La fotógrafa argentina Eleonora Ghioldi habla acerca de “Guerreras. Historias de resiliencia”, una muestra que incluye más de cuarenta testimonios de víctimas de abuso sexual en fotos, audios y video.

Eleona Ghioldi posando frente a dos de las fotografías de su muestra.Luego de haber pasado por el Centro Cultural Rojas y el Polo Integral de las Mujeres en Salta, la muestra Guerreras. Historia de resiliencia se puede visitar hasta el 11 de marzo en el Museo Evita. En diálogo con ANCCOM, Eleonora Ghioldi cuenta acerca de su trayectoria, de la continuidad de este  proyecto y de otros que aún están en proceso, también vinculados a la lucha de género.  

¿Qué te llevó de  la sociología a la fotografía?

Cuando tenía 20 años comencé a realizar fotografía y empecé a estudiarla a la vez. Después de un par de años me quise dedicar de lleno a la fotografía. Luego me mudé a Estados Unidos y allí me puse a estudiar intensivamente. Soy una persona muy visual, no las puedo separar porque me encantan ambas áreas de estudio. A los 24 años, en 1986, tuve mi primer trabajo. Consistía en la impresión de fotos en blanco y negro en un laboratorio vinculado a museos, exponían fotógrafos reconocidos como Wim Wenders o Helmut Newton. No era nada comercial, fue una experiencia increíble. Me abrió la cabeza. En ese momento se imprimía todo con película, no existía lo digital, entonces se podía observar todo el proceso creativo cuando se efectuaba el revelado y la impresión. Luego trabajé para documentales, lo que me posibilitó  darme cuenta de lo que quería decir y quizás solo con fotografía no me alcanzaba. Por eso la idea de los testimonios, de incorporar audios, videos y entrevistas.

¿Por qué emigraste a los Estados Unidos?

No fue planeado, supuestamente era por un mes.  Una vez allá, me di cuenta que podía estudiar fotografía de una manera más seria que lo que se ofrecía acá en ese momento y me quedé.

¿Cuándo surgió  Guerreras?

Hace siete años. Siempre quise respetar que sea un espacio de charla. Si bien está terminado, hay personas que se acercan porque quieren participar, específicamente familiares de víctimas de femicidios. Es muy difícil para mí decir que no aunque no estoy activamente tratando de incorporar historias.

¿Qué es lo que te plantean?

Que la historia se sepa, que no caiga en el olvido. Y para mí  lo importante es que sea un espacio de diálogo abierto, que no pasen a ser cifras. Con el testimonio y el audio, la intención es salir del anonimato, del número. Que la gente se conecte con que son personas, historias. Por eso la idea de que en los audios fuese una constante que digan el nombre, la edad en que fueron abusadas, la experiencia que tuvieron y la relación que tenían con el abusador. Hay hermanos, médicos, hay padres, amigos, extraños.

Tu inquietud es que se refleje la idea de red, que estén interconectadas, ¿por qué?

Porque quería demostrar que todos tenemos una persona conocida que ha sufrido algún tipo de violencia sexual, se puede armar un árbol o una red enorme sin límite que demuestre que todos conocemos a alguien sin necesidad de visitar una organización. Luego de hacer una fotografía para el testimonio le decía a esa persona que si tenía una amiga que tuvo una experiencia y que quiera formar parte del proyecto que le pase mi contacto. Siempre la respuesta  era “no sé, quizás, tengo que ver”… Entonces yo contestaba “pensalo, estoy segura que conocés a alguien”.

¿Cómo llegaste a los testimonios de Ciudad Juárez?

A través de una amiga de una amiga que conocía a unas chicas que son parte de un colectivo que se llama Bordamos por la Paz, son familiares de víctimas de desapariciones y asesinatos.

Eleona Ghioldi posando de brazos cruzados en un patio con algunas plantas.
«Que la historia se sepa, que no caiga en el olvido. Y para mí  lo importante es que sea un espacio de diálogo abierto, que no pasen a ser cifras», explica Eleona Ghioldi.

¿Qué lugar tiene la violencia de género con el entramado de relaciones que propone el capitalismo?

La violencia contra la mujer está relacionada con un todo. La violencia en contra de la mujer aumenta tomando forma en su expresión más extrema que es el femicidio, abusos, esterilización forzada.  En Estados Unidos, en los años 60, se dio mayormente con hispanos, mujeres negras y nativas que cuando iban a hospitales públicos las esterilizaban sin consentimiento luego de parir. Cuando fueron llevados los médicos a la Corte no fueron penalizados. Estos casos sistemáticos muestran  cómo se entretejen todas las formas discriminatorias: cuanto más precaria es la situación económica, más se agudiza ese entrecruzamiento. Luego se cambió la ley, si una mujer quiere ligarse las trompas después de dar a luz necesita 48/72 horas por ley de hablarlo con el médico para dar margen a la posibilidad de arrepentimiento.

