Un restaurante en contra de la corriente

Un restaurante en contra de la corriente

Alamesa es el primer restaurante argentino atendido por personas neurodivergentes. En un contexto lleno de crueldad para las personas con discapacidad y donde su inserción laboral es un problema estructural, este espacio demuestra que la verdadera inclusión es posible.

Al entrar, la recepción de Alamesa (Maure 1643) queda en manos de Bárbara y Mateo. Ellos orientan a cada comensal hacia su mesa asignada; en este caso, la número 5. Este recibimiento incluye una breve presentación acompañada de algunos chistes y un seguimiento hasta el lugar donde comienza la experiencia.

Una cocina a la vista con mucho movimiento en el centro de una calidez marcada por la presencia dominante de la madera y la buena iluminación. Muchas personas parecen habitués; se anuncian, abrazan e intercambian comentarios cómplices. En el pasillo, una pantalla proyecta de manera continua los logros del restaurante. Entre ellos, un reconocimiento a la educación e inclusión y el Premio a la Labor por los Derechos Humanos.

Fernando Polack, reconocido médico pediatra e infectólogo, fundador de Alamesa, saluda e invita a disfrutar del almuerzo. Presente en cada detalle, crea este emprendimiento como respuesta a una necesidad social. No se trata de una ONG sino de una propuesta gastronómica de calidad, donde se busca que los clientes quieran volver. Es por ello, que elige sentarse a comer junto a sus invitados cerca del patio. Hacia arriba, un techo de vidrio donde se puede ver la gran cantidad de plantas que caracterizan al lugar.

El objetivo de este proyecto es generar inclusión laboral real para 37 jóvenes neurodivergentes que hoy funcionan en dos grupos que se va alternan. Cada persona trabaja tres días a la semana y son ellos quienes llevan adelante todas y cada una de las experiencias gastronómicas de Alamesa.

Se acerca Catalina, quien se presenta como moza: “Cada mesa tiene un número, y cada silla un individual con letra y color. Les recomendamos escanear el QR y completar sus datos para que nosotros podamos servirles”. A su lado, Sol se desplaza con un carrito donde organiza la comida en distintos niveles: platos en el centro y vasos en la parte superior. Es ella quien acerca la entrada.

“A partir de este momento, van a escuchar que hablamos de personal neurotípico y de chicos, y quiero aclarar por qué: nuestra intención es dejar atrás etiquetas que los han acompañado siempre, incluso al subirse a un colectivo. Esa estigmatización los ha marcado mucho. Por eso, todos los miembros del staff llevan el chaleco estampado de la misma manera, para que no haya distinción”. El que habla es Gonzalo Espinosa, director del proyecto.

“Lo que hacemos acá tiene un impacto enorme. Para la mayoría de ellos, esta es la primera vez que pueden tener un nivel real de independencia. Si yo les preguntara a ustedes qué hicieron con su primer sueldo, seguramente lo recuerden. Es un hito importante. Uno crece sabiendo que, cuando termine el colegio, va a trabajar y tener un ingreso. Pero para la mayoría de estos chicos esa posibilidad nunca se había contemplado”, agrega.

Esto cambia rotundamente el paradigma de sus familias. Son jóvenes a los que no se les había dado la oportunidad de descubrir todo lo que implica tener un empleo: generar ingresos propios, sostener una rutina, construir amistades, compartir con compañeros de trabajo y enfrentar desafíos reales. Y, de repente, todo esto aparece en sus vidas. Este proyecto viene a cubrir un vacío, evitando que terminen la escuela y se encuentren sin actividades que los impulsen a seguir creciendo.

“Acá no ‘hacemos de cuenta que trabajan’. Marcamos fuertemente esa idea porque no es un espacio recreativo, sino que aprenden un oficio. Hay empleos donde los destinan solo a hacer café, fotocopias o trámites y si faltan, simplemente alguien más lo hace. En Alamesa, cada persona cumple un rol imprescindible dentro de la organización”, aclara Espinosa.

En cuanto a los criterios que utilizan para seleccionar a los equipos, el proceso se apoya en un grupo de psicólogas que los acompañan y sostienen emocionalmente desde el primer momento. Son ellas quienes orientan y definen en qué puesto puede desempeñarse cada persona según su personalidad, rasgos y herramientas. También aconsejan qué parejas de trabajo conviene formar y cuáles duplas es mejor evitar.

Lo que más me gusta de Alamesa es la gente, la cocina y charlar con Candelaria, cuenta Mateo mientras se acerca, justamente, Candelaria Gática, jefa de salón, profesional gastronómica y licenciada en Trabajo Social, quien elige trabajar en este proyecto por su valioso mix y, sobre todo, inclusión real”.

Por otra parte, el restaurante cuentan con un “club de embajadores”; un grupo de clientes especialmente fieles a quienes les comparten novedades, eventos y contenidos exclusivos. Funciona casi como una comunidad interna: son quienes se enteran primero de lo que pasa en el salón y participan activamente de la propuesta, que no solo se limita a lo gastronómico, sino que también incluye ciclos, colaboraciones y distintas experiencias que se renuevan mes a mes. Por ejemplo, el último encuentro de maestros cocineros, con Dolli Irigoyen como chef invitada.

El menú está diseñado por el chef Takehiro Ohno; no requiere del uso del fuego o cuchillos y los ingredientes se clasifican por color. Todos los chicos deben poder realizar los platos. Durante el año se refuerzan las capacitaciones repasando, por ejemplo, cómo servir y cómo atender. Pero sostienen que lo mejor es hacer, equivocarse y aprender.

 

Francisco Olivieri, jefe de cocina, se ríe y abraza con Micaela, quien está emplatando el menú ejecutivo “todo verde”. Para hacerlo, mira las fotos guía que están colocadas arriba de cada sector. Puertas adentro, la mesada está organizada con frascos etiquetados y todos cuentan con cofias y zuecos de goma, además de sus coloridos uniformes. “La milanesa, para mí, es el mejor plato, y de los postres recomiendo el fondant de chocolate”, comenta Micaela.

