene un sonido muy latino. Toqué mucho el soprano también. Es un disco especial. Por eso, simultáneamente grabé el disco en vivo, que tiene que ver más con el jazz. Me llamó la atención que Alegría gustó ya que es muy original en el sentido del sonido. La nominación es una motivación, es un premio en sí mismo. Te dan ganas de seguir por ese lado. Es como un juego, es probar, crear nuevas melodías, componer.

¿Qué te llevó a hacer este álbum?

Este disco se lo compuse a mi hija. Significa la alegría de tenerla, de estar con ella, de compartir su primera sonrisa, sus primeros pasos. Es una alegría enorme. El tema se lo dediqué a ella y el disco lo grabé en sus primeros años, con toda la dificultad que una atraviesa. Es difícil el tiempo, la música es demandante como un niño (risas). Es una motivación muy grande que el disco haya sido seleccionado en un momento muy especial de mi vida, en el aprendizaje de ser madre. Trato de reflejar esa alegría en la música.

¿Cómo es el proceso de componer?

Mi forma de componer es muy desordenada. Hay gente que tiene una rutina. Cuando me pinta una melodía, voy y la toco en el piano o por ahí escucho la armonía en mi cabeza y trato de tocarla. Compongo en la calle, me siento en la plaza, vengo con ideas. Mi forma de componer es muy improvisada. Armo la melodía, la escribo, ensayamos y les digo “chicas, tengo esto, me imagino tal cosa” y ahí hay un ida y vuelta de ideas que me llenan, me ayudan un montón. El tema en sí es un proceso individual mío pero el armado y la energía es grupal. Necesito ambas cosas. Es música improvisada, hay solos. Tocar en el momento, en un show, se va probando y decís “esto está bueno, queda copado”. Es una creación grupal de sonido que conseguimos de un tema que compuse individualmente. Es un trabajo entre todas.

«Si no nos ayudamos nosotras, si no nos llamamos para tocar, los lugares importantes los ocupan los hombres», dice Burich.

¿Cómo llegaron a ser un grupo íntegramente conformado por mujeres?

Se dio por casualidad y causalidad. Hace seis años tocaba con Patri y Diana en un grupo. Con Patri sentí algo muy similar en la búsqueda del sonido y en lo que nos gustaba escuchar. Me salió una fecha y mi grupo de ese momento no podía. Había escuchado a Analía y pensé “hagamos una jam”. Y tocamos y causó una gran sorpresa que no me esperaba. Empezaron a salir más fechas. Escuché a Caro en un video, me encantó, dije “la voy a llamar” y ahí empezamos. No es que armamos el grupo y dijimos “vamos a buscar fechas”. Se armó en el escenario. Empecé a sentir una energía diferente a la hora de liderarlo porque al ser todas mujeres hay una hermandad, una cooperación, una valoración, un respeto distinto. Coincidió mucho: siempre priorizo el nivel musical más allá del género. Patri, Diana, Ani, Caro, en su nivel musical son excelentes y tengo el plus del compañerismo de ser mujeres. Si no nos ayudamos nosotras, no nos damos laburo ni nos llamamos para tocar en escenarios, es un sistema que está acostumbrado a que los lugares más importantes los ocupen los hombres. La colaboración empieza en nosotras. A veces no puede Diana y viene Leo (Cejas). No me voy a encerrar en una cuestión de género. La música siempre está primero, es la que manda.

¿Qué significa para vos la música?

El grupo es fundamental a la hora de ser libres, de que te apoyen en las ideas, de probar cosas, de esta búsqueda que es la música. Una va cambiando, creciendo y modificando la dirección. El apoyo y un equipo para ir adelante te ayuda para seguir con tu sueño que es buscar tu sonido, tu voz. Es como un viaje: mientras mejores son tus compañeros o compañeras, descubrís más cosas y la pasás mejor. Si bien hay mucha individualidad porque compongo en solitario, en esa melodía está toda mi influencia que son mis compañeros, compañeras, que es mi vida, mi camino y las personas que me ayudaron e influenciaron. Con Jazz Ladies siento eso: un grupo muy enriquecedor que vamos para adelante y vamos creando un sonido grupal que está bueno.

En Alegría, el tema “Campanario” tiene que ver con tu niñez…

Sí, campanario por las campanas que hay en los pueblos chiquitos en el país. Yo me crié en un pueblo, mis viejos y mis abuelos se criaron en pueblos. Se escuchan las campanas, se oyen las radios que informan cuando alguien se muere o nace. Es una cuestión del tiempo que pasa y no pasa. El reloj del tiempo es esa campana, es parte de mi niñez.

«La música es demandante como un niño», se ríe Burich.

El jazz es un género que se basa en la improvisación, ¿cómo vivís el actual contexto?

El jazz se retroalimenta en el vivo, es imprescindible. Yo me lo tomo como un tiempo, si bien estoy haciendo cosas, tocando, hice un streaming que se puede escuchar y tuve una tocada linda en el Konex. Después de cinco meses, habilitaron el tema de los músicos. Mi relación con la música es como mi relación con la vida, está todo el tiempo en mi cabeza. No puedo encarar mi vida sin la música, es muy difícil de separar.

¿Se viene algo nuevo?

Estoy con el plan de grabar con diferentes proyectos. Tengo la idea de hacer un disco en conjunto. Amo el vivo, es lo que más me gusta en la vida. Ahora hay una forma de continuar con lo que uno ama en esto de tocar en estudio, filmar un video. Estoy adaptándome a esto, pero la música sigue siempre en pie.