Desde el estreno del Megaestadio Arena Movistar, los vecinos de Villa Crespo ya fueron testigos de una muerte, inundaciones, frecuentes cortes de calles, caos de tránsito, miles y miles de personas pasando frente a sus ventanas, almacenes cerrados y ruido ensordecedor a la madrugada.

Finalmente, el Megaestadio Arena Movistar fue inaugurado el pasado viernes 1 de noviembre con el recital de Tini Stoessel. Luego vinieron los recitales de Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat el sábado 2, domingo 3 y jueves 7. La apertura del estadio, propiedad de La Nación y AEG Worldwide, en conjunto con Movistar, produjo varias complicaciones a los vecinos del barrio, que fueron invisibilizados por los grandes medios de comunicación. 

“Hubo corte de circulación de vehículos desde temprano. En algunos casos, la policía y agentes de tránsito pedían documentos a los frentistas para ingresar al área vallada o no permitían el ingreso”, contó a ANCCOM Gustavo, uno de los vecinos autoconvocados de Villa Crespo. Se refería al caos, no sólo vehicular, que cayó sobre el barrio el pasado fin de semana y que continuará: el megaestadio ya es un hecho. 

“Además, producto del caos vehicular, se produjo un accidente mortal”, sumó Gustavo. El accidente al cual se refirió ocurrió el día de la inauguración, cuando un hombre de 35 años fue atropellado por un colectivo en Juan B Justo y Camargo cuando intentaba cruzar el Metrobus, con la calle Camargo cortada y con una gran afluencia de autos y peatones que hizo que todo fuese más confuso. 

El vecino mencionó otros inconvenientes que tuvo el barrio por la inauguración del Megaestadio cómo los cortes de luz y otros que parecían ser cosas del pasado, cómo las inundaciones. “El domingo hubo dos a tres horas de corte de luz en Humboldt al 100 previo al recital de Sabina y Serrat”. Y añadió: “Con la tormenta que hubo el lunes 4 de noviembre, la intersección entre Camargo y Juan B Justo se inundó muchísimo, cosa que no sucedía hacia un tiempo. Nosotros creemos que estos hechos están vinculados con la construcción del estadio y la basura arrojada por el público”. 

Ingrid es una de las vecinas que se sumó desde el primer momento al grupo de vecinos organizados contra el Megaestadio. Dijo que con la inauguración del estadio, se confirmó lo que más temían: que los días que hay shows, la policía ya comience a cortar las calles a la tarde complicando de manera importante el tránsito. “Las calles que cortan son Padilla, Murillo y Camargo, así como también Darwin y Humboldt, lo que impide que pasen los autos por ahí y se congestionen Juan B. Justo y Corrientes”. Y agregó: “Lo que también es problemático es la cantidad de gente que pasa por calles estrechas como Darwin y Humboldt, de pocos metros de lado a lado, y que creemos que no están preparadas para que camine tanta gente por ellas sin que se genere un caos”.

Además, Ingrid hizo énfasis en lo complicado que son las desconcentraciones de los recitales: “La gente salió haciendo mucho ruido, gritando, se escucharon silbatos que convocaban a la gente para subirse a combis. Esto pasa porque no hay circuitos para que el público se desconcentre porque en ese horario no hay transporte adecuado, no hay subte y las frecuencias de colectivos en ese momento bajan muchísimo”. Y manifestó su preocupación en que esto sea una situación permanente en el barrio: “Lo que nos abruma y nos preocupa muchísimo es que esto no es una situación excepcional -expresó-, sino algo que se va a repetir de jueves a domingos, todas las semanas por 40 años”.

Laura es una de las vecinas autoncovocadas que opinó igual que Ingrid, diciendo que con la apertura del Megaestadio terminó sucediendo lo que creían que iba a pasar. “Un par de hora antes la policía empieza a cortar las calles y esto se transforma en un caos total, sin lugar para estacionar o poder sacar el auto, y con las avenidas colapsadas”. Y agregó: “Hay autos y combis estacionadas en puertas del garaje, no solo cerca del estadio, sino que llegan hasta la Avenida Warnes, que es una avenida que después de las 18 era muy tranquila”. 

Laura también remarcó que en los días que hay recitales la vida del barrio no solo se modifica por las complicaciones del tránsito o la cantidad de gente que hay en el barrio, sino por cuestiones absurdas como por ejemplo el hecho de que la policía le prohíbe vender a los supermercados y a los kioscos alcohol cuatro horas antes de que comience el show hasta su finalización. “Si yo quiero ir a comprar una cerveza o un vino al kiosco o al almacén, en la previa o durante el concierto, no se puede hacer, lo cual es una locura porque es como si nos estuviesen aplicando una ley seca, que encima perjudica a esos comercios, que no pueden vender los días que más venden, que son los viernes, sábados y domingos  —sostuvo la vecina—. Esto es una imposición arbitraria, que su única finalidad es para que se compre en los bares que están cerca, que son los únicos que tienen permitido vender en ese momento”.

Otro de los que alzó su voz en contra del Megaestadio, a través de su perfil de Facebook, es el reconocido dramaturgo y director de teatro, y vecino de Villa Crespo, Mauricio Kartún. En su publicación compartió una nota del diario Clarín que hablaba sobre el hombre atropellado y respondió que no se trató de un accidente de tránsito de los que hay comúnmente en la ciudad, sino que lo relacionó directamente con las complicaciones que surgieron en el tráfico producto del recital. “El del viernes fue simplemente un recital más, como los dos o tres que habrá allí a partir de ahora cada semana (tiene veinte programados para noviembre). Aunque la policía intentaba desesperadamente ordenar el caos, las calles a varias manzanas alrededor colapsaron”. Y agregó: “En medio del despelote la víctima intentó cruzar la Juan B. Justo que era una caravana atorada y prácticamente inmóvil y al llegar al Metrobús fue atropellado”.

Kartún hizo hincapié en como el Gobierno de la Ciudad exige con distinta vara las normas de seguridad a las salas de teatro independientes que a un emprendimiento de estas características. “A las diminutas salas de teatro independiente les exige el GCBA medidas de seguridad imposibles de cumplir. Dicen proteger de esta manera a ese centenar que estará alguna vez adentro -explicó-. Y ponen entre tanto en riesgo a miles y miles afuera que sin comerla ni beberla terminan de rehenes de un negociado”. Por último, instó a que se apoye a los vecinos organizados en su reclamo: “Hay un grupo de vecinos autoconvocados movilizándose. Apoyémoslos. Pensá si te toca a vos en la otra cuadra. Y hacéte la imagen de tu vereda: dieciséis mil personas pasando a la entrada y otras tantas pasando a la salida”.

Ahora, luego de hacer volanteadas todos los sábados de octubre en Juan B. Justo y Corrientes al mediodía, este viernes 8 de noviembre los vecinos autoconvocados van a realizar un corte en Corrientes y Dorrego a partir de las 19.30 para visibilizar el daño que les provoca el Megaestadio.