En los testimonios se ve el maltrato que padecen las víctimas o los familiares durante el proceso judicial, ¿lo notaste más fuerte en Argentina?

En dos de los tres casos de Argentina lo mencionaron. De todos los que documenté  en Estados Unidos, solamente dos personas hicieron la denuncia, y de ellas solo una (un profesor de danzas) fue a la cárcel. En la muestra también hay un video de tres horas de entrevistas a profesionales para darle un marco teórico a la información obtenida de los testimonios. La abogada peruana Julissa Mantilla dice allí que este estereotipo del silenciamiento no es verdad, las mujeres hablamos del tema. Lo contamos en el ámbito privado porque es el único en el que sabemos que nos van a creer y que no nos van a enjuiciar. ¿Qué pasa cuando la mujer cuenta? ¿Dónde está la justicia? ¿Cómo protege a la mujer? Es una llamada de atención. No es que la mujer no habla, está silenciada en un marco público porque no está protegida, en cuanto cuenta lo que le pasa su palabra se pone en duda.

Retratos fotográficos de la muestra de Eleona Ghioldi.
«La violencia contra la mujer está relacionada con un todo. La violencia en contra de la mujer aumenta tomando forma en su expresión más extrema que es el femicidio, abusos, esterilización forzada», plantea Eleona Ghioldi.

La muestra dispara la reflexión acerca del vínculo entre arte y denuncia…

El interrogante es qué es el arte y qué queremos de él. Todo puede ser arte. Es lo que uno hace, lo que está creando. Nunca me interesó llamarme artista o llamarlo arte, siempre lo llamo trabajo. Es una herramienta, utilizo lo que siento que va a sumar a la historia que estoy tratando de contar, sea con una foto, un testimonio, un audio, una instalación, un video. El audio lo incorporé porque no quería que fuera solo mi visión, que como fotógrafa es imposible de eludir, el audio funciona como un puente para permitir que el sujeto pueda decir lo que está sintiendo y abrir un espacio para que la persona que está fotografiada pueda decir lo que ella piensa. Por eso llega de otra manera.

¿Hiciste la muestra fuera de Argentina?

En Estados Unidos hice una pero privada porque este trabajo es autogestionado. Llegó un momento en el que se me estaba acabando el dinero, no podía seguir imprimiendo. Fue una iniciativa comunitaria para finalizarla, poder pagar a la editora para que termine el video, imprimir las fotos, enmarcarlas. Mis amigos me incentivaron, fue invitación de boca en boca. Vinieron personas que no me conocían, cuando les contaban del trabajo se involucraban y querían cooperar para que lo pueda terminar. A raíz de eso pude montarlo para que se muestre en el Centro Cultural Rojas que abrió para el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo de 2018, y estuvo un mes. En julio llegó al Polo Integral de las Mujeres en Salta, allí permaneció por tres meses. Atrajo a mucha gente para que conozcan la organización que tiene muchísimas actividades para la mujer en situación de riesgo,  también existe un punto destinado a tomar denuncias para que las víctimas puedan realizar los trámites en un solo lugar.

¿Estás encarando proyectos nuevos?

Gracias a haber estado en Salta pude hacer entrevistas a mujeres transexuales que van a formar parte de uno de los otros dos trabajos que estoy haciendo sobre roles de masculinidad. Va a ser muy abarcativo, su fecha de finalización es a largo plazo. El otro es sobre la legalización del aborto en el que hay testimonios de personas gestantes, entonces incluyo hombres que nacieron mujer, en este estoy a la mitad del proceso de investigación.

La muestra termina en marzo, ¿hay posibilidades de que continúe?

Estamos en tratativas, con seguridad se va a exponer en la Universidad de Junín. Hay propuestas para llevarla a Brasil y España. A mí me interesa que continúe en Argentina y en Latinoamérica.

Grupo de gente viendo la muestra de Eleonora Ghioldi.
«Nunca me interesó llamarme artista o llamarlo arte, siempre lo llamo trabajo. Es una herramienta, utilizo lo que siento que va a sumar a la historia que estoy tratando de contar, sea con una foto, un testimonio, un audio, una instalación, un video», cuenta Ghioldi.
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