La destitución del por entonces presidente hondureño inició un giro conservador en América Latina. En una entrevista exclusiva con ANCCOM, el ex mandatario analiza aquel golpe, los cambios regionales y el rol de los medios de comunicación y de los Estados Unidos en su derrocamiento. (Nota publicada el 26/06/2019)

 

Hace diez años, en Honduras se inició un ciclo de rupturas del orden democrático que se replicaría en la región latinoamericana, cada una con sus características. El ensayo golpista incluyó la irrupción de militares armados en la residencia del entonces presidente José Manuel “Mel” Zelaya y su expulsión del país, acusándolo de querer buscar su reelección, lo que no estaba permitido por la Constitución Nacional. Ese día, la capital hondureña amaneció con al ruido de helicópteros sobrevolando, retenes militares en las principales carreteras del país y los anuncios de estado de sitio y toque de queda.

Desde entonces, y con la destitución de Zelaya, se sucedieron una serie de reformas que hicieron retroceder al país. Por ejemplo, las concesiones hidroeléctricas a empresas extranjeras, violando lo establecido por el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que obliga a una consulta previa a los pueblos indígenas afectados por ese tipo de sesiones. En cuanto a derechos básicos, el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), el sistema de seguro de salud estatal, fue saqueado por miembros del partido oficialista. Hoy, en medio de una profunda crisis política, a diez años del golpe de Estado, la sociedad hondureña vuelve a las calles: esta vez porque el presidente Juan Orlando Hernández sacó de su manga decretos que buscaban una reducción de personal en las áreas de salud y educación. El grito de “Fuera JOH” (por las iniciales de Hernández) se ha escuchado hasta en las graduaciones de jardín de infantes.

Mientras tanto, Zelaya que en 2011 pudo concretar su regreso al país, coordina el principal partido de oposición: Libertad y Refundación (Libre), brazo partidario del movimiento que surge en las calles después del golpe de 2009: Resistencia Popular contra el Golpe de Estado.  Con menos de dos años de haber sido creado el partido,  en 2013 logró disputarle el poder a los dos partidos  que se habían turnado en la conducción de Honduras durante los últimos cien años. En 2017, Libre formó parte de la Alianza de Partidos contra la Dictadura que se adjudicó el triunfo ante  la fórmula de Hernández, quien,  pese a las graves denuncias de fraude, terminó siendo reelegido, luego de haber sido avalado en 2015 para presentarse a un nuevo mandato por la Corte Suprema con mayoría de jueces oficialistas.

En entrevista telefónica con ANCCOM, Zelaya responde  sobre aquel golpe de 2009, los cambios regionales, el papel de los medios de comunicación y la emigración masiva a los Estados Unidos.

¿Cómo recuerda ese día en el que una cúpula cívico militar rompió con la vida democrática del país en pleno siglo XXI? ¿Con los años ha ido cambiando el recuerdo y el balance de lo sucedido?

Una sociedad no se puede sostener si no es a través de un pacto social que se respete, cuando una de las partes rompe esa posibilidad de entendimiento se da una ruptura que se manifiesta en violaciones a la ley, crímenes, asesinatos. Desde el 28 de junio en Honduras se instaló un régimen dictatorial, cambiaron las leyes, las estructuras del poder, convirtieron al país en uno más pobre de lo que era. Soy un ciudadano, un ser humano normal, escogí una lucha política con el fin de buscar mejores condiciones de vida y superar la desigualdad que existe en el país. Me debo a un colectivo para buscar soluciones y después de 10 años mantengo con mayor firmeza las convicciones. No cambio nada, lo único que aquí se ha instalado la represión, que con el apoyo de Estados Unidos, defiende los  intereses de la oligarquía.

¿Qué rol jugaron los grandes medios de comunicación hondureños y la prensa internacional?

En Honduras no hay libertad de prensa, todos los medios son privados. Cuando Estados Unidos estaba contra el golpe teníamos a favor a todos los medios internacionales, cuando Estados Unidos apoyó el golpe de Estado, lo mismo hicieron los medios internacionales.

¿Cómo analiza la situación del país en términos de libertad de expresión?

El Código Penal actual castiga con cárcel la libertad de expresión, estamos luchando porque esto se derogue, en este momento le puedo decir que en Honduras no hay libertad de expresión.

¿Cómo evalúa el rol de sus pares en la región latinoamericana cuando sucedió el golpe de Estado en Honduras?  ¿Considera que sus colegas en América Latina actuaron bajo una lógica colectiva?

La comunidad internacional no tiene dientes ni garras, si bien hubo un apoyo fue únicamente moral. En cambio, hubo un bloque en la región que sí nos apoyó fuertemente y estuvo encabezado por Chávez, Lula, Cristina, Correa, Lugo, Ortega y todos los presidentes de izquierda.

¿Qué piensa de los cambios que se sucedieron en la región después del golpe de Estado en Honduras?
Lo que están haciendo los gobiernos de derecha son como manotadas de ahogado, recurren a la violencia porque no tienen legitimidad, es repunte pero como llamarada de tusa (n. de la r: las tusas son las hojas que rodean la mazorca del maíz y que se consumen muy rápido al quemarse). Pronto va a caer frente a la fuerza demoledora de los pueblos. Sólo los pueblos unidos pueden vencer a las dictaduras y los modelos de opresión.

¿Cuál fue la importancia de salir a las calles cuando sucedió el golpe?

Fue de muchísima importancia, toda acción política y social es importante, muestra la conciencia del pueblo. Durante mi gobierno apoyamos mucho a la clase trabajadora de Honduras y lo recordaron saliendo a la calle. La gestión de mi gobierno logró quitar el yugo de las trasnacionales norteamericanas del petróleo que asfixian nuestra economía. Creamos subsidios que iban contra el modelo neoliberal, una forma de dar dignidad frente a un sistema que explota a la clase obrera, entonces creamos subsidios a la energía eléctrica, a los combustibles, a los maestros. Toda nuestra política social iba contra el modelo neoliberal.

En los últimos meses hemos visto el éxodo masivo de hondureños buscando asilo en EEUU por la violencia que hay en el país, la cifra aproximada en 2017 fue de unas 600 mil personas y el fenómeno se ha incrementado con las sucesivas caravanas migrantes. ¿Cómo se explica este éxodo? ¿Se puede relacionar con el quiebre institucional ocurrido con el golpe?

En Honduras siempre ha habido migración hacia Estados Unidos, sin embargo, el éxodo actual responde al deterioro de las condiciones de vida del pueblo.

El partido Libertad y Refundación fue fundado apenas en 2011 y ya en 2013 le disputó poder a dos partidos centenarios y con una candidata mujer, Xiomara Castro, en la fórmula presidencial. ¿Hay posibilidades de que ella se vuelva a presentar?
No es tiempo de hablar de eso. El país está atravesando una crisis severa, en su sistema de salud y educativo, este modelo de explotación capitalista ya no puede subsistir si no es a través de la fuerza, están imponiendo un modelo que ya no resiste.