La web 2.0 produjo la aparición de nuevos actores. Entre ellos están los “influencers” o “referentes”. ¿Qué piensan de su rol aquellos internautas que se convirtieron en modelos o guías para sus seguidores?

El dedo gordo se desliza por la pantalla brillante y lisa del celular. El movimiento es veloz, casi inconsciente. El mismo dedo toca el icono de una cámara vintage. No es la aplicación para sacar fotos sino una ventana a todos los lugares, pero es solo una ventana. No se puede ver más de lo que esa ventana deja ver. La red social en cuestión: Instagram.

Las redes sociales instalaron el escenario para la aparición de nuevos actores, una especie de nuevas celebridades. Estas figuras públicas ya no deben su reconocimiento a películas o escándalos mediáticos sino a su capacidad para captar seguidores, los influencers se constituyen en marca de sí mismos y en cara de muchas marcas que los contactan ante la gran incidencia que tienen en la gente que los sigue. Pero no solo hay marketing detrás de esas imágenes. En la interfaz de Instagram se pueden leer los comentarios que los internautas dejan a estos “influenciadores”.

Son muy populares las publicaciones de comida, moda y estilo de vida. Los influencers que se dedican a estas dos últimas temáticas no escapan a la interpelación de los usuarios que buscan consejo e incluso apoyo en cuestiones personales: “¿Qué hago? Me siento gorda para usar esos pantalones” “¿Cómo hago para ser feliz?” “¿Me animo a viajar sola?” “¿Cómo le digo a mis viejos que me quiero cambiar de carrera?”. Estos son algunos de los interrogantes con los que se enfrentan a diario las celebridades de las redes sociales.

Una mano sosteniendo un celular
Cada vez son más los usuarios de redes sociales que buscan en los influencers consejoros para su vida cotidiana.

Eliana Masci, mejor conocida como Elis Black, baja de un taxi en Olazabal y Baunes, Villa Urquiza. El lugar de la entrevista es de esos en los que se puede tomar helado o un café con medialunas. Una especie de híbrido entre heladería y cafetería. Elis Black abre la puerta del lugar y sonríe, es una comunicadora con un look muy relajado: remera negra, camisa a cuadros abierta, zapatillas y un collar de las reliquias de la muerte -amuleto de la saga de Harry Potter-. Actualmente trabaja en la Revista La Cosa Cine y postea en Instagram.

¿Cómo definirías a un influencer?

Es una persona que tiene una actitud para que otros lo sigan de acuerdo a intereses particulares. Creo que tenés que ser una persona abierta y comunicativa para que otros puedan captar ese mensaje y tengan ganas de seguirlo.

¿Vos te considerás influencer?

No.

Se ríe, pregunta si está mal, no quiere arruinar la entrevista. No cree ser influencer porque considera que estas personas preparan sus fotos, tienen un tema que se mantiene firme en todas sus publicaciones y buscan postear en el momento en que más seguidores están en línea. Ella no considera ninguna de estas cosas a la hora de subir fotos a Instagram.

– Yo intento, desde mi lado, comunicar, ayudar a otros a que se comuniquen pero no lo hago de manera personal. El influencer es la estrella y el producto. A mí me gusta mostrar el producto, no a mí. Creo que esa es la base de diferenciación.

En su perfil de Instagram se pueden ver fotos de sus mascotas, paisajes, de viajes que hizo, de la revista para la que trabaja. Pero una en particular parece romper con la lógica de todas. No por la foto, que es de una Elis con una media sonrisa mirando fijamente a la cámara, sino por el texto que la acompaña: “Después de lo que publiqué en stories recibí muchos mensajes de todo tipo de experiencias, y quiero que el mensaje quede más de 24 horas. Acá va: Hace tiempo que tengo ganas de escribir algo acerca de la imagen que mostramos en nuestras redes, la noción de vida perfecta y lo que percibimos cada vez que entramos a un lugar de estos. Como sabrán, amo compartir cosas lindas. Pero de a poco, muy de a poco, comenzó a crecer la cantidad de personas que tiene acceso a esas cosas, y empezaron a llegar algunos mensajes preguntando cómo hago y hasta incluyendo frases como ‘qué vida perfecta’ o ‘quiero ser como vos'”. La publicación sigue con algunos datos sobre la vida privada de esta comunicadora. Cuando se le pregunta si es consultada muy seguido para recibir apoyo o por cuestiones personales responde que sí. Resalta que más que nada ocurre cuando publica este tipo de contenido en el cual declara que su vida no es perfecta.

