Por Francisco Miranda
Fotografía: Catalina Chaves

Ante una ciudad tomada por torres y edificios, los vecinos de Palermo llevan más de diez años reclamando la creación de un bosque urbano donde hoy hay un playón ferroviario abandonado. Presentaron un proyecto en la Legislatura.

            En el corazón de Palermo, hay un predio abandonado hace más de 30 años que fue olvidado detrás de vallas publicitarias. Sin embargo, para los vecinos del barrio, ese terreno representa la oportunidad perfecta para darle a la Ciudad de Buenos Aires algo que escasea en ella.

            La asociación vecinal Promotores del Maldonado, conformada hace más de 10 años, propone convertir al Playón Ferroviario de Palemo, con una superficie de 60 mil metros cuadrados, en un bosque urbano que incluya una plaza, juegos para niños, un canil y una zona de calistenia. El Parque del Maldonado, llamado así por ser un terreno lindero al arroyo Maldonado, podría sumar más espacios verdes a una ciudad que cuenta con muy pocos en proporción a la cantidad de habitantes que tiene.

Tomás Montani, integrante de la organización, comenta: “Estamos en una zona con 60 mil vecinos y por cada uno hay 0,4 metros cuadrados, cuando los organismos internacionales recomiendan que haya entre 12 y 14”. Explica que el parque podría tener una gran densidad de arbolado y plantas nativas de la biota rioplatense. Además, compartiría el espacio con el galpón ferroviario de más de 120 años y 200 metros de largo perteneciente a lo que era el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico. “Queremos que se conserve por la historia de este lugar y para que tenga un fin comunitario, que pueda haber actividades culturales, talleres, todo para la gente”, dice Montani.

Dante Alcaraz, planificador urbano y miembro de Promotores del Maldonado, plantea que la movilización vecinal tiene como uno de los objetivos evitar que se construyan más edificios que le quiten espacios públicos a los habitantes del barrio. “El progreso es todo aquello que beneficia a los más amplios sectores de la sociedad”, comenta Alcaraz y remata: “Cuando significa beneficios para unos pocos, eso es negocio”.

El planificador urbano agrega que, si bien Palermo es el barrio con más metros cuadrados verdes de la Ciudad, hay una necesidad de tener “espacios de cercanía”, parques a los que la gente sólo tenga que caminar algunas cuadras para llegar.

El domingo, los vecinos se juntaron en el cruce de Atacalco y María Teresa Ferrari, la entrada de lo que sería el futuro Parque del Maldonado, para celebrar la llegada de la primavera. En un encuentro lleno de música y niños que jugaban, se plantaron árboles y plantas nativas en canteros y se lanzaron “bombas de semillas”. Estas son bolas de tierra y semillas que fueron tiradas al playón para que de a poco comience a crecer más vegetación. Participaron personas que ya conocían de la propuesta, pero se sumaron otros que estaban paseando y se cruzaron con vecinos contentos por el próximo bosque con el que va a contar su barrio.

“Me parece que está buenísimo cuando se logra que la gente se pueda alinear detrás de un proyecto colectivo que beneficia a todos”, dice Pablo Ferreiro, vecino de Palermo. Al preguntarle sobre la movilización de la gente del barrio, comenta: “Hay que poner el cuerpo, la gente usa tiempo y recursos propios que no abundan ni sobran, es un acto de mucha generosidad. Acá hay personas que están hace mucho con esto”.

En marzo de este año, los miembros de Promotores del Maldonado presentaron un proyecto de ley en la Legislatura porteña para hacer realidad la creación del bosque urbano y otorgarle protección al galpón ferroviario por ser patrimonio histórico. El mismo mes, el Gobierno de la Ciudad avanzó con una licitación para abrir calles a través del espacio que los vecinos quieren que conforme el parque.

Luego de meses de reuniones y diálogo con las autoridades de la comuna 14 y la Comisión de Planeamiento Urbano de la Legislatura, se llegó a un acuerdo para quitar esas calles, dándole al parque aproximadamente nueve mil metros cuadrados de suelo absorbente, priorizando así a las personas antes que los autos. Actualmente, el proyecto de ley espera su turno para ser tratado, pero los defensores del parque siguen reclamando su sanción.

Hasta ese entonces, aquellos que impulsan el desarrollo de más plazas en la Ciudad de Buenos Aires esperan que el Parque del Maldonado sirva como inspiración para seguir tiñendo la ciudad de verde.