En Moreno, una asociación civil garantiza trabajo, deporte y asistencia educativa a chicos con discapacidad. Además, ofrece servicio de catering y tiene la concesión del buffet en la Escuela Carlos Pellegrini.

La Asociación Civil Andar ubicada en Moreno, Provincia de Buenos Aires, trabaja desde hace más de veinte años con y por las personas con discapacidad. Allí se realizan diversas actividades productivas, culturales, terapéuticas, sociales y deportivas.

Carlos Denini es miembro de la Comisión Directiva y cuenta que “la idea de la Asociación Civil Andar surge a principios del año 1985 como una alternativa social diferente que ofrece a niños, jóvenes y adultos con discapacidad, la oportunidad de desarrollar actividades recreativas, lúdicas, deportivas y culturales a partir de propuestas concretas y sistemáticas”.  La entidad  tiene un equipo interdisciplinario -psicólogos, trabajadores sociales, personal terapéutico- constituido por profesionales que acompañan y  apoyan a cada uno de los orientadores que están a cargo de los diferentes grupos. 

Andar cuenta con una granja educativa, una escuela de gastronomía, la Liga de Fútbol Inclusiva, una panadería y un centro de día, entre otras cosas. Luisina Sacchetta, psicóloga y coordinadora del centro de día, relata que trabajan con siete grupos de chicos.  “La idea de los grupos es que sean dinámicos, los integrantes van moviéndose en diferentes actividades durante el año”, explica y agrega: “Queremos que participen en actividades que tengan que ver con el desarrollo de su bienestar emocional y físico, que puedan acrecentar las relaciones interpersonales y sus diferentes habilidades, queremos que cada día sean más autónomos y autodeterminados. Ese es el mayor objetivo, que puedan decidir por ellos mismos y que disfrutar y mejorar su calidad de vida”.

integrantes en plena actividad en la cocina
“La idea de la Asociación Civil surge como una alternativa social diferente que ofrece a niños, jóvenes y adultos con discapacidad, la oportunidad de desarrollar actividades recreativas, lúdicas, deportivas y culturales a partir de propuestas concretas y sistemáticas”

Todos los goles

 Calidad de vida también se encuentra en el deporte. Por eso, Andar también organiza la Liga de Fútbol Inclusiva,  un  torneo para personas con y sin discapacidad creado en 1998, en Moreno, y que se replica en diferentes puntos del país y de América Latina.  La Liga es para mayores de 16 años. En la edición de este año participaron 105 equipos de 35 organizaciones distribuidas en toda la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal.

Pablo Lucero,  Director Administrativo de la Liga de Fútbol Inclusiva a  nivel nacional, revela que además del certamen trabajan en  la inauguración de una escuela de fútbol inclusiva, articulando tareas con las escuelas especiales y convencionales. “En esta primera etapa, tuvo como resultado cuarenta inscriptos, y la articulación con seis escuelas, fue una prueba piloto que costó arrancar. Trabajamos con escuelas públicas, porque consideramos que el sector más vulnerable con personas con discapacidad se encuentra ahí, aunque en realidad es el sector no escolarizado”,  dice Lucero.

Naturaleza

La granja educativa y la huerta son otros espacios que Andar abre a la comunidad. Lo innovador del área es que los jóvenes operarios, que son  personas con discapacidad, se ubican en un rol de educadores populares.  Martín Zaracho,  uno de estos chicos que trabaja en el vivero y la huerta,  dice que “el fin del emprendimiento es sembrar para obtener las verduras y frutas para comer, pero lo que rinde más en la granja es la parte intelectual, tomar el vivero como un aula para enseñar”. Compara el vivero con una fábrica, ya que si bien en las fábricas producen cosas, aquí producen conocimientos, comenta.

Sofía Albelia, orientadora del grupo, dice que “la huerta es orgánica, no usamos químicos, todo lo preparamos con hierbas naturales para el control de plagas”.  En el espacio tienen una gran variedad de cactus que comercializan en la Feria Popular Itinerante del Municipio de Moreno, donde concurren una vez cada 15 días.

Marie Sosa, en tanto, está a cargo de la granja educativa. “Es un proyecto donde se invitan a colegios y jardines a vivir la experiencia de poder cultivar y hacer todos los procesos que tienen que ver con huerta orgánica y el cuidado del medio ambiente. Son diferentes proyectos que se van trabajando con las escuelas que contratan la dinámica de visita educativa”,  dice.  Las  visitas son de colegios y jardines de infantes de Merlo, Paso del Rey y en especial de Moreno, y algunas instituciones de Capital; tienen un promedio de 4 a 5 visitas mensuales, siendo los contingentes de 65 personas  y el recorrido tiene una duración de 3 horas.

"Andar cuenta con una granja educativa, una escuela de gastronomía, la Liga de Fútbol Inclusiva, una panadería y un centro de día, entre otras cosas".
“Andar cuenta con una granja educativa, una escuela de gastronomía, la Liga de Fútbol Inclusiva, una panadería y un centro de día, entre otras cosas”.

Economía inclusiva

Andar desarrolla también emprendimientos productivos, con una lógica de sustentabilidad, que generen empleos socialmente reconocidos para las personas con discapacidad,  y que permitan un ingreso que pueda ser distribuido entre los participantes de las actividades.  Denini afirma:  “En los Talleres Protegidos los operarios reciben un subsidio por parte del Estado de 900 pesos y los que participan de emprendimientos productivos se distribuyen el excedente, de acuerdo a un criterio variado como ser presentismo, habilidad, conocimiento, responsabilidad que determina una categoría del operario”.

Uno de estos emprendimientos es la panadería.  “La producción de pan y de facturas llegan a alrededor de 17.000 alumnos de escuelas públicas de Moreno. Son 80 escuelas a las que se entregan pan, facturas y prepizzas”,  informa  Denini. Andar es proveedor del Consejo Escolar de Moreno,  posición que obtuvo al participar cada año en una licitación junto a otras panaderías. 

Además, en Andar realizan trabajos para empresas que los contratan para participar de una parte de sus procesos productivos. Los operarios, por ejemplo, hacen el envasado, pesaje, etiquetado y distribución en las cajas que después van al comercializador. “Uno de los ejes del taller tiene que ver con el desarrollo de la persona, en la adquisición de habilidades, actitudes y aptitudes para el trabajo” argumenta  Denini para explicar el sentido de esas tareas.

Una escuela de gastronomía es otro de los espacios clave de Andar. Allí, además de enseñar se utiliza para la elaboración de productos de catering. Otro de los logros de la entidad es haber obtenido en 2013 la concesión del buffet de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, en la Capital Federal, luego de un reclamo estudiantil para tener un espacio gastronómico económicamente más accesible y, a la vez, más saludable.  Desde el oeste, Andar multiplica esfuerzos para la contención y promoción de las personas con discapacidad.

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Actualizado 13/12/2016

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