Imagen de la influencer Elis Black
Eliana Masci alias Elis Black dice no ser una influencer porque no se muestra a sí misma como una estrella.

No es raro ver a miles de personas que caminan por la calle con la cabeza gacha y la mirada fija en la pantalla del celular. Casi siempre, con los auriculares puestos. Aislados en una especie de burbuja. Porque cuando la mirada se posa en las innumerables imágenes y textos que destella la superficie lustrosa de las pantallas, todo alrededor parece desvanecerse. No pocos especialistas se han preguntado por este nuevo fenómeno. Las redes y el celular son parte de la vida cotidiana.

Fernando Lescano es un psicólogo chubutense, egresado de la Universidad de Buenos Aires. Pertenece a la corriente del psicoanálisis lacaniano y sostiene que los jóvenes viven una “falta de orientación”.

Asistimos a una época en donde los grandes organizadores de la subjetividad y lo social, la religión y el marxismo, cayeron. Ya no permiten dar sentidos generales. Ahora lo que persisten son las micro historias, Por ejemplo, la de los influencers que mediante fotos, videos y textos dan cuenta de sus vidas”, explica.

Fernando se explaya y reflexiona sobre las redes sociales. Su modo de hablar denota cuan fascinado está por los fenómenos que suscita el mundo digital. Menciona que la entrevista le sirve para reflexionar y abrir nuevos interrogantes.

¿Qué opinás sobre las publicaciones de tipo motivacionales que hacen los influencers?

Que terminan siendo angustiantes estos tipos de mensajes porque parece que son universales. Generalmente los influencers proponen y promulgan una filosofía que antes se veía en los libros de Osho, Pilar Sordo. Entonces, cuando no podés cumplir el mandato de ser feliz, mandato incumplible, lo que termina sucediendo es que, en vez de empezar a criticar la sociedad en la que estás inmerso y al sistema económico y productivo en el que vivís o poner en duda la imagen o identidad del otro, te deprimís, uno de los síntomas más característicos de la época junto con las crisis de pánico.

Lo que plantea Fernando desde la psicología es que en los discursos de los influencers hay algo que el psicoanálisis llama “empuje a gozar” que hace pensar que todo es posible y que la vida tiene que ser vivida al máximo. Estos discursos son parches que puede servir en determinados momentos pero no son una solución. Como psicólogo dice que no existen soluciones únicas porque todas las personas no son iguales.

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Es sábado a las tres de la tarde. El sol se filtra por las ventanas. Hay viento y el clima es agradable. En la pantalla de la computadora se abre una ventana de video, muy distinta a la que filtra el sol. En cuestión de segundos la imagen de una persona toma forma en la interfaz: un hombre de unos treinta años, con barba entrecana y con anteojos de marco negro agita la mano saludando. Es Facundo Arena, creativo, escritor y autor de El camino de la creatividad.

Al escuchar la palabra influencer, Facundo dice que no le gusta, prefiere el término referente.

Cuando se le pregunta si se considera referente dice que esa caracterización queda a cargo de sus seguidores. Si ellos los ven como tal, bien, y si no también. Empezó publicando contenidos de desarrollo personal y creativo porque mientras escribía su libro, que en principio iba a ser técnico, se dio cuenta que en los procesos de creación no solo estaban involucrados los métodos sino también el aspecto emocional de las personas. En ese contexto su narración dio un giro de 180 grados.

¿Cómo pensás que afecta o puede influenciar el contenido que publicás a tus seguidores?

De maneras que ni te imaginas. Ahora que ya llevo un tiempo en las redes estoy descubriendo que siempre te puede sorprender la devolución de la gente. Hay personas que me dice que con una frase les cambie el día, algunos dicen que les resolví un problema, y otros que no están de acuerdo conmigo.