Los chicos ingresan temprano y preparan el “preservicio”, dejando todo listo antes de abrir las puertas. Esto permite una buena organización y evita que haya imprevistos. “Lo que puede llegar a pasar, como mucho, es que alguien no esté pudiendo hacer algo. Ante esa situación, yo no hablo con esa persona directamente. Reviso mi método, me pregunto qué se me está escapando del protocolo. Así podemos repensar el sistema” señala Olivieri.

Elijo ser cocinero porque la comida fue uno de los primeros lenguajes de amor que aprendí gracias a mi abuela y a mi mamá. Alamesa representa una plena aceptación de la otredad. Y, por otro lado, me parece que hoy, en estos tiempos, es contracorriente, una forma de demostrar otro camino posible”, concluye.

En un país donde las personas con discapacidad encuentran muy pocas posibilidades reales de inserción laboral, iniciativas como Alamesa muestran que sí es posible generar trabajo sostenido y genuino. Desde su apertura en 2024, el proyecto mantiene a todos sus empleados, algo que representa no solo un enorme compromiso con la inclusión social, sino también el desafío cotidiano de sostener un emprendimiento gastronómico. La enorme cantidad de mensajes y currículums que reciben de personas que buscan una oportunidad demuestra la necesidad urgente de que existan más espacios como este.

“Se necesitan clientes”

“Se necesitan clientes”

En el centro de Munro, epicentro textil de la zona norte del conurbano bonaerense, comerciantes y clientes cuentan sus experiencias en un contexto de caída del consumo y avance de productos importados. La transformación de un barrio que supo reunir largas filas frente a sus fábricas de indumentaria.

El barrio creció alrededor de la estación Munro, inaugurada en 1912, pero décadas más tarde se transformó en uno de los polos textiles y comerciales más importantes de la zona norte del conurbano bonaerense. A fines de los 70, en la manzana de los antiguos estudios Lumiton, se instaló la fábrica de Levi ‘s, que llegó a vender miles de jeans por día.

Durante los años 80, la avenida Mitre se volvió sinónimo de outlets y venta directa de fábrica: marcas como Levi ‘s, Lee y Wrangler convocaban largas filas y micros de compradores que llegaban desde distintos puntos del país. Un jean de primera selección, por ejemplo, salía 12,50 australes. Ese auge empezó a perder fuerza en los años 90, frente a la apertura de importaciones, el crecimiento de los shoppings y los cambios en las formas de consumo.

Hoy, sobre esa misma avenida, el local de Levi ‘s permanece cerrado y sin aviso de reapertura. El centro del paseo comercial de Munro se concentra en las cuadras aledañas a la esquina de Mitre y Vélez Sarsfield, donde las vidrieras repiten promociones, descuentos en efectivo y cuotas sin interés. A pocas cuadras de la estación, la escena mezcla comercios históricos con locales nuevos.

A metros de esa esquina, una pizarra anuncia: “Se necesitan clientes, no es necesario tener experiencia ni mucha plata”. La lencería Núa tiene trayectoria en el barrio. En verano abrió un nuevo local, tras una serie de mudanzas a lo largo de sus 25 años, siempre sobre Vélez Sarsfield. Azul es empleada desde esta reciente apertura. “Costó el reconocimiento de la marca, fueron meses duros”. Como respuesta, intensificaron las promociones: “Llegamos a vender al costo para mover la plata”.

En la atención al cliente aparecen reflejados fenómenos globales recientes, vinculados a plataformas como Shein: “Mucha gente viene buscando cosas que vio en Shein y sus publicidades”, cuenta. “Después dicen que les salió malo, pero igual lo siguen buscando”. Según explica, en el último tiempo crecieron en la zona los locales que venden productos importados: “Se llenó de negocios que venden más barato cosas de afuera”.

Frente a ese escenario, los comercios que trabajan con producción nacional enfrentan el desafío de competir con precios más bajos sin resignar la calidad. “Apostamos a lo nacional, pero a veces la gente desconfía si no conoce la marca”, sostiene Azul. En ese contexto, la fidelidad vuelve a ser clave: “Los clientes de siempre nos siguen”.

Azul señala la nueva distribuidora de productos para el hogar ubicada en la vereda de enfrente: “Acá venden cosas revendidas de Shein, yo comparo las marcas. Abrieron una semana antes que nosotros y se llenaron”.

HomePoint mantiene una pequeña fila que lo distingue del resto de los locales. Entre los consumidores aparece cierta simpatía por los precios accesibles. Mirtha y Mari, vecinas del barrio, salen tomadas del brazo con grandes bolsas de plástico. “Encontramos este negocio nuevo divino, tiene de todo”, dicen. “Son productos chinos importados, baratos y con cosas lindas. Hay que probar”. Sobre sus hábitos de consumo actuales, reconocen: “Somos jubiladas, así que cuesta comprar”.

Otros perfiles, como Sara, sostienen hábitos más austeros. “Consumo lo mínimo necesario, pero desde siempre”, cuenta. Tiene algunos negocios de confianza donde hace compras cotidianas.

Para los comerciantes, los efectos son contundentes. Gabriel Vernetti, que trabaja hace 25 años en un local de ropa masculina, compara: “Las ventas de abril están un 50% abajo respecto al año pasado, que ya era malo”. Según explica, el problema excede las estrategias comerciales: “Si al trabajador le ponés plata en el bolsillo, camina todo. Vendemos nosotros, vende el carnicero, vende el verdulero, venden todos”. Y agrega: “Hoy la gente está endeudada. A nadie le sobra. Unos pocos viven bien y el resto hace cuentas”.

Vernetti no percibe esa misma influencia de las plataformas. “A mi público le gusta venir a probarse, charlar. Eso todavía se mantiene”, dice. Pero aclara que el movimiento ya no es el mismo: “Los comercios se fueron renovando, pero siempre funcionaron. Hoy no funciona”.

