El debate en la previa al 34° Encuentro Nacional de Mujeres en la ciudad de La Plata incluye diferentes posiciones sobre su denomicación y ensancha al movimiento sororo en un proceso de autoreflexión.
«La comisión organizadora tenía la responsabilidad de impulsar el debate por el cambio de nombre», dice D´Amico.

Los días 12, 13 y 14 de octubre se llevará a cabo el 34° Encuentro Nacional de Mujeres en la ciudad de La Plata. En esta oportunidad las semanas previas al evento se encontraron atravesadas por una particular discusión que tomó fuerza al finalizar la edición anterior, en 2018: ¿El Encuentro debe pronunciarse como nacional y de mujeres o plurinacional y de mujeres trans, travestis, lesbianas, bisexuales y no binaries? Este debate es uno de los tantos que se dan dentro de los feminismos, un movimiento social heterogéneo que está vivo y, por eso, en constante transformación y autoreflexión.

La campaña Somos Plurinacional surge a fines del año pasado, al calor de las plenarias para organizar el Encuentro. En su documento fundacional se definen como “mujeres, trans, travestis, lesbianas, originarias, negras, racializadas, afro, migrantes, campesinas, disidentes” y sostienen que “a la clandestinidad y la invisibilización no volvemos nunca más”. Su objetivo es que todas estas identidades se encuentren representadas no sólo en las actividades del Encuentro, sino también en la forma de nombrarlo. “Nosotras vimos en Trelew y Chaco que había una fuerte impronta de las hermanas indígenas, trans y travestis que estaban peleando hace varios años por el cambio de nombre”, cuenta Natalia D’Amico, representante del colectivo. Según Somos Plurinacional, es esencial dar este debate como una forma de repensar el sujeto de representación de los feminismos. “Para nosotras la comisión organizadora de La Plata tenía la responsabilidad de impulsar el debate sobre el cambio de nombre. Además de relevar las escuelas y armar los talleres tenemos este debate que nos precede», sostiene D’Amico. 

Desde la comisión organizadora Yanina Pelli, afirma que el cambio de nombre “lo tienen que definir todas las compañeras en el Encuentro. Si lo define la comisión organizadora por todo el resto de las encuentreras sería una posición antidemocrática”. Pelli sostiene que “a veces se utiliza el debate del cambio de nombre para cambiarle la característica al Encuentro, que es democrático y horizontal”. Además, la organización entiende que las originarias y disidencias participan en desde hace muchos años y que este es un espacio plural donde nadie hecha a nadie porque no hay dueñas. “Me parece que si bien existen todos estos debates, no hay que focalizar sólo en esto porque son minúsculos al lado de lo que es este acontecimiento. Es un espacio que nos ayuda a avanzar”, concluye Pelli.  

«No hay que focalizar sólo en esto porque es minúsculo al lado de lo que es este acontecimiento», opina Pelli.

La problemática tuvo resonancia en las redes, sobre todo al momento de publicación de los talleres, cuando la comisión organizativa del Encuentro Nacional de Mujeres subió un listado con 87 talleres y 10 charlas. La campaña Somos Plurinacional, por otro lado, denunció que había habido un recorte por parte de la comisión de contenidos y aportó su listado con 114. Al respecto, Yanina Pelli dice que “desde la comisión organizadora vamos a garantizar aulas para los talleres que propusimos y después toda compañera que quiera venir a armar talleres, lo pueden hacer porque el encuentro es de todas”. 

Tanto D’Amico como Pelli acuerdan en que es necesario que se produzcan estos debates y se abra la puerta para repensar al movimiento feminista. “Lo positivo de que esto salga a la luz -señala D´Amico- es que en algún punto evidencia que el feminismo no es homogéneo. Enriquece al movimiento, nos complejiza y vuelve más fuertes” e invita a todas las participantes a profundizar: “Tienen que ser más y más las compañeras que estén al tanto de lo que se debate en las comisiones y en el Encuentro”. Por otro lado, dice Pelli: “el Encuentro l permite que se exprese todo, aparecen todos los debates. Es inmenso, hace a una democracia grande a la que quizás no estamos acostumbradas. Como dice Quimey Ramos, docente y activista trans, en entrevista con Somos Plurinacional: “el Encuentro se dobla pero no se rompe”.