El ex presidente de Radio y Televisión Argentina, Tristán Bauer, analiza los medios públicos bajo el gobierno de Cambiemos, habla de los costos sociales del monopolio de la información y recuerda por qué nacieron los canales Encuentro y Paka paka, hoy diezmados y en peligro de extinción.

Tristán Bauer posando delante de las fotografías de Santiago Maldonado.

Tristán Bauer es cineasta, ex director del Sistema Nacional de Medios Públicos y del 2013 al 2015, a partir de la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, presidió Radio y Televisión Argentina (RTA). A casi tres años de que su contracara, Hernán Lombardi, lo haya reemplazado en el cargo tras la asunción del gobierno de Mauricio Macri, analiza para ANCCOM el panorama actual de medios públicos, resalta la sangría que están sufriendo en este momento y subraya la necesidad de la diversidad en la comunicación.

¿Cuál crees que debe ser el rol de los medios públicos?

En la sociedad actual los medios de comunicación tienen un rol central. El impacto que tienen en la sociedad humana del siglo XXI me resulta asombroso; cómo calan de manera tan intensa y profunda en la sociedad y en el individuo. Cómo generan conductas, acciones y decisiones. Yo a los 23 años leía Gramsci y me asombraba ver ese concepto de Hegemonía Cultural y dentro de dicho concepto el del rol de los medios para el dominio o control de esa hegemonía. Cuanto más pasa el tiempo, cuanto más vuelvo a Gramsci y cuanto más veo cómo se está organizando esta sociedad, más impactante me resulta. En ese concierto mediático, yo creo que los medios públicos tienen un rol central. Cuando analizas situaciones como las de América Latina donde el control de los medios hegemónicos privados es casi total -y yo creo que va a ser cada vez mayor y más monopólico- el rol ahí de los medios públicos para el funcionamiento de la democracia me parece que es importantísimo, que es central y son una forma de defensa y, más que de defensa, podemos decir que cumplen el rol de empujar, acompañar y ser protagonistas del funcionamiento de la sociedad. La TV Pública, la Radio pública y las Agencias de Noticias tienen un rol vital mientras que, del otro lado, tenés experiencias como en la Argentina la fusión de Cablevisión y Telecom o en Brasil los Hermanos Mariño con O Globo. Me parece, entonces, que hoy es fundamental el rol de los medios en la sociedad humana para la defensa de la democracia.

¿Cuál es tu mirada acerca de la situación de los medios públicos en la actualidad? ¿Cómo podés comparar tu gestión con la de Cambiemos?