Uno de los símbolos del auge de ventas de la zona fue la Galería de Fabricantes, reconocible por la réplica de la Estatua de la Libertad en su entrada y recordada en la serie El Eternauta. Durante años reunió marcas, talleres y fabricantes textiles que consolidaron la identidad comercial de Munro. Actualmente, con sus persianas bajas, atraviesa una nueva reconversión: comerciantes y vecinos aseguran que será ocupado por locales de productos de bazar de origen chino.

Carlos Aliberto, vecino histórico del barrio, todavía recuerda su infancia cuando la avenida Mitre y Ugarte eran de las pocas calles asfaltadas y muchas otras seguían siendo de barro. Desde entonces, vio cambiar varias veces el perfil de Munro. “Las pymes eran las que movían todo esto. Había muchísimo trabajo y un movimiento constante”, cuenta.

Él mismo atravesó esa transformación: durante años tuvo un taller mecánico sobre la avenida Mitre, pero terminó alquilando el local cuando el municipio comenzó a desalentar ese tipo de negocios sobre la avenida principal. “Antes esto estaba lleno de gente, en los 80 se hacían filas en la puerta de mi casa. Ahora hay más incertidumbre”, resume.

Así, el centro comercial se reorganiza al ritmo de las transformaciones económicas y las nuevas formas de consumo. Ahora se intenta construir un polo gastronómico con nuevas cervecerías y restaurantes que se suman a los locales históricos, como la pizzería Astral, mientras los comerciantes intentan enfrentar la caída del consumo y el avance de productos importados de bajo costo.

Los maestros de Chubut acampan frente al Ministerio de Educación

Los maestros de Chubut acampan frente al Ministerio de Educación

Reclaman reapertura de paritarias y aumento salarial. Denuncian que un docente que recién ingresa no cubre ni la mitad de la canasta básica. Exigen a los gremios más acción.

Frente al Ministerio de Educación de Chubut, en la ciudad de Rawson, docentes y auxiliares sostienen desde el lunes un acampe en el marco del paro de 48 horas convocado tras el rechazo a la última propuesta salarial del Gobierno provincial. Entre fogones, vigilia y cánticos, los manifestantes decidieron permanecer frente al edificio para exigir la reapertura de las paritarias, en una protesta pacífica que, pese al frío y al desgaste de semanas de conflicto, volvió a reunir a más de un centenar de trabajadores. En la noche de ayer, el ministro de esa cartera habría escapado del edificio para no toparse con los manifestantes, algo que el gobierno provincial desmintió.

El lunes 11 ATECh, el gremio docente con mayor representación en Chubut, inició un paro progresivo de 48 horas luego del rechazo mayoritario a la última propuesta salarial presentada por el Gobierno provincial. El sindicato además anunció la continuidad del plan de lucha con nuevas medidas, entre ellas un paro de 72 horas previsto para la próxima semana. 

La medida de fuerza, votada en distintas regionales de la provincia, también buscó acompañar la negociación de los auxiliares de la educación, cuya reunión paritaria volvió a ser postergada por el Ejecutivo en medio de fuertes cuestionamientos por parte de docentes y trabajadores autoconvocados, que calificaron la conciliación obligatoria como una medida “extorsiva”. 

En ese contexto, durante la tarde y noche del lunes, docentes, auxiliares y manifestantes autoconvocados comenzaron primero una ocupación pacífica y luego un acampe frente al Ministerio de Educación. El objetivo es sostener el reclamo por la reapertura de las paritarias docentes y auxiliares, además de exigir una recomposición salarial que consideran urgente. 

En diálogo con ANCCOM, Luciana Silva, docente integrante de la Comisión de Prensa de Autoconvocados, comentó que se decidió el acampe no sólo en apoyo a los auxiliares, sino también “porque faltaba una medida contundente que pudiera visibilizar cuál es nuestro reclamo y mostrar nuestro hartazgo de pedir una recomposición salarial”. Y agregó que “el salario docente está muy por debajo de la línea de pobreza, el de un ingresante no cubre ni siquiera la mitad de la canasta básica”.

Con frazadas, mates, banderas y fogones improvisados para soportar las bajas temperaturas patagónicas, los manifestantes permanecieron durante toda la noche frente al edificio. La vigilia estuvo atravesada por cánticos, asambleas espontáneas y muestras de apoyo de distintos sectores. Cerca de las 23 horas comenzaron a circular videos de docentes cantando el Himno Nacional a capella frente a las puertas del Ministerio, en una escena que rápidamente se viralizó en redes sociales y se convirtió en una de las postales más difundidas de la protesta. 

“Más allá de cuál fue la resolución de auxiliares, que finalmente lograron la convocatoria a paritarias, se decidió el acampe en el marco de las 48 horas de paro, con la posibilidad de alargarlo”, contó Silva. Según relataron los organizadores, durante los momentos de mayor concurrencia el acampe reunió entre 100 y 150 personas en apoyo al reclamo. Durante la madrugada, unas 30 personas permanecieron frente al edificio sosteniendo la vigilia. 

Autoconvocados

Aunque el paro de 48 horas convocado por ATECh concluyó formalmente este miércoles, los docentes autoconvocados resolvieron continuar con distintas medidas de protesta durante el resto de la semana amparados en el paro progresivo impulsado por la CTA Autónoma. “Muchos docentes de la provincia siguen haciendo paro y muchos otros están volviendo a las aulas de manera progresiva”, comentó Silva. 

Según denuncian desde la docencia autoconvocada, el Gobierno provincial mantiene presiones para descontar los días de paro “no solamente a través del Ministerio de Educación, sino también de los equipos de supervisión que bajan línea a los directivos de que se informen los días de paro y se descuenten los haberes correspondientes”, agregó.

En este contexto es que desde la docencia autoconvocada de Rawson y Trelew, se resolvió dejar a criterio de cada docente la continuidad del paro. Pero, de todas maneras, se sostienen las actividades de visibilización del reclamo, como volanteadas frente al Ministerio de Educación y marchas de antorchas en la mayoría de localidades chubutenses. 

