El proyecto para que los bomberos cuenten con la cobertura de una ART perdió estado parlamentario después de quedar trabado en una comisión de la Cámara de Diputados que controla Cambiemos. El caso Lucero, puntapié de una lucha con final abierto.
El proyecto de ley para que los bomberos voluntarios cuenten con la cobertura de una ART quedó trabado en la comisión de Presupuesto de Diputados y no llegó a ser tratado.

Tras un largo derrotero parlamentario, el proyecto de ley para que los bomberos voluntarios cuenten con la cobertura de una aseguradora de riesgos del trabajo (ART) –una garantía de asistencia en caso de accidentes- perdió finalmente estado parlamentario. Tras la aprobación unánime en la Cámara de Senadores, la iniciativa permaneció trabada en la comisión de Presupuesto de Diputados y no llegó a ser tratada en el recinto.

La senadora Magdalena Odarda (FpV), impulsora del proyecto, cuestionó la posición del Consejo Nacional de Bomberos Voluntarios (CNBV) -la federación nacional que nuclea a los más de 40 mil bomberos de todo el país- que, según la legisladora, evitó movilizar en apoyo a la iniciativa. Y aseguró que volverá a insistir con el debate de la iniciativa en 2019.

 El Consejo de Bomberos se limitó a fijar posición a través de un comunicado en el que aseguró que “ha trabajado denodadamente para llegar a una propuesta conjunta que beneficie a los bomberos voluntarios y sea factible de llevar a la práctica”.

 En la actualidad, ante un accidente, los bomberos cuentan únicamente con un seguro de vida y de siniestros  temporales. Es decir que el seguro toma conocimiento del hecho consumado, le da valor al daño, paga y se desvincula. La única prestación que da es dineraria y depende de cada cuartel.

 En la actualidad, ante un accidente, los bomberos cuentan únicamente con un seguro de vida y de siniestros  temporales.

En diálogo con ANCCOM, Víctor Yanssen -bombero voluntario de Quilmes y especialista en aseguradoras de riesgos del trabajo– advirtió que “el apoyo del CNBV fue bastante tibio porque está priorizando una buena relación con los organismos públicos para negociar el correcto financiamiento”. Y juzgó: “Hipotecaron la salud de los bomberos”.

 “Hoy tenemos autoridades que nunca se subieron a un autobomba, que no saben lo que significa salir a apagar un incendio a las 3 de la mañana, mojarte, pegarte una ducha y salir a laburar. No saben lo que es sonarse la nariz dos días después y sentir el moco lleno de hollín. Entonces, si no conocen el paño, las cosas que van negociar son superficiales”, argumentó.

El proyecto de ley consiste en incluir a los bomberos voluntarios de todo el país en el sistema de riesgos de trabajo a través de un “contrato”. Si bien la iniciativa no especifica la figura del empleador, Yanssen propuso que sea el Estado.

 El empleador declara los agentes de riesgo a los cuales está expuesto el bombero y, en función de esos datos, la ART hace recomendaciones, define medidas preventivas y un plan de capacitación. Si el cuartel no está en condiciones de actuar, la ART limita capacidad operativa y habilita a una respuesta integral.   

 “En verdad -dijo Yanssen- el sistema le molesta a los jefes de los cuarteles porque la ART pide un equipamiento por capas que privilegia los recursos humanos, la salud, la capacitación, los elementos y, después, los vehículos, el cuartel y los demás elementos. Hoy, muchos jefes administran los recursos a su propio criterio y no tienen en claro un orden de prioridades.

El proyecto de ley consiste en incluir a los bomberos voluntarios de todo el país en el sistema de riesgos de trabajo a través de un “contrato”.

 De acuerdo al sistema de riesgos del trabajo, la ART prevé exámenes de salud periódicosYanssen advirtió que el Consejo de Bomberos se limita a desarrollar el programa Bombero Sano que recomienda “comer una fruta al día”. “El bombero sano se logra con los elementos acordes a los agentes de riesgo a los que se expone”, declaró.

 “Hay quienes le hacen culto a la muerte -continuó el especialista- y dicen que el bombero es un ángel. Y el bombero no es un ángel. Mis respetos, pero el mejor bombero es el que vive y llega a jubilarse.

 Y completó: “La Ley de Riesgos de Trabajo 24.557 dice que se pueden incluir a los bomberos y a las amas de casa dentro del sistema de riesgo, dependiendo del Poder Ejecutivo. Yo creo que el consejo y las federaciones provinciales le deben exigir al Ejecutivo que incluyan a los bomberos en el sistema de riesgo mediante un decreto”.

 Desde su aprobación en el Senado, el proyecto quedó trabado en la comisión de Presupuesto de la Cámara Baja, a cargo del diputado santafesino Luciano Laspina (Cambiemos): ni siquiera fue incluido en la agenda para ser debatido en ese cuerpo parlamentario.  

“El mejor bombero es el que vive y llega a jubilarse” expresó Víctor Yanssen, bombero voluntario de Quilmes.

 El proyecto de ley de una ART para bomberos voluntarios surgió a partir de una iniciativa de Damián Lucero, bombero de Bariloche que quedó cuadripléjico luego de sofocar un incendio en un supermercado de esa ciudad. Poco después se comprobó que las máscaras que había usado tenían filtraciones y eran obsoletas. La indumentaria, según fuentes de los Bomberos de Bariloche consultadas por esta agencia, formaba parte de una donación de productos desechados provenientes de Australia.  

 Sin cobertura por riesgos de trabajo, Lucero pudo ser trasladado a Buenos Aires gracias a una colecta para pagar un avión sanitario. Recién después de dos años del accidente pudo recibir una pensión por invalidez.

 Este tipo de legislaciones ya se implementa en algunos países de América Latina. En Chile existe la Ley de Protección de Bomberos Accidentados en actos de servicios (D.L 1757), del año 1977. En nuestro país, sólo tres provincias amparan a los bomberos voluntarios en caso de accidentes: en Mendoza, Chaco y Río Negro. En Chaco, la norma 7164 encomienda al Estado transferir “fondos necesarios para la contratación de un seguro de riesgo de trabajo y de asistencia médica”.

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