La cautelar que debía interrumpir la actividad del megaestadio que el diario La Nación y Movistar construyen en la calle Humboldt fue anulada. Los vecinos reclaman ser escuchados por el impacto que la obra tendrá en su calidad de vida. El viernes se inaugura mientras siguen las volanteadas.
Durante 40 años, La Nación y Movistar no pagarán impuestos por el megaestadio que construyeron.

Un día antes de las elecciones generales, los vecinos de Villa Crespo seguían con sus reclamos contra el Megaestadio Arena, que se construye sobre la calle Humboldt 450. El mega emprendimiento, llevado adelante por el diario La Nación y la empresa AEG Worldwide, en conjunto con Movistar, tiene prevista su inauguración este viernes 1º de noviembre con un recital gratuito de la cantante Tini Stoessel, luego de que la justicia levantara la medida cautelar tras el amparo que había presentado la Fundación Ciudad a través de su titular, Jonathan Baldiviezo, en representación de los vecinos autoconvocados.

“En el estadio entran 16 mil personas y se van a hacer alrededor de tres recitales por semana —dijo a ANCCOM Gabriela, una de las vecinas autoconvocadas—. No hay estacionamiento previsto dentro del estadio con lo cual van a acaparar toda la zona los autos que vengan, en una zona que ya es difícil estacionar de por sí, ni tampoco funciona todavía la línea del tren San Martín en el barrio”. Y afirmó que, producto de las obras, ya hubo varios días que estuvieron sin luz en el barrio, con algunos casos en que los cortes llegaron hasta doce horas sin energía.. 

Gabriela cree que estos espectáculos frecuentes van a cambiar radicalmente el estilo de vida del barrio y van tener un impacto muy fuerte en los precios de las viviendas y los comercios. “Los que viven alrededor están muy preocupados, la mayoría de las propiedades ya están devaluadas, seguramente los kiosqueros creerán que se benefician porque venderán más a la salida de los eventos, pero también van a subir mucho los alquileres, con lo cual a ellos también los va a perjudicar muchísimo”. Y agregó: “Esto va a traer un colapso de movimiento humano, de autos, contaminación auditiva y va a alterar la vida de los que circulamos por acá, que ya tiene un movimiento propio.” 

Tres veces por semana, 16 mil personas alterarán la rutina del apacible barrio de Villa Crespo.

Laura vive en Villa Crespo desde 1998, y es otra de las vecinas que está preocupada por el efecto negativo que puede tener el mega estadio para el barrio. “El transporte público va a estar colapsado, las calles abarrotadas de autos, los vecinos no vamos a tener donde estacionar y los estacionamientos van a estar llenos”. Si bien la empresa AEG levantó estadios en varios lugares, los vecinos aseguran que en ninguna parte del mundo lo hizo con estas características, en un barrio residencial en medio de la ciudad. “Lo quisieron construir en otros lugares, como Agronomía, Balvanera y no pudieron por la resistencia de los vecinos. En este caso lo hicieron de una manera en que nosotros no nos dimos cuenta que estaba este proyecto metido en la Legislatura —agregó Laura—. Hablaban de un micro estadio, y todavía le siguen diciendo así, lo cual es muy gracioso, cuando va a ser el estadio cerrado más grande de Capital Federal.”

Más allá de los reclamos, Laura aclaró que los vecinos también tienen contrapropuestas para darle un uso diferente al estadio: “Nosotros propusimos que se modifique la ley que se votó, retrotrayendo el proyecto al objetivo inicial que es el de hacer un estadio deportivo que se use para esa clase de eventos, que era su espíritu original. Porque si bien puede ir mucha gente, serían mucho menos frecuentes que si se utiliza para hacer recitales”. Y añadió: “Otra cosa importante que nosotros pedimos es que la concesión la tengan por veinte años en vez de cuarenta y que las empresas (AEG y La Nación) paguen el ABL como todos, ya que tienen una exención impositiva que los habilita a no abonar ese impuesto por cuarenta años, lo que es un despropósito: es un impuesto que tenemos que pagar todos”.

Matías es vecino del barrio hace tres años, y una de las razones por la que se mudó es por la relativa tranquilidad que hay comparado con su anterior barrio, Palermo. Pero teme que con la inauguración del megaestadio esto pueda cambiar drásticamente. ”Al vecino del barrio lo va a complicar mucho —explicó—, principalmente por el gran caudal de personas que va a venir, por la suciedad que se va a generar, porque se van a complicar muchísimo los ingresos y los egresos, la libre circulación de los vecinos”. Como a Laura y Gabriela, le parece irracional hacer un estadio de estas magnitudes en un barrio cómo Villa Crespo. “Es una locura meter un estadio de quince mil personas en un barrio residencial —definió— y sin estacionamiento en medio de un barrio que tiene la capacidad de estacionamiento ya colapsada, en donde en este momento se hace muy difícil encontrar un lugar. Es por eso que cuando lo inauguren estoy pensando en vender el auto, porque esto me complica mucho la vida”. 

Gustavo es otro de los autoconcovocados que cree que el megaestadio va a ser sumamente perjudicial, sobre todo por la cuestión ambiental, que esa es una de las razones por las cual La Fundación Ciudad, en representación de los vecinos organizados, presentó el amparo en marzo para frenar la construcción del estadio. “El amparo se presentó porque el primer informe de impacto ambiental había categorizado este megaestadio sin un efecto relevante además de no haber presentado los informes de las empresas de servicios sobre la provisión y funcionamiento de los mismos, y esta calificación permitía que durante el plazo de concesión (cuarenta aῆos) no hubiera ningún tipo de control sobre el funcionamiento del megaestadio”.

Gracias a este amparo, pudieron lograr una cautelar, pero esta fue solo una victoria a medias, ya que si bien el juez Aurelio Ammirato frenó la comercialización los shows hasta tanto hubiera un nuevo informe y se realizara la audiencia pública,  no pasó lo mismo con la construcción, “alegando la protección del trabajo de los operarios de la constructora”, afirmó Gustavo. Y agregó: “Buenos Aires Arena, ahora Movistar (Telefónica) Arena no apeló el amparo porque iba a tener listo el nuevo informe a tiempo y sabía que se lo iban a aprobar, dado el interés y apoyo de GCBA para la inauguración y funcionamiento del megaestadio”. Eso fue justamente lo que pasó, ya que la empresa presentó el plan ambiental en la audiencia pública y luego fue aprobado por la Agencia de Protección Ambiental, que solo dispuso que las empresas presentasen informes ambientales cada dos años, a pesar de las irregularidades que denunciaron los vecinos. 

El 4 de octubre, el juez Pablo Mantaraz, luego de la presentación del nuevo informe ambiental, dictaminó que el amparo se había constituido en una medida abstracta y lo dio por finalizado, dando vía libre para que desde Movistar Arena empezaran a vender entradas (aunque ya lo habían comenzado a hacer) y que pusieran fechas para los shows que ya tenían planeados. Ahora, los vecinos planean buscar asesoramiento para seguir adelante con sus reclamos y que se puedan visibilizar. Los últimos tres sábados, incluyendo el anterior a las elecciones se hicieron volanteadas en Juan B. Justo y Corrientes para concientizar a todas las personas que viven en el barrio de los posibles efectos negativos que podría tener el estadio.