El intento de huida

Mientras transcurría la vigilia frente a la cartera educativa, otro episodio terminó de elevar la tensión política alrededor del conflicto. Cerca de las 20 horas comenzaron a circular en redes sociales videos y versiones que señalaban que el ministro de Educación de Chubut, José Luis Punta, habría intentado abandonar el edificio por sectores internos y techos del Ministerio ante la presencia de manifestantes en los accesos principales. 

La situación fue rápidamente desmentida por el Gobierno provincial. El coordinador de Gabinete, Andrés Arbeletche, respaldó públicamente al funcionario y negó “terminantemente” que Punta hubiera escapado por los techos del edificio. En la misma línea, el gobernador Ignacio Torres afirmó durante un programa televisivo conducido por Luis Novaresio que el ministro salió “con custodia” por una puerta interna del despacho y sostuvo que en el lugar “había un grupo de la izquierda violenta que había tomado la puerta”. Además, consideró que el conflicto “fue fogoneado por partidos de izquierda”. 

Sin embargo, desde los sectores autoconvocados sostienen una versión distinta de los hechos. Silva aseguró que quienes permanecían en el lugar “vieron toda la situación” y ratificó que existió un intento de salida alternativa por parte del ministro. 

“La huida de Punta está completamente confirmada. Quienes estábamos ahí vimos toda la situación. Hay varias personas que filmaron. Lo que nadie vio, por más que estábamos ahí, es que saliera por la puerta del costado”, sostuvo. Según relató, el episodio terminó convirtiéndose en un símbolo del deterioro del vínculo entre el Gobierno provincial y distintos sectores estatales en conflicto. 

“Es muy representativo del trato que recibimos. No dan la cara, no dan respuesta, los edificios públicos están blindados con policías y prácticamente tapiados. Esta es la forma en la que el Gobierno responde a los reclamos populares: huyendo”, agregó. 

La presión en las calles abrió una nueva paritaria 

En medio de las jornadas de protesta, los sectores autoconvocados celebraron una nueva convocatoria a paritarias prevista para el lunes 18 a las 15 horas, un anuncio que interpretan como una consecuencia directa de las movilizaciones sostenidas durante las últimas semanas. 

“Mientras sigan haciendo propuestas irrisorias, nosotros seguiremos peleando en las calles visibilizando el reclamo”, sostuvo Fernando Corrieri, docente integrante de la Comisión de Prensa de Autoconvocados. “En Chubut la historia nos enseñó que las cosas, los derechos y las mejoras se han conseguido siempre a través de la movilización popular”, agregó. 

“Creemos que es un logro de los docentes que venimos sosteniendo acciones diarias y cotidianas en la calle, no solamente en Rawson, sino también en distintos lugares de la provincia”, sostuvo Silva. Según detalló, durante las últimas semanas se multiplicaron las protestas y actividades en ciudades como Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia, Esquel y distintos puntos de la comarca andina. 

Para los sectores autoconvocados, el conflicto excede incluso la discusión salarial inmediata y también interpela el rol de las conducciones sindicales frente a la crisis económica que atraviesa la docencia. “Venimos de muchas reuniones paritarias en las que sentimos que las conducciones sindicales no están a la altura de la crisis social y económica que vive hoy la docencia”, señaló. 

En ese sentido, remarcó que gran parte de las acciones que se vienen desarrollando en la provincia surgieron “por fuera de las convocatorias sindicales”, aunque aclaró que las negociaciones formales continúan canalizándose a través de los gremios. “El sindicato es quien presenta las notas y recibe formalmente la convocatoria, pero entendemos que esta reapertura de paritarias es resultado de la presión que ejerce la docencia movilizada”, afirmó. 

Mientras tanto, persiste la incertidumbre sobre la continuidad del plan de lucha anunciado por ATECh. El paro progresivo votado por las bases contemplaba 48 horas de cese de actividades para esta semana y otras 72 horas para la próxima, aunque todavía no existe una confirmación oficial sobre la nueva medida tras el llamado a paritarias.

“Desde la conducción sindical entienden que no quieren entorpecer la negociación con una medida de fuerza, pero para nosotros no tener paro también implica perder la posibilidad de estar en la calle acompañando y presionando durante la paritaria”, explicó Silva. Y adelantó que no descartan nuevas medidas autoconvocadas para el próximo lunes: “Es bastante probable que volvamos a organizarnos para estar presentes el día de la negociación y reclamar ahí por nuestro salario”. 

“No queremos romper el sindicato, queremos que pelee”

A pesar de las críticas hacia las conducciones gremiales, desde los sectores autoconvocados insisten en que el conflicto no busca romper con las estructuras sindicales, sino exigir una postura más firme frente al Gobierno provincial y la crisis salarial que atraviesa la docencia. 

“Nos parece importante señalar que no es nuestra intención desmembrar el sindicato ni perder esa herramienta. Como trabajadores creemos que el sindicato es fundamental para representar nuestros intereses en la negociación con el Gobierno, que en este caso es nuestra patronal”, sostuvo Silva. 

Según explicó, gran parte de la docencia movilizada entiende que, en un contexto nacional atravesado por debates sobre reforma laboral y cuestionamientos al rol sindical, debilitar esas organizaciones no sería una salida al conflicto. “Mucho menos en este contexto nacional, donde constantemente se intenta correr al sindicato del medio entre patrón y trabajador”, agregó. 

En ese sentido, reconoció que entre algunos docentes existe frustración y bronca frente a lo que consideran respuestas insuficientes de las dirigencias gremiales, aunque aclaró que la mayoría de los autoconvocados no considera la desafiliación como una alternativa. “No creemos que ese sea el camino. Por el contrario, le estamos exigiendo al sindicato que tome una actitud combativa. Necesitamos conducciones que se pongan al frente de los reclamos con más dureza”, afirmó. 

Silva también señaló que durante el acampe mantuvieron diálogo permanente con representantes sindicales y recordó que muchos de los docentes movilizados continúan afiliados a ATECh. “El reclamo no es solamente hacia el Gobierno. También es hacia las conducciones sindicales, porque fueron votadas para representar los intereses de los y las docentes”, concluyó. 

