Un equipo de la UNSAM desarrolló un test que permite detectar de manera más rápida y eficaz el virus que transmite el aedes aegypti. Mientras tanto, ocultos detrás de la pandemia del coronavirus, los casos no paran de crecer: solo en la Ciudad de Buenos Aires hay 5.909 y se acerca al récord del 2016.

Desde que un grupo de científicos de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) anunció dos meses atrás la creación de un test altamente efectivo que en cinco minutos detecta dengue, fueron entregadas para diagnóstico 30.000 unidades. La empresa de base tecnológica incubada en la UNSAM, Chemtest, tiene una capacidad de producción mensual de 100.000 dispositivos reactivos, y según su presidente, Juan Manuel Capece, ese caudal podría duplicarse. Las provincias de Corrientes y Santiago del Estero han adquirido el test, y también algunos laboratorios privados, en el marco del fuerte brote registrado en gran parte del país como consecuencia de la picadura del mosquito aedes aegypti.

El producto fue fruto de cinco años de trabajo en el seno del Instituto de Investigación en Biotecnología de la UNSAM. Chemtest, por otra parte, fue fundada en 2013, y surgió con el objetivo de vincular científicos con el sector privado para fomentar la producción nacional de tecnología. Desde su fundación, han logrado kits de detección de numerosas enfermedades tanto humanas como animales. Actualmente trabajan en una tecnología similar para diagnosticar coronavirus, también en pocos minutos, que esperan tener listo en las próximas semanas.

El test detecta dengue de forma indirecta, mediante los anticuerpos que se producen en el organismo ante la presencia del virus. “Lo que hicimos fue desarrollar un sistema que fuera un test serológico en formato rápido con mayor sensibilidad diagnóstica de los que hoy están circulando en el mercado”, describe Juan Ugalde, uno de los investigadores que desarrolló el kit. El científico especializado en Biología Molecular y Biotecnología, que también es fundador de la empresa, explica que el test que desarrollaron tiene una sensibilidad del 95 por ciento –es decir, alta detección de casos- y una especificidad del 90 por ciento –es decir, que hay poca probabilidad de que hayan “falsos positivos”- en personas con más de cinco días de fiebre. Según Ugalde, los tests que circulan en Argentina tienen una efectividad del 70 por ciento, y eso descarta su uso: por su baja sensibilidad diagnóstica, no son confiables.

Chemtest, fue creada por Andrés Ciocchini, Diego Comerci y Juan Ugalde, investigadores del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la UNSAM.

“Nuestro objetivo fue hacer una herramienta de fácil implementación, que la pueda operar alguien con entrenamiento mínimo y que no requiera de un laboratorio especializado para hacer el diagnóstico”, explica Ugalde. El biólogo afirma que la mayoría de los tests usados hasta el momento requieren de equipos especializados, o insumos importados que son caros, y que pueden tardar días en producir un diagnóstico. Para Capece el objetivo del kit rápido es que no se use solamente en hospitales o laboratorios que tengan gran equipamiento, sino también en unidades de salud más pequeñas. Además, permite una respuesta rápida por parte de la autoridades, y que así puedan actuar para controlar la propagación del virus.

Señala Capece que hay diálogos avanzados con Paraguay para comercializar los kits, y que están iniciando conversaciones con Brasil, Bolivia y Panamá, aunque aclara: “Primero, como es una industria nacional y ante la emergencia en la que estamos, queremos abastecer la necesidad de nuestro país”. Ugalde, por su parte, opina que “es importante que Argentina tenga políticas de desarrollo de estas tecnologías, que se financie la investigación para generar estos productos que en última instancia tendrán impacto en la sociedad. Eso tiene que ser política de Estado y que a la larga termine generando independencia”.

Detrás de la pademia

“El dengue no es un tema exclusivo del sector de la salud, sino que es una problemática social, ambiental, histórico y cultural”, señala Julián Antman, gerente operativo de epidemiología del Ministerio de Salud de la Ciudad. La situación en la Ciudad de Buenos Aires es crítica. “Lo que estamos observando, por la cantidad de casos y la curva de los mismos, es que estamos en una situación muy parecida a la del 2016”, explica Antman en relación al año en el que hubo un brote muy fuerte de dengue en la capital. En el último Boletín Epidemiológico Semanal -con fecha del 1º de mayo- se reportaron 5.909 casos confirmados de dengue en la Ciudad en 2020; en la más reciente semana relevada, entre el 19 y el 25 de abril, se contabilizaron 401 nuevos casos. Del informe también se desprende que, aunque hay afectados en todo el territorio capitalino, “hay 20 barrios que notificaron el 90% de los casos confirmados”. Los más afectados en relación a la densidad poblacional son Flores, Barracas, Villa Soldati, Vélez Sarsfield y Villa Lugano.

Durante la epidemia de 2016 se registraron 6.241 casos. “Si bien estamos en tendencia a disminución, hay muchos casos notificados”, explica Antman. En teoría, la temporada de dengue está llegando a su fin. Según Antman, en los últimos 11 años nunca se reportaron casos en el invierno. Sin embargo, la Agencia CTyS de la Universidad Nacional de La Matanza reportó que científicos de la Facultad de Ciencia Exactas y Naturales de la UBA recientemente hallaron que las hembras del mosquito que porta el dengue -el aedes aegypti– “desarrollaron una adaptación al clima que, en función de las horas de luz, le indica a los huevos cuándo es el momento indicado para eclosionar”. Nunca antes se había observado algo así en esta especie.

“El dengue se contagia en las casas porque el virus lo transmite es un mosquito domiciliario, porque pica especialmente entre las 6 y las 10 de la mañana, y las 6  y 10 de la noche –argumenta Antman-. Si vos ahora le sumas que la mayoría de la gente está en su casa todo el tiempo (por prevención ante el coronavirus), las probabilidades de que haya casos de dengue aumenta”. Además, manifiesta que la pandemia dificultó la promoción de las “buenas prácticas” para la prevención del dengue y que ponerlo en la agenda hoy “es todo un desafío”.

Según explica el funcionario, en la Ciudad se emplean todo tipo de diagnósticos, que varían dependiendo del momento epidemiológico. En particular, aún no se han comprado los desarrollados por ChemTest. Puede pensarse que la gravedad y la urgencia que implica el coronavirus se haya apropiado de la agenda social y estatal, en detrimento del tratamiento del dengue. “Hablar de dengue desde hace dos meses que es muy difícil”, manifiesta Antman, al tiempo que afirma: “En lo que va del año se han llevado a cabo 1.700 actividades de prevención, monitoreo y control de la enfermedad”. Sin embargo, teniendo en cuenta las cifras de infectados, la página de salud de la web del gobierno de la Ciudad dedicada al dengue no se actualiza con frecuencia –desde marzo pasado- y las campañas de difusión no parecen ser suficientes.

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