Yo tuve un protagonismo importante. Primero, desde el Ministerio de Educación de la Nación, la creación de un canal educativo. A partir de esas ideas que hablamos con(el ex ministro de Educación, Daniel) Filmus y después con Néstor (Kirchner) surgió el primer canal educativo del Ministerio de Educación que era un canal público: canal Encuentro. Una experiencia muy rica. Inmediatamente nos pusimos a trabajar en la creación de un canal infantil y, volviendo a tu pregunta anterior, fijate que los niños se formaban en ese momento con siete canales todos generados, desarrollados y transmitidos en los Estados Unidos de Norteamérica pero financiados por los hogares de Argentina y América Latina. Acá (Argentina) no había ningún canal que expresara y abordara nuestra niñez y bueno, de ahí la importancia de ese canal y, luego, el pedido de la presidenta Cristina (Kirchner) para dirigir el Sistema Nacional de Medios Públicos. Después se generó una etapa de un profundo debate, muy rico debate. Momento de un período donde hay que volver siempre para analizarlo, para estudiarlo: lo que significó el debate de la Ley de Medios y, a partir de ahí, el nacimiento de RTA. Lo que recibimos del neoliberalismo era un sistema totalmente desmadrado, que lo podías verificar en tres aspectos fundamentales: un total desmantelamiento tecnológico -tanto a nivel de transmisores como de cadenas de producción, era todo una verdadera calamidad- donde cada vez que llegabas o a Canal 7 o a cualquiera de las 50 radios era un desmadre; una pérdida de audiencia absoluta y en general, salvo excepciones, muy baja calidad en los contenidos. Entonces la tarea que teníamos por delante era enorme y con el directorio de Radio y Televisión Argentina nos pusimos en la tarea de reconstrucción. Yo creo que se avanzó muchísimo en los tres frentes: a nivel tecnológico se cambiaron decenas y decenas de transmisores de todas las radios con lo cual recuperaron el aire que habían perdido; Canal 7 pasó de ser un canal en estándar con cámaras a válvulas a ser el canal más importante a nivel tecnológico de Sudamérica de alta definición; implementamos los sistemas de transmisión de lo que fue la televisión digital (la TDA) y la televisión satelital y, a nivel de calidad, hubo un crecimiento muy importante teniendo como canal vanguardia, como punto de choque y de ruptura canal Encuentro. Atrás de canal Encuentro, la transformación de todos los medios con la sabida creación de audiencias. Frente a esto, tenemos el discurso de Mauricio Macri en elecciones: “Todo lo que hicimos bien no lo vamos a tocar”. Ahí estaba involucrado Fútbol Para Todos, canal Encuentro -que fue muy ponderado por la sociedad en su conjunto- y Paka paka. Desde el primer momento el gobierno actuó con cinismo queriendo cumplir con sus objetivos: la destrucción de los medios públicos y, para mí -esto es un supuesto- la extinción de los medios públicos. Se han desfinanciado Encuentro y Paka paka; han bajado los niveles de cantidad de horas de producción y calidad de producción; ha crecido la pérdida de audiencia tanto en Radio Nacional como en Canal 7 de forma alarmantes, sorprendentes en tan poco tiempo. A eso le sumás que en la Agencia Télam hubo 357 despedidos, que lo único que se escucha en los pasillos de Canal 7 o Encuentro son los planes para ir haciendo retiros voluntarios y achicando plantillas, parecería que eso es lo único importante. Otra cosa: después de la enorme tarea que se hizo de recuperación de archivos y de importantes inversiones para ponerlos como corresponde con su nivel de temperatura, de humedad adecuada, se apagaron las máquinas con lo cual continúa el proceso de su destrucción y no se acelera en la digitalización de los materiales. Cada área que ves, advertís la destrucción y al achique y eso muestra la mirada ideológica, conceptual y social que tiene esta administración para con los medios que nosotros hicimos crecer con un enorme esfuerzo y también cumpliendo con la ley que nos orientaba a tener medios públicos fortalecidos.

¿El modelo económico que se plantea este gobierno influye directamente en las políticas comunicacionales?

El modelo, que es económico y que es cultural, implementado por este gobierno en forma conjunta con el Fondo Monetario Internacional, impacta fuertemente en la cultura en general y sobre los modelos de comunicación. Propicia una hiperconcentración de un sistema privado. En el caso de Argentina la fusión Cablevisión-Telecom lleva al achicamiento y al intento de cierre de los medios públicos. Al gobierno no le sirve y no necesita tener medios públicos fortalecidos.