Criminalizan a los trabajadores del subte

Criminalizan a los trabajadores del subte

La Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP) denunció que el Gobierno de la Ciudad, la empresa concesionaria EMOVA y SBASE están en connivencia para perseguir judicialmente a quienes participan de medidas de fuerza en reclamo de mejoras salariales y en las condiciones laborales.

La última semana de abril, 170 trabajadores y trabajadoras del subte, afiliados al sindicato (AGTSyP), recibieron una citación de la Fiscalía Penal Contravencional y de Faltas N°15, del Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires para acudir a la lectura de la imputación bajo la figura de asociación ilícita en relación a hechos ocurridos en dos conflictos colectivos en los que se declararon medidas de acción directa en junio y octubre de 2024. Esta denuncia fue efectuada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y por SBASE, empresa titular del servicio.

El 6 de mayo desde AGTSyP se convocó una conferencia de prensa para visibilizar los hechos: “Esta denuncia es el uso político del derecho penal y por lo tanto el intento de acallar una acción tutelada constitucionalmente en el máximo rango de protección, que es la libertad y los derechos del sindicato de ejercer medidas de acción”, afirmó Nestor Segovia, Secretario General del sindicato.

Celsa Ramirez, la fiscal a cargo del caso, tiene un historial de hostigamiento contra trabajadores ambulantes, metrodelegados que protestaban por la reapertura de paritarias y cientos de familias que resultaron desalojadas. 

“Celsa Ramírez en el 2018 nos armó una causa en la cual muchos trabajadores fuimos presos, quien le habla también. Esa vez nos procesaron, no por problemas políticos, porque queríamos un salario digno”, dijo Segovia en la conferencia de prensa.

Los trabajadores denuncian complicidad del Gobierno de la Ciudad con la fiscal Ramírez y con EMOVA. Argumentan que esa situación se ve reflejada en la vía de comunicación de la denuncia: la Fiscalía no notifica las denuncias vía el poder judicial, sino que lo hace mediante la empresa concesionaria. Guillermo Gianibelli, abogado de AGTSyP, expuso los pasos a seguir: “Por nuestra parte, se está pidiendo la intervención del juzgado, se van a hacer denuncias en la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, pero el mensaje de criminalización de la acción sindical, la protesta y el reclamo por derechos es evidente”.

Desde el mes de abril que los 170 denunciados declararon. A través de sus abogados, los damnificados presentaron una recusación contra Ramírez. “Tratan de asustar, amedrentar a los trabajadores y a nuestras organizaciones para que no salgamos a pelear por salario, por mejores condiciones para que nos dejen de matar en los lugares de trabajo en definitiva por el derecho que nos asiste”, expresa Claudio Dellecarbonara, secretario del sindicato, en diálogo con ANCCOM.

Hace tiempo que los trabajadores y trabajadoras del subte luchan tanto por mejoras salariales, como el cambio de los trenes CAF 5000 que contienen asbesto cancerígeno, y la mejora del servicio para los usuarios: “Si en el camino del accionar de nuestros derechos incomodamos a algún gobernante y a sus fiscales, lo lamentamos mucho, los trabajadores del subte y del premetro, no vamos a retroceder ni un milímetro de lo conquistado en los últimos años”, dijo Virginia Bouvet, Secretaria de Organización de AGTSyP.

En la conferencia de prensa se encontraban trabajadores y trabajadoras del subte, y diputados del peronismo y de la izquierda. Al final del encuentro, Hugo Yasky, secretario general de la CTA, concluyó: “Esta es una lucha para defender el derecho de los ciudadanos a viajar dignamente y a no poner en juego su salud, la de los trabajadores, su familia y la de la gente que viaja. Así que vamos a estar todas las veces que haya que estar”. 

El «faltazo» docente como nueva forma de protesta en Chubut

El «faltazo» docente como nueva forma de protesta en Chubut

A pesar de que el Gobierno local dictó la conciliación obligatorio en el conflicto salarial, los maestros autoconvocados decieron faltar a clase. Fue la mecha que encendió movilizaciones de distintos sectores en toda la provincia.

Los docentes destacan que el conflicto también produjo nuevas formas de organización y vínculos entre trabajadores de distintos sectores. Foto: Anibal Aguaisol

Las calles de Rawson, Trelew y Puerto Madryn volvieron a llenarse esta semana de asambleas y protestas que se extendieron también a otras localidades de Chubut. Lo que comenzó a fines de abril como un reclamo docente contra el aumento salarial del 1,2% otorgado por decreto por el gobierno de Ignacio Torres derivó, en menos de dos semanas, en una protesta multisectorial que reunió a trabajadores estatales, personal de salud, estudiantes y familias en distintos puntos de la provincia, con escasa presencia en los medios nacionales.

Mientras las negociaciones paritarias continúan sin acuerdo y crece el malestar por los salarios más bajos del país, miles de personas empezaron a organizarse por fuera de las estructuras sindicales tradicionales y sostienen movilizaciones, cacerolazos y vigilias que ya remiten, en la memoria chubutense, al clima de conflictividad que atravesó la provincia durante el “Chubutazo” de 2021. Marcado por esa memoria, el malestar de los maestros empezó a funcionar como catalizador de un descontento mucho más amplio.

El conflicto docente no comenzó con las movilizaciones multitudinarias de las últimas semanas. Tampoco con la represión frente al edificio de Vialidad en Rawson ni con los cacerolazos que desde hace días atraviesan ciudades grandes y pueblos de la meseta. La crisis venía acumulándose desde hace años en los salarios, en las escuelas y en el desgaste cotidiano de quienes sostienen la educación pública provincial con salarios que hoy figuran entre los más bajos del país.

Cacerolazo en Trelew el pasado 2 de mayo. Foto: Anibal Aguaisol.

El detonante

En marzo, la mayoría de los gremios docentes aceptaron una propuesta del gobierno del 3%. Esto se hizo bajo el compromiso de mantener una paritaria permanente para recomponer gradualmente el salario. “En Chubut tenemos el salario más atrasado del país, junto con Catamarca”, explicó a ANCCOM Luciana Silva, docente de Nivel Secundario y miembro de la Comisión de Prensa de Autoconvocados. 

