Del 30 de septiembre al 4 de octubre se realiza el Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires. Esta edición, con la industria del libro en emergencia, busca poner en valor el lenguaje, para que los discursos de odio, los gritos y la IA “no hablen por nosotros”.
“Hacerse el tiempo para leer es un acto de rebeldía con la inmediatez que impone el mundo”, afirma Victoria Rodríguez Lacrouts, programadora del 18° Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires (FILBA) que comienza hoy a las 19 en el auditorio del Malba.
Con actividades previstas hasta el 4 de octubre, el recorrido del festival propone encuentros con escritores de la escena nacional e invitados internacionales como Claire Keegan y Emanuel Carrère, además de talleres y paneles que se desarrollarán en el Malba, Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y Casa Victoria Ocampo, entre otras locaciones.
El hábitat es el hilo conductor que une a la programación del FILBA. No pretende ser únicamente un anclaje conceptual, sino una experiencia: las diferentes oportunidades de lectura, escucha y creación promueven un sentido colectivo de la vivencia literaria. “El hábitat nos propone pensar nuestra relación con el espacio-tiempo y en cómo nos vinculamos con otros y con el lenguaje”, sostiene Rodríguez Lacrouts.
Las actividades gratuitas ponen el acento en garantizar la pluralidad de la “fiesta literaria”. La charla de Carrère se podrá seguir por el canal de Youtube del Malba, al igual que la transmisión en vivo de la Fundación FILBA en la inauguración y las entrevistas a Lucrecia Martel y Camila Sosa Villada.
La programación cubre todo el espectro cultural y emerge como una pausa con cinco días de literatura. Se presentarán grandes nombres de la literatura nacional como Claudia Piñeiro, Leila Guerreiro, Alejandra Kamiya, Inés Garland y Tamara Tenembaum.
“Tenemos que estar atentos y defender al lenguaje como una cuestión política: necesitamos conquistarlo, ocuparlo y practicarlo”, subraya la programadora del festival. Esta edición se realizaconla industria del libro bajo asedio y en emergencia, con la reciente amenaza de modificación de la Ley 25.542, la normativa que protege a la actividad librera independiente con el Precio Único del Libro.
“Perdemos una batalla del lenguaje si dejamos que los discursos de odio intervengan –considera Rodríguez Lacrouts, a contrapelo de las lógicas contemporáneas–. Tenemos que volver a poner el foco en la palabra”.
La batalla cultural que buscan dar los líderes libertarios encarna parte de un imaginario que el FILBA quiere combatir. Según Rodríguez Lacrous, hay que pensar en el lenguaje tanto por las manifestaciones de odio como por la automatización que propone la inteligencia artificial. La generación de discursos y de material creativo por los sistemas de IA mecaniza la expresividad y homogeniza la conversación pública. “Necesitamos evitar que hablen por nosotros”, subraya.
El Festival de Literatura tiene su sección infanto-juvenil, el “Filbita”, que se desarrolla en noviembre y promete contarle a los más chicos que las historias están en todos lados y fueron hechas para compartirse. La oralidad aparece como un recurso fundamental en la literatura infantil y cobra el sentido de la compañía.
La invitación es, esta vez, a quienes leen y a quienes no. Se puede acceder a la programación completa del festival por la página web de la Fundación FILBA.