Hace poco eliminaron de la grilla de Cablevisión a Paka paka

Bueno, eso es una venganza porque una de las grandes luchas en el momento de creación de canal Encuentro -que yo lo tenía absolutamente claro más allá de desarrollar el canal que queríamos desarrollar, más allá de hacerlo con calidad, más allá de organizar la programación y más allá de analizar el vínculo con el sistema educativo formal- era ponerlo en la grilla de cable y, dentro de la grilla de cable, en los canales de alta visibilidad. Eso en el momento del nacimiento de Encuentro era fundamental porque todavía no estaban las grillas digitales y de acuerdo a como vos organizaras esa grilla lo colocabas en zona caliente o no. Esto -muchos no lo saben- para mi fue una lucha clave, fundamental. Nosotros armamos el canal, hicimos el canal y pudimos subirlo al satélite pero una vez estando en el satélite no solamente no lo ponían en la zona caliente del cable en la cual nosotros pretendíamos -entre el 1 y el 15- sino que no lo ponían en ningún lado. Fue así que, después de muchas discusiones y presiones, esto terminó con una reunión mía con el presidente Néstor Kirchner, quien le dio orden a Oscar Parrilli para que nos reunamos en su despacho con el Grupo Clarín y recién ahí decidieron ponerlo en el cable. En esa reunión es donde me dicen a mí, ‘bueno, lo vamos a poner en el número 45’, yo les dije: ‘Miren, si ustedes dos semanas antes me hubieran dicho que iba al número 45 se los agradecía pero ahora -estando el decreto del COMFER y estando la decisión del presidente- lo ponen del 1 al 15 como sea’. Fue bastante tenso todo y finalmente lo pusieron en el número 5 -no existía C5N-. De ahí quedaron con una bronca tremenda y ahora se están vengando por esa decisión que tuvieron que tomar. Lo cierto es que esa decisión hizo que Encuentro se transformara en un enorme éxito de público y sea ponderado por toda la sociedad, porque se podía comparar esta televisión educativa con el resto de los canales haciendo muy rápidamente el zapping.

Tristán Bauer responde preguntas en el Avant Premier de «Los Caminos de Santiago».

Teniendo en cuenta la descripción que hiciste respecto a lo que está pasando, ¿cuál crees que debe ser la primera medida a tomar en materia de comunicación y cultura para empezar a revertir esta situación?

Estamos en un momento de la humanidad que nunca se había vivido y se expresa claramente acá en la Argentina. Los desarrollos tecnológicos de los sistemas satelitales, pero fundamentalmente de los entramados de fibras ópticas a nivel global, permiten transmitir mediante la fibra óptica con una velocidad impensable hace unos años; transmitir a la velocidad de la luz, transmitir a nivel global en una red y llegar a millones y millones de personas en simultáneo.
Esto se replica en las realidades nacionales. Que una empresa se adueñe mayoritariamente de todos esos medios y, simultáneamente, de la maquinaria de generación de contenido que genera sentido es los peor que le puede ocurrir a la sociedad y, sin embargo, es lo que le está ocurriendo. Entonces, para mí, la medida más importante es la de desmonopolizar, lo primero que hay que hacer es destrozar y destrozar, partir en pedacitos a los monopolios. En ese sentido, la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que en su planteo tiene un 33 % para el sector público, un 33% para los medios en manos de organizaciones populares y sociales y el otro 33% para el sector privado no monopólico -diverso no monopólico- me parece que es el norte que hay que seguir y hay que legislar para que eso sea posible. Nosotros fuimos muy buenos en todo el debate, muy buenos en la definición de esta ley y muy malos en su implementación. Entonces me parece que la tarea es, en el futuro -que ojalá que sea pronto-, ver de qué manera este esquema, este mapa mediático que se presenta de manera clara, es posible implementarlo rápidamente y evitar lo que está ocurriendo, que es prácticamente el dominio total de un medio privado y eso lo que vulnera fundamentalmente es la diversidad cultural que es vital para la sobrevivencia humana.

Respecto a los modos de resistencia de los trabajadores de los medios públicos, ¿qué opina?

Yo creo que en esta etapa en general, las organizaciones de los trabajadores, los sindicatos y las confederaciones tienen un rol central, el de resistencia. No solamente en el caso particular de los medios públicos sino en todos los sectores. Me parece que la organización obrera y el encontrar diversos y nuevos métodos de lucha son fundamentales. Creo, intuyo, que ellos van a ser, y con ellos me refiero a Lombardi y al Grupo Macri en general, implacables y no van a ceder. Ahora, lo que corresponde frente a ese no ceder es organizarse más y luchar más.

En ese no ceder y luchar más, ¿qué estás realizando?

Ahora estoy con el tema de la difusión de la película de Santiago Maldonado que para mí es una sorpresa grata e inesperada. Es un material de urgencia y resistencia frente a un hecho trágico como el de la muerte. Y más teniendo en cuenta cómo operan los medios hegemónicos frente a esa situación. Con esto he verificado que el cine documental sigue teniendo mucha fuerza e impacto, asume el rol de contradiscurso, genera un contradiscurso.

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