Los docentes coinciden en que el deterioro salarial arrastra, al menos, cuatro o cinco años de atraso acumulado. Según relataron los propios trabajadores, el salario básico ronda actualmente los 300 mil pesos y el sueldo de bolsillo de un ingresante apenas supera los 700 mil, en una provincia con uno de los costos de vida más altos del país. “Estamos hablando de docentes que usan la tarjeta de crédito para comer; un aumento sobre esa base era completamente irrisorio”, resumió Silva.

La situación se volvió todavía más crítica cuando en abril el Ejecutivo provincial decidió avanzar con un incremento del 1,2% por decreto, luego de ausentarse de una reunión paritaria prevista con los sindicatos docentes.

La medida fue interpretada como una provocación, y el punto de quiebre llegó inmediatamente después. El gobierno dictó la conciliación obligatoria y los sindicatos docentes –ATECh, SiTraEd, SADOP, AMET y UDA– debieron acatarla. Para un sector importante de la docencia, la decisión significó la confirmación de un malestar que venía creciendo hace tiempo: la sensación de que las conducciones gremiales no estaban expresando el nivel de conflicto que existía en las escuelas.

“Ante la falta de representación y combatividad sindical, en la regional de Trelew-Rawson comenzó una fuerte movilización de docentes autoconvocados organizados por WhatsApp”, comentó Silva. 

Al dictarse la conciliación obligatoria, los gremios suspendieron un paro que ya estaba convocado. Ante eso, muchos docentes adhirieron a un “faltazo” ese mismo día y salieron a las calles a manifestarse. Desde entonces, la protesta autoconvocada creció, sumando apoyo de otros sectores en lucha, como salud y estatales.

Movilización previa al «faltazo» masivo sin cobertura sindical. Foto Anibal Aguaisol

Ausencia masiva 

Lo que en un principio funcionó como espacio de intercambio derivó rápidamente en una estructura de coordinación informal para organizar acciones, discutir mandatos y convocar movilizaciones. Allí empezó a tomar forma una medida inédita para la provincia: un “faltazo” masivo sin cobertura sindical.

La decisión implicaba riesgos concretos. Sin respaldo gremial, quienes no asistieran a trabajar podrían sufrir descuentos salariales o sanciones administrativas. Aún así, miles de docentes resolvieron no entrar en las aulas y salir a las calles. La convocatoria se expandió de manera vertiginosa. En Rawson y Trelew se produjeron las movilizaciones más numerosas, aunque hubo protestas en casi toda la provincia. 

“En todas nuestras acciones –movilizaciones, ollas populares, volanteadas– el sindicato nunca se acercó a nosotros”, comentó Silva. “Incluso en días de manifestación, hemos encontrado el edificio sindical cerrado cuando necesitábamos algo tan básico como usar un baño o agua para el mate. Recién ahora, con la gente en la calle y enojada, intentan ´consultar a las bases´ una propuesta que es a todas luces insuficiente”, agregó.

La semana pasada, mientras continuaban las movilizaciones y los paros impulsados por la docencia autoconvocada, el gobierno provincial realizó una nueva oferta salarial: un aumento del 6% dividido en tres meses. La propuesta fue rechazada de inmediato por buena parte de los trabajadores y terminó profundizando todavía más el conflicto. Ese mismo miércoles, durante una reunión vinculada a la conciliación obligatoria, efectivos policiales reprimieron a docentes que se encontraban manifestándose frente al edificio de Vialidad Provincial, en Rawson.

“La disconformidad generó un clima de mucha tensión, y las fuerzas de seguridad terminaron reprimiendo”, relató Fernando Corrieri, docente secundario y terciario e integrante de la Comisión de Prensa de Autoconvocados. “Eso provocó mayor frustración, pero a la vez elevó el nivel de convicción en la lucha. Esa misma noche empezamos a hacer marchas de antorchas en todas las ciudades”.

Marcha de antorchas en Trelew el 29 de abril.

El pasado miércoles 6 de mayo, se retomó la negociación paritaria entre el gobierno y los gremios docentes. La nueva oferta oficial consistió en un aumento del 7,4% para el primer mes y sumas equivalentes al IPC (Índice de Precios al Consumidor) más un 1% adicional para los dos meses siguientes. Sin embargo, durante la reunión, los sindicatos solicitaron un cuarto intermedio para consultar la propuesta con las bases a través de mandatos escolares. 

La decisión generó un nuevo foco de malestar entre los autoconvocados, que interpretaron la instancia como una maniobra dilatoria frente a una oferta que consideraban insuficiente incluso antes de ser debatida. “Hoy se bajó la propuesta a mandato por escuelas, lo que a mi entender, y el de muchos compañeros, es solo un mecanismo de dilación para no tomar la decisión de rechazarla de plano”, sostuvo Corrieri. 

Según explicó el docente, el porcentaje anunciado por el gobierno tiene un impacto mínimo sobre los salarios actuales. “Sobre un básico de 304 mil pesos estamos hablando de un aumento de alrededor de 30 mil pesos”, señaló. Muy lejos, remarcan los autoconvocados, del reclamo que vienen sosteniendo desde hace semanas: un salario mínimo en blanco de un millón y medio de pesos para el cargo ingresante. 

La reacción volvió a trasladarse a las calles. “Ayer fuimos un grupo de trabajadores a exigirle al sindicato que rechazara directamente la propuesta”, cuenta Corrieri. Horas más tarde se convocó una nueva jornada de movilización para expresar el rechazo al ofrecimiento salarial. 

“El embrión de una rebelión popular”

En medio del desgaste y la incertidumbre, los docentes destacan que el conflicto también produjo nuevas formas de organización y vínculos entre trabajadores de distintos sectores. “Lo único positivo es que logramos abrir la paritaria gracias a que la peleamos y nos juntamos”,, contó Corrieri. Y agregó: “Se está construyendo una fraternidad entre compañeros que estamos atravesando situaciones límite: hambre, deudas, alquileres impagables y problemas de salud”. 