Arena, como influencer y creativo, reflexiona sobre el papel que ocupan las redes sociales en la vida de las personas y llega a la conclusión de que cada vez hay más gente que se pasa el día actualizando las noticias de Instagram y no toma una actitud proactiva frente a eso.

Si nos pasamos la vida mirando pantallas que proyectan la película de los demás, es muy probable que olvidemos ser los protagonistas de la nuestra”, publicó Facundo en su Instagram junto a una imagen donde se ve a un chico mirando una ventana que es, en realidad, la pantalla del celular.

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Giannina Cersosimo es abogada y en su Instagram expone el viaje más largo que llevo a cabo: dio la vuelta al mundo en trece meses. En sus fotos se pueden ver hermosos paisajes, con océanos celestes, palmeras, edificios de arquitectura muy bella. Varias de sus publicaciones dan consejos sobre lugares para visitar y en otros, mensajes de aliento para que las mujeres se animen a viajar solas. Por ejemplo, en uno de sus muchos posteos se puede leer un texto que dice: “Explora el mundo por vos misma, porque los sueños son el principal material del cual la realidad está hecha.”

¿Por qué decidiste hacerte cargo del contenido que publicas?

Me parece que en realidad no hay muchas cuentas que hablen de la mujer viajando sola. Es decir, muestra a la mujer desde un punto de vista que solo puede ser linda y yo quería mostrar algo distinto.

La voz que sale de los parlantes denotana una Giannina convencida que afirma que la gente se ha volcado a las redes porque tienen al alcance de la mano cosas que antes no tenían. Las personas buscan soluciones a situaciones triviales como qué ropa ponerse pero también a cuestiones de superación personal como por ejemplo salir de las zonas de confort, cumplir sueños y objetivos, o dejar de tener miedo. Hay influencers que explican cómo superaron determinados obstáculos y esto es apreciado por sus seguidores. Gianinna se detiene y de manera cautelosa dice: “Primero hay que ver cómo está uno internamente. Porque lo que se ve en las imágenes es parcial, no se ve la realidad cien por ciento. Mucha gente va a estas cuentas para decir `si ella pudo también voy a poder´”.

Imagen de Giannina Cersosimo, con un mural colorido de fondo.
Giannina Cersosimo muestra en su Instagram los viajes que hace alrededor del mundo con el fin de que otras mujeres se animen a imitarla.

Cada vez más personas comparten su experiencia de vida en las redes sociales y cada vez son más los que aplauden estas publicaciones. Lescano dice que el éxito de este tipo de posteos se debe a que los seguidores se identifican con las vivencias de los influencers. Esta identificación es propia de la época, garantiza al sujeto cierto lugar imaginario de igualdad que, en realidad, es un mecanismo de defensa que los usuarios activan frente al temor de quedar excluidos.

Entre la maraña de imágenes que desfilan en Instagram se pueden ver chicas y chicos con cuerpos esculturales, sonriendo, con actitud distraída, serios, con pose o sin pose. Todos parecen proponer de manera diferente cómo alcanzar la plenitud y la felicidad: llevando una vida sana, viajando, creando, superándose, dejando los prejuicios atrás. No hay una fórmula universal. Las redes sociales parecen haberse convertido en un espacio de autoayuda, donde los influencers depositan sus conocimientos, sus puntos de vista y donde mediante sus palabras buscan ayudar, movilizar. Son un lugar donde los usuarios acuden cuando necesitan apoyo, aliento. Pero la verdad del asunto es que las publicaciones motivacionales pueden animar a los internautas o hundirlos en la frustración.

El dedo gordo toca el extremo derecho del celular, la aplicación de Instagram desaparece y lo que queda es la pantalla de inicio. Luego, el mismo dedo presiona el botón ubicado en el costado derecho. La pantalla se pone negra. El móvil está bloqueado. El dispositivo tecnológico va a parar a un bolsillo trasero. Tal vez, la persona que lo porta habrá visto una publicación que le haya alegrado el día. O tal vez no.

 

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