Héctor Amichetti. apodado el “Gringo”, es el secretario general de la Federación Gráfica Bonaerense y uno de los principales representantes de la Corriente Federal de Trabajadores. Ante la pandemia del Covid-19, responde sobre la situación general de los trabajadores y cómo afecta al sector gráfico en particular, a la vez que opina sobre los nuevos horizontes laborales y el Proyecto de Regulación del Teletrabajo.

¿Cuál era la condición de la clase trabajadora antes de la pandemia?

Es una situación muy complicada, porque antes de entrar en este periodo de aislamiento, el mundo del trabajo ya estaba en una situación difícil. Por la recesión que nos dejaron los cuatro años de política económica del gobierno de Macri, que dejó una economía destruida. En el sector industrial lo llamamos “industricidio”.

¿Cómo percibe, en cuanto al plano económico, la gestión de Alberto Fernández?

Entendemos que es un Gobierno que empezó su gestión en una situación de debilidad, logró la fortaleza de haber ganado una elección, pero en una realidad que no está determinada por la democracia. Me refiero a esa enorme concentración de poder de los sectores de privilegio que controlan todo: el sistema financiero, el comercio exterior, los medios de comunicación y buena parte del Poder Judicial. Todo eso es un poder inmenso que no se revierte ganando una elección.

¿De qué forma puede articular el Estado con los trabajadores?

Entendemos que el movimiento trabajador tendría que llevar al Gobierno el reclamo y el respaldo. Que se puedan tomar decisiones que permitan al Estado más apoyo económico a las fuentes de trabajo. Sabemos que hay complicaciones de tipo político, de los sectores de la economía concentrada. Una muestra de ello es que todavía no ha salido el impuesto a la riqueza, que es por única vez, y aún así, está resultando difícil sacar esa medida.

¿Cuál es la forma certera de avanzar por parte del Gobierno nacional?

El Gobierno tiene que apresurar una alianza con los trabajadores, es posible que así pueda confrontar y sacar las medidas que hacen falta. Tiene un gran respaldo popular: la clase trabajadora, más con la situación complicada que está viviendo, acompañaría estas decisiones, también el sector mayoritario del empresariado nacional, el sector cooperativo. Entendemos que algún tipo de voluntad ha habido cuando se le dijo “nunca más” al neoliberalismo, pero esperemos que eso se dé en la práctica.

¿Cómo considera al acuerdo entre la Confederación General del Trabajo (CGT) y la Unión Industrial Argentina (UIA?

Sería muy valioso que, desde la conducción de la CGT, cuando discute con el sector empresario y luego dialoga con el Gobierno, en una situación tan delicada como la que está viviendo la clase trabajadora, tuviera la opinión del conjunto de las organizaciones, y eso no ocurre. De repente, ese acuerdo reduce un 25% el salario de los trabajadores. La crítica nuestra es: un sector empresario que no es total, porque la UIA representa a las grandes empresas, y una dirigencia de la CGT que no nos consulta, deja un vacío muy grande que tenemos que enfrentar en el convenio.

Ante las alteraciones que trae la pandemia del Covid-19, ¿cómo describiría la situación actual del sector gráfico?

Tendríamos que dividir en dos partes: todo lo que es envases de alimentos, de medicamentos y de productos de limpieza, fue declarado como trabajo esencial desde el primer momento. Otra rama es la casa de moneda, los medios de comunicación gráfica: diarios y revistas; y un sector que produce libros y folletería para el programa del Ministerio de Educación. Ahí hay una cantidad de empresas que nunca dejaron de producir. La otra parte, la más golpeada, es la imprenta comercial, y el sector libro y las encuadernadoras. Su actividad se encuentra completamente congelada.

¿Es posible resumir esta descripción en valores porcentuales?

Si tuviera que traducirlo en porcentuales diría que un 50% del gremio se ha mantenido en actividad, aunque no en parámetros normales; y un 50% muy paralizado, casi totalmente paralizado.

El proyecto de Ley de Regulación del Teletrabajo aprobado en Diputados, a debatirse en la Cámara de Senadores, es una regulación que innova en cuanto a condiciones laborales. ¿Su elaboración contó con participación gremial?

Realizamos un aporte muy significativo. Hubo un protagonismo muy fuerte de los diputados sindicales, la mayoría de ellos pertenecen al sector que integramos como gráficos, la Corriente Federal de Trabajadores. Fue muy democrático, porque en las reuniones de comisión se consultaron a todos los sectores y realmente nosotros respaldamos esa media sanción.

¿De qué forma beneficiaría a los trabajadores este proyecto?

Básicamente, establece una regulación general que le da protección al trabajador, impide los posibles abusos en horarios y requerimientos de la patronal. Lo encuadra claramente dentro de la legislación laboral. Es decir, es una modalidad de trabajo pero no es otro trabajo. Y remite a los convenios, que esto es lo más importante. Por lo tanto, da una regulación general y, después, la particularidad de Teletrabajo en cada rama de actividad, de producción, o de servicio debe ser encuadrada con los detalles que corresponde dentro de cada convenio.

El proyecto ha resultado polémico. ¿Desde dónde se generan estas discrepancias?

Notamos que hay una fuerte ofensiva de un sector patronal que, en general, son las grandes empresas que abusan del teletrabajo, que lo utilizan  con trabajadores de otros países y que para ellos solamente la valoración la hacen desde la reducción del costo laboral. Es precisamente a lo que nosotros nos oponemos: el trabajador debe estar en su hogar realizando las tareas, pero esto genera infinidad de complicaciones que deben ser tenidas en cuenta y esto implica que la empresa se haga cargo de esos mayores gastos, costos y limitaciones. Defendemos, en síntesis, esa nueva sanción y hemos hecho llegar nuestra posición a los senadores para que se apruebe definitivamente, más allá de las presiones que están recibiendo.

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