Para Iván Marín, docente secundario en Trelew y uno de los referentes que viene siguiendo de cerca el proceso de autoconvocatoria, el conflicto ya excede largamente una discusión salarial aislada. Definió el escenario actual como “el embrión de una rebelión popular”, una caracterización que, asegura, se sostiene en varios elementos concretos que hoy atraviesan a la provincia. 

“Primero, la masividad de la lucha. Segundo, que las conducciones sindicales se están viendo desbordadas. Tercero, la enorme simpatía que están generando estas acciones, no solo en la calle sino también en las redes sociales: es muy difícil encontrar a alguien que esté en contra del reclamo docente”, explicó. A eso se suma otro dato que considera central: la extensión territorial que tomó el conflicto. “Se está desarrollando a lo largo y ancho de toda la provincia, incluso en los pueblos más remotos”, sostuvo. 

Ruidazo en Trelew el  25 de abril. Foto: Anibal Aguaisol

 

Las movilizaciones de las últimas semanas parecen respaldar esa lectura. A las marchas en Rawson, Trelew o Puerto Madryn se sumaron protestas en localidades pequeñas y aisladas de la meseta chubutense, donde las distancias y las dificultades de traslado suelen limitar la participación en este tipo de conflictos. También comenzaron a confluir trabajadores de otros sectores estatales, como salud, administración pública y vialidad, atravesados por reclamos salariales similares. “El Gobierno entiende la dimensión social del conflicto, pero me parece que no tiene intenciones de resolverlo”, afirmó Marín. “O, en todo caso, tiene pensado resolverlo de una manera reaccionaria, aplicando más medidas de ajuste. Están en una situación muy complicada y se ven claramente acorralados por la movilización”. 

Detrás de las marchas, los cacerolazos y las asambleas, el conflicto docente en Chubut también expone una situación económica límite. Hoy, el salario de un maestro provincial no alcanza —como coincidieron los entrevistados— ni siquiera para llegar a la primera quincena del mes. Iván Marín trabaja en seis escuelas secundarias de Trelew. Fernando Corrieri contó que tiene que pedir dinero prestado para pagar el alquiler. Ambos describen una cotidianidad atravesada por las deudas, los créditos y la imposibilidad de sostener gastos básicos. 

“Mi economía doméstica es un desastre; estoy muy endeudado, me cuesta muchísimo pagar el alquiler”, resumió Corrieri. Marín, por su parte, señaló que gran parte de los docentes cobran y quedan inmediatamente absorbidos por las tarjetas de crédito y los préstamos bancarios. El escenario no aparece desligado de un dato más amplio: Chubut se encuentra entre las provincias con mayores niveles de deuda con tarjetas de crédito por habitante del país. 

Foto: Anibal Aguaisol

Crisis de representación

Pero el conflicto no solo abrió una discusión salarial. También dejó expuesta una fuerte crisis de representación sindical. Buena parte de la organización de las protestas surgió por fuera de las estructuras gremiales tradicionales, mediante grupos de WhatsApp, asambleas y coordinaciones autoconvocadas que crecieron al calor del descontento con las dirigencias. 

“Los sindicatos no están respaldando las necesidades de las bases docentes”, sostuvo Marín. Para el docente, el apoyo social que recibieron las movilizaciones explica también por qué el reclamo logró trascender al sector educativo: “La mayor parte de los trabajadores estatales están pasando por una situación similar y ven en los docentes autoconvocados una referencia para su propia lucha”. 

Corrieri coincidió en que la autoconvocatoria nació como respuesta a una crisis de representatividad: “Los problemas colectivos requieren soluciones colectivas”, planteó. “O cambiás el sindicato desde adentro, o creás algo nuevo por fuera”. Mientras tanto, asegura, la urgencia sigue siendo otra: “Que los compañeros puedan comer”. 

 En Chubut, el conflicto docente parece haber abierto algo más profundo que una discusión paritaria. En las calles conviven el reclamo salarial, el desgaste económico y una creciente desconfianza hacia las formas tradicionales de representación. Lo que todavía no está claro es hasta dónde puede escalar un conflicto que, después de semanas de movilización, sigue lejos de resolverse. 

Foto: Anibal Aguaisol

Ni siquiera un viaje de ida

Ni siquiera un viaje de ida

La quiebra de la empresa de colectivos MOGSM deja a 427 trabajadores en la calle. Sin cobrar hace meses, siguen yendo a la terminal para que no los acusen de “abandono de trabajo”, mientras hacen Uber para sobrevivir. La situación podría replicarse en otras empresas. La trama del conurbano que se rompe.

Es 1° de Mayo, Día del Trabajador. En la cabecera terminal de la Micro Ómnibus General San Martín (MOGSM), en la localidad de Boulogne, la fecha duele. Hay mate, frío, silencio, motores apagados y, desde hace 15 días, un cartel que dice “fuera de servicio”. Y 427 familias sin trabajo.

Fundada en 1971, la MOGSM recorría las calles de zona norte, principalmente el distrito de San Isidro, por donde conectaba lugares claves para la comunidad: el Hospital de Boulogne, el Materno Infantil y el reconocido Hospital Central de San Isidro.

“Jamás nadie se hubiera imaginado esto, que una línea de colectivos de trayectoria quiebre. Era un laburo seguro”, expresa Cristian Cantero (40), delegado y chofer de la empresa, con 17 años de antigüedad. “La empresa sufrió estos últimos días un embargo judicial y se le secuestraron, por falta de pago de sus accionistas, el 40 por ciento de la flota de coches, que se encontraban dentro del predio. Este embargo fue la estocada final para la agonía que venía sucediendo desde meses atrás, cuando el gobierno de Javier Milei quitó el subsidio a los dueños de las empresas de transporte. Sin esa plata, ya no pudieron organizarse, porque no cierran los números”, relató.

