El Club Defensores del Chaco apuesta en Paso del Rey a la promoción de valores a través del deporte. Además, gestiona un jardín de infantes y ofrece talleres culturales.

Cada semana a “Defe”, como le dicen sus adeptos a la Fundación Defensores del Chaco, asisten alrededor de 2.000 chicos. “Los docentes siempre vienen una hora antes para revisar el material y el estado del espacio”, cuenta Viviana Flores, directora del lugar. Las actividades comienzan a partir de las cinco de la tarde y se extienden hasta las nueve de la noche. Durante el fin de semana, las competencias de las que la Fundación participa hacen que el lugar se llene de familias.

La creación de lo que primero fue un lugar solo para hacer deportes se remonta a 1994, cuando 12 jóvenes decidieron transformar un basural en un espacio de encuentro para todo el barrio. ANCCOM se acercó a Defensores y pudo dialogar con algunos de sus protagonistas.

El área de influencia de la organización es una de las más pobres de todo el Conurbano. Paso del Rey es una de las tantas localidades que pertenece al Partido de Moreno, en la provincia de Buenos Aires. La conforman 15 barrios y viven en ella alrededor de 250 mil habitantes. Al noroeste de este espacio geográfico se encuentra la Fundación Defensores del Chaco. A pesar de que no cuenta con ningún apoyo de la Municipalidad, en el lugar trabajan más de 50 personas: un equipo está formado por profesionales remunerados, voluntarios ad honorem y becarios. Asimismo, la Fundación cobra una cuota a sus socios para mantener la infraestructura y los gastos diarios.

Hoy cuenta con su propio centro cultural compuesto por tres salas taller y un teatro con capacidad para 250 personas. El predio deportivo cuenta con una cancha de fútbol profesional y un playón en donde se practican otros deportes y se realizan diversas actividades. Hace ocho años, en el ámbito educativo, la Fundación abrió un jardín de infantes de gestión social.

Las actividades que propone el lugar se sitúan en ejes como deporte, arte y educación. La Fundación participa en Moreno de la Liga Fútbol para la Oportunidad Social (Liga FOS) en 18 categorías, es el único equipo de la localidad que compite en tres categorías en AFA y la institución es la creadora de la disciplina “fútbol callejero”. También compiten en handball y hockey. En el campo artístico, el espacio brinda a la comunidad talleres de tela, talleres de dibujo, talleres de tejido, de música y muralismo.

Las reglas de la calle

Viviana Flores afirma con orgullo: “Defensores es el fundador del fútbol callejero a nivel mundial”. Lejos de la competitividad y cerca de la transformación social, el fútbol callejero comenzó en el año 2001. Yamila Castillo, coordinadora de la actividad, cuenta que “la modalidad nació porque los jugadores depositaban toda su bronca en el fútbol. Ningún partido terminaba bien y nadie se hacía cargo de sus acciones”.

El fútbol callejero se juega sin árbitro y con equipos mixtos, es decir, conformados por varones y mujeres. A esto hay que agregar que el encuentro es a tres tiempos. Durante el primero, y en presencia de un mediador, se definen las reglas que se van a utilizar, en el segundo tiempo se disputa el partido y en la última parte se evalúa si se cumplió entre ambos equipos el reglamento pautado en la primera etapa. Lo más importante es el tercer tiempo, aquí es donde se define el resultado de cada partido.

El respeto, la solidaridad y la cooperación son los valores que se utilizan para puntuar a cada equipo durante el último tercio de cada encuentro. Cada ítem equivale a un punto. Esto no garantiza en absoluto que el equipo que convierta más goles sea el mejor. “Creemos que el tercer tiempo es el más importante para la metodología y para la conformación de jóvenes y ciudadanos”, expresa Yamila.

Aproximadamente, un total de 1.000 chicos y chicas practican la propuesta. Defensores ejecuta esta modalidad de juego con escuelas de Moreno y de otros distritos aledaños. También lo hace en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con “Boca Social”, la fundación del Club Atlético Boca Juniors. “Fútbol Inclusivo” fue el nombre elegido para llevar esta actividad a algunos barrios humildes porteños,  como la Villa 1-11-14, Villa Zabaleta y Ciudad Oculta. Actualmente, Defensores firmó un convenio con la Municipalidad de Tres de Febrero, en donde también se practica el fútbol callejero.

Encontrarse, ser parte, formarse

Además del trabajo diario, las crisis también fortalecieron a la Fundación. El estallido del 2001 presionó a  “Defe”  a transformarse en un merendero.  El lugar mantuvo su propuesta deportiva y social a pesar de la difícil situación económica del país. Otro tropiezo fue el temporal climático de 2012 que removió el techo de su centro cultural. Aún así, con mucho trabajo de toda la comunidad lograron reconstruirlo un año después.

Puertas adentro de la administración, una pelota con logotipo del evento recuerda con mucho cariño el viaje que un grupo de deportistas realizó en 2006 al mundial de fútbol de Alemania. Generar lazos, establecer comunidad y un sentido de pertenencia es lo que Defensores genera en los que participan de sus actividades.

El aprender desde distintas funciones y roles es otra de las cosas que propone la institución. Una de las normas del estatuto establece que los dirigentes deben tener entre 30 y 35 años de edad. Esto permite una movilidad interna constante en los roles que tiene la Fundación. Así, muchos de los que hoy son coordinadores o responsables de un área, en su momento fueron jugadores, talleristas o ayudantes.

Algunos otros, más allá de su presente como dirigente de un área, definieron su vocación dentro de Defensores. Es el caso de Micaela Castillo, responsable de Comunicación y Prensa: “Tuve dos etapas acá dentro. Primero fui jugadora de handball y luego me invitaron a hacer una radio abierta. Siempre me gustó todo lo relacionado a los medios. Hoy  estudio Comunicación y estoy encargada del área”.

Por su parte, Ezequiel Cruz, coordinador del área de Deportes y uno de aquellos doce jóvenes que fundaron el espacio, cuenta: “Pasé por todas las etapas. Fui jugador, ayudante, entrenador y ahora soy profesor de Educación Física”. Asimismo, agrega: “A los 12 años perdí a mi papá y mi vieja tenía que salir a laburar. Era estar en la esquina o en Defensores. Elegí estar acá y eso me marcó para toda la vida”.

Realizar deporte o desarrollar una actividad cultural. “Defe” para muchos es un punto de partida en sus vidas. Este proyecto que comenzó como un espacio exclusivamente deportivo tiene más de 20 años de existencia y apuesta al desarrollo humano y a generar oportunidades en uno de los sectores más vulnerables del Conurbano.

 

Actualizada 08/02/2017

Print Friendly, PDF & Email
Compartilo
Compartir

Atribución – No Comercial – Compartir Igual (by-nc-sa): No se permite un uso comercial de la obra original ni de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original. Esta licencia no es una licencia libre.
CC

Artículo anteriorEn defensa de los inquilinos
Artículo siguienteClarín, el conflicto oculto