En la Fototeca Latinoamericana puede verse “Espejos de Plata”, una muestra que propone un diálogo entre el fotógrafo estadounidense Harry Grant Olds, su notable producción en estas tierras a fines del siglo pasado, y el fotógrafo argentino que restauró su obra, Alfredo Srur.

Harry Grant Olds (1869 – 1943) fue un fotógrafo estadounidense que a mediados de 1899 emigró a Sudamérica por sentirse menospreciado en su país de origen. En Argentina encontró su lugar y comenzó a desarrollar su ‘colección general’, un archivo de negativos en placas de vidrio de 20x25cm, con tomas de vistas, tipos y costumbres locales. Al mismo tiempo, entre 1901 y 1916 ejerció el cargo de ‘fotógrafo oficial’ de la Sociedad Rural Argentina. Más de un siglo después, Alfredo Srur, fotógrafo contemporáneo argentino, descubrió el trabajo de Olds y comenzó su restauración. Producto de esa investigación y acercamiento se montó la exhibición “Espejos de Plata – Olds/Srur”, un diálogo entre ambos fotógrafos, que se podrá ver hasta el 4 de marzo en la Fototeca Latinoamericana (FoLa).

Dos manos sosteniendo una placa de vidrio del negativo de una fotografía tomada por Harry Grant Olds
Negativo original de una placa de vidrio que forma parte de la producción de Harry Grant Olds.

Para Ariel Authier, curador de la exposición, la obra de Olds consiste de “viajes visuales que incluían desde lo más rico y acomodado de la época hasta lo más pobre y precario”. Fueron Authier y Olds quienes pusieron en marcha este proyecto, que resultó de una alianza entre el Centro de Investigación Fotográfico Histórico Argentino (CIFHA) y FoLa. Authier considera que Espejos de Plata es la puesta en escena de un diálogo entre dos fotógrafos, dos épocas y dos miradas que juntan y mezclan más de 140 años de historia fotográfica.

ANCCOM se sentó a charlar con Alfredo Srur, quien es definido por Authier (además de colegas, amigos) como un “un fotógrafo que no puede tener distancia, por lo menos al principio, de las cosas con las que está trabajando. Para Srur la fotografía es una forma de relacionarse con el mundo y eso es fundamental en su obra”.

¿Cuál fue tu recorrido con el archivo de Olds?

Lo primero que había que hacer con el archivo era evitar que se siga deteriorando, porque había llegado en muy malas condiciones de conservación. Para ello hubo que hacer todo un trabajo de recuperación que llevó un año aproximadamente, sin pensar nada más que en eso. En segundo lugar, había que ver el estado real una vez que se limpiaba y preservaba. Por último vino todo un proceso artístico paralelo, en donde yo venía con una crisis personal en la fotografía que venía haciendo y con la fotografía contemporánea.

El fotógrafo Alejandro Srur en primer plano
El fotógrafo Alejandro Srur se encargó de restaurar el trabajo realizado un siglo atrás de Harry Grant Olds

¿A qué te referís?

A mí me interesaban mucho los avances tecnológicos que ocurrieron a partir de que se inventa la fotografía y que hacen que se modifique la manera de fotografiar. Particularmente, las imágenes del archivo de Olds nunca habían sido ampliadas de modo analógico, sino que siempre habían sido copiadas por contacto. Me parecía interesante comenzar a experimentar con esos negativos y ver qué sucedía con esas copias.

Una vez terminado el proceso de restauración, ¿cómo llegaste a la exposición en FoLa?

Trabajé con Ariel Authier en todo el proceso. La verdad que fue con el trabajo y a través de lo que le iba contando acerca de la crisis que tenía. Fue en un taller que él dictaba sobre fotografía de la década de 1960 y 1970 donde me surgió el interés en recuperar y coleccionar negativos fotográficos. Como fotógrafo considero que el negativo fotográfico es quizás la obra más importante del fotógrafo; el negativo es el original único, siendo que la copia fotográfica es algo reproducible. Y es lo más despreciado por el coleccionismo, porque no se puede exhibir, además de que para trabajarlo hace falta un conocimiento técnico y un plan. Ser el custodio del archivo de Olds fue una responsabilidad enorme. Finalmente el proyecto surge cuando Authier me invita a una muestra colectiva donde expuse lo que sería la obra fundacional de la muestra de hoy en día, que consistía en dos fotografías que conforman una sola obra que es la foto vintage hecha por Olds de la quema de basura y la ampliación hecha por mí de la quema de basura reencuadrada. Esa era la propuesta inicial de lo que fue después toda la muestra.

Una cámara fotográfica antigua que tiene un cartel pegado que dice "primera cámara fotográfica de FOTO SEGAL"
La exhibición “Espejos de Plata” propone un diálogo entre los dos fotógrafos.

¿Qué es lo que se recupera del pasado en una exposición como esta?

La emulsión del negativo contiene la luz del pasado encapsulada en haluros de plata. Entonces es como trabajar con la luz que reflejaron las personas reales, la arquitectura y los objetos; es trabajar directamente con esa luz de un siglo atrás. Ese es el hecho, más allá de la imagen. La imagen, además, es la obra de un gran maestro de la historia de la fotografía argentina.

Uno de los focos de Olds fueron los retratos de personas de sectores populares. ¿Cuáles son las relaciones de poder o privilegio que podría haber tenido Olds en este contexto?

Digamos que todo fotógrafo tiene una situación de privilegio frente al retratado, sea de la clase que sea. El poder de fuerza lo tiene el que posee la cámara. Obviamente vos tenés un aparato fotográfico y estás haciendo una fotografía y después la utilizas como consideres necesario o como puedas. Es siempre una situación de poder tener una cámara de fotos, pero eso no implica que el fotógrafo no tenga una habilidad y conexión con las personas que pueda lograr que el retrato sea algo extraordinario, pero siempre desde una situación de poder. La propuesta que hicimos fue que lo que Olds realmente sentía por la persona que retrataba, es algo que nunca vamos a saber. Yo por lo menos trabajo desde ese lugar, imaginándome qué sentía él frente a esas personas, si se sentía identificado o no, o si era simplemente una foto comercial. Parto de la premisa de que él sentía algo por esas personas, pero es algo que yo quiero creer. Es como una ecuación para seguir creando, pero es algo que nunca vamos a saber. Lo interesante es trabajar con la duda, con cómo habrá sido.

 

Actualizado 07/02/2018

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