El presidente de MOGSM, Pablo Terenziani, pasó toda su vida alrededor de los colectivos, peleó hasta donde pudo, según los testimonios, pero al fin dio el brazo a torcer, y hoy la compañía enfrenta la quiebra, aún no finalizada, pero irreversible.

La crisis de MOGSM expone un problema nacional. El transporte público del AMBA depende en un 70 por ciento de subsidios estatales. Desde diciembre de 2023, la administración de Milei avanzó con un recorte progresivo de los fondos que recibían las empresas para congelar tarifas.

Según datos de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), sólo en el primer cuatrimestre de 2026 los subsidios al transporte cayeron un 38 por ciento en términos reales. Sin esa compensación, las empresas de mediana distancia, como MOGSM, no pueden cubrir sueldos, combustible ni repuestos. El boleto no alcanza si el Estado se corre, el sistema colapsa.

Desde la seccional zona norte de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), consultados por ANCCOM, confirman que el gremio ya tomó intervención en el conflicto. Sostienen que la prioridad es garantizar la continuidad laboral de los 427 trabajadores, respetándose su antigüedad, sea quien sea la empresa que se tome el control de la quebrada MOGSM. Las fuentes de la UTA admiten que la situación se repite en otras empresas del conurbano. Con el esquema actual de subsidios, ninguna línea de mediana distancia puede sostener la operación. Si no hay una recomposición urgente, anticipan más cierres.

El caso de las líneas 707, 407, 333 y 437 –las que operaba MOGSM– es el primero en el partido de San Isidro, pero en La Matanza y Moreno ya hubo reducciones de frecuencia y amenazas de paro por motivos similares.

“¿A los 50 años quién te va a tomar? No te toma nadie, el cuerpo y la edad pasan factura» dice Cristian Cantero.

“¿A los 50 años quién te va a tomar? No te toma nadie, el cuerpo y la edad pasan factura. Ser chofer de colectivo era un trabajo de privilegio, hoy no llegás al millón y medio de pesos. El estrés no lo cubre la ART, ni siquiera un psicólogo nos pusieron para transitar todo este proceso, que no sólo nos genera problemas de salud física, sino también mental, a tal punto que muchos tienen que salir con sus autos y motos a hacer de Uber, de remises, para llevar el plato de comidas a sus familias. Agradecemos a los vecinos que nos acercan juntadas solidarias de alimentos no perecederos, pero, en definitiva, todos los compañeros la estamos pasando mal y esto nos está afectando la salud. Nos hacemos presentes todos los días en la empresa, marcando el presentismo, no haciendo abandono de trabajo, pero la espera te mata, porque la heladera vacía no espera”, dice tristemente Cristian Cantero.

Las líneas 707, 407, 333 y 437, que ya no circulan por los distintos barrios, no solo transportaban trabajadores, llevaban vidas, hay historias detrás de esas personas, eran líneas que conectaban las casas con los hospitales, le resolvían el día a las madres, a los jubilados, a los que no tenían otra opción de viaje. “Desde que dejaron de circular, ir al médico se volvió una odisea.” afirma Marta Altamirano (33), vecina y usuaria del servicio. “Llevo a mi nene de 8 años con discapacidad al Materno Infantil, dos veces por semana. Tomaba el 407 en la esquina de mi casa y en 20 minutos llegaba. Hoy la esquina de mi casa está vacía y el viaje es otro, son 12 cuadras a pie y con un nene con discapacidad”, cuenta con angustia.

Lo cierto es que miles de vecinos han visto desorganizada su rutina diaria o semanal, adolescentes que tomaban alguna de esas líneas para ir al colegio, o jubilados, como Roberto Ayala (72), de Villa Adelina: “Me atiendo en el Hospital Central de San Isidro, vivo con la mínima, 400 mil pesos por mes, ¿a vos te parece que me alcanza para comprar los remedios? Antes me tomaba el colectivo 707 y me dejaba en la puerta del hospital, era rápido y seguro viajar solo, pero ahora por mi diabetes y mi artrosis se me está complicando a buscar mis remedios, ya que no me siento seguro de tener que tomar dos colectivos, tengo que esperar a que mis hijos me lleven. Esto de los colectivos me complicó, depender de otros, me siento impotente ante toda esta situación”.

“Los trabajadores y vecinos quedamos a nuestra suerte, empleados de salud, tránsito, higiene urbana, cámaras del municipio, vivimos y trabajamos en la zona, usamos el 707, el 407, el 333, el 437 –explica María Cardozo (56), empleada municipal–. Los sueldos de los municipales son muy bajos comparados con los empleados de otros partidos, ahora tenemos que tomar por día dos colectivos o caminar 10 o 15 cuadras, salir más temprano, para llegar a nuestros puestos de trabajo. Todo esto que está pasando con la empresa de colectivos desorganizó nuestras vidas, afectándonos el bolsillo, gastar más en pasajes, todo un cambio que no sabemos hasta dónde lo podemos sostener. Nadie llega a fin de mes, ya que el sueldo que percibimos es un sueldo de hambre”.

Cuando caen las líneas, no caen sólo 427 puestos de trabajo, cae parte de la trama que conecta el conurbano bonaerense. En los últimos seis meses, partidos como Moreno, Merlo y La Matanza también perdieron ramales que unían barrios periféricos con hospitales y escuelas.

Hoy el servicio de transporte bonaerense tiene menos servicios, tarifas más caras y usuarios que caminan lo que antes viajaban. Para los especialistas, sin una recomposición de subsidios o un nuevo esquema tarifario, el “efecto MOGSM” se va a multiplicar: empresas chicas y medianas quebradas, ramales levantados y trabajadores que salen a hacer Uber es el oscuro panorama que se presenta para el sector.

Desde el Municipio de San Isidro, nadie ha ofrecido una alternativa o una solución al problema. Por las calles del distrito ya no se ven las unidades de color azul, que hasta hace días nomás formaban parte del paisaje urbano. Mientras tanto, desde el Ministerio de Transporte de la Nación aseguran que se está revisando el esquema de subsidios. Para las líneas 707, 333, 407 y 437, la revisión llega tarde.