Con tambores, repiques y zurdos sonando a todo volumen, la 10º edición de la Llamada de Candombe Lindo Quilimbo recorrió San Telmo y Monserrat desafiando el proyecto de reforma del Código Contravencional que pone en riesgo los espectáculos callejeros.

El sábado pasado se llevó a cabo la 10º Llamada de Candombe Lindo Quilombo organizado
por las propias comparsas participantes de forma colectiva, independiente y autogestiva.
Comenzaron templando los tambores durante la tarde, en la esquina de las calles México y
Tacuarí, y por el desfile, se desarrolló hasta cerca de la medianoche, cuando las comparsas
llegaron al Bajo. Las comparsas, un año más, se hicieron presentes en este suelo histórico
de los barrios del Tambor Montserrat y de Los Candomberos de San Telmo.
En esta oportunidad, además, la llamada se vio marcada por el intento de reforma del
Código Contravencional de la Ciudad, la cual tiene como objetivo ampliar las facultades de
las fuerzas de seguridad para intervenir en los espacios públicos. Si esta reforma sigue
adelante, ni siquiera va a tener que haber una queja para que la policía intervenga, sino que va a contar con la facultad de hacerlo automáticamente cuando considere que cierta
expresión cultural es un ruido molesto.
Mediante el Decreto N° 658/2017 la Argentina ratificó la implementación del decenio Internacional de los Afrodescendientes (proclamado por las Naciones Unidas para el período 2015/2024). Ya en 2009 el candombe ha sido declarado Patrimonio Cultural
Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, y reconocido en la Ciudad de Buenos Aires
por la Ley N° 4.773, sancionada en el 2013.
Esta Llamada tuvo como consigna el homenaje a “las almas de nuestros ancestros
Afrodescendientes, embajadores del Candombe en Argentina”: la Pocha, Santa Hilda
Techera Da Costa, una “Mama Vieja” del candombe afrouruguayo y el Gramillero, profesor
José Delfín Acosta Martínez, un “Mártir Negro” del Río de la Plata.
“El Ka Ndombe –dice el activista afrodescendiente Ángel Acosta Martínez- nace y se nutre
de influencias de pueblos de varias culturas africanas ancestrales, y surge a consecuencia
del sometimiento y la necesidad de lucha de libertad y resistencia, y del intento de
preservarse como personas, identidad, sentido de pertenencia y formas de vida, a otras
culturas ajenas a este continente colonizado y devastado sistemáticamente por la doctrina de la Iglesia y la ambición de países europeos, que los trajeron en condición de
esclavizados/as al Virreinato del Río de la Plata y Brasil, que luego se convirtieron en países
y se fusionaron con otros elementos.”