Sol Ferreyra es médica y docente universitaria. Desde su perfil @sol_despeinada genera contenidos para las redes sociales sobre temas que la Ley de Educación Sexual Integral exige abordar en las aulas, pero que el Estado no los impulsa.
Casi 70.000 seguidores leen y se informan sobre la sexualidad con @sol_despeinada.

 

Sol Ferreyra, más conocida como @sol_despeinada, es médica, docente en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y también cumple con la tarea de generar contenidos a través de Instagram y Twitter, sobre temas que la Ley 26150 de Educación Sexual Integral (ESI) obliga a trabajar desde la educación y la salud pero el Estado, al no exigir su aplicación efectiva, anula con su vacío institucional.

Casi 70.000 seguidores la leen, se informan e interactúan con ella. Sus publicaciones son cada vez más masivas y sus “historias” logran atravesar las pantallas produciendo empatía y empoderamiento en quienes las miran y se entregan al intercambio de experiencias. “Creo que existe la militancia en las redes sociales. El hecho de tener una cuenta con tantos seguidores y no aprovecharla para hacer difusión de educación sexual o para crear un espacio en el que todas podamos hablar y todos nos podemos escuchar; me parece una pena, una pérdida de tiempo, de espacio y de poder también”, sostiene Ferreyra en diálogo con ANCCOM.

A diferencia de muchos perfiles en las redes, el de @sol_despeinada concentra información sobre educación sexual, cuestiones de salud pública, tweets de su cuenta o ajenos, reacciones a videos, en un tono ácido entre el humor y la denuncia. “Hay mucho poder en las redes sociales, tienen un rol protagónico en muchas luchas, en muchas organizaciones y en el manejo de la información.” Si bien este contenido genera interacción entre los participantes de su comunidad, con una gran mayoría de jóvenes, la clave de su perfil se encuentra en sus “historias destacadas” en las cuales habla sobre las situaciones de abuso, acoso o violación que atravesaron sus seguidores. De este modo, Ferreyra logra desnaturalizar las situaciones que el patriarcado muestra como comunes y reflexiona: “Todos los testimonios son dolorosos. Hay mujeres que me escriben para contármelo y por ahí no les interesa que lo publique, sino que encuentran un espacio en el que lo pueden expresar. Alguien lo va a leer y eso ya las calma o sana un poco, de alguna manera, el dolor.”  

“Información es poder” es la frase que @sol_despeinada repite todo el tiempo.

Con esta militancia de redes, se logran llenar los vacíos que el Estado deja en trece años desde la sanción de la Ley de ESI. Para Ferreyra está claro que hoy “faltan espacios y que las escuelas cedan esos lugares, también hace falta capacitación para docentes y personas que estén interesadas en dar este tipo de talleres”. Aun así, el cambio más importante tiene que darse a nivel familiar, ya que considera que es momento de que “muchos padres se animen a entender que sus hijos no son propiedad de ellos, sino que son seres autónomos que van a hacer sus propias elecciones y que necesitan tener información para una correcta y sana toma de decisiones.” Es por eso que la aplicación de la ESI “es esencial y necesaria en los colegios porque justamente es una etapa escolar,  una etapa de reconocimiento del cuerpo propio y del cuerpo ajeno, de experimentación, pero sobre todo una etapa de cuerpos nuevos”.

“Información es poder” es la frase que @sol_despeinada repite todo el tiempo. Entiende que socialmente tenemos objetivos -esos a los que ella llama zanahorias en su charla TEDxUBA– que nos llevan por diversos caminos y lo importante cuál es el que recorremos. Ella enumera cinco zanahorias: la primera es “el reconocimiento de la mujer como un agente político para debatir sobre salud de su propio cuerpo”, la segunda “sin dudas es la legalización del aborto en Argentina”,  y estas dos zanahorias se fusionan en uno de los principales puntos por los cuales la marea verde colmó las calles el 28M. “Nuestra tercer zanahoria es en relación a la salud mental de las mujeres en todas las situaciones de acoso, abuso o violación, es decir, cómo normalizamos esas situaciones”. La cuarta se une con la anterior y se fija en “la precarización laboral de las mujeres, ya que también nos enferma”, porque según la Organización Mundial de la Salud (OMS), estar sano implica una concepción integral que abarca el estado físico, mental y social. Por último se encuentra la zanahoria que se funde con todas las anteriores y es “nuestro empoderamiento, la toma de decisiones”. Para Sol no hay dudas de que las mujeres tienen claros estos objetivos y los llevan como bandera en cada marcha, en los pañuelos colgados de sus mochilas o carteras, en cada acto de sororidad y sobre todo en la forma de mostrarse ante el patriarcado.

“La lucha continúa”, dice. De acá a diez años, Sol Ferreyra quisiera ver muchos cambios entre los destaca “que la educación sexual sea algo ya normalizado, fijo en las escuelas y establecido así como Lengua y Matemática. Me encantaría que también se vea en la instancia universitaria y terciaria, porque no por ser  adultos y haber tenido relaciones sexuales, eso implica que seamos expertos en educación sexual”.

 

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