El 29 de julio de 1966, la dictadura de Juan Carlos Onganía desalojó, con una violenta represión, cinco facultades de la UBA que habían sido tomadas por autoridades, docentes y estudiantes en defensa de la autonomía universitaria. Fue el punto de partida de la fuga de cerebros argentinos hacia el exterior. El periodista Luis Bruschtein, uno de los jóvenes apaleados aquella noche, cuenta cómo fueron los hechos.