Las Abuelas de Plaza de Mayo presentaron una serie de trabajos seleccionados, a través de un concurso en Instagram, que pone en diálogo a notables fotografías con textos de escritores contemporáneos.

“La gran virtud del arte es comunicar y llevar al presente aquellos viejos sueños para tenerlos en el reconocimiento y en la memoria”, declaró el martes pasado Juano Villafañe, director artístico del Centro Cultural de la Cooperación. Allí quedó oficialmente inaugurada la muestra Insta x la identidad, una iniciativa de Abuelas de Plaza de Mayo que, con la intención de instalar el tema en su más reciente red social, Instagram, realizó un
concurso entre el 14 y el 17 de septiembre pasado: a través de los hashtags #Identidad, #YoTeBusco y #DóndeEstás, centenares de aficionados, estudiantes y profesionales subieron fotografías tomadas con su celular o cámara fotográfica que invitan a la reflexión sobre la Memoria, Verdad y Justicia.

“Esta exhibición es un regalo muy generoso de quienes la han hecho, los artistas ponen el alma y se desprenden de ella. La fotografía es darle visibilidad a un pensamiento y luego, la generosidad de regarlo”, dijo Estela De Carlotto, presidenta de la agrupación, quien asistió a la presentación junto a las abuelas Delia Giovannella, Clelia Fontana y Aída Kancepolski.

El jurado, integrado por los reconocidos fotógrafos y reporteros gráficos Juan Travnik, Emiliana Miguelez y Gerardo Dell’ Oro, fue el encargado de realizar la selección ganadora del concurso, 20 fotografías premiadas y 22 que recibieron menciones especiales. Entre las seleccionadas hay imágenes de reconocidos fotógrafos, como Paula Teller y Sebastián Miquel, y también de dos fotógrafas que participaron en ANCCOM, Daniela Morán y Daniela Yechúa.

Daniela Yechúa y Daniela Morán, ex practicantes de ANCCOM.

“La fotografía se parece a la memoria, los dos nos traen al pasado –comentó Dell’Oro, quien tomó la palabra en representación de sus colegas-. También se relaciona con la Identidad, un encuentro que ocurre en el presente. En esta campaña, la fotografía aparece de nuevo para visibilizar, ya no las desapariciones, que solo los retrógrados reaccionarios
desconocen, sino el lazo biológico, familiar, amoroso, que es en definitiva de
lo que se trata la lucha de las Abuelas”.

Las Abuelas convocaron además a 20 escritores contemporáneos que, con sus palabras, acompañan las imágenes y generan un trabajo solidario y colectivo. Selva Almada, María Teresa Andruetto, Mariana Enríquez, Martín Kohan, Sergio Olguín, Leonarodo Oyola, Mariano Quirós, Alejadra Zina, entre otros: se trata de un grupo de autores notables de la literatura argentina.

La docente, escritora y licenciada en Comunicación Graciela Bialet, habló en representación de los escritores: “Hacer la relación entre la foto y los textos fue recuperar las metáforas, fue un estado adverbial –dijo-. La mezcla entre el verbo hacer porque seguimos luchando y la cualidad, ese motivo que nos lleva a hacerlo, la pasión. Cada uno de los escritores tenemos una impronta distinta al expresarnos, pero hemos tenido en cuenta el instante en que esa foto registró dicha metáfora, ya sea la vida de nuestros compañeros desaparecidos o de la lucha que sigue siendo”.

Abuelas de Plaza de Mayo ha sido la organización en materia de Derechos Humanos que marcó el sendero político para muchas agrupaciones. Estela de Carlotto, quien se encargó de realizar el cierre de la presentación, anunció: “Las puertas de nuestra casa, siempre están abiertas. Nunca expulsamos. Yo creo que esta conducta debemos adoptarla en el contexto político que nos espera. Juntémonos en lo que estamos de acuerdo, olvidando las diferencias. Debemos tener una gran esperanza en que este país es luchador, que no está resignado y piensa seriamente en lo que le espera: recuperar la economía, la decisión, la educación en las escuelas, la comida, la paz y el respeto”.

*La exhibición permanecerá en el Centro Cultural de la Cooperación
durante todo el mes de marzo y su entrada es libre y gratuita.

“Desdibujada, la mirada penetra y espeja la huella de lo irreparable, del cuerpo que fundido por la fuerza del desgarro se deshace y pierde en cada silencio su voz. El vacío pone en evidencia todo eso que no está y que es: un hombre se sujeta y se aferra a ese cuerpo manoseado, expulsado de sí mismo a fuerza de dolor. No se puede borrar una foto, el gesto vivo de su rostro, la calma apacible de su figura que al contemplar cala hondo. Mucho menos se puede desaparecer la palabra: la lengua no se tiñe ni se desdobla
ni se disuelve. Es eterna”.
Texto: Belén Lopez Peiró
Foto: Maximiliano Salazar“Contamos historias para ordenar el mundo, para apaciguar el desastre. O bien, para arrimarnos a la boca del desastre y volver para cortarlo. Decimos que sí, que lo entendemos, que somos capaces de ofrecer una lectura razonable. Y vivimos más o menos tranquilos. Caminamos la ciudad, las zapatillas planas y con algún agujero. Tenemos onda, tenemos ingenio.
Estamos más allá, incluso nos reímos. Le hacemos frente a lo que venga. Si nos apuran, hasta somos felices. Y hasta somos capaces de sostener la mirada”.
Foto: Sebastián Miquel
Texto: Mariano Quirós

“Aparecen cuando menos se las espera. Atacan por emboscada. Se meten con lo que más cuidamos, con nuestros seres queridos, con la memoria del pueblo. Son las sombras. Oscuras, aterradoras, deformes. Repiten como paradoja lo que fue una tragedia. Sus amenazas son un simulacro inútil.
Porque las sombras no pueden tocarnos, ni tapar el recuerdo, ni acallar las voces, ni la búsqueda de Justicia. Y sin embargo, hay que estar atentos, detrás de cada sombra dañina hay alguien que las proyecta”.
Texto: Sergio Olguín
Foto: Paula Teller

“Tan lejos tan cerca siempre en pie

esta terca íntima constancia del recuerdo en el tiempo la distancia como vuelve el mar contra la piedra o una luz extinta que perdura”.
Foto: Micaela Rosa
Texto: Nicolás Schuff

“Era mi ciudad y era una marcha.
En el cielo, se iba gestando una tormenta.
En la calle, todos: mi madre, mi tía,
Mi prima (con la cara tapada por la pancarta)
y yo ahí, con los rostros de mis abuelos en alto.
Yo con la mirada hacia el futuro y una sonrisa de purrete
Tenía siete años
Cuando me nació la conciencia.”
Foto: Yanina Avila
Texto: María Teresa Andruetto

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