Desde que Sandra Calamano y Rubén Rodríguez murieron a causa de la explosión de gas en la Escuela Nº 49, los establecimientos escolares de Moreno están sin clase. A pesar de las marchas y los reclamos, nada cambió en la infraestructura escolar local.
Mural con las caras de la vicedirectora, Sandra Calamano, y el portero Rubén Rodríguez.
Mural en honor a la vicedirectora Sandra Calamano y el portero Rubén Rodríguez, muertos en una explosión por escape de gas.

Ya pasó un mes desde aquel 2 de agosto, cuando una explosión provocada por un escape de gas en la Escuela Nº 49 de Moreno mató a la vicedirectora, Sandra Calamano, y al portero, Rubén Rodríguez, minutos antes de que ingresaran los 400 alumnos del establecimiento. Los trabajadores de la educación de la zona y en particular Sandra habían denunciado el calamitoso estado edilicio de ese y otros establecimientos, pese a lo cual las soluciones nunca llegaron y tanto ella como Rubén pagaron con su vida la desidia oficial. Hasta ahora, el panorama edilicio local no mejoró.

Marcelo Panuccio, director de la ESB N°2 de Moreno, enumera: “En las escuelas los techos se caen, tenemos casos en los que los pozos ciegos rebalsan, las garrafas de YPF están picadas, hay paredes electrificadas, cuando llueve los comedores quedan inhabilitados porque se inundan”. Y agrega tristemente que varias veces se han hecho virales videos en los que se muestra la desidia en la cual están inmersas las escuelas públicas del distrito.

“Necesitamos inspecciones, no tenemos certificados de habitabilidad”, confiesa Marcelo y agrega que más de una vez se han hecho cargo de arreglar, por ejemplo, las instalaciones eléctricas. “Habíamos naturalizado esas cuestiones pero después de esto tomamos conciencia de que no nos podemos hacer cargo de todo”, señaló.

Foto del frente de la Escuela N°49, con carteles colgados.
“En las escuelas los techos se caen, tenemos casos en los que los pozos ciegos rebalsan”, dijo Marcelo Panuccio, director de la ESB N°2 de Moreno.

Las medidas por parte del personal docente y auxiliar no se hicieron esperar luego de la explosión. María Cecilia Pustilnik, vicedirectora de la Escuela N° 74 y amiga personal de las dos víctimas, cuenta: “Estamos sin dar clase pero con las escuelas abiertas, brindando atención a todos los alumnos porque entendemos que el vínculo con la comunidad hoy tiene que ser más fuerte que nunca”. Pese a la falta de información que hay al respecto, toda la comunidad puso manos a la obra para que los alumnos no sufran la situación: “Las maestras vienen todos los días a partir de las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde para hacer actividades pedagógicas, recreativas y los chicos pasan a retirar sus tareas”, asegura María Cecilia.

Frente a la Escuela Nº 49 se encuentra la Iglesia Familiar Cristiana de la Asamblea de Dios,  en donde funciona un comedor para que allí vayan, provisoriamente, los alumnos de la escuela, quienes miran intrigados qué sucede dentro del establecimiento donde hasta hace pocas semanas aprendían y jugaban. Marcela Corvalán, docente de la 49 comenta: “Tenemos por parte del Municipio un equipo de psicólogos para acompañar a los chicos y a los padres, también se ha acercado nuestro gremio, Suteba, para asistirlos, y también a los maestros, porque lamentablemente nosotros vamos a necesitar ayuda psicológica por lo que pasó. También necesitamos que nos den las herramientas necesarias para contener a todos nuestros alumnos”.

Karen Lacruz forma parte de la comisión de mamás autoconvocadas, y se encarga de recibir y repartir las viandas que manda la provincia a  la Iglesia. “Los sábados se están haciendo ollas populares porque no alcanza la comida, las viandas que nos mandan son 200 y los chicos son alrededor de 450”, asegura Karen, quien además cuenta que asisten niños menores a la edad escolar.

Dos docentes mirando de frente a la cámara y detrás de ellos una multitud.
Hernan Pustilnik y Marcela Corválan, docentes y referentes de la escuela N°49 de Moreno.

El jueves 23 de agosto se realizó una paritaria docente con participación de alrededor de 300 directivos, en la cual se elevó un petitorio con 16 puntos para activar acciones concretas para mejorar la infraestructura y apoyar a los comedores barriales. Ante el silencio de los funcionarios, la respuesta de los gremios docentes fue clara y concisa: “No vamos a abrir las puertas de la Escuela N°49 hasta que todas las escuelas de Moreno estén en condiciones”, dice Panuccio, quien agrega que esta tragedia los obligó a tomar medidas que se venían postergando, pero que no son ninguna novedad, no solo en las escuelas de Moreno sino en toda la provincia de Buenos Aires. Desde la tragedia ocurrida el 2 de agosto se hicieron paros, marchas, abrazos simbólicos a la escuela del Barrio San Carlos y a diferentes instituciones como a la Universidad Nacional de Moreno. Y no hay clases en ninguna escuela pública del Municipio.

Hernán Pustilnik, docente de tercer grado, hermano de María Cecilia y referente de la escuela 49 sostiene: “Tenemos la sensación de que estamos muy acompañados, esto nos da mucha fuerza para seguir con esta lucha, y creo que todas las escuelas de Moreno y todas las comunidades educativas están muy movilizadas con esto que nos pasó, estamos luchando hasta el final, hasta que la cosas cambien”. Y para que las muertes de Sandra y Rubén no hayan sido en vano.

Gansos caminando sobre el cesped y detrás la escuela N°49.
Las escuelas públicas del distrito tienen problemas edilicios y están inmersas en la desidia oficial.

 

Print Friendly, PDF & Email
Compartilo