Arranca el primer Festival Audiovisual del Conurbano, un encuentro organizado por las universidades nacionales de General Sarmiento, Moreno, José C. Paz y San Martín que incluye mesas de debate, proyecciones de filmes emblemáticos y competencias de cortos y largometrajes producidos en el territorio.
Oponiéndose a la histórica concentración de los recursos y la legitimación en los centros tradicionales de producción, el Festival Audiovisual del Conurbano (FAC) propone poner en circulación las películas producidas desde y para el territorio. La Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), motor de este proyecto, junto a las universidades nacionales de San Martín (UNSAM), de José C. Paz (UNPAZ) y de Moreno (UNM) serán las sedes en las que se desarrollarán estos encuentros entre el 30 de septiembre y el 4 de octubre, con entrada libre y gratuita.
La necesidad de generar un espacio donde el audiovisual producido en el conurbano pudiera encontrarse, discutirse y reconocerse a sí mismo fue lo que impulsó esta idea. Felipe Restrepo, coordinador general de la FAC, en diálogo con ANCCOM comentó: “El conurbano tiene una enorme producción audiovisual, pero muchas veces aparece fragmentada, dispersa o subordinada a circuitos de legitimación que están en otros lugares. El FAC surge como una manera de poner en relación esas experiencias y decir: acá hay realizadores, hay universidades, hay historias, hay estéticas, hay públicos y hay una cultura que merece construir sus propios espacios de circulación”.
Como resultado de la convocatoria realizada entre junio y agosto, más de 200 obras fueron recibidas. Entre ellas se encuentran cortometrajes de hasta 30 minutos y largometrajes de más de 60 minutos, todos realizados en el conurbano y con una relación temática, narrativa o simbólica con el territorio. Ambas categorías incluyen ficción, documental, animaciones y experimental. Además, para la competencia se produjeron cortos universitarios en marcos académicos de las universidades de la zona. “La cifra confirma que la pulsión por contar historias en el territorio estaba contenida y necesitaba un canal. Aunque era una sospecha, cuando lo ves cristalizado no deja de sorprender y nos conmovió la urgencia de participar”, afirma Soledad Viladrich, licenciada en Ciencias de la Comunicación en la UBA, e integrante del equipo de organización y jurado en representación de la UNM.
En la agenda, la música popular contará con un lugar destacado. El miércoles 30 de septiembre, a las 20, en el Auditorio de la UNGS, el festival abrirá con la proyección especial de El infierno está encantador – Gulp. 1985, reconstrucción de la presentación del disco de Los Redonditos de Ricota en Cemento, dirigida por Lisandro Carcavallo, mientras que el viernes 2, a las 19, el SUM del Edificio Daract II de la UNM y dentro del eje “Cine y Rock”, se exhibirá Revenke, de Leandro J. Sánchez, un “falso documental” que enfoca en una mítica banda de los orígenes del punk argentino.
Como parte del camino a la competencia, las piezas atravesaron un proceso curatorial. Mayra Santucho, licenciada en Comunicación, formó parte de esta etapa y comentó: “Cuando empezás a verlas, muy rápidamente se define el criterio solo, por las problemáticas que aparecen y por cómo aparecen. Por ejemplo, la problemática en torno al trabajo, que surgió hasta en cortos de terror.” Además de las competencias, el festival propone una serie de mesas y espacios de debate que buscan discutir las formas de mirar y narrar el territorio. El jueves 1 de octubre a las 18, en el Teatro Tornavía de la UNSAM, se realizará la mesa “¿Qué es eso que llamamos Conurbano?”, mientras que el viernes 2, a las 18, el mismo espacio recibirá a Tristán Bauer, Débora Kantor y Maximiliano Ekerman para debatir sobre cine argentino y derechos humanos a 50 años de la última dictadura militar.
En un marco en el cual las universidades funcionan con recursos limitados y bajo una constante asfixia presupuestaria y escasez de recursos materiales, según Restrepo, “es muy importante que el festival exista precisamente en este contexto, porque también es una forma de mostrar qué hacen las universidades públicas con los recursos que tienen. No solamente forman estudiantes o producen investigación, también generan cultura, producen imágenes, construyen memoria, crean espacios de encuentro y tienen una presencia concreta en los territorios”. En cuanto a las complicaciones enfrentadas durante la organización, Viladrich afirmó que “la principal dificultad es con aspectos materiales y técnicos,lo que nos lleva a preguntarnos todo el tiempo cómo resolver o suplir de manera creativa aquello que es nuestro y no nos han entregado”.
“Acá hay realizadores, hay universidades, hay historias, hay estéticas, hay públicos y hay una cultura que merece construir sus propios espacios de circulación”, dice Felipe Restrepo, coordinador genral del FAC.
La importancia de visibilizar una mirada desde y para el conurbano se manifiesta más imperativamente cuando la disputa sobre el imaginario colectivo y las voces que forman parte de él se vuelven cada vez más fuertes. “Durante mucho tiempo la cultura argentina fue pensada desde determinados sectores sociales y modelos de legitimación –aseveró Restrepo–. El Conurbano viene a desordenar un poco esa idea. Es un territorio profundamente diverso, contradictorio, atravesado por migraciones, por distintas clases sociales, por identidades y experiencias muy diferentes. Reconocerlo como un lugar desde el cual también se puede pensar una Argentina menos homogénea”. Esa pregunta se extenderá a distintas mesas de debate a lo largo del festival: género y construcción de sentido audiovisual, políticas públicas, nuevas tecnologías y formatos, “contraestéticas de la crueldad” y, especialmente, la circulación de públicos.
“Uno de los objetivos del festival es construirlo como un espacio en el que uno quiera estrenar una película. En mi caso, soy realizadora y la verdad es que es increíble la recepción del público del conurbano. Me siento bien recibida y muy comprendida. Es un espacio de comunidad”, declaró Santucho. Además agregó: “Es muy difícil producir audiovisualmente, más viniendo de la periferia, más sin un mango; imaginate sin formación, sería mucho más complicado. Las universidades aportan eso, el profesionalismo, la posibilidad de acceder a otros espacios y a otras herramientas”.
Cercanos al cierre, la programación recuperará nombres centrales del cine argentino. El sábado 3 de octubre, a las 19, en el Auditorio de la UNGS, se proyectará Nuestra tierra, de Lucrecia Martel, con la participación de su editor, Jerónimo Pérez Rioja; media hora más tarde, a las 19.30, el Anfiteatro de la universidad recibirá Nazareno Cruz y el Lobo, de Leonardo Favio. El recorrido culminará el domingo 4, a las 19, en el Auditorio de la UNGS, con el acto de clausura y premiación.
“No queremos que sea un evento exclusivamente para personas vinculadas al cine ni para quienes conocen determinados códigos culturales –concluyó Restrepo–. Queremos que se acerque toda la comunidad, personas que simplemente tengan curiosidad por entrar a una sala y encontrarse con una película. Y creo que ahí está una parte importante: encontrarnos alrededor de las imágenes”.
La programación completa de la Feria Audiovisual del Conurbano puede